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Para disminuir la pobreza tenemos que hacer competitiva esta ciudad.

El boom de los ingresos por turismo no va durar para siempre, sería atractivo que la estructura urbana se acondicione para impulsar intercambio de servicios con procesos  de manufactura especializada.
Arq Jesús Fdo Aragón Campos

 

En la década de los 90,  la mancha urbana de Culiacán se multiplico al doble del crecimiento  poblacional, haciendo más agudo el problema de una ciudad expandida, se fincó complejos habitacionales en suelo barato, careciendo de los equipamientos de educación y salud necesarios. “tenemos crecimiento urbano pero sin desarrollo económico”.

Aun así, la buena noticia es que las infraestructuras urbanas están ligadas estrechamente al PIB generado y la riqueza, “el problema es que hemos cumplido con la cantidad pero no con la calidad”.

Dejamos la vida rural para beneficiarnos del intercambio de bienes y servicios que propicia la condensación urbana, la ciudad es la mega máquina para ello, Decía en alguna ocasión el Arq. Felipe Leal; “es la única herramienta humana visible desde el espacio”.

Tan solo en 2009, la capital del estado Generó 40.1% del PIB estatal, su captación bancaria por habitante es 1.6 veces el promedio estatal y 1.3 veces el nacional, cabe considerar, cuando menos en el mediano plazo;  a Culiacán como la principal ciudad del estado, las cúpulas de catedral no son el centro de  esta ciudad, son más bien las mojoneras centrales del abastecimiento y suministro que cubre desde Escuinapa hasta Choix, dinamismo por demás desaprovechado ya que estas actividades se limitan a solo ciertos sectores de la ciudad y lo pésimo es que se proveen solo productos que pasan de mano en mano sin ningún proceso agregado.

En el centro y norte del estado somos buenos para  producir en el sector primario, ocupamos el quinto lugar en aportación del PIB nacional como entidad federativa, pero el hecho de que estamos creciendo menos puede ser reflejo de que estas actividades no se desempeñan urbanamente (no pescamos, no cultivamos y ni tenemos corrales de ganado urbanos), en contra parte no encontramos en los barrios (células vitales de la ciudad) las estructuras edificadas encaminadas a   procesos que vinculen  a estos productos básicos,  los espacios para esta vocación son los corredores viales y  subcentros urbanos, que como se mencionó anteriormente, no se comprometen a adicionar el valor de la mano de obra, Es como alimentarse de solo  recoger migajas,  la cifra explica que  el 78.9% de la población ocupada se ubica en actividades de comercio y servicios mientras que sólo el 8% en el sector manufacturero, cada vez vendemos más, pero procesamos menos, a la agricultura, ganadería y pesca no les aplicamos  procesos que las hagan valer más o durar más.

Enfrascados en las actividades primarias y terciarias despreciamos la mejor consecuencia de la urbanidad,  “el intercambio de ideas”, El hecho de que todos estemos cercanos, que por cierto en Culiacán (ciudad dispersa) no tanto, es el contexto ideal para el desarrollo de la tecnificación y la productividad, estas hacen redundar en mejor calidad de vida y  alza salarial derivados de la profesionalización de las actividades. Sería pertinente que La promoción  económica, planeación y la academia  fortalezcan el territorio urbano, Hay que sacarle provecho a tan costosa herramienta.

Proyecto olvidado.

Si bien nuestra virtud turística no es el sol y la playa sino el de negocios, educativo y espectáculos, no es para nada poca cosa, sería interesante rescatar proyectos que han quedado olvidados por el inmediatismo de nuestros gobernantes, por ejemplo, conciliar la ampliación del aeropuerto con el host management aeroportuario donde miles de visitantes diarios podrían pernoctar en nuestra entidad, pero no solo personas sino que podría brindarse algo poco experimentado en la entidad, el servicio de carga aérea para nuestros productos, ampliando la distribución de los productos de la región a lugares y fronteras más lejanos, habría oportunidades diversas y alternas de mercado con  menor dependencia al mercado cercano con los Estados Unidos.

