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ANDO POR LA PLAZUELA

Y el dinosaurio murió, hace rato, de gripa.
Luis Octavio Valdez

Discúlpenme ser anticlimático, una amiga decía que tengo la facultad de  desanimar a cualquiera, sé que muchos esperan que al PRI lo desarticule un líder flamígero, prometeico y poético o que Fuenteovejuna encuentre a su Robespierre y cobre furiosa, y sangrienta, venganza de las afrentas que ha hecho el gobierno malo (malísimo) al pueblo bueno (buenísimo).

Al hacer referencia, en un principio, al dinosaurio para explicar al sistema de gobierno y estado en México, en resumen, el PRI por lo menos todo el siglo pasado, estoy haciéndolo para indicar rápidamente de qué va el texto, pero debo decir que esa magnífica síntesis metafórica, capturada magistralmente por Tito Monterroso (lean a Tito no sean güeyes), es actualmente usada como simplón agravio y es usado tanto que ha perdido la fuerza que le proveyó la literatura.

Hecho el descargo de robarle una imagen al guatemalteco, diré que no es gratuito, cuando Monterroso publicó el considerado, por mucho tiempo, cuento más corto, El dinosaurio, era el segundo año de López Mateos (1959), todavía se cantaba el milagro mexicano; había un crecimiento anual del PIB arriba del 6.5 por ciento (similar al de China estos últimos años), el estado y régimen priista estaba en pleno uso de facultades, Tlatelolco todavía no era; la tan sobada “dictadura perfecta” de Vargas Llosa estaba a décadas de ser concebida: el objeto y la imagen que le dieron vida a la metáfora eran una alegoría aguda y creativa del presente.

Pero la imagen perdió actualidad desde el último tercio del siglo pasado y es disfuncional para representar el régimen actual, aunque esté bajo las mismas siglas, ya que la bestia abominable y dominante ya no existe,  la única vertiente que sobrevive es el movimiento raquítico y por tanto el anacronismo que presenta es más, se ha acentuado debido a la hipervelocidad a la que el mundo cambia desde las últimas dos décadas del siglo XX.

Desde el último cuarto del siglo pasado, las personas que han manejado el sistema político y de estado no lo han hecho con una noción de proyecto de nación, han operado cambios paliativos para tener una funcionalidad parcial con lo que en el mundo acontece, no por malignidad sino por incompetencia, resultado de nuestro anquilosado sistema educativo; o van a decir que los otros noventa y tantos millones de mexicanos si pueden mencionar los últimos tres libros que leyeron a diferencia de Enrique Peña Nieto. Con o sin CNTE, SNTE o educación privada, el sistema no está formando a los ciudadanos con la calidad para generar conocimiento y dar un camino y sentido propio a nuestro país, nos pasamos copiándole la tarea a los demás países, siempre a la zaga.

Sí, usted  no está peleando contra el dinosaurio,  se revuelca con su cadáver, lo que usted patea y le da por denostar es un fósil, el problema es que la sociedad civil también se ha inmovilizado y como en  agua estancada flota, suspendido, el cuerpo putrefacto dejando salir cuerpos extraños que añoran el tiempo de plenitud del gigante que parasitaron. Lo lamento, no se puede matar lo que ya está muerto, a ver cuánto tiempo chapoteamos en el fango.