DOS A LA SEMANA

PARTE DE GUERRA: LA ESTAMOS PERDIENDO

El primer objetivo en toda guerra es que no lo parezca

Y si logras que no “exista”, no has ganado esa guerra,

Has hecho realidad el mayor y más hermoso de los sueños

Primer exhorto

Jorge E. Aragón Campos

Hace 25 años, Porfirio Muñoz Ledo anunció que se sumaba al proyecto de Vicente Fox para alcanzar la presidencia de México, entre las razones que dio estuvo una que nos concierne: consideró que el narcotráfico ya era el equivalente a una insurrección armada que amenazaba la viabilidad de México como nación democrática y libre. Hace un cuarto de siglo. Siete años después, Genaro García Luna es nombrado Secretario de Seguridad Pública de México (2006–2012).

Yo tengo claro quién es el enemigo. Mi enemigo: el que representa una amenaza violenta para mis vidas y para mi patrimonio. De la misma manera, tengo claro que al margen de mi voluntad estoy encuadrado dentro del bando más débil en una guerra donde seremos masacrados a la hora que así lo decida cualquiera de los otros bandos. Si todo esto es bonito, justo, legal, condenable, necesario, cruel, plausible o no, es irrelevante porque es verdad. A partir de eso pónganle como ustedes quieran, pero de esta nadie va a salir bien librado. Hagan de cuenta guerra. Por lo tanto, siempre que yo hable en primera persona (“yo”, “somos”, “nuestro bando”, etc.) me estaré refiriendo a un sector de la sociedad sinaloense, donde estamos los que sólo tenemos como opción de sobrevivencia el aplicar soluciones reales y urgentes a la circunstancia actual de nuestro Estado, siendo Culiacán donde en este momento más urge. Por lo tanto, no somos los que al margen o junto a esa sola opción ya poseen o persiguen otra. Nosotros no tenemos interlocución hacia ninguno de los grupos, no tenemos liderazgos, no tenemos espíritu de cuerpo, no tenemos valor y que bueno, así no ocupamos las armas que tampoco tenemos. Estamos jodidos y agujereados del medio. Pero quien piense que tenemos un problema de seguridad está peor.

LA PRIMERA VÍCTIMA FATAL EN TODA GUERRA ES LA VERDAD

No tenía ni un mes en el cargo el alcalde de la capital del Estado de Guerrero, cuando el crimen organizado lo amenazó, lo secuestró, lo asesinó, lo decapitó y luego un auto que previamente había robado, lo dejó estacionado frente a la alcaldía con el cuerpo adentro y la cabeza sobre el toldo. Las socialdemocracias europeas se distinguen por ser las más educadas, más cultas y porque sin ser las más ricas son donde su población goza del más alto nivel de vida y a la vez poseen los índices de desigualdad más bajos. Dinamarca es uno de los países que componen ese grupo y sí, la menciono por la obvia razón y porque la mera base de su economía es la agricultura y porque si en su ciudad capital, Copenhague, hubiera sido el episodio del alcalde de Chilpancingo, Dinamarca habría enfrentado un tremendo problema de salud pública; de salud mental pública para ser más precisos, por el repentino disparo en el número de nuevos pacientes traumados. Aquí en cambio la evidente reacción de la mayoría fue del tipo “qué bueno que Guerrero está tan lejos”. Hace más de treinta años, aquí en Sinaloa un capo mandó asesinar a los dos hijos menores de edad de su rival y le hizo llegar un paquete con la cabeza de la esposa.

DE ESTA NO NOS VAMOS A ESCAPAR

A mí todo esto me dice que frente al crimen organizado, yo y nada hacemos dos nadas: si eso le hacen a un miembro de la clase política estando en funciones como alcalde de una capital estatal… es un acto de terror y es propio de las guerras de baja intensidad que suelen volverse eternas, tanto que no faltan las que a ciencia cierta no se sabe cuándo iniciaron o cuándo terminaron.

Quien piense que tenemos un problema de seguridad está equivocado. Desde el año 2006 como mínimo. Muy equivocado. No van a faltar quienes se engüeren en pendejadas de si esto puede o no considerarse como guerra, de si encaja en las establecidas por la ONU esquina con Carrasco, etc. Como si con eso las balas pasaran a comportarse como un suspiro enamorado en lugar de como lo hacen: ¡Méteme un plomazo! Que la dicha de dos me mataría.

En la siguiente le seguimos.

DOS A LA SEMANA: 12 DE OCTUBRE DÍA DEL INDUSTRIAL DE LA QUEJA.

En Argentina mataron a los indios. Casi a todos.

Sólo quedó uno y cobra 30 mil dólares por protestar.

Jorge Luis Borges

Jorge E. Aragón Campos

Ya ni a los españoles los hacen como antes: si estuviéramos en los tiempos de mi tía chabelita, por mucho menos que mandarles a Quirino como embajador ya nos hubieran reconquistado y los hombres andaríamos vestidos como los de Locomía.