ZONA URBANA

ARQ JESUS FDO ARAGON CAMPOS

El aumento a la gasolina, lo que subyace es obligar a la ciudadanía a contribuir con un gobierno inoperante.

No son los precios internacionales, no es la reforma, se arancela la gasolina porque somos dependientes a ella, y por si fuera poco aún hay algo peor, ya empezamos a ser vulnerables a la falta de agua, ahí si nos van a cobrar lo que quieran si no alzamos la voz, pero sobre todo si no planeamos con tiempo la sustentabilidad de este recurso.

resulta que el 80% de la población mexicana es urbana, en ciudades alejadas de la sustentabilidad,   tan solo  Culiacán es una ciudad   extensa, dispersa, distante y sin densidad, es una ciudad de mucha movilidad para su operación, garantiza que la gran masa de contribuyentes sean  dependientes a los combustibles, en esta misma situación se encuentran la mayoría de las ciudades mexicanas, es una necesidad inventada, nunca era nuestro destino, para evitar esta tendencia el mismo Banco Mundial  prevé y estipula que combustibles, tenencias y seguros deben de pagar impuestos directos, estos son el tema de la disputa, el conflicto se genera a razón de que la naturaleza de los impuestos directos deben ser utilizados para paliar las repercusiones del uso de recursos no renovables como el petróleo, estos impuestos deben financiar sobre todo el transporte masivo, si lo contempla  la respuesta tardía del “Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar”, Coparmex lo nombra “plan express”, a nadie convenció, para empezar porque ya no es pertinente, no se puede hacer un transporte masivo (Público) eficiente de la noche a la mañana pues cuando se planifica transporte también se planifica en donde se concentra la gente y donde no, inversamente, la densidad define el transporte, debió haber un dialogo entre ciudadanos y autoridades desde hace mucho, se debió planear el impacto, en lugar de ello recordar que tan solo el año pasado estuvimos enfrascados en una discusión con  Sergio Torres el cual derrumbó la idea de la ciclovía, no entendió que los sistemas no motorizados son para movilidad, no solo para la recreación, y por si fuera poco tenemos cuando menos 10 años que se avisó de la urgencia de promover la edificación vertical en zonas consolidadas, hoy en día el ayuntamiento sigue proporcionando permisos a las promotoras para hacer fraccionamientos periféricos que por su lejanía y suelo barato son un jugoso negocio, nada más alejado de los objetivos.

Resultó irónico que los impulsores de las reformas se les tome por sorpresa, esto nos habla que siempre estuvimos en manos de gente pragmática e improvisada, para colmo de males Peña Nieto se decidió por la idea unilateral y hostil de cargarle todo a la ciudadanía, cuando la verdadera responsabilidad es de un gobierno ineficaz, pues fíjese usted; La federación destina la mayor parte de los recursos a los estados, digo este es un signo positivo, el problema es que lo hace sin pedir  ningún fundamento ni supervisión, mucho menos por los programas y objetivos como los que comprendían estos paliativos, como consecuencia  tenemos cuando menos 5 gobernadores sin cuentas claras, Encabezados por Javier Duarte  con un desvío de 35 mil millones de pesos, Padrés triangulando pagos a su familia a través de Europa y por no dejar a este pasado gobierno estatal que asignó las obras por telefonazos, no olvidar a Peña Nieto y su gente, con la Casa Blanca y la de Malinalco, es poco creíble que la recaudación a partir de los combustibles sea utilizado para programas sociales además ya lo dijimos que no eran para eso, mal haya si así lo acostumbraron, tan solo el PRI Sinaloa cuenta con una treintena de lo que ellos denominan la generación de los “jóvenes políticos” que no son otra cosa que Juniors puesto que su única virtud es ser hijo de un político, por esa razón, solo esperan el ascenso a una monarquía sistemática de partido, así se explica la consecuencia de un gobierno rico con un pueblo pobre, no se trata ya del 2018, queremos que Peña se vaya ya.

