ZONA POLITEiA ¿Podrá Rocha resolver la crisis política en el municipio de Mazatlán?

05 de noviembre de 2021

César Velázquez Robles.


La caricatura de ayer de Avecé, publicada en el diario El Debate, titulada Gobierno coordinado, es muy reveladora de la situación que se está viviendo: mientras el discurso institucional, particularmente el del gobernador, Rubén Rocha, va por un lado, la práctica de algunos de los principales actores políticos va por otro lado. En un primer plano aparece Rubén Rocha Moya diciendo “Aquí no vengo a jugar vencidas políticas con nadie”, y en un plano secundario están el secretario de Salud –¿y todavía dirigente formal del PAS?— Héctor Melesio Cuén y el alcalde mazatleco, Luis Guillermo Benitez, justamente haciendo eso, jugando vencidas. Digamos, sin darle muchas vueltas al asunto, que en esta coyuntura, el conflicto por el control político en la alcaldía de Mazatlán, es el asunto central de la agenda. No es un municipio cualquiera; es uno de los cuatro grandes del estado, centro geoestratégico entre dos de los grandes bloques económico-comerciales del mundo, y enlace entre los mercados del sureste asiático y el sureste de los Estados Unidos, uno de los mercados de más alto consumo del mundo. De ahí que garantizar la estabilidad de la vida política en aquel municipio deba ser una prioridad gubernamental.


Anteayer comenté sobre este tema en ZONA POLITEiA, y apunté lo siguiente: “El zafarrancho que se ha armado en el ayuntamiento de Mazatlán es de pena ajena. Es el fracaso de la política como método para resolver las divergencias, acercar posiciones, y procesar las convergencias estratégicas que reclama la vida local. Nadie puede ni debe sentirse contento con el deplorable sainete que protagonizan el llamado “Químico” y los integrantes del cabildo miembros del Partido Sinaloense (PAS), que se sienten con todo el derecho y la legitimidad como para modelar un gobierno municipal a la altura de sus sueños y esperanzas. El presidente municipal, por su parte, que se siente tocado por Dios o hecho a mano, también se cree con la suficiente fuerza para designar un equipo de trabajo cuyo signo distintivo sea la lealtad a toda prueba.”


Ayer, el excelente periodista Felipe Guerrero, muy temprano subió a las redes un documento suscrito por el titular del órgano interno de control del Ayuntamiento, en el que señala que los nombramientos expedidos por el cabildo –controlado por el PAS y no por Benitez–, “carecen de validez al tener como acto de origen atribuciones que los regidores no tienen conferidas, al margen de la justificación que se pudiera implementar”. Los regidores contestan que el titular del órgano interno no tiene ninguna autoridad para intervenir en este caso, y se reafirman en su posición endurecida. A su vez, la síndica procuradora del municipio, dirigió oficio al secretario general del Congreso del Estado, José Antonio Ríos Rojo, denunciando actos violatorios de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos por sobrepasar atribuciones como regidores e incurrir en conductas que lesionan la vida pública.


De ese tamaño sigue el fandango mazatleco. Es una absurda medición de fuerzas. Entre los protagonistas se ha instalado una lógica de guerra, cuando lo que hace falta es una lógica política: dialogar, acercar gradualmente posiciones, buscar a través del método de aproximaciones sucesivas, un equilibrio que permita a las partes alcanzar un acuerdo que les deje a ambos satisfechos. ¿Será muy difícil? ¿Tendrá que intervenir López Obrador, distrayéndolo de la enorme atención que dedica a los grandes problemas nacionales? ¿Tendrá que intervenir el gobernador Rocha Moya para buscar poner cierto orden? Vamos a ver.
A propósito: que gobierne Rocha Moya y no Enrique Inzunza, piden los abogados
Otro buen periodista, Oswaldo Villaseñor, tuitea lo siguiente: “Y la cuenta sigue sumando. Enrique el vice, Aída magistrada electoral, Santiago director de COBAES y ahora Claudia su esposa Magistrada del Poder Judicial. Los Inzunza Cázarez toman el poder en Sinaloa. La familia del sexenio”. Si esto está haciéndose evidente a tan solo cuatro días de la ascensión de la izquierda al poder, bonita izquierda y bonita forma de gobernar. El spoils system en todo su esplendor.
Pero no es sólo Villaseñor el que observa esta realidad. También los abogados ponen el grito en el cielo: “Que se ponga a gobernar Rocha Moya, que no gobierne Inzunza Cázarez”, dijo Melquiades Cervantes, presidente del consejo consultivo de la Federación de Abogados de Sinaloa, en referencia a la presunta intervención del secretario general de gobierno en la confección de la lista semifinal de aspirantes al cargo de fiscal general del estado, en el que advierten que se está jugando con dados cargados en favor de Sara Bruna Quiñonez. A estas críticas se sumó Ricardo Beltrán Verduzco, presidente de la Alianza Mexicana de Abogados, quien señaló que “en la selección de la quinteta desafortunadamente ni el gobernador Rubén Rocha Moya ‘tuvo la voz cantante’ sino el secretario General de Gobierno asumió el poder.”


