El Choque y el Acuerdo

Quién sabe qué y hasta dónde hayan pactado las élites del poder en nuestro país para que se hayan dado los resultados electorales del primero de julio y en consecuencia una transición política aterciopelada e incluso color de rosa, con tintes de seducción.

Fue muy obvio que desde el 2013 y 2014 la unidad de las élites del poder se fracturó y surgió una guerra política – económica que auguraba para el 2018 un choque de trenes y un destino incierto, por lo menos, para el país.

En 2013 se aprobaron reformas estructurales que provocaron que el grupo en el gobierno perdiera poderosos aliados y se convirtieran prácticamente en enemigos mortales, como ocurrió con la reforma educativa y el encarcelamiento del símbolo político de la burocracia sindical del SNTE, otro tanto ocurrió con la reforma fiscal que igualó el IVA en todo el país (quitó los privilegios fiscales a los estados fronterizos) e incrementó IEPS a comida chatarra y refrescos que provocó la ira de BIMBO, FEMSA y PEPSICO; lo más espectacular fue la reforma de telecomunicaciones que puso fin a la preponderancia de TELMEX (al monopolio pues), así como el apagón analógico que obligó a abrir la televisión y la radio, logrando con ello que Slim y TELEVISA perdieran ente las dos casi 40 mil millones de dólares en el valor de sus empresas; y para rematar en febrero de 2014 detienen al capo más anhelado, el “chapo” Guzmán.

La reacción fue violenta y todos los frentes abiertos desataron una guerra brutal contra la presidencia de la república y sus aliados, Peña Nieto junto al PAN y el PRD, coautores del Pacto por México y las reformas estructurales.

Muy caro pagaron el precio, tanto que la primera bomba que explotó fue en la cara del PRD, en Ayotzinapa, Guerrero, que dinamitó a ese partido sin que sus líderes pudieran salir de la trampa, resultado triturados y aplastados políticamente con más de un millón de spots de radio y televisión en su contra en los seis meses siguiente a ese suceso.

Y al presidente Peña Nieto, lleno de soberbia y sin comprender la obra política que venía construyendo, le ganó la frivolidad del poder dando rienda suelta a la corrupción de todas sus congéneres políticos, dentro y fuera del gobierno, tramándole también en el 2014 el escándalo de “La Casa Blanca”.

Desde fines del 2013 y principios del 2014, cuando concluyeron las reformas estructurales, los campos ya estaban minados y la guerra se había desatado, tanto que el 2015 explotó todo el aparato de inteligencia y seguridad del país con la segunda fuga de Joaquín Guzmán.

El paraíso del 2013 se había convertido en un infierno que apuntaba hacia el 2018 en ese choque de trenes que nunca llegó y significó que los afectados por las reformas estructurales y la política en general del gobierno de Peña Nieto habían construido un gran bloque de poder que arrodilló políticamente al presidente y lo obligó a pactar.

El PAN y el PRD habían sido los aliados de aquellas reformas, por lo que no eran opciones políticas y el PRI estaba en manos del presidente ¿Qué salida quedaba? El gran acuerdo con MORENA y AMLO que significó construir un nuevo discurso para AMLO de “paz y amor” al extremo de que todo parezca políticamente hablado más a romance que otra cosa.

El “choque de trenes” se disipó, el acuerdo de las élites de poder se impuso y de nuevo la república sigue cabalgando en el lomo de la oligarquía y la nueva servidumbre política, aunque muchos piensen  en una gran victoria popular y un tsunami de cambios en el país como la famosa cuarta república que tanto ha anunciado López Obrador.

Pero paradójicamente hoy tenemos el riesgo de una regresión mayúscula porque esa abrumadora victoria electoral puede convertirse en la reproducción de un nuevo partido de Estado que elimine los contrapesos y equilibrios para terminar con un nuevo PRI, reconvertido y potenciado. El PRIMOR, como algunos le llaman ya.

Quirino ¿Y la Gobernabilidad?

Para el amigo Jesús Aguilar Padilla, un abrazo solidario ante la muerte de su madre, Doña Consuelo.

Cerró el Congreso del Estado este 31 de julio el último periodo ordinario de la actual legislatura con propuestas y resoluciones que tal parece reflejan la desesperación de un gobernador cuando debiera prevalecer la mesura, más aún cuando los partidos rivales a su gobierno a partir de octubre próximo son abrumadora mayoría y estos convocan en sentido contrario a la mesura, la concordia y al diálogo que casi nunca han tenido con sus opositores.

Si, ahora es minoría el PRI, por primera vez en el Congreso del Estado y en consecuencia el gobernador, por lo menos desde 1917, por lo que la conducta política, particularmente del PRI y del propio gobernador, también deben cambiar de acuerdo al mandato popular de las elecciones del pasado 1° de julio.

El gobernador Quirino Ordaz Coppel es el primer responsable de asumir esta nueva realidad política y actuar en consecuencia, por la sencilla razón de que es la autoridad la primera responsable de mantener los mejores términos de la gobernabilidad política.

