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El Larguero

César Velázquez Robles
*Los Dorados siguen avanzando
*Una ¿nueva adquisición? De los Dorados: UsainBolt
*José Woldenberg, Helenio Herrera y el catenaccio

 

Si no fuera porque de repente el juego de los Dorados se vuelve espeso, el solo hecho de que sigan ganando –y ahora en la liguilla avanzando— nos debería permitir hablar de un equipo en estado de gracia. Y diga si no: después de merodear en la parte baja de la tabla en las fechas iniciales del torneo, empezó una remontada titánica que le llevó a sumar 18 de 21 puntos disputados, y luego de disipado el humo de la pólvora que dejaron los duelos de ida y vuelta contra los Mineros de Zacatecas, el registro es revelador: siete encuentros ganados, dos empatados y dos perdidos.

Números muy buenos para un equipo por el que ya no se daba ni un cacahuate. Pero el efecto Maradona tuvo la virtud de insuflar vida a un conjunto que, de plano, había extraviado la brújula. Hubo una idea –de Maradona o de Islas, vaya usted a saber–, y esa idea se materializó en un discurso, una propuesta que ofrecer al adversario. Entonces se empezó a saber a qué jugaban, lo cual ya era una ganancia. Antes no iba neurona ni testosterona, sino un conjunto deslavado que iba dando tumbos. De ahí vino una remontada casi épica que ha devuelto la fe, la esperanza y la confianza a una afición descreída por sus fracasos tan frecuentes de su equipo.

Y bueno, se ha pasado la primera aduana. Haber eliminado a los Mineros, sin duda un muy buen conjunto, habla de que en los Dorados hay alimento para la esperanza. Un primer encuentro en casa, muy malito por cierto, jugado sin idea, sin orden, más aburrido que una ostra, no dejó ningún registro digno, salvo por un testerazo que debió haber terminado en el fondo de las redes, pero que una mala ejecución del delantero terminó echando por la borda. Fue tan malo el encuentro que hasta Maradona, que vive con pasión los partidos, estaba totalmente aburrido. Ante los fallos, uno tras otro, de sus jugadores, prefería entornar los ojos  y voltear al cielo. Incluso, prefirió entretenerse con su celular. Un fallo del equipo adversario que le habría significado el gol del triunfo  ya casi para finalizar el juego, apenas si le valió un gesto de sorpresa y de preocupación.

Pero llegó el partido de vuelta. Se recuperó la idea y se advirtió el oficio. No diré que fue un partido muy bien jugado por la partes pues, ya sabemos, casi siempre un partido en el que se juega casi toda la temporada, es un partido rocoso, ríspido, duro, sin concesiones a la elegancia ni a las florituras, pues en cada jugada va la vida. En fin, nada de virguerías. Hasta que llegó el momento del gol, al minuto 65: un centro desde la izquierda que fue midiendo con precisión milimétrica Vinicio Angulo, para dar un salto y enviar el esférico a las redes haciendo inútil la estirada del portero zacatecano. Fue una jugada ejecutada con plasticidad artística que condensó en ese instante, el esfuerzo de un conjunto  no a lo largo de unas cuantas jornadas, sino de varias temporadas de frustraciones acumuladas que esperan la revancha.

Revancha que este miércoles 21 tendrá la mesa puesta en esa cosa que la ridiculez ha dado en llamar “Coloso del Humaya”, cuando enfrente en el partido de ida a los Bravos de Ciudad Juárez. Cualquier cosa puede suceder.

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Dorados ha convertido la contratación de Maradona es un acontecimiento mediático sin precedente en la llamada división de ascenso. La visibilidad que ha adquirido el conjunto es enorme, y no porque el club tenga estrategas muy brillantes para atraer la atención del público. Ocurre que la figura del “barrilete cósmico” jala por sí sola el interés no solo de los fanáticos, sino de todo aquel que tenga una relación mínima con el balompié.