Serrat sería aspiracioncita. No fue el autocorrector. ¿Ya la pescaron?

Cuando Colón desembarcó, toda la civilización maya que abarcó desde Tabasco hasta Honduras ya era una lagrima perdida entre la lluvia del tiempo, al igual que los Anasazi de Mesa Verde y los constructores de Paquimé en Chihuahua; mucho antes que ellos, los constructores de Teotihuacán ya se habían vuelto olvido, tanto, que todavía hoy no se tiene bien claro quienes fueron.

Esa narrativa de chingaquedito sacarraja donde niños inocentes de toda inocencia, ancianos tullidos y mujeres embarazadas de cuatro meses en adelante son masacrados, abusados y violados por una banda de gachupines malolientes para luego dejarse ir sobre nuestro oro y piedras preciosas, nuestros recursos naturales, nuestras credenciales del Bienestar, los nip… Semejante abuso y tamaño despojo fueron cometidos aprovechándose de la ausencia del resto de los habitantes de la gran Tenochtitlan, pues guerreros, campesinos, jóvenes, mujeres embarazadas de hasta tres meses… y las otras, habían salido en peregrinación siguiendo el borde norte del golfo de México y luego el de la costa atlántica, hasta alcanzar lo que fue un gigantesco centro ceremonial en la región donde hoy es el Estado de Nueva York, pues la religión que practicaban era profundamente pacifista, inclusiva, intolerante al gluten e inclusiva con toda la comunidad LGBTEMC2. De ellos viene una vieja expresión popular que a ojos vistas mezcla el náhuatl con el español: siendo agujero aunque sea caballero.

Fueron tantas las riquezas que sustrajeron de nuestra patria los españoles, que se ingrieron y no actuaron con responsabilidad: no fueron prudentes para retirarse a tiempo de la Gran Tenochtitlan, prolongaron tanto el pillaje, los excesos y la violación a niños, ancianos y mujeres recién paridas (Primera y única vez que el progreso llega temprano y no me tocó. Pinche suerte), que dieron tiempo suficiente a los peregrinos para cumplir con el rito del Gúdstock durante tres días consagrados a la paz, el amor y la música, así como para luego desandar todo el recorrido hasta un punto muy cercano a la CDMX donde se encontraron con la fuerza española y cortesana que apenas iniciaba su cobarde y abyecta huida. Excuso decirles. Le pusieron a los españoles una de esas madrizas que nomás verlas no te lo aguanta un forense, ya no digamos meterle mano. Hernán Cortés se salvó por un pelito: se las vio más duras que el perris.

Sí conviene abundar sobre el tremendo error de haber desperdiciado todas las ventajas de una victoria deslumbrante, hasta desembocar en un desastre que no fue mayor nomás porque el enemigo que enfrentaban era un pueblo bueno, sabio y con profunda vocación de servicio. La imagen del conquistador llorando durante la noche del topón triste, es una advertencia sobre los riesgos de dejarse llevar por un liderazgo cuya integridad moral no esté por encima de las instituciones. Si así.

El golpe de estado español no tenía ninguna posibilidad frente a la fuerza combatiente de una ciudad a la que le calculan 1 millón de habitantes. Pero como se llevaron nuestros dioses nos dejaron salados y desde entonces no damos una: se vinieron un mundo de enfermedades que arrasó a casi todos. Según fue por una vacuna que les pusieron allá adonde fueron, pero eso no lo cree nadie, salvo los que sí se la pusieron.

En términos de patrimonio cultural tangible, la civilización que estaba aquí cuando llegaron los españoles no había sido capaz de superar a su antecesora, pero en términos del otro patrimonio cultural, el no tangible, aquello era como el actual Guerrero pero en magnitud CDMX. El anfitrión de los conquistadores no era un imperio regido por la razón, era un imperio de terroristas asentado en una ciudad estado impuesta sobre un paisaje de ensueño: un hibrido de fortaleza militar y hotel de lujo cuyo sostén principal eran los tributos extraídos a los pueblos vecinos, sometidos además a una forma primitiva del principio maquiavélico de que lo más conveniente es ser temido: hay historiadores que elevan a 90 000 anuales la cantidad de corazones que se llegaron a extraer en la gran ciudad. Redondeando números, el más impresionante logro tecnológico y científico del imperio azteca fue la creación de un sistema manual para asesinar a una cantidad de gente equivalente al 10% de su población total. En un año. Esa eficiencia la hubieran querido los hornos de Hitler. Las condiciones que soportaban esos pueblos cuando llegó Cortés eran peores a las que en su momento soportaron los judíos bajo el yugo egipcio. Entre el episodio del éxodo y la conquista hay aproximadamente tres mil años de distancia. En términos de cuota de sangre, para esos pueblos la llegada de los españoles aun con su Santa Inquisición, fue como pegarle al gordo sin comprar cachito. Si a eso le agregamos que no fuimos una colonia española sino un virreinato, una figura que no era común porque no era ninguna baba de perico, sobre todo para los naturales que quedaron como hombres libres. Aquí en México los indios no sufrieron esclavitud por ser indios; sí han sufrido discriminación, abusos, vejaciones, malos tratos, pobreza, ignorancia, violencia, analfabetismo pero todo esto confirma que en términos de igualdad han recibido el mismo trato que el resto de los mexicanos; en la mayoría de los casos donde todavía hoy las víctimas han sufrido de esclavitud o de un trato similar o peor al de un esclavo, se trata de mujeres y la razón es por acato a sus usos y costumbres. Si están jodidos es porque quieren, porque ni modo se quejen frente al ejemplo que nos dejó el más humilde presidente de este país, que después de 17 años de esfuerzos logró concluir sus estudios profesionales y cumplir con los requisitos suficientes como para cuidar ovejas en Oaxaca.