¿Estará convirtiéndose desde ya en el poder tras el trono el secretario general Enrique Inzunza Cázarez? Es posible. Ha habido secretarios generales poderosos, como Gerardo Vargas o Francisco Frías Castro. Otros han sido un verdadero lastre. Ha habido de to’o, como en la viña del Señor. Esperemos que no ocurra ahora. Amén.

ZONA POLITEIA: La acción concertada de dos asesinos solitarios

29 de octubre de 2021

César Velázquez Robles

El asesinato de Luis Donaldo Colosio a manos de Mario Aburto, en Lomas Taurinas, Tijuana, el 23 de marzo de 1994, dio lugar a las más absurdas y descabelladas teorías. Ante tanto desparpajo de los encargados de la investigación y de los sucesivos fiscales que acumularon alteros y más alteros de páginas, nuestro querido Eduardo Valle Espinoza, el “Búho”, sinaloense, de El Burrión, municipio de Guasave, y dirigente del Consejo Nacional de Huelga durante el movimiento estudiantil de 1968, acuñó aquella expresión que hizo fortuna, y que exhibía la incapacidad de las instituciones para llegar a la “verdad histórica”, diría Jesús Murillo Karam: “fue la acción concertada de dos asesinos solitarios”.

En un reportaje publicado en La Jornada con motivo del décimo aniversario del asesinato, los autores, Juan M. Venegas y Gustavo Castillo, dan cuenta de todos los despropósitos que en este primer decenio se fueron acumulando: “Alteración de la escena del crimen, negligencia de fiscales y procuradores, errores, falta de mando y, por si fuera poco, el concurso de videntes y mentirosos profesionales fueron algunos de los factores que restaron credibilidad a las investigaciones y dejaron que la sospecha se impusiera como único elemento claro en un oscuro universo de contradicciones.” Y añaden: “En el expediente de las investigaciones por el homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta desfilan los más conspicuos personajes de la vida nacional: ex presidentes de la República, empresarios, dirigentes políticos, periodistas, criminalistas, narcotraficantes, comandantes policiacos, madrinas, chivatos, videntes, amantes… Y quedan al descubierto las ambiciones, las mentiras, los olvidos y despropósitos de una clase política que jamás imaginó lo que podría ocurrir. Sobre un mismo hecho surgieron las más distintas versiones.”Ahí están y siguen estando esas versiones que se pueden resumir en dos posiciones extrema: la del asesino solitario, que se ha sostenido durante este poco más de cuarto de siglo que ha pasado en prisión Mario Aburto, y la tesis de la acción concertada, sostenida, creo yo, por mentes conspiranoicas, que se inscriben en la lógica de que todo el asunto criminal fue una siniestra trama de Carlos Salinas de Gortari. De estas hipótesis surge la genial síntesis del “Búho” Valle.Aburto siempre ha sostenido que el crimen fue una acción solitaria, sin más intervención que la suya desde su planeación hasta su ejecución. Que fue torturado, creo que nadie tiene duda: ha sido el modo tradicional de la procuración de justicia en nuestro país desde casi siempre, y no lo puede ser de otro modo en un régimen de corte semi-autoritario. Es cierto también que, como dicen los autores citados, “La tesis del asesino solitario nunca pasó la prueba del permanente escepticismo”.Si Aburto fue torturado, recibirá la protección del Estado: AMLOAhora se aduce que Mario Aburto fue torturado para arrancarle la confesión. Que sus derechos humanos fueron violentados brutalmente, y que se produjeron, desde el momento de su detención, todas las violaciones habidas y por haber al llamado debido proceso, motivados sobrados para reabrir la investigación, que puede finalmente llevarlo a la libertad. Sus familiares afirman está incomunicado y delicado de salud, lo que ha desmentido la secretaria de Seguridad del gobierno federal, Rosa Icela Rodríguez. Sobre el asunto se ha montado ya el presidente, que afirmó estar interesado en el esclarecimiento del hecho y llegar a la verdad, y ha prometido su apoyo si Aburto, fíjense bien, está dispuesto a dar otra versión de los hechos, distinta, según esto, de la confesión que le fue arrancada mediante la tortura. Estas son las palabras del presidente:“Si la familia del señor Aburto y él mismo tienen algo que decir sobre su proceso que signifique otra versión sobre los hechos, y si él puede expresar, probar que fue torturado, que está amenazado y que por eso ha guardado silencio, si es que existe otra versión, el Estado mexicano lo protegería porque a nosotros sí nos interesa mucho que no haya ninguna duda, sospecha sobre ese lamentable asesinato, fue una vileza lo que le hicieron.” Y luego agregó: “Sería un acto de justicia y por lo mismo es un asunto de Estado. Si él estuviese dispuesto a contar su versión se le brindarían garantías a él y a su familia, si tiene algo que aportar”.Y Aburto, que podría salir en libertad si demuestra que fue violentado en su integridad personal y no recibió trato digno, puede cambiar su versión, lo que terminaría por alimentar todavía más la confusión que ha rodeado el crimen a lo largo de estos cinco lustros. El Estado –más bien, el gobierno de López Obrador, que no es lo mismo—le daría todas las garantías y protección que merece. Esto es una locura. Ah, y ahí tiene el presidente otro tema para mantener entretenida a la opinión pública y la opinión publicada, y seguir echando tierrita a los graves y reales problemas por los que está atravesando el país, frente a los cuales busca emprender una fuga hacia adelante. Vamos a ver qué pasa.