Ahora está circulando el rumor de que estamos a la puerta de una nueva contratación, tan espectacular o más que la del propio Maradona: la de UsainBolt. Resulta que el famoso corredor de 100 y 200 metros, cansado de ver a sus adversarios por el retrovisor, decidió incursionar en el futbol profesional, y empezó su periplo por Las Antípodas, es decir, en el otro extremo del mundo, donde no tuvo mucho éxito. Se habló de la posibilidad de su integración a algún equipo de la premier league, pero no hubo nada en concreto. Y ahora se menciona la posibilidad de que recale en el club Dorados de Sinaloa.

¿Tiene algún asidero en la realidad esta eventualidad? Parece que sí. De nuevo: Bolt y Maradona, ambos, son embajadores de la marca de relojes Hublot, y a través de la marca llegaría el corredor al equipo local. Si algo anda pidiendo Bolt es un lugar en un equipo profesional, y es seguro que no le importaría mucho el poco pedigrí del conjunto local, cuando la presencia de Maradona puede compensar con creces este déficit.

Bolt y Maradona, juntos, en Dorados. Esa sí que sería una auténtica bomba en el mundo del deporte. Veremos en estos días qué pasa.

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Me ha llamado poderosamente la atención el artículo de José Woldenberg del pasado martes en el diario El Universal, que lleva el título de “Catenaccio”. La palabra, italiana, como bien lo saben los amantes del futbol y otros más, significa cerrojo, candado, pestillo, y hace referencia a un estilo, a un modelo de gestión de las interdependencias del juego que empieza atrás, donde está su núcleo, su corazón y su modus operandi. Antes de comentar lo que dice Woldenberg, quien, como se recordará, fue presidente del Instituto Federal Electoral y una de las figuras más apreciadas de nuestro tránsito hacia la democratización de la vida pública y política del país, quisiera recordar lo que en alguna ocasión comentó Jorge Valdano sobre la squadra Azurra. Algo más o menos así: es muy fácil reconocer a la selección italiana en un avión. Todos se sientan atrás. Pues justamente sobre ello va el asunto.

Es posible  –escribe Woldenberg–  que a los más viejos y además aficionados al futbol les resuene. Helenio Herrera fue un famoso entrenador en los años sesentas y setentas del siglo pasado. Lo recuerdo en el Internazionalede Milan, aunque también entrenó al BarcelonaSevillaAtlético de Madrid y otros. Fue célebre porque impuso un estilo que luego se expandió por Italia y después al mundo. Le dio magníficos resultados, pero empobreció al futbol. Era ocurrente y dicen que dijo: “Si no te meten gol, no puedes perder”. Una verdad del tamaño de una basílica. Y entonces colocó a sus equipos a la defensiva, replegados, echados atrás, creando el catenaccio, un candado que intentaba —y lograba— que los rivales no llegaran con frecuencia a la portería. Mantener el cero era la primera y más importante misión”. Hasta aquí la cita.

¿Y que tiene todo esto que ver con la política? Muy sencillo. Dice Woldenberg que en nuestro país hay muchas cosas que cambiar, pero también defender. Se trata, sostiene, de construcciones sociales más o menos recientes que hacen mejor la vida política. “Si no las destruimos, si las protegemos, si construimos un cerrojo para preservarlas, los goles contra la democracia serán escasos, quizá nulos”. ¿Y cuáles son esas construcciones sociales que hay que defender? He aquí su listado: Respeto a la Constitución y las leyes; División de poderes. México es una República, no  un sultanato; valoración del pluralismo; libertad de expresión; Instituciones fuertes, no hombres fuertes; Sistema de mediaciones, y sociedad civil fortalecida.

Y concluye: “Una política defensiva en esos terrenos parece adecuada. Porque mal citando a H. H., alias El Mago, “si no les meten gol a los pilares de la democracia no podemos perder”.