Ya ha tenido este gobierno desatinos brutales en el manejo de la institucionalidad democrática cuando se atrevió a promover las reformas constitucionales en febrero de 2017 que modificaban la representación proporcional de los regidores y diputados en los municipios y el estado cuando era obvio que no era un problema de pesos y centavos, sino de pesos y contrapesos políticos como era la reforma constitucional 60 y 40 establecida en nuestra Carta Magna, desde 1995 y a nivel nacional de 1988.

Tan sencillo que era entonces ahorrar dinero, optimizar el gasto reduciendo prebendas sobre sueldos y salarios insultantes, particularmente de los mismos diputados y regidores. Fue tan torpe dicha reforma que hoy en esta elección se refleja la distorsión que pretendieron favorecerse y resultó MORENA la que capitalizó al proporcionarle sobrerrepresentación.

Por eso, las reformas constitucionales que ya tienen los dictámenes listos para ser aprobadas en el Congreso del Estado sobre la autonomía de la Auditoría Superior del Estado (ASE) y la modificación de los roles de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, así como la aprobación que se atrevieron a hacer del presupuesto del Congreso para el año que viene, representan excesos del ejecutivo estatal que no abonan a la armonía política y la concordia de la que debiera hacerse cargo el gobernador.

Si el primero de octubre tomarán posesión los nuevos diputados y la nueva correlación de fuerzas políticas en el Congreso, en los municipios (1° de noviembre) y estos cambios repercutirán en el gobierno estatal en todo su funcionamiento, operación, objetivos y métodos, que obligarán además que a partir del 1° de diciembre que tome posesión el gobierno federal, por lo menos aconseja a cualquier políticos, ya no se diga gobernador, a tener prudencia, cautela y tacto.

Si se trata de una provocación pues es un consejo y una decisión del gobernador poco inteligente, porque las fuerzas no le favorecen ni en los municipios, ni en el estado y mucho menos a nivel federal y  a lo que está convocando desde ahora es a un pleito en el que tiene todas las de perder.

El primer paso ya lo dieron con la aprobación del presupuesto de la cámara ¿Querrán seguir con las reformas constitucionales? No es lo más recomendable.

Cuén: La Denuncia

CUEN: LA DENUNCIA
Valiente
Por José Luis López Duarte

Lo que es un secreto a voces y que nadie ha querido ni denunciar, ni tocar, mucho menos combatir, es la intromisión del crimen organizado en el proceso electoral y su persistencia impune y rampante como ha ocurrido en los municipios de Rosario, Escuinapa, Guasave y Sinaloa, a la que sólo los partidos que conforman “Por México al Frente”,  “Por Sinaloa al Frente” y su candidato al senado, Héctor Melesio Cuén, se han atrevido a denunciar, decir algo y reclamar al gobierno de Quirino Ordaz y al gobierno federal su pasividad y hasta ausencia.

Desde que el Dr. Jesús López presentó su renuncia como candidato días antes de iniciar la campaña a la presidencia municipal de Guasave, todos, absolutamente todos supimos que los problemas de las rodillas del doctor eran las amenazas y presiones que ejercieron sobre él para que dejara el espacio libre para que pudiera, sin dificultad, ser reelecta Diana Armenta del PRI.

Sólo fue Audómar Ahumada Quintero, presidente del PRD, quien se atrevió a denunciar que existían esas amenazas e intromisiones de fuerzas criminales en el proceso electoral, denuncia que solo tuvo algunos ecos demandando a la autoridad que se investigue.

Y ahora Héctor Melesio Cuén, el candidato del frente al senado, quien ha advertido de que la elección se convierta como en el 2016 en una oleada de terror para provocar el miedo, la abstención y el triunfo del PRI como ocurrió el 2016, que entronizó a Quirino Ordaz en el gobierno del Estado, cuando ahora el candidato al senado era candidato a gobernador.

En el 2016 se apedrearon casi cien camiones urbanos en Culiacán y se decía que algunos hasta fueron balaceados, como si hubiera fuerza política capaz de eso, los camioneros fueran un grupo que no sabe defenderse y el gobierno no pudiera agarrar a tanto vándalo que azotó aquella tarde noche del jueves 2 de junio del 2016.

Nada para creer y muy bien pensar en un gigantesco circo para producir temor, como ocurrió el día 5 de junio, el día de la elección que provocaron en cientos de casillas escándalos y amenazas que perturbaron a los electores y provocaran que se abstuvieran de emitir su voto. No fue casual que Culiacán resultara el municipio con mayor abstencionismo.

Solo así podrían imponer a un candidato priista como Quirino Ordaz, que también se les impuso a los precandidatos del PRI que sin chistar se hicieron a un lado ante aquel arribista que había llegado abrazado por el presidente Peña Nieto a su nominación interna del PRI.

Los hechos de Rosario, Escuinapa, Guasave y Sinaloa, solo son una muestra de lo que late al seno del proceso electoral y eso puede resultar en muchas complicaciones los próximos días cuando al calor de la presión que ejerza el posible fracaso de unos les convierta en auténticos delincuentes electorales.

Resulta muy ilustrativo ver prácticamente a todos los candidatos de MORENA, empezando por su fórmula al senado, Rubén Rocha e Imelda Castro, callados, siempre callados, como si no existiera ni el gobierno del PRI, ni los grandes problemas de Sinaloa, ahora callan ante estas agresiones y amenazas que pareciera les comiera la lengua los ratones. Habrase visto.