ZONA POLITEiA

22 de octubre de 2021

César Velázquez Robles

La universidad pública: una institución del Estado y la nación.

Todos los que hemos pasado por una institución de educación superior de esta naturaleza, lo sabemos. Debiera, por tanto, saberlo y entenderlo el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sus opiniones en la mañanera de este jueves 21 de octubre sobre la Universidad Nacional Autónoma de México –nuestra universidad pública de referencia— dan cuenta de un desconocimiento de su función social, de la naturaleza conflictiva de su vida interna, de las diferentes formas de inserción estructural en los proyectos de desarrollo del país, y de la diversidad de visiones, posiciones y concepciones que en su interior se expresan, creando y recreando la pluralidad del pensamiento y de su desarrollo en un ambiente de libertad. La universidad pública –La UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y todas las universidades de titularidad pública en las entidades federativas–, han sido históricamente en México, entidades en las que se expresa este pensamiento complejo y diverso, centros donde se acumula y condensa la explosividad de las demandas de la vida económica, política, social y cultural, sometida, en consecuencia, a las presiones e intereses de las élites y las contra-élites, que luchan por su control y su instrumentalización para ponerla al servicio de sus intereses.Son centros del saber y ese es su poder: el poder del saber.

La autonomía ha sido el más poderoso baluarte para que en ellas, en las universidades públicas, florezca en libertad el conocimiento, se transmitan saberes adquiridos, y se creen nuevos conocimientos. Ello solo puede lograrse en un ambiente de libertad, y cuando lo hace, encuentra su forma natural de incorporarse al desarrollo nacional y de las regiones. Pensar que tienen que estar al servicio de un grupo social, sector o clase, es no entender su función social, y pretender su instrumentalización, que significa mutilar su espíritu creador, su libertad, su pluralismo, es el camino para que en ellas se entronice el autoritarismo y se petrifiquen las ideas. En suma, es la cancelación de este espacio vital para crear y recrear nuestros proyectos de presente y de futuro.Si algo tenemos todos que reconocer de las universidades públicas –insisto. UNAM, Poli, universidades estatales—es el enorme aporte como palancas de ascenso y movilidad social. Han sido la sede de las aspiraciones –sí, de las aspiraciones–, anhelos, sueños y esperanzas de ascenso y movilidad en la escala social y económica, para millones de mexicanos provenientes de los sectores sociales más empobrecidos y depauperados. Lo ha sido también de jóvenes provenientes de familias clasemedieras con legítimo derecho han accedido a una educación que los ha preparado en las habilidades, destrezas y conocimientos para el mundo laboral, pero que también los ha formado en el ejercicio responsable de la crítica y en su condición de ciudadanos comprometidos con su espacio y con su tiempo. Si tan solo por algo habría que reconocerlas, sería por el cumplimiento de estas tareas. Ese ha sido en México el papel que han desempeñado, y que nos debe a todos hacernos sentir profundamente orgullosos.Entonces, si las cosas son así –o al menos así deberían entenderse— resulta en verdad incomprensible el discurso presidencial sobre las universidades. Es cierto que tienen defectos, que cargan con lastres, que en muchos sentidos siguen siendo tradicionalistas en un mundo que en unos cuantos años se ha transformado radicalmente, y que algunos de sus integrantes la siguen viendo como diría el Manifiesto Universitario de Córdoba de 1918, como el “refugio secular de los mediocres”. Pero ello no cambia su esencia, su naturaleza y su compromiso con la vida colectiva. Si la propia vida social en la que se inscriben las universidades, se caracteriza por su complejidad y explosividad, por los estallidos recurrentes de crisis e imposibilidad para encontrar un plano común de entendimiento de sus múltiples actores, es natural que las instituciones de educación superior no encuentren el mejor acomodo: no son ínsulas que estén al margen de la vida; por el contrario, la expresan, la condensan, discutiendo en libertad proyectos y propuestas de cambio y transformación social.López Obrador no repara en el daño que sus palabras hacen a la UNAM y a las universidades públicas. Las lastima, las daña en su reputación como centros de centros de reflexión y conciencia crítica de la sociedad. Quisiera él que fueran arietes en su lucha contra las mafias del poder, que dejaran de ser enclaves del pensamiento y la práctica neoliberal y abandonaran eso que llama individualismo.