El Larguero

César Velázquez Robles

 ZinedineZidane y la sensación de provisionalidad

Santiago Solari con el mismo síndrome

Hugo levantó la mano y pidió el puesto

No basta con tres volteretas, le dice un amigo que no lo quiere

El cargo de director técnico del Real Madrid siempre va acompañado de cierta sensación de provisionalidad. Sobre todo, si el designado por el que en los hechos se asume como el dueño provisional, no tiene un gran nombre en el mercado de sabios. Así ha pasado con muchos entrenadores, sobre todo, los más recientes. Ocurrió, por ejemplo, con ZinedineZidane, que llegó al primer equipo proveniente de la dirección técnica del Castilla, de la segunda división. Sin experiencia en el máximo circuito, fue visto como una solución de reemplazo emergente, mientras se conseguía un fichaje de fuste y fusta, como dice Gil Gamés. Pero nada, resulta que el jugador francés de origen argelino, que había brillado con luz propia como pocos durante su paso por el conjunto merengue, demostró que también era un gran estratega. Y empezó a ganar. Y a ganar sobre todo los títulos que dan honor y gloria, la champions league. Acumuló tres en cuatro años. Colocó al Madrid en los cuernos de la luna como el equipo de más renombre en el mundo del balompié.
Pero hete aquí que Zinedine decide pintar su raya. Lo hizo en el momento en que debía hacerlo. Sabía que las expectativas por su desempeño eran muy altas, y que todos estarían esperando una cuarta copa europea bajo su gestión, pero sabía, al mismo tiempo, que le estaban tendiendo la cama. Así que mejor decidió emigrar. Sin Zidane y sin Ronaldo, el equipo quedó decapitado. Todo dependía de ambos, y sobre todo del medio centenar de goles que garantizaba este último, por lo que todo el equipo se escondía detrás de él, como ocurre en ciertas administraciones públicas. Florentino Pérez, magnate de la industria de la construcción, se dio a la tarea de aplicar una política de control de daños, y eligió como relevo a Julen Lopetegui, a la sazón director técnico de la selección nacional española, que se preparaba ya en tierras rusas para participar en el Mundial de futbol.
Lopetegui no lo pensó dos veces: decidió que su destino estaría ligado por varios años al Real Madrid, y aceptó de mil amores. El burócrata español de pantalón largo, o sea, el dueño de la Real Federación Española de Fútbol, tampoco lo pensó dos veces y lo despidió del cargo de la selección, en el que nombró de manera provisional a Fernando Hierro, una de las luminarias de años pasados. Pero resulta que Lopetegui, con todos los galones y reconocimientos conquistados en los campos de batalla, empezó a darse cuenta de que las cosas no estarían nada fáciles. El equipo empezó a dar tumbos. Ofrecía una cal por una de arena, o puras de cal o de arena. El caso es que no había orden ni concierto. Los relevos, como Benzema o Bale no funcionaban y no había modo de que las famosas interdependencias internas que garantizan la homeostasis, funcionaran para sacar el buey de la barranca.
Hasta que el equipo tocó fondo. Y tocó fondo donde tenía que tocar: en Barcelona, donde le cayó una lluvia de cuero. Su destino ya estaba cantado. Incluso si el Real Madrid hubiese ganado en el Nou Camp, de cualquier modo hubiera tenido que abandonar la disciplina. Así que rápidamente se dieron a la búsqueda de un relevo para el banquillo. Mientras buscaban en el mercado, voltearon al Castilla, donde estaba Santiago Solari, y lo llamaron. Otra vez lo mismo: director técnico provisional. Su pistola no tenía muescas. No tenía los galones de mariscal de campo. No había ganado batallas importantes. Mientras, los figurones se ponían los moños y se dejaban pedir las perlas de la virgen.
