ZONA POLITEiA FUTBOL Y VIOLENCIA: UNA RED DE COMPLICIDADES CIRCULARES.

07 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Los dramáticos acontecimientos de este sábado en el estadio Corregidora, de Querétaro, son la expresión más descarnada de la profunda descomposición moral que recorre una parte de nuestro cuerpo social. Las bandas delincuenciales se han apoderado de un espacio vital donde los ciudadanos sencillos, de a pie, hacen parte de su existencia, a donde acuden en familia para disfrutar de al menos un par de horas de entretenimiento y ocio.

Ahora ni eso. Habrá que refugiarse en sus domicilios o acudir a los estadios como si se fuese a una guerra, dejando a buen resguardo a la mujer o a los hijos para evitar que sean víctimas del vandalismo desbordado, la irracionalidad y la violencia rampante. Es cierto que ha habido actos todavía más violentos y brutales que los que vimos este fin de semana, con decenas de muertos o que han provocado conflictos armados entre naciones, pero ello no quita un ápice a este modo bestial de relaciones de las que sobre todo en el ámbito deportivo, pueden recogerse a estas alturas ya muchas muestras en los estadios del país.

Lo primero que advierto como espectador, aficionado y observador de algunos asuntos de la vida pública, es la existencia de una red de complicidades circulares que tiene amplias ramificaciones: una, entre los dueños y directivos de clubes con los eufemísticamente llamados “grupo de animación”, que no sino en su gran mayoría bandas porriles que se han apoderado de una parte del espacio público, que por su beligerancia verbal y su capacidad de intimidación física –actúan en bloque para agredir o evitar ser agredidos—ahuyentan a los seguidores, que en el graderío buscan establecer la mayor distancia posible con estos energúmenos. Tienen tanta fuerza que se convierten en una especie de “grupos de presión” frente a los clubes, con capacidad de chantaje, con fuerza para influir en la contratación o despido de técnicos y jugadores, a lo cual los directivos no pueden oponerse, so riesgo de terminar exhibidos permanentemente o ser víctimas de alguna agresión.

Los directivos más o menos entienden que la brutalidad que encarnan estos grupos porriles, y hay una norma liguera que en México prohíbe la presencia de estos “animadores” en los estadios. Pero como muchas otras, que hacen que tengamos un “país formal” y un “país real”, esta no funciona. Y no funciona por lo señalado supra, de tal modo que directivos de clubes, dirigentes de las ligas y todo tipo de federativos se hacen de la vista gorda para pasarla bien. A ver cómo le hacen ahora con este espectáculo dantesco para rendirle cuentas a la FIFA, único poder real al que parecen rendirle cuentas cuando las cosas se pasan cuatro pueblos.

Pero si esta relación de los grupos con clubes, directivos, ligas, medios, es de por si nefasta, nociva para una convivencia respetuosa, parece haber ahora un nuevo actor en esta relación siniestra. Me refiero a la presencia de grupos extralegales, alegales o ilegales que gravitan ya sobre el funcionamiento de estas barras. Leo en un chat lo siguiente:

“De acuerdo a información del Grupo Reforma, la batalla campal registrada ayer en el Estadio La Corregidora, en Querétaro, habría tenido un origen ligado al narcotráfico y el huachicol. Trascendió que un líder huachicolero de Querétaro, conocido como ‘El Beto’, llevó a parte de su equipo de sicarios para enfrentarse con un miembro de la barra ‘51’ del Atlas, quien a su vez estaría ligado al cártel Jalisco Nueva Generación.

“Según un informante al interior de la barra de Querétaro, fueron los allegados al ‘Beto’ quienes comenzaron con la trifulca; la violencia de los métodos utilizados para someter a los barristas del Atlas, que incluyeron desnudarlos y amarrarlos de manos, ‘delatarían’ su conexión con actividades ilegales.

“Llamó también la atención entre la presunta complicidad entre barristas del Querétaro y la policía local, quienes les permitieron entrar al estadio con objetos punzocortantes, tubos y palos. En varios metrajes, se aprecia una total inacción  por parte de los elementos de seguridad  del estadio, quienes incluso le abren la puerta a los barristas locales para ingresar en la zona de visita”.

De ese tamaño están las cosas en el mundo del futbol. Esta eventual línea de investigación no puede ni debe desdeñarse. No hay nada de conspiranoico en ella. Si en verdad estas fuerzas están gravitando en el balompié, que Dios agarre a todos confesados.

POLITEiA está en el horno

El número 79 de la POLITEiA, la revista del pensamiento político, está en el horno, lista prácticamente para salir al público. Como siempre, los materiales que se incorporan en esta edición son de gran calidad, y constituyen una excelente contribución al mejoramiento de nuestra capacidad de reflexión y análisis de la realidad política, económica y cultural de la entidad.

