En la raya.

Los cambios del gabinete
¿para qué?
Por: José Luis López Duarte.

Múltiples han sido los cambios de funcionarios en el gabinete del gobernador Quirino Ordaz, que por lo menos queda poco claro, si no es que obscuro lo que pretende, y pareciera que para él, da lo mismo “chana” que “Juana”, ya que gobernadores anteriores obedecieron siempre la máxima de “cuates y cuotas”, mientras que la eficacia, el profesionalismo y las buenas practicas del servicio público nunca se ponderaron y brillaban por su ausencia.

Ahora el gobernador cambio a su mejor secretario, Marco Antonio García, de la secretaria de turismo, quien fue sustituido por Oscar Pérez Barros, para enviar al primero a la representación en la ciudad de México, sin existir ahora y nunca argumentos suficientes desde el punto de vista de la utilidad pública, ya que estos movimientos siempre han obedecido a intereses personales y de grupos políticos.

La marcha de funcionarios empezó muy temprano al inicio del gobierno con subsecretarios que dicen “se les hizo muy poco lo que les pagaban”, luego vinieron los secretarios de desarrollo social y pesca, Rosa Elena Millán y Juan Ernesto Millán, los cuales se fueron de candidatos al senado y diputado federal respectivamente, el jefe de asesores Rubén Rocha Moya y el secretario particular del gobernador Sergio Jacobo.

Luego con la derrota electoral del PRI, el 1° de julio tuvo que despedir a Juan Habermann para incorporar a Jesús Valdez a la SAGyP y ahora reacomodo a Marco Antonio García, pasando por Homobono rosas y el ínclito Guadalupe robles.

Todo, absolutamente todo, sin hacer el mínimo balance al desempeño profesional y todo bajo el criterio de la política de partidos no de la política de estado que es la que vale, cuando se es gobierno y que debiera ejercer el gobernador y no lo  hace.

No lo que hace porque con quienes debiera empezar es con el secretario de gobierno y con el de finanzas, sus dos pilares, evaluando lo que han hecho, lo que han hecho mal y lo que no han hecho.

Por ejemplo el secretario de gobierno ha resultado un  fracaso porque cada día que pasa no hay conflicto que no se agudice en lo político, lo social y lo económico, tanto que no advierte que existe una iniciativa para crear una reserva de la biosfera de uso mixto en el mar de Cortez y el pacifico, alrededor de la península de baja california, de enorme impacto para Sinaloa y todo el noroeste del país, tanto que los ricos empresarios sinaloenses del atún ya encabezan el movimiento internacional contra este proyecto.

Como tampoco advirtió el secretario de gobierno la transición política de Sinaloa y pretendió fortalecer al PRI achicando a la oposición, sin entender que el PRI podría ser minoría y achicarse aún más por esa maniobra como ahora ocurrió y fortaleció a MORENA o el caso de la reforma a la ley de obra pública para que el gobernador decidiera sobre toda la inversión publica en obra pasando sobre el 115 constitucional y desperdiciando casi mil millones en reasignación del IVA por municipio y juntas de agua potable.

Como también está el caso del secretario de hacienda que al parecer está dejando chiquito al secretario de finanzas de MALOVA, armando Villarreal que en seis años dejo una deuda de corto plazo de 5500 millones de pesos y el secretario Carlos Ortega, el cual ahora alcanza más de 9 mil millones de pesos.

El juego político priista y personal del gobernador se puede cuestionar y puede resultar hasta explicable aunque, no lo compartamos en nada, pero lo que hacen sus dos pilares de gobierno es de una estrecha visión política y estratégica, como la absurda idea de los ahorros, ahorcando financieramente presidentes municipales y gastar en manos llenas en quien sabe que, eso si es terrible y de alto riesgo.

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