Solari no se hizo de rogar. Rápidamente tomó el mando y empezó a acomodar las piezas. Y voilá: el equipo empezó a funcionar. Inició con un triunfo fácil contra un equipo muy menor de la liga de ascenso en el torneo de la copa del Rey, pero luego hilvanó victorias en el torneo liguero y en la champions league. La búsqueda cesó. Finalmente, Solario fue designado director técnico titular, permanente o como se diga. No será removido por lo que resta de esta temporada. Y fíjese lo que son las cosas. El Real Madrid, que iba de batacazo en batacazo en este arranque de temporada, empezó a ver muy lejos la punta del torneo. El Barcelona pareció de pronto inalcanzable y el Real no aparecía por primera vez en muchos años entre los primeros cinco de La Liga. Pero el Barza también empezó a patinar, y luego de la derrota este domingo frente al Real Betis en su propio feudo, por 4 goles a 3, combinado con el triunfo del Real frente al Celta de Vigo por 4-2, los ha vuelto a la vida. Nada, entonces, está escrito en la liga española. Hay mucho camino por recorrer, y si Solari acierta en dar con la tecla correcta, seguirá teniendo todas las opciones disponibles: liga, copa y champions.
Le he contado todo esto porque, en medio de la batahola armada por el pobre desempeño madridista, hubo quien se propuso para la dirección técnica. Es decir, no lo buscaron, no lo llamaron, no lo consideraron. En suma, nunca apareció en el radar de la directiva para hacerse cargo de la nave blanca. Si usted está pensando en Hugo Sánchez, acertó. El gran Hugol alzó la mano, sin rubor, sin complejos. Y pidió su oportunidad: “Son pocos los que pueden estar en frente de ese vestuario y se lo digo a Florentino Pérez que ya estoy listo. Si me llama, ya sabe dónde localizarme. Estoy capacitado y preparado para ello. Pero si no, que sigan buscando a ver si lo encuentran. Ya sabes, Florentino, aquí te espero”.
Así que el pentapipichi no se anduvo por las ramas. Sin rodeos, con esa soberbia del que es, ha sido y se sabe triunfador, y cuyo nombre está inscrito en la memoria colectiva del madridismo, pidió la alternativa. No hubo respuesta desde las oficinas de los hombres de pantalón largo. No lo consideraron con los tamaños. Habrá que seguir esperando para ver si Hugo Sánchez materializa el sueño de su vida. Tiene títulos con los pumas de la UNAM, ha dirigido a la selección nacional, sin pena y sin gloria o, si se quiere, con más testosterona que neurona. En España ha estado al frente del Almería con magros resultados. Bueno, ojalá ese sueño que ha estado alimentando en los últimos años pueda algún día concretarse.
Hugo tiene, por ese talante, por ese modo de ser, muchos amigos que no lo quieren. De inmediato, esos amigos que no lo quieren se lanzaron sobre él al conocer sus pretensiones. Un periodista español, Juanma Rodríguez, se le fue a la yugular. Lea lo que le dijo:“No te puedes presentar ante el Real Madrid con los argumentos que tiene como entrenador, llevas sin entrenar desde 2012, a excepción del Almería, fuera de tu país jamás te han contratado como entrenador… Para ser entrenador del Real Madrid hace falta más que pegar tres volteretas en el aire. No has estado a la altura del gran jugador que fue Hugo Sánchez”. Claro, esta respuesta a Hugo fue a la medida de su insulto al periodista, a quien llamó payasete.
Hugo es un provocador, le encanta la polémica, es su ambiente. Ahí, en ese ambiente, se siente como pez en el agua. Es probable que no le llamen nunca, pero pocos tienen ese arrojo, ese valor para alzar la mano, la voz y pedir lo que considera un derecho legítimo después de darle tantas noches de gloria al madridismo.