Desde la época en que los conservadores cerraban la universidad por considerarla “perniciosa y nociva”, y luego llegaban los liberales para volver a abrirla –si exceptuamos los momentos trágicos en 1968 con la entrada del Ejército a la UNAM—ningún presidente se había lanzado tan frontalmente contra la universidad. Díganlo si no, sus palabras en la mañanera:“Fue mucho tiempo de atraso, de saqueo, además de manipulación, muchísimo tiempo. Afectaron a dos generaciones. En las universidades públicas, hasta la UNAM se volvió individualista, defensora de estos proyectos neoliberales, perdió su esencia de formación de cuadros, de profesionales para servirle al pueblo”.Luego: “Ya no hay los economistas de antes, los sociólogos, los politólogos, los abogados, ya no hay derecho constitucional. ¿Y el derecho agrario? Es historia. ¿El derecho laboral? Todo es mercantil, civil, penal, todo es esto (dinero). Entonces si fue un proceso de decadencia”.Lo que está pidiendo es una universidad militante, de causa, no reivindicando una institución que es del Estado y la nación. ¿Cuál sería su modelo? Supongo que la Universidad de la Ciudad de México, y su proyecto alternativo de la cadena de universidades “Benito Juárez”. Bueno sería, entonces, remitirlo a la lectura de algunos textos, entre ellos, uno clave, fundamental, de Marcos Kaplan, “La universidad pública: esencia, misión y crisis”. Ahí, el autor plantea lo siguiente:“A través de condicionamientos de todo tipo, la universidad se ha ido desarrollando y actuando con el control y a favor de élites dirigentes y grupos dominantes, pero también bajo la presión y la influencia de grupos intermedios, subalternos y dominados. Ambos elementos y movimientos polares han estado presentes y han operado como relaciones contradictorias de la universidad con una amplia gama de fuerzas y estructuras, de conflictos y procesos de la sociedad y del Estado, incluso elementos en emergencia, más o menos espontáneos, imprevistos y creadores. Como resultante, la universidad ha ido evolucionando en el tiempo, en cuanto a la definición de su naturaleza, de sus fines y medios, de sus funciones y papeles; al grado y al contenido de su autonomía y de su universalismo; a la pluralidad contradictoria y con frecuencia conflictiva de sus posibilidades y de sus resultados.”“Así, la universidad ha podido identificarse o ser identificada como sede del conservadurismo y el tradicionalismo, o de la modernización, la innovación y hasta la insurgencia (reformista o revolucionaria); con la defensa y legitimación del orden y los poderes, o con su crítica e impugnación; con el oscurantismo y el irracionalismo, o con la racionalidad, la ilustración y la emancipación (individual y colectiva).”Todas estas fuerzas están presentes en la vida universitaria. Porque es la propia naturaleza de la universidad pública. Lamentarse de una supuesta pérdida de su esencia, que en su lógica sólo sería “formar profesionales para servir al pueblo”, es no entender qué es la universidad pública, qué es la UNAM.