TENGAN PA QUE APRENDAN

Concierto: del italiano concertare; establecer, preparar, organizar de común acuerdo la exposición de un tema, una sentencia o un criterio que precisa la convergencia de diversos individuos y/o ideas. En lo musical, convenir sobre la ejecución de un programa específico, su instrumentación y el número de ejecutantes…

Hube de hurgar en algunos diccionarios e incluso en internet para darme una idea clara sobre el significado de la palabra concierto, ello con el fin de dar pie a una reflexión sobre la creación, la utilidad social, la pertinencia cultural y el destino de una orquesta sinfónica y todo esto, en ocasión de enterarme que apenas hace unos días se celebró -más bien tuvo lugar, porque no hubo tal celebración- el vigésimo aniversario de la fundación de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de Las Artes OSSLA, acaso el evento y la agrupación más importante aportada por el gobierno estatal, al menos en el último medio siglo, cuyo único parangón son sin duda los festivales culturales Labastidistas de los años 80/90.

Y eso fue exactamente lo que sucedió para hacer posible la creación de la primera orquesta sinfónica sinaloense; una concertación -en el mejor sentido de la palabra-, una convergencia de ideas y personajes con pensamientos diversos, con ideas distintas y hasta opuestas sobre lo que debe o puede ser una sinfónica, su utilidad, sus objetivos y hasta su proyección. Gente de diversos perfiles, comunicadores, funcionarios, artistas plásticos, promotores culturales, melómanos y por supuesto músicos de amplia trayectoria y conocimiento comprobado. Los nombres son muchos, encabezados por el entonces gobernador Juan S. Millán, el esotéricamente culto y siempre discreto Ronaldo González, el ínclito bachiller e irredento melómano, don Gerardo Ascencio y Rubio y el también melómano y bluesero Alex Mojica. Por supuesto todos ellos “concertados” por la batuta virtuosa del maestro Gordon Campbell, de esto hace ya la friolera de 20 años en los que adicionalmente se creó una importante catedra de la que han surgido ya varias generaciones de jóvenes que hallaron en el plantel del ISIC y en la OSSLA la alternativa educativa y profesional que buscaban. Que lejos se ve aquella OSSLA que llegado el momento recibió adjetivos acaso atrevidos como “la mejor del país”, que lejos aquellos días de esplendor. CELEBREMOS PUES (si hubiere algo que celebrar ante la vislumbre de este horizonte desolador de la cultura).

Intenté durante semanas sustraerme del tema por varias y variadas razones; la primera de ellas es que en realidad NO ES TEMA y si decido hacer un comentario breve es para dejar sentado que no recuerdo cuando o donde fue la última vez que leí una cantidad tan grande de voces autorizadas, descalificando un “trabajo literario” como el que recientemente publica Rubén Rivera,  que incluso le hizo “merecedor” del premio Aguascalientes de poesía y que desató una auténtica avalancha de cuestionamientos al jurado y la organización del certamen, amén de una crítica acida y pertinaz, cuyos adjetivos obviare en aras de no  medrar de la pena ajena. Son por lo menos una docena de autores, literatos y poetas reconocidos que en las paginas de diversas publicaciones especializadas de alcance nacional, señalan la osadía de participar en un certamen de tales dimensiones con semejante colección de lugares comunes, figuras rebuscadas y revolcadas en busca de la exaltación de un acto tan íntimo y tan definitivo como el suicidio.

La andanada de los literatos provocó una respuesta aún más vergonzante y oprobiosa de Rivera, pues firme en su convicción y su condición, intentó descalificar a sus críticos en un texto confeccionado con una retahíla de argumentos desnalgados y desarticulados, con más tripas que sesos y aderezado de un inmundo compendio de errores de ortografía, semántica y sintaxis que muy poco abonan a su causa.

Y bueno… Yo sigo pensando que no es tema.

Varios eran los nombres que a estas alturas de un final de sexenio se barajaban tradicionalmente para los distintos cargos de un gabinete en ciernes, un asunto que si bien no ha sido pasado por alto por el gobernador electo Rubén Rocha Moya, si ha sido manejado con gran reserva, lo que habla de una perspectiva diferente y una forma distinta de hacer las cosas que, esperemos… Sea para bien.

El comentario viene al caso por la serie de especulaciones que con aparente discreción, pero con mucha fuerza se dan en los corrillos y los cada vez menos recintos culturales y cafetines; optimistas y pesimistas viven una enconada gesta muy similar a la de chairos contra fifis que el centro de la república pretende negar, pero que pervive y contamina con fuerza a lo largo y ancho del país. Un nombre se ha pronunciado con insistencia, Juan Avilés y la mayoría lo da por bueno, aunque no son pocos los que adivinan en dicho nombre una jugada de pantalla, un anzuelo en el que se ha enganchado una “mayoría aplastante” de amigos, conocidos y compañeros de lucha. Lo único cierto es que mientras los nombres de los posibles sigan siendo “escritos con lápiz”, la zalamería, el falso reconocimiento y el compromiso de campaña seguirán exigiendo posiciones por encima de la trayectoria, el conocimiento y la experiencia, en una consigna seria contra los que “pronto recibirán su merecido”.

¿Tenía más pero no quiero vender todas mis naranjas, si no, luego que vendo? Por hoy aquí la dejo… ! ACASTAMOS !

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