El Larguero

César Velázquez Robles
*El efecto Maradona: rendimientos crecientes
*El dueño del equipo lo quiere para Xolos
*Llegó la novia de Maradona y mandó parar

 

Los Dorados del arranque de este torneo constituían un equipo desvaído. He aquí cómo  define la palabra el diccionario de la Real Academia de la Lengua, al que el siempre recordado NikitoNipongo nominó como almodrote: apagado o poco intenso; que ha perdido la fuerza o el vigor, adelgazado, disminuido; vago, desdibujado e impreciso. Un once sin garra, incapaz de proponer un discurso al adversario, siempre sobrepasado por las circunstancias, sin ideas y sin proyecto. El juego colectivo brillaba por su ausencia. Sin identidad  ni espíritu de cuerpo. En suma, un desastre total. Su posición en la tabla era motivo de entretenimiento para sus malquerientes: “Para quitarnos el aburrimiento vamos a buscar en la tabla a los Dorados”.

Pero la Divina Providencia vino en ayuda del equipo. Dios llegó para salvarlo. De pronto, esa misma oncena que había iniciado el torneo dando tumbos –dando lástima también—empezó a resurgir de entre sus cenizas. Un triunfo que hizo renacer las esperanzas de un desempeño al menos decoroso; luego, una derrota que volvió las aguas a su normalidad y a apagar un poco la euforia desatada por la presencia de quien vendría a redimir a los condenados de la tierra. Pero después de la derrota, Dorados tiene una seguidilla de cinco triunfos, de tal manera que de 21 puntos disputados en el  torneo liguero,  ha conquistado 18, con lo que ha asegurado también a falta de un solo encuentro para la conclusión, un lugar en la liguilla.

El equipo parece haber entrado en estado de gracia. No ha sido obra de la casualidad, aunque los amigos de Maradona que no lo quieren, insisten en que el mérito corresponde a Luis Islas, el ex portero argentino que se ha convertido en el autor intelectual de este repunte cuasi-asombroso del conjunto culichi.  Pero sean peras o sean manzanas, para efectos prácticos, el artífice de este resurgimiento tiene nombre y apellido: Diego Armando Maradona. Si, como es previsible, triunfa el próximo sábado en el encuentro frente a Atlético San Luis, llegará embalado a la liguilla y con posibilidades reales, no abstractas, de alzarse con el título. Y habría que estar ahí, con el equipo, para celebrar la hazaña, para alentarlos, para decirles que la soledad del pasado reciente, y que el abandono de su propia sombra, avergonzada por el pobre desempeño y que había decidido seguir su propio camino, era ya asunto pretérito.

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Cosas de la multipropiedad en el futbol profesional: el dueño del equipo, que también lo es de los Xolozcuintles de Tijuana, ya le echó el ojo a Maradona. Ya lo sabe usted: el conjunto fronterizo fue un auténtico desastre esta temporada, su técnico fue despedido –la dictadura de los resultados, pues—y a buscar en el mercado. No fue  muy lejos: si Maradona ha hecho lo que ha hecho con los Dorados, pues bien lo puede hacer con los Xolos, pensó el dueño, y puso manos a la obra. Y ahí está ya el runrún. Hay altas probabilidades de que muy pronto el astro argentino emigre a la frontera norte.

Sin embargo, el presidente de los Dorados ya salió a desmentir la especie: “El contrato Diego lo tiene con Dorados de Sinaloa, por principio de cuentas. Cuando a alguien le va bien evidentemente se especulan muchas cosas; nosotros estamos muy contentos que le esté yendo bien con Dorados, pues ese fue el objetivo, que él esté acá… Él tiene compromiso con nosotros, estamos encantados de tenerlo, de lo que está haciendo y la decisión del técnico de Tijuana es problema de ellos, de nosotros no”. Bueno, pero ya sabemos: donde manda capitán, no gobierna marinero.

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Llamó la atención esa comunión entre entrenador y jugadores. En los viajes, todos juntos, a partir un piñón, como si fueran todos uno  mismo. Pero las cosas, dicen, han empezado a cambiar con la llegada de la novia de Maradona. Como decía el refrán en la no muy lejana época dorada del machismo (y todavía): “El hombre propone, Dios dispone, y llega la mujer y todo lo descompone”. En el equipo la cosa ya no es así. Maradona con su novia, por su lado; el equipo, por el suyo. Y esto no tiene nada de extraordinario, al contrario, qué bueno. “El lado mandilón de Maradona”, titula El Universal Deportes su nota, con un subtítulo que no deja nada a la imaginación: “La llegada de la novia del técnico argentino ha cambiado su entorno en Sinaloa”. La nota es breve, así que ahí va:

“Todo iba con normalidad entre Dorados y Maradona, hasta que llegó la novia del ‘Pelusa’, Rocío Oliva. Ahora le condiciona algunos detalles al día día de Diego. Maradona que había dado muestra de humildad, viajó todo este tiempo en vuelo comercial, el contacto con sus jugadores era más cercano, realizaba toda la logística de sus viajes con su equipo, pero desde la semana pasada eso cambió, ya que Maradona tuvo que viajar en vuelo privado desde Culiacán hasta Mérida por condiciones de su novia. Tal parece que hasta el mejor jugador de todos los tiempos es un mandilón y la llegada de su pareja le ha hecho que realice algunos cambios. Bueno, hasta aquí con Maradona. ¡Lo que hay que leer!

