PALCO PREMIER

= Daniel Rodríguez, inteligente decisión del Chapo Vizcarra.

= Además, una indiscutible cortesía para la afición de casa

= Juegos a las 15 y 20 horas; inauguración, a las 7 de la noche

Jorge Luis Telles Salazar

 

Decisión sensata e inteligente la del manager del equipo de México, Roberto Vizcarra, en el sentido de enviar a la Lomita de pitcheo al refuerzo de Tomateros de Culiacán, Héctor Daniel Rodríguez, en el primer compromiso de los Aguilas de Mexicali en la Serie del Caribe Culiacán-2017, que arranca la tarde de este miércoles en el estadio Tomateros, de la capital de Sinaloa.

Ciertamente, el “Chapo” tiene mucha tela de donde cortar; pero indiscutible es que Héctor Daniel atraviesa por un gran momento.

En efecto, el “Danny” realizó buen trabajo durante el rol regular y aunque sus números en victorias y derrotas resultaron negativos – esa segunda vuelta de auténticos “gatos negros” para el equipo guinda -, logró sostenerse dentro de los diez mejores en lo que a carreras limpias admitidas corresponde. Fue, sin embargo, en los “play offs”, donde este joven brilló intensamente. Con luz propia.

En esa fase de la postemporada, Tomateros ganó seis juegos – tres a Naranjeros de Hermosillo y tres a Cañeros de Los Mochis – y cuatro de ellos se acreditaron a la cuenta del “Danny”. Y hay que recordar, para no ir muy lejos, su formidable actuación en el sexto de la semifinal, cuando lanzó sin tener el descanso requerido, con una labor excepcional, para mantener a Tomateros en la pelea.

Entonces no es para nada casual que Roberto Vizcarra haya elegido a Rodríguez como su primera opción para el torneo caribeño y para lanzarle a uno de los mejores teams que vienen ahora a México, como lo son los Criollos de Caguas, representantes de Puerto Rico.

Si hay el apoyo adecuado, le dará su primer triunfo a los Aguilas de Mexicali y amenizará la fiesta que viviremos en unas horas más aquí en Sinaloa.

Doble contra sencillo.

Adicionalmente a ello, algo que no puede pasar inadvertido: Héctor Daniel no solo defiende el uniforme de los Tomateros de casa, sino que es originario de la ciudad y producto del movimiento de Ligas Pequeñas de Culiacán.

Lo primero fue el factor principal para darle la pelota a Rodríguez; pero lo segundo es algo así como una galantería muy propia a la fanaticada local.

Excelente decisión, entonces.

= MEXICO, 14 VECES ANFITRION =

Y bien.

La Serie del Caribe que comienza este miércoles, primero de febrero de 2017, es la número 47 de la historia moderna; la décima cuarta que organiza la Liga Mexicana del Pacífico y la segunda que se celebra en Culiacán. Hace 16 años tuvimos la primera, en el estadio “Angel Flores”, con los Naranjeros de Hermosillo como representantes del circuito invernal.

Este torneo, como lo conocemos hoy día – con la inclusión de Cuba, de tres años a la fecha – comenzó a escribir sus páginas en 1970; pero fue hasta el 71 cuando se tuvo la aparición inicial de nuestro beisbol, también con Hermosillo, como nuestro defensor.

Atrás hay más cosas:

En su primera fase, la competencia caribeña arrancó en 1949, en Caracas, Venezuela y se extendió hasta 1960, al desaparecer por la salida de Cuba, una vez cancelado el deporte profesional en la isla, por disposiciones del comandante Fidel, a la victoria de la última revolución del continente americano. Coincidentemente, Cuba fue el mandón en aquellos tiempos. Ganó 7 de las doce Series del Caribe.

Durante diez años, este torneo invernó en la cuenca y fue hasta 1970, cuando su reactivación, a iniciativa de los dirigentes de las ligas de Puerto Rico, Republica Dominicana y Venezuela, quienes invitaron a nuestro país un año después.

La Mexicana del Pacífico, entonces, apareció en 1971 e hizo fila para organizar su primera Serie del Caribe, la cual tuvo lugar en la ciudad de Hermosillo, en 1974, con los Venados de Mazatlán como nuestros primeros representantes y la ausencia de la liga venezolana por un conflicto entre directivos y peloteros. El cuarto hueco, se llenó con el equipo subcampeón de la LMP y con la novedad y con un estadio prácticamente nuevo – el “Héctor Espino” – el evento constituyó un éxito resonante.

Y de hecho, en mayor o menor grado, todas las series, realizadas en territorio nacional, han dejado balances abrumadoramente positivos tanto en lo deportivo, como en lo económico y en lo administrativo. Después del 74, la capital de Sonora ha sido sede en cinco ocasiones más: en 1982 – con Fernando Valenzuela como figura estelar -, en 1987, en 1992, en 1997 y en 2013, con la inauguración del estadio Sonora.

A Hermosillo, sigue el puerto de Mazatlán, con otras cinco: 1978, 1985, 1989, 1993 y 2005. Si el rol se respeta, Mazatlán deberá ser sede dentro de cuatro años, honor que, desde ahora, le pelea la ciudad de Guadalajara, casa de los Charros de Jalisco.