El ejemplar abre con un ensayo revisitado de Carlos Calderón Viedas, “Un marxista en Sinaloa”, una historia intelectual sobre una de las grandes figuras de la vida política y cultural del estado, que cubre un importante periodo de transformaciones del país a la sombra del cardenismo: Enrique “Guacho” Félix, figura universitaria señera, que ocupó el cargo de secretario general de la ahora Universidad Autónoma de Sinaloa,  durante el rectorado de otro hombre brillante, el doctor Solón Zabre Morell.

Luego de este ensayo, vienen cuatro materiales de extraordinaria mentefactura que se dedican a reflexionar sobre los caminos a recorrer por Sinaloa para recuperar su capacidad de crecimiento, romper con la mediocridad de los últimos años y preparar a la entidad para enfrentar los desafíos del cambio que está en marcha. “Sinaloa, en busca del camino perdido”, es el título genérico bajo el cual se agrupan los ensayos de César M. Valenzuela Espinoza, José Santos Maradiaga, Arturo López Flores y Sergio Inzunza Rosales, cuyos planteamientos sin duda contribuirán a enriquecer el debate en la perspectiva de la presentación del Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027.

En la parte final del número 79 de la revista, se incluye un ensayo de Edgar Francisco Hernández Cervantes, sobre la iniciativa de reforma energética que impulsa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y cierra con un cuento firmado por Alfonso Olivas Salas, “La metamorfosis según la madre de Kafka”.

Todos, excelentes textos. En estos días estará en circulación. Como siempre, confiamos en la legión de lectores y amigos que tiene POLITEiA para que circule con entera libertad.

DOS A LA SEMANA ¿IMPOSIBLE QUE SE ANIMEN A TRONAR LAS BOMBAS?

Jorge Eduardo Aragón Campos

A mí me tocó el mitote de la crisis de los misiles en Cuba, la impresión que me dejó aún persiste con claridad pues la experiencia fue muy traumática, como era de esperar en un niño con 6 años de edad. En aquella época, cada hogar culichi estaba dotado de una abuela y en nuestro caso era la paterna, doña María Luisa Gutiérrez vda de Aragón, a quien cualquier siquiatra de hoy la diagnosticaría como histérica sin pensarla mucho, un padecimiento harto normal para un tiempo donde la vejez tenía asegurada la categoría como etapa más amarga de la vida. Se ponía a llorar por el motivo más baladí y cuando la noticia llegó ya podrán imaginar cómo se puso y nos puso, porque hasta eso, la situación no era para menos pues contrario a como ocurre hoy, Hiroshima y Nagasaki no cumplían todavía la mayoría de edad y sus secuelas novedosas y terribles seguían aflorando, por lo mismo era general la convicción de que tanto gringos como rusos sí se animarían a jalarle.

Yo cursaba un posgrado en plastilina en el Izaguirre Rojo y durante aquellos 12 días, cada que llegaba a casa la escena era invariable: hincadas frente a imágenes religiosas con sus respectivas veladoras, estaban rezando mi madre y mi abuela, quien además lloraba con una desesperación y una intensidad tales, que cualquiera pensaría le acababan de descubrir casa gris en Houston a algún hijo suyo. Estaba muerta de miedo. Yo igual, pero de hambre.

¡Era la hora!

Para mi buena suerte me agarró muy chico y muchos detalles finos no los capté, pero sí tuve claro siempre la sensación que todo mundo traía, la de la resignación frente a una muerte inevitable y la desesperanza frente a la extinción de la humanidad. Tuve por lo menos una noche donde lloré por la amargura de comprender que nunca tendría la oportunidad de cumplir mi sueño: visitar el plató de Carrousel y desde ahí recitar urbi et orbi mamá soy paquito, ya no haré travesuras.

El próximo mes de octubre se cumplirán 60 años del suceso y estoy tentado a decir que ¡mira que afortunado yo! me ha tocado vivir los dos momentos de la historia donde la probabilidad de una conflagración nuclear es considerable, pero estaría mintiendo.

Que sepamos, con ésta ya van cuatro.

Está bien documentado que 21 años después, en las primeras horas de la mañana del 26 de septiembre de 1983, los sistemas de alerta temprana de la Unión Soviética detectaron un ataque con misiles desde EE.UU. El protocolo para el ejército soviético habría sido tomar represalias con un ataque nuclear. El oficial de guardia, Stanislav Petrov, decidió incurrir en una negligencia en el cumplimiento del deber: anteponiendo su convicción personal de que se trataba de una falsa alarma, lo registró como tal y con eso enfrió la cadena de sucesos que habrían desatado el apocalipsis. A 38 años del gesto de Petrov, recordarán que durante la crisis por la toma del capitolio, el aún presidente en funciones se desapareció durante un lapso nada despreciable, lo cual dio pie para hacer públicas las preocupaciones de numerosos especialistas que, revelaron, Trump seguía manteniendo en su poder el maletín nuclear al no existir ningún protocolo para retirárselo, pues la posibilidad de que al presidente de USA se le bote la chaveta nunca se ha contemplado. Ahora, sólo un año después, de nuevo asoma el riesgo y según se ve, la gran mayoría no cree factible se anime a jalarle ninguna de las potencias participantes. Yo en cambio sólo sé lo que me enseñó el ejército: el diablo carga las armas para que luego sean los pendejos quienes las descargan.