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Como le prometí a uno de mis lectores, a propósito del comentario sobre la pelea del economista peso supermediano, de Culiacán, Mario Cázares, van unas breves reflexiones sobre la relación entre el boxeo y la literatura, de la autoría de Joyce Carol Oates:

  • No hay deporte más físico, más directo que el boxeo. Ningún deporte despliega tan poderoso homoerotismo: la confrontación en el cuadrilátero -desnudarse-, el combate acalorado y sudoroso que es en parte danza, cortejo, apareamiento…La persecución frecuente, urgente de un boxeador al otro en el violento y natural movimiento del combate hacia el knockout: sin duda gran parte del atractivo del boxeo deriva de su imitación de una especie de amor erótico en el que un hombre se impone al otro en una exhibición de fuerza y voluntad superiores.
  • Que el combate de boxeo sea una historia sin palabras no significa que no tenga texto ni lenguaje, que sea de algún modo “bruta”, “primitiva”, “inarticulada”; ocurre que el texto se improvisa en la acción; el lenguaje es un diálogo de la más refinada especie entre los boxeadores (podría decirse que tan neurológico como psicológico: un diálogo de reflejos detonados en fracciones de segundos) en una respuesta conjunta a la misteriosa voluntad del público, que es siempre que el combate valga la pena para que la cruda parafernalia del escenario -cuadrilátero, luces, cuerdas, la lona manchada, los mismos y atentísimos observadores- quede borrada, olvidada.
  • Sí puedo aceptar la proposición según la cual la vida es una metáfora del boxeo -en uno de esos combates que siguen y siguen, asalto tras asalto, jabs o golpes rápidos, golpes errados, enganches, ninguna certidumbre, de nuevo la campana y de nuevo tú y tu adversario, en pelea tan pareja que es imposible no ver que tu adversario eres tú: ¿Y por qué esta lucha en una plataforma elevada y cerrada por cuerdas como un corral, bajo luces calientes, crudas e inmisericordes en presencia de una muchedumbre impaciente? -, Esa especie de infernal metáfora literaria. La vida es como el boxeo en muchos e incómodos sentidos. Pero el boxeo sólo se parece al boxeo.

El Larguero

César Velázquez Robles
Valdano, Messi y Maradona
Dorados y efecto Maradona
Marcelo: periodistas envidiosos
Mario Cázarez: un boxeador con estampa
Julio César Urías: refulgente como astro

Decía en la columna de la semana pasada que la incontinencia verbal de Maradona le lleva con frecuencia a subirse al ring con cualquiera que más o menos considere de su estatura. Ahí está en estos días su declaración en el sentido de que Messi no puede ser el caudillo de la selección argentina, pues va 20 veces al baño antes de cada partido. Muchos salieron en defensa de Messi, y Maradona se vio obligado a decir que pronto hablaría al jugador blaugrana para aclarar paradas y decirle que no dijo lo que dijo, o que lo que dijo se interpretó de manera torcida por los especialistas en amarrar navajas.

Este fin de semana conocimos otra opinión de una muy autorizada voz. Me refiero a Jorge Valdano, que terció en el tema, y se refirió a la frase lapidaria que recuperamos arriba. He aquí lo que dice:“Diego nunca se queda corto en sus declaraciones y en esta ocasión alabó a Messi como jugador, pero lo condenó como líder… Sabemos que Messi, siempre contenido y hasta ensimismado, es un líder técnico antes que social. Pero sobre su capacidad de influencia durante los partidos caben pocas dudas. Voy a decir sobre Messi una frase que utilicé muchas veces para defender al propio Maradona: al artista hay que valorarlo por su obra, no por su vida”.

