SIN CENSURA

Por Luis Octavio Valdez
Escuela Álvaro Obregón, radiografía de la sociedad sinaloense.

A la primaria Álvaro Obregón la tienen paralizada la voracidad presupuestal y el oportunismo chambista.

El asunto empezó cuando la directora actual del plantel, Marcela de los Ríos, y la que había ocupado el puesto con anterioridad, de la cual no recuerdo el nombre, utilizaron como esquirol a la presidenta de la sociedad de padres de familia (que responde a intereses de la dirección) para montar la escenografía de la toma de la escuela por los padres de familia, el pasado viernes 22 de septiembre, por un supuesto miedo al estado de la instalaciones de la escuela, esto con el fin de ejercer presión para que a la escuela le fuera dado un presupuesto que en lo formal, se dijo en su momento, serviría para construcción o remozamiento de la escuela. Hay que apuntar también que la otra parte de la estrategia consistió en los primeros días, cuando la suspensión no era oficial, en dar indicaciones  a las maestras de tener a los niños todo el día en el patio, por el supuesto miedo al colapso de la infraestructura y a su vez azuzar a los padres de familia por teléfono, para decirles que tenían a sus hijos afuera para cuidarlos pero que hacía mucho calor.

La intención de esta toma se gestó días antes, por lo que los directivos del plantel no alcanzaron a medir la dimensión de sus acciones, ya que de pasar a ser una de tanta simulaciones que algunas autoridades escolares tienen para jalonear presupuestalmente con la SEPyC, se volvió una nota en medios de comunicación que implicó a varios actores públicos, esto debido a la sensibilidad que en la sociedad y en los medios tiene el tema de la infraestructura y los planteles  escolares dejado por los terremotos recientes, sobre todo el de la Ciudad de México. Y quiero ser claro para dar la dimensión de la mezquindad de todos los involucrados en el asunto: No es que no hayan medido sacarle raja al asunto sino que no dimensionaron hasta dónde llegaría.

El cuento terminó involucrando al presidente municipal de Culiacán, Jesús Valdés, quién estando cerca el periodo de elecciones y queriendo evitar un probable desgaste con el tema, se apareció por el plantel el lunes 25 de septiembre decidiendo que se tenía que clausurar, junto con el jardín de niños Guadalupe Rojo  viuda de Alvarado, que está a espaldas de la primaria, aunque el kínder ni siquiera estuviera involucrado en el tema y tenga un solo piso. Todo esto sin un dictamen técnico. Se curó en salud, no vaya ser. Esto, claro, sin miramientos a las clases de los niños y los apuros de los papás: en México el vulnerable siempre la pierde.

En todo esto hay una intervención cuando menos sospechosa de los medios de comunicación, ya que desde el domingo 24 de septiembre a media tarde, empezaron a publicar en sus páginas digitales que la escuela Álvaro Obregón había sido permanentemente clausurada, citando a “autoridades escolares” como la fuente de dicha información. Ninguno dio nombre de funcionario o instancia gubernamental o sindical precisa que sacara del misterio a esa “autoridad escolar”. En la noche fue desmentida la clausura sin mayor aclaración ni fe de erratas. Y aquí hablaré de la censura de la que fui objeto por parte del portal Fuentes Fidedignas, ya que una versión breve de lo que escribo la publiqué como opinión en una nota sobre el tema del día 24 de septiembre, la cual fue borrada al día siguiente.

A finales del año pasado, debido a las lluvias, algunas zonas de la escuela sufrieron desprendimiento de mampostería, sobre todo en la biblioteca, lo que sirvió para hacer borlote en medios de comunicación, ya que los directivos escolares disfrazaron a los niños con cascos (como lo hizo una maestra en los hechos recientes), también sirvió para que la directora anterior del plantel pidiera 50 pesos a cada padre de familia para, supuestamente, hacer un estudio de suelo necesario para que la SEPyC liberara un recurso ya asignado a la escuela para construcción de aulas nuevas, estudio que por supuesto nunca se mostró, aunque la exdirectora si estreno un Mini Coopper.

Hay un dictamen técnico del 2008 que se hizo de la infraestructura de la escuela Álvaro Obregón, en la cual se dictamina que es perfectamente segura y funcional, se realizó otro de fecha más reciente (no tengo el año) que concluyó lo mismo, pero se sigue difundiendo que los “padres de familia” no están conformes con dichos dictámenes, léase los intereses de los directivos y ahora los intereses de los involucrados.

A la escuela Álvaro Obregón la tienen paralizada la ignorancia, el oportunismo, intereses mezquinos y la desinformación, una perfecta radiografía de la sociedad sinaloense.

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