Y yo de pendejo haciendo el servicio social.

Estas discusiones en torno al Descubrimiento no son nuevas, existen casi desde el hecho mismo, pero hasta no hace tanto tiempo seguían sin pasar del repertorio común para las jugadas de dominó, la carne asada, la cevichada dominical… que hayan alcanzado el estatuto de tema presidencial y diplomático sí nos revela la pobreza a la que han llegado nuestros políticos y eso es algo serio, pero si nos fijamos en el número de personas y el nivel de atención que le prestan al tema, así como la potencia de sus reacciones, el asunto entonces ya es grave. Le seguimos en la próxima.

DOS A LA SEMANA EL RIVAL MÁS DEBIL

Aclarando, antes que nada: entre los culichis que saben contar hasta más de cien, la noticia de un plan a cien días para regresar la tranquilidad a Sinaloa fue recibida con un verdadero coro de decepción, como cuando el seleccionado nacional falla un penal. Fue así porque al convertirlo a días calendario se dieron cuenta de que si dicho plan arrancó el primero de octubre, sería el 8 de enero que iniciarían las evaluaciones sobre el éxito o fracaso del mismo.

Para entonces ninguno de nosotros estará vivo, dijeron, haciendo referencia a sus changarros.

Es por mi gallardía que todos piensan que ostento el grado de general, pero no: yo no soy militar ni entiendo de armas, pero no por eso voy a dejar de opinar, además de ofenderme cada que alguien se niegue a darme la razón. La “guerra” en la que estamos metidos, que no es lo mismo a “en la que nos metieron”, para efectos prácticos es una guerra civil o es un golpe de Estado. Hay varias razones por las que este elemento es crucial, la primera es que no estamos enfrentando a un masiosare, es decir el enemigo no es extranjero, eso nos deja solos para completar todo el reparto: entre nosotros están los buenos y entre nosotros están los malos. Las guerras más crueles y más cruentas suelen ser las guerras civiles, esas que son “entre Hermanos”. La historia militar tiene abundantes ejemplos de ello, hasta la biblia tiene en Caín y Abel uno de sus crímenes más atroces, lo cual ya es decir. Es un tema mayor, por lo mismo nada más dejo asentado el punto: De entre todo el vasto catálogo de guerras, que con tanto esfuerzo y dedicación ha logrado acumular  la humanidad a lo largo de toda su historia, escogimos la peor. Pero nos iremos acostumbrando empujados por la necesidad o por la urgencia de recursos, así lo hacen en Gaza, en el frente Rusia – Ucrania y en Chiapas. Todo fuera como eso.

Ninguno de nosotros estuvo de acuerdo en que esta guerra ocurriera, de la misma manera nadie aprueba que la sequía se mantenga y que el calor se prolongue, menciono estos tres casos para que no queden dudas: su común denominador es que son de verdad, son una chinga y son de a huevo (Perdón por mi francés y de una vez también por lo que falta). De los tres sólo podemos incidir en la guerra y lo estamos haciendo muy mal, al grado de que nos hemos convertido en el rival más débil y en una guerra ese es un muy mal negocio. Debemos reconocer de manera seria que:

1.- algo hicimos mal ante un problema

2.- creció hasta ponernos en desventaja

3.- los responsables somos nosotros

4.- no tenemos margen y nos quedamos solos

5.- el enemigo lo tenemos dentro

Soy un convencido de que ya no tenemos otra opción que entrarle, porque ninguno tiene disposición de hacernos el favor; sí hay mucha gente convencida en torno a las corrientes de opinión, y las de intención, que ponen como vigente esa narrativa donde entre los bandos del CDS hay un “grupo bueno porque nos conviene”: están en su derecho de mantenerse en sus trece, por lo mismo forman parte del enemigo y punto. Son quinta columna. Estamos en guerra: serán mis amigos los enemigos de mis enemigos.

Ocupamos un aliado. En la siguiente entrega: quién, por qué y cómo.