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En los Dorados se advierte ya el efecto Maradona. Y diga si no: de 15 puntos que ha disputado, el equipo local se ha alzado ya con una docena. Una ofensiva rácana, un equipo incapaz de proponer un discurso al adversario, sin orden ni concierto entre sus líneas, con ideas muy espesas, se ha trocado al cabo de unas cuantas semanas en un equipo con identidad, más ordenado y, en consecuencia, más competitivo. Ya está, en lo inmediato, en zona de clasificación, y eso es una buena noticia para la afición culichi.

Sí, es cierto: es el efecto Maradona aunque, paradójicamente, no sea el técnico argentino el artífice de este repunte, pero con independencia de quien pueda colgarse las medallas, en el horizonte inmediato está la liguilla y el título del torneo y, en una perspectiva más amplia, por qué no, el ascenso a la primera división. Bueno, el propio Maradona lo planteó como objetivo desde que aterrizó en Culiacán.

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Se está produciendo en muchas partes del mundo una ofensiva contra los medios de comunicación, contra los periodistas, que pone en peligro la vida democrática y civilizada. Trump llama a la prensa –escrita, como The New York Times o The Washington Post; a la televisión –CNN, por ejemplo— como los enemigos del pueblo. Insulta a periodistas, los expulsa de sus conferencias de prensa y frente a todo comentario que no le gusta suelta la infaltable: ¡fakenews! Esta violencia verbal, que puede devenir en violencia física contra los medios y sus periodistas, está entrando en una escalada peligrosa.

Puede entenderse este fenómeno en el ámbito de la política, donde parece haberse instalado una lógica de guerra, que por su propia dinámica, lleva a plantearse la destrucción del que se considera no adversario, sino enemigo. Aquí mismo se experimenta esa desazón cuando quien dirigirá los destinos del país lanza invectivas contra lo que ha dado en llamar “prensa fifí”, alimentando un discurso sectario y dogmatismo, intolerante y arbitrario que conspira contra una convivencia respetuosa y civilizada entre nosotros.

Pero que esto ocurra en el  deporte es lamentable y también muy peligroso. Se descalifica al interlocutor, y si éste es periodista va la agresión: “tu no hables de futbol, porque no jugaste”. La expresión, por supuesto, proviene de otra figura de los medios que en el pasado cercano o lejano se desempeñó como futbolista profesional. Ese aire de superioridad moral le confiere así, según su creencia, un aura infalible y una opinión autorizada. Todo es cuestión de ver uno de los muchísimos programas de tertulianos que llenan las parrillas televisivas.

Pues algo acaba de ocurrir con el brasileño Marcelo, del Real Madrid. Como sabemos el cuadro merengue va dando tumbos en este arranque liguero, y el equipo se ha espesado como nunca. Ello genera de modo natural, un ambiente tenso entre los jugadores, que buscan culpables por doquier. ¿Y qué cree usted? Pues si, acertó: los periodistas son culpables. Son envidiosos.

Así lo dijo Marcelo: “Es duro cuando no ganas, pero de crisis habláis vosotros, que intentáis hacer daño a este vestuario. Todos los periodistas intentáis hacer daño. Igual es envidia porque no sabéis jugar al fútbol”.

Es una opinión bastante estólida, pero, como digo arriba, forma parte de esa tendencia que vemos en muchas latitudes de culpar al periodismo, a los periodistas. Es un mal de esta época revuelta que vivimos. Y se quiere culpar a los periodistas. No solo entre los políticos, a quienes el ejercicio de la crítica incomoda. Lo vemos ahora en el deporte. Sería deseable que el asunto no pasara de ahí.

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Este viernes 26 de octubre, debutó ante el público local el culichi Mario Cázares. Sostuvo una buena pelea, siempre alentado por el respetable y, sobre todo, por una masa de académicos y economistas de la Escuela de Economía de la UAS, institución académica de la que es egresado. Tiene estampa de boxeador fino, de buena estatura –está por encima del 1.85 metros–, aunque en una división en la que abundan los noqueadores.