La apuesta por espacio público de calidad, fórmula contra la segregación

ARQ JESUS FERNANDO ARAGÓN CAMPOS

El espacio público de calidad y democrático no se pinta de un color, ni puede ser propiedad de nadie, es la alternativa para la distensión entre los estratos sociales, aunque lamentablemente el desarrollo de Culiacán en los últimos años no abona en este sentido.

En el filme de Andrew Niccol, El precio del mañana, en un supuesto futuro Will Salas es un personaje emanado de los barrios pobres donde la tecnología ha logrado dar la juventud eterna y la perpetuidad, lo cual simplifica el sistema cambiario por tiempo en lugar de la moneda. La idea es que el intercambio de tiempo entre los individuos genera un contexto cambiario equitativo, pero convertir el tiempo en divisa tuvo efectos secundarios: no todos pueden vivir eternamente en un espacio limitado, alguien tiene que morir, así la sociedad y el espacio toman el carácter del sometimiento fincado en barrios segregados con tipos de tiempo-cambio diferentes y con fronteras firmes. La igualdad no fue para todos.

Escena de una frontera con usos de tiempos diferenciados, en la película “El precio del mañana”.

La limitante del crecimiento poblacional siempre será la alimentación que genera la pobreza por antonomasia. Para el capital, la pobreza es necesaria para que exista la riqueza y nuestras ciudades no intentan revertir esta situación al hacer de la marginación un recurso de tensión. Nuestras ciudades se hacen hoy genéricamente, prescinden del formato histórico original.

En los últimos catorce años se construye el 85% de los 622 fraccionamientos existentes en Culiacán bajo la alegoría de la impenetrabilidad, los fraccionamientos no se contienen con la propiedad privada infranqueable, sino que se apropian y amurallan en sectores que integran el espacio público, como la heráldica del pasado (escudos que distinguen los apellidos de unos sobre otros). Dice Eloy Méndez que los asentamientos de los grupos tratan de distanciarse de los otros, los infortunados.

Pero apostar la convivencia al amurallamiento tiene sus consecuencias, pues la no concordancia es un principio de inconformidad de una de las partes; es una bomba de tiempo aunque los muros son sostenidos por los dos lados, tangible e intangiblemente, por la razón de que en ambos lados no se prescriben las causas que las germinan.

Parte de la exclusión del muro fronterizo de Donald Trump se genera del lado de México al prescindir de políticas que garanticen la vida digna de todos sus ciudadanos y así el mismo Estados Unidos falta al significado de la estatua de la libertad, en la autollamada “madre de los desterrados y sacudidos por las tormentas”.

Después de lograr grandes ciudades cosmopolitas, con una gran emigración campo-ciudad, invadidas de grandes tecnologías entre ellas el automóvil, deseamos y hemos concluido incuestionablemente en la regresión a los espacios compactos de antaño y de la escala del pedestrismo que da acceso homogéneo para la contemplación.

Podríamos decir que los espacios públicos logrados deben ser abiertos y no solo con mezcla de usos de suelo, sino también con el asentamiento de estratos socioeconómicos diversos; es la articulación para que se desempeñe la ciudadanía en el espacio urbano y recuerde que hay serias repercusiones al aislar el espacio público con distingos de ciudadanos de primera y de tercera.

Culiacán al no ciudadanizar sus obras se aleja de las políticas urbanas modernas

Arq. Jesús Fdo Aragón Campos

La carta fuerte de los gobiernos salientes tanto estatal como municipal es que proyectan a la ciudad de Culiacán hacia una modernidad (concepto muy personal de ellos), todo esto a partir de la infraestructura vial, hay que decir que solo estuvo concentrada exclusivamente a cruceros abarrotados por la demanda vehicular.

