DOS A LA SEMANA: LA MONTAÑA PARIÓ UN RATÓN

Jorge Eduardo Aragón Campos    jaragonc@gmail.com

  • Porque aquí coincidimos en el entendido de que los pueblos nunca se equivocan… Un pueblo nunca puede estar equivocado ¿Verdad?
  • (multitud) ¡Sííí!
  • Un pueblo siempre tendrá razón ¿Verdad?
  • (multitud) ¡Sííí!
  • Los pueblos jamás se han equivocado ¿Verdad?
  • (multitud) ¡Sííí!
  • ¡Pues no! Un pueblo sí puede equivocarse, un pueblo puede tomar la decisión menos conveniente, un pueblo…

Más o menos así es la narrativa sobre un célebre discurso de Fidel Castro, en Santiago de Chile, poco tiempo antes del golpe de Estado militar que derrocaría a Salvador Allende; se le conoció como El mensaje de la premonición; sospecho es leyenda urbana, pues más de un conocido recuerda haber oído hablar del hecho pero nadie me asegura que en realidad hubiese existido; hasta la fecha sigo sin encontrar evidencia sólida pero lo importante es la anécdota y la lección implícita: también un pueblo puede caer en la autocomplacencia al punto de provocar su propia destrucción. Algo así como la adicción a mantenerse siempre en la zona de confort.

Cada época tiene su distintivo y su nombre, recordarán ustedes la edad media, el renacimiento, el romanticismo, la modernidad… creo que si las futuras generaciones son justas con la nuestra, la llamarán como la era del cachuchismo; ser cachucha es una expresión usada dentro del mundo hetairo, para referirse a las meretrices que no te cobran si a cambio les dedicas tiempo para escucharlas contar una biografía amarga, donde justifican su presencia en esa actividad. Pues ellas hacen muy mal negocio: cobran más que yo. Dice un amigo mío que además de sicólogo es cínico (dije sicólogo, no psicólogo). El punto aquí es que de una forma u otra, al igual que los individuos los pueblos encuentran la manera de interactuar, aunque sea a costa de hacer un mal negocio que en apariencia es bueno.

El problema de la democracia es que reclama autocontención, es decir madurez, entendida como la facultad que tenemos para imponernos sobre nuestros impulsos. Hay que estar preparados para todo, hasta para el éxito, dice la voz popular… en Oceanía supongo yo, porque aquí no nos preparamos ni para la temporada de ciclones, mucho menos para las consecuencias futuras de un acto tan baladí como lo es cruzar con lápiz una hoja de papel tamaño media carta. Lo mejor del asunto es que entre oposición y oficialismo impusieron como telón de fondo, se trataba de un referéndum para decidir entre el capitalismo de compadres mexicano y el comunismo estalinista de Cuba y Venezuela. Eso sí: con el espíritu de toda alta civilización, ambos bandos también lograron establecer la certeza de que el ganador le va a romper toda su madre al que perdió. Ya desde el año pasado se anticipaba que estas elecciones podrían resultar desairadas por los votantes, ante la persistencia de nuestra clase política respecto a practicar los peores hábitos que la distinguen, lo cual era motivo de preocupación pues ya se consideraban como las más importantes de la historia moderna, lo cual es falso a menos que la historia moderna inicie en 1998 o después, porque las elecciones de 1997 sí que marcaron un hito en la historia moderna de México: fue la primera vez que el Partido Revolucionario Institucional perdía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y que por tanto ésta quedó constituida únicamente por minorías, siendo el PRI la primera minoría; sin embargo, sumados los diputados de todos los partidos de oposición (PANPRDPVEM y PT) eran una mayoría respecto al PRI, por lo que estos, siendo liderados por los coordinadores del PRD y del PAN, Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Medina Plascencia, respectivamente, tomaron el control del congreso e instalaron la LVII Legislatura eligiendo como presidente de la Cámara a Muñoz Ledo; el PRI se negó a aceptar la instalación y su líder parlamentario, Arturo Núñez Jiménez, declaró ilegal el acto, que finalmente el PRI se vio obligado a aceptar.

La Cámara de Diputados no volvería a tener una mayoría absoluta clara hasta las elecciones federales de 2018, cuando el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), obtuvo 254 de los 500 escaños ¡Ah! Aquí debe ser el inicio de la historia moderna de México.

Le seguimos en la siguiente entrega.

ALEGORIAS: A LA MAÑANA SIGUIENTE.

Raúl Ibáñez Márquez

La respuesta -según mi opinión- es que nuestra sociedad se encuentra en una encrucijada; por un lado, una marginación y pobreza que va de pobreza moderada a pobreza extrema y que después de la pandemia

-según CONEVAL- ha llegado al 56.7% de la población, unos 70.9 millones de pobres, grupo social enorme presa fácil de programas sociales populistas, repartidos a diestra y siniestra sin reglas de operación, ni compromiso alguno para el esfuerzo personal y el desarrollo de nuestras capacidades.  

Por otro lado -con todo respeto- a nuestra sociedad que ponderan todavía; la tradición, el conservadurismo, en pleno siglo veinte y uno, sobre la modernidad, la apertura, la tecnología y el pensamiento crítico en un ambiente de libertad y respeto a los derechos humanos, empresarios acomodaticios tratando de proteger sus intereses, sin mas motivación que la búsqueda de su beneficio económico personal,  inmersos en una dinámica del avestruz, todo lo que suceda a su alrededor, no les importa mientras ellos estén bien.

Para completar la tormenta perfecta, un ambiente corrompido, siniestro y profundamente desigual, promovido por los varones del crimen organizado, que orientan y dirigen voluntades no solo de votantes sino de las estructuras de los partidos el día de la elección, además de controlar a las corporaciones responsables de garantizarnos seguridad y tranquilidad.

En conclusión, mientras no logremos resolver el tema del desarrollo económico, dando una manera digna de vida a ese 56.7% de la población, a través de más y mejores empleos que satisfagan el deseo de mejorar y la realización de las familias del sinaloense, para que no estemos sin ton ni son otorgando dadivas a la población, un beneficio que debe existir como respuesta a aquellos casos donde no cuentan con la manera de generar su propio ingreso; en toda sociedad los hay.

En cualquier sociedad, La mejor política social es el desarrollo económico, el empleo digno y justamente remunerado.

Mientras nuestra sociedad y nuestros empresarios no tomen conciencia de su responsabilidad social para con su comunidad, creando una gran masa crítica de hombres y mujeres inconformes, que cuestionen a sus gobernantes y exijan resultados, que sean verdaderos guías que despierten la motivación para la mejora permanente de la situación económica de los mas desfavorecidos, promotores permanentes del desarrollo integral del individuo: mente, cuerpo, alma y espíritu.

Mientras los empresarios no asumamos un compromiso social y sigamos interesados sólo en la utilidad, dando la espalda a la subsidiaridad, la solidaridad y la ética, seguiremos viviendo como si cada uno fuera una isla y no uno más, en una sociedad donde el respeto y el apoyo al prójimo serían el norte para alcanzar la justicia y la igualdad.

Para terminar, mientras no podamos evitar que grupos al margen de la ley dicten normas y orienten preferencias a su antojo, haciéndonos como que no pasa nada y viviendo en un supuesto estado de derecho y en democracia, donde el dinero es la motivación para él voto; Cuando la coerción, el secuestro y la amenaza sigan existiendo en nuestras elecciones, ninguna transformación tendrá lugar en un Sinaloa hambriento de paz y de valores.

Por Sinaloa bien vale la pena.