Su paso al profesionalismo parece haber sido un poco tardío –así lo exigieron sus estudios profesionales— donde apenas acumula ocho combates, todos ganados. Batalló en el parque Revolución frente a su oponente, e incluso fue derribado en el séptimo asalto por un volado de derecha que se estrelló en su rostro,  y recibió la cuenta de protección. Pero había hecho el trabajo en los rounds previos. Ojalá tengamos oportunidad de verlo en el encordado local con más frecuencia.

Pero Cázarez tiene una buena historia, con detalles que el público debe conocer. Ya ha sostenido choques con Saúl “Canelo” Álvarez y Omar Chávez. Con éste se enfrentó siendo apenas un niño, y con el hoy multicampeón mundial sostuvo una fragorosa batalla en el 2004 para ganar la medalla de oro en la Olimpiada Nacional, aquí en Culiacán. Por cierto, el economista-boxeador –un caso raro en el mundo del arte de Fistiana– tiene una trayectoria destacada en el amateurismo, en cuyo paso sostuvo casi medio centenar de combates:“Dure en el boxeo hasta los 18 años de edad en el amateur e hice una pausa de seis años por estudiar la licenciatura en Economía en la Universidad Autónoma de Sinaloa”.

He aquí lo que escribió Mario Cázarez hace unos días: Hace 20 años debuté como amateur en mi querida Ciudad de #culiacan contra Omar Chávez hijo de gran campeón mexicano Julio César Chávez. Estoy muy contento de volver a pelear en Culiacán y sobre todo hacerlo por una maravillosa causa en apoyar a la asociación de niños con cáncer Casa Valentina, eso no tiene precio. Gracias a todas y a todos que me apoyan en esta gran aventura. I LoveYouAll!! @jcchavez115 @omarchavezzbu @casa_valentina_cln

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Otro culichi que en estos días ha brillado con luz propia, es el lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, Julio César Urías. Incorporado sorpresivamente en el roster del equipo para la serie de campeonato de la Liga Nacional, en una polémica decisión del manager, David Roberts, el pitcher de La Higuerita ha respondido con creces a esa confianza. Un triunfo contra los Cerveceros de Milwaukee y un relevo satisfactorio, sobre todo por la ayuda de Chris Taylor, que hizo una espectacular atrapada a un batazo que buscaba la barda del jardín izquierdo, le valieron reconocimiento.

Y es que el asunto lo merecía. Considerado uno de los novatos más prometedores del beisbol de las grandes ligas, Urías se lesionó de su brazo de lanzar. Su estrella pareció periclitar, y hubo se someterse a la operación Tommy John y, para fortuna, todo parece indicar que tiene ahí un brazo biónico que le dará muchas satisfacciones a los seguidores de los esquivadores y a los amantes del beisbol.

Todavía le quedan muchas páginas por escribir a este lanzador zurdo. Las está escribiendo en este momento en que su equipo disputa el más codiciado título del rey de los deportes. Van hasta este viernes o sábado por la madrugada tres encuentros, y en los tres ha tenido participación Urías. Y lo ha hecho de excelencia, cumpliendo cabalmente, con una recta que se acerca a las 95 millas por hora y una variedad de lanzamientos que dan cuenta ya, pese a su juventud, de experiencia acumulada que con toda certeza le hará volar a  alturas insospechadas.

Quienes pudieron verlo lanzar el décimo-séptimo episodio del partido más largo y de mayor duración en la historia de las series mundiales, habrán podido constatarlo. Y puesto que el pitcheo de los californianos ha quedado diezmado luego de una batalla que parecía interminable, es más que probable que Urías suba de nuevo al montículo. Ya demostró que puede. Cierto que puede poder, ahora falta que Roberts quiera querer. Y fíjese: podría entrar al relevo, pero, ojo, podría iniciar alguno de los partidos que quedan por delante. Si el tercer partido ya dio para superar cualquier guión hollywoodense, ¿por qué la serie no podría dar para que Julio César Urías sea el protagonista?

Quedan muchas cosas en el tintero. Pero hay que preparar todo para la jornada de fin de semana: Dodgers-Medias Rojas; Cruz Azul-América; Dorados-Tampico Madero y Barcelona-Real Madrid. De esto y más, daremos cuenta en el balance próximo.