Habría que preguntar si el problema estaba en los cruceros o en la sobrepoblación de vehículos de la misma e ciudad, que ya lidera la mayor cantidad per cápita de vehículo por habitante  del país, estos pasos deprimidos demostraron que al prestar el flujo continuo de vehículos depositaron la congestión a las retículas viales contiguas, entrampando igualmente a los vehículos en ellas, el mensaje a los ciudadanos fue muy   claro, que solo con automóvil particular se beneficia de la política pública de movilidad urbana,  se olvidaron que vialidades, banquetas y plazas forman parte de un espacio público, es decir espacio de todos y que el vehículo no es el único demandante de este espacio, en el mismo paquete se olvida que la jerarquía preponderante es el peatón.

Imagen. IMPLAN Mochis.

 

 

Lo más inteligente de la política pública encaminada al pedestrismo es que esta infraestructura es la de menor costo y al mismo tiempo la de mayor beneficio social pues  es elemental para la estructura de la misma ciudad, no solo el caminar es la forma natural de desplazarnos, contemplar y pensar,  desde ahí se moldearon las retículas viales urbanas que preceden a la aparición del auto, siempre respetando la topografía natural, dando las formas rompientes y entretenidas que le daban  carácter y  encuentro espontaneo de las ciudades antiguas, el auto en cambio con su velocidad alargó las vialidades y las distancias, monótonas y sin quiebres porque ocasionan accidentes, la escala dejo al peatón con un paisaje que cansa antes de recorrerlo, esto se llama el síndrome de las piernas cansadas.

El doctor Jesús Manuel Fitch Osuna de la Universidad Autónoma de Nuevo León, curiosamente del mismo lugar de procedencia de quienes hicieron la ingeniería de flujos del par vial, con enfoques del problema totalmente distintos. Jesús Manuel nos explica que la misma valoración económica de la ciudad moderna es a través de sus conquistas urbano-ambientales, estas son obtenidas a partir de la accesibilidad, esta última es el catalizador para que funcione la jerarquía social, el ambiente y por lo tanto el valor inmobiliario, es decir que los lugares donde discapacitados y toda categoría de peatones pueden convivir en un espacio atractivo, este tendrá mayor valor, siempre y cuando evite estar cundido de vehículos, siempre que tengamos espacios públicos donde confluyan transeúntes como en las inmediaciones de la plazuela Obregón y el parque las Riberas tendremos espacios  consolidados en este sentido, esa es la beta a seguir,   es el fundamento de los especialistas para confirmar el aval de sus habitantes.

Recordar que El mayor punto de  inflexión se dio cuando  el alcalde Sergio Torres, ante actitudes propias y bajo la presión de los formatos del centralismo, impuso el proyecto del par vial sin lograr ni un solo aliado, Implanta una autopista difícil de consensar, todo el tiempo actuó como  mandatario progresista de la época en que todavía no maduraban  las instituciones, estas prácticas prevalecen hoy en día gracias a que no hemos pulido las estructura jurídico-política que rige la relación material de la ciudad,  dice el periodista José Reveles; “los mexicanos somos una sociedad enterada, pero no informada”, yo agregaría que no sabemos regirnos ni obligamos a regirnos (no somos hábiles en el uso institucional), nos reducimos a solo una sociedad quejosa, y en el otro lado de la balanza están los mandatarios con el entendido de que si ellos no impulsan verticalmente el desarrollo no se consuma, como resultado ya no se trata de un sobre enfoque de la moralidad,  sino el obedecimiento de la ley, esa es la  llave que acciona el mecanismo de respeto y avance, ya no hay entorno para las obra pública que no se convenia con la sociedad, sí las leyes son estrechas, más aun el espacio público y las calles, y lo peor fue que al imponer no consideró que  todos queremos la autopista urbana para llegar fácil y rápido a nuestra casa, pero nadie quiere la autopista próxima a su casa, pero el verdadero retraso para una modernidad es que  el presidente municipal rehusara a la infraestructura para una ciclovía en  dichos ejes por la irreflexión de que ocasionaría accidentes a los propios usuarios, que desprecio a la inteligencia de los diseñadores urbanos, pues el objetivo de la forma siempre será la utilidad. Finalmente solo asiento que la decisión unilateral de gobernantes jamás podrá remplazar a la razón de los habitantes y de quienes estudian esos espacios.