No sé qué opinión tengan ustedes sobre los actuales liderazgos mundiales, en lo que a mí respecta no doy veinte centavos por ninguno.

Vamos Hablando en Plata (primera)

microorganismos

Conócete a ti mismo,

pero a tu enemigo conócelo

mejor que a ti mismo.

El Arte de la Guerra

La pandemia festeja su segundo aniversario, un tiempo suficiente como para hacer un primer corte, con mayor razón cuando comienza a cobrar fuerza la postura de que todo fue en vano porque vinimos a quedar donde mismo.

La hipótesis más aceptada sobre el origen de la vida, propone que en la atmósfera primigenia de la tierra se produjo un caldo de cultivo del cual surgieron las primeras formas elementales capaces de hacer duplicados de sí mismas, las cuales con el tiempo fueron evolucionando y merced a fenómenos como el de la simbiosis, fueron aumentando su complejidad hasta desembocar en maravillas de la creación como este muñecazo, que se dirige a ustedes a través de estas incomparables líneas.

Adonde quiero llegar, es a que microorganismos como el COVID no necesariamente son esos asesinos despiadados, como solemos considerarlos, sino peregrinos que cruzan por una tierra desconocida y a su manera van de especie en especie clamando posada. Nos necesitan. Nos necesitan vivos, porque hasta ellos entienden que el sentido de la vida es volverse más complejo y la forma más rápida de lograrlo es asociándose. Un buen ejemplo que la mayoría entiende, está en las bacterias que habitan nuestros intestinos y pagan la renta generando procesos químicos sin los cuales no podríamos vivir. Ese impulso es tan poderoso e imaginativo, que ha logrado establecer relaciones entre diferentes especies con un nivel de exquisitez y precisión que resulta difícil aceptar sean reales. Hay investigaciones sobre los herpes cuyas hipótesis por momentos parecieran literatura de ciencia ficción; científicos como Karen Lloyd, siguen descubriendo aquí en la tierra formas de vida microscópica que no embonan en nada de lo que consideraríamos vivo, como una especie que –suponen- tarda 10, 000 años en alcanzar la madurez sexual. No quiero verme como papá de un cabrón de esos durante toda su adolescencia. En el libro Relatos Acarológicos, se describe a una especie de ácaro que sobrevive gracias a que les cobra piso a mariposas nocturnas de la familia Sphingidae. ¡A la Berry! Amanecí hecho una mezcla de Carl Sagan y Amado Nervio.

En la película El Criado Malcriado, un maduro Chabelo le explica a un Mauricio Garcés adolescente sobre una estación meteorológica creada por él: 20 centímetros de mecate pendiendo del techo gracias a la magia adhesiva de un bien masticado chicle. “Si se comienza a mover es que está haciendo aire; si se comienza a mojar es que está lloviendo y si se cae es que está temblando”, revela triunfal Chabelo. Hace dos años, la OMS abrió su bocota para informarnos de que había surgido un nuevo virus en china y ya se encontraba extendido a todos los continentes y a ambos lados de cualquier barrera natural, muy contagioso, sin cura, sin vacuna, al cual todos seríamos expuestos en aproximadamente 8 meses y tenía capacidad para matar al 10% de la población, en especial a los viejos y a quienes tuvieran comprometida su salud por comorbilidades.

chabelo

Película completa El Criado Malcriado:                                https://youtu.be/gyvbUA4KoEE

Antes de cualquier otra cosa (y hablando de enchiladas), hay que reconocer el acierto de las acciones de la 4 T contra el nefasto CONACYT: ¡Cómo es posible! Que la deslumbrante mente mexicana que de seguro diseñó todos los jarguar y los sofgüer usados por la OMS para cumplir su chamba, la hayamos desperdiciado en organizar catafixias. Aunque eso sí: a nadie le salían como al Chabelo ¡Cómo extraño esos domingos maravillosos y las ofertas de los Troncoso!

Desde aquel momento lejano cuando la OMS nos llevó a conocer el miedo, nadie hasta hoy ha señalado un asunto que es fundamental: la población mundial ronda los 7500 millones de personas y el nuevo virus matará una décima parte, la cual asciende a la bonita cantidad de 750 millones de personas. Aquí y en China a esto se le conoce como un primer parámetro de evaluación. No se les olvide: dejando al virus solito y solo, se despacharía a 750 millones de personas, o sea más o menos 900 veces la población de Culiacán… o 58 veces la de todo México. Digo, se acuerdan de aquello de que “la vida es invaluable”, “una vida es preciosa y única”, “no debe morir ni uno solo”… pues esa parte la vamos a ver en la siguiente entrega.

chabelo