Culiacán estará en esa lista con dos y Mexicali con una. Conveniente recordar que la ciudad de Miami tuvo a su cargo la realización de dos torneos consecutivos, en 1990 y 1991, cuando la Confederación del Caribe le concesionó el evento a una empresa privada. La cosa fue un fracaso y el magno acontecimiento deportivo volvió a su modelo original.

Este rol, para su información, fue retomado en 1993, tras la serie del Caribe en Mazatlán. Entre 1982 y el 93, la Mexicana del Pacifico salvó al evento, al adoptar la sede a la renuncia de los otros países, por cuestiones económicas.

En fin.

Todo esto es historia y el presente es el que tenemos encima, con la Serie del Caribe Culiacan-2017, misma que se perfila para convertirse en la mejor de todas las épocas. Y si por la víspera se anticipa como estará la fiesta pues haga usted sus cuentas, amigo aficionado.

Digo.

= EL MENU DEL PRIMER DIA =

Y bueno:

Aquí el programa para la primera jornada de la Serie del Caribe Culiacán-2017:

A las 15 horas: Cuba (Alazanes de Granma)-República Dominicana (Tigres de Licey).

A las 19: magna ceremonia de apertura.

Y a las 20: México (Aguilas de Mexicali)-Puerto Rico (Criollos de Caguas)

Descansará Venezuela (Aguilas de Zulia).

Una recomendación: llegue temprano al estadio para evitar dificultades. Una de las vialidades está cerrada porque se ha montado ahí una feria que redondeará la fiesta y seguramente tendremos una caótica circulación vehicular.

Está usted advertido.

=CORTOS =

LA ACREDITACION de cerca de 480 periodistas, de otras naciones y de distintos puntos de nuestro país, le garantiza una promoción sin precedentes a Culiacán. Vienen, en efecto, representantes de medios de comunicación de Puerto Rico, Venezuela, Cuba, República Dominicana y Estados Unidos. De México, de la capital, de Chihuahua, la comarca lagunera, Puebla, Tabasco, Yucatán y de las plazas que conforman la Liga Mexicana del Pacífico, particularmente de Mexicali, sede del equipo campeón. Para sorpresa nuestra, las naciones que tendrán más presencia en prensa son Cuba y Venezuela, donde gobiernan Raúl Castro y Nicolás Maduro, respectivamente. ¿Qué os parece?…LAMENTABLEMENTE y como siempre, a las dos grandes cadenas mexicanas de televisión – Televisa y TV Azteca – no les interesó el evento; pero si, en cambio, a ESPN, que transmitirá para Estados Unidos y para el resto de los países de habla hispana. ESPN dará cobertura a todos los juegos del torneo, en la narración de Guillermo Célis (“una salvajada de batazo”), Carolina Guillén, Enrique Rojas y Héctor Cruz. MegaRed, a su vez, tendrá su transmisión nacional, en las voces de Juan Angel Avila y Mario Valdez. Y por si esto fuera poco, cada país llevará a los suyos las incidencias del evento, lo que confirma lo dicho: una proyección sin precedentes. La TV-local se quedó fuera de la jugada. Se limitará a la transmisión de un programa diario, de 1 a 2 de la tarde, conducido por su estelar, Fausto Castaños. Estaremos pendientes…POR lo que a la cobertura radiofónica atañe, la transmisión oficial correrá por cuenta de la Gran Cadena Raza, la que llevará audio a todos los rincones de México. Detrás de los micrófonos: el experimentadísimo Enrique Kerlegand, Gustavo Torrero, Javier Figueroa, Leonides Hernández y Manuel Aguilar. Aquí, en casa, los derechos los adquirió el sistema que dirige el amigo Rafael Borbón Ramos, quien tendrá como cronistas y comentaristas a Pablo Grajales, Lenin Orquídez, Víctor Coronel y Edgard Maldonado. O sea: excelentes opciones, al  gusto del aficionado en general. Usted elige..DEL mismo modo, la prensa escrita, que se edita en la ciudad de México, también acreditó representantes para el evento. La inmensa mayoría de ellos ya están aquí y algunos más arribarán en el curso de la mañana del miércoles. Enterados pues…OBVIO, el estadio Tomateros ha sido objeto de una serie de adecuaciones, para tal efecto. Toda la sección del lado izquierdo de plateas será destinada para el uso de periodistas, cronistas y analistas. Y habrá una sala de prensa en las inmediaciones del área, para que se realice su labor de manera práctica y eficiente. Tendrán todo tipo de atenciones; entre ellas, alimentación de primera entre juego y juego. Se ha pensado, como puede verse, en todos los detalles…EN LAS inmediaciones del parque de pelota, también se trabaja a todo vapor. La calle contigua, utilizada como Par Vial, ya ha sido cerrada al tráfico vehicular. Ahí funcionará una especie de feria, con todo tipo de atracciones para aficionados de todas las edades. Uno de los puntos más visitados del inmueble lo será la tienda Beis-Shop, con todo tipo de souverniers alusivos. Y cada jornada, un festival gastronómico, con lo mejor de la restaurantería sinaloense. En fin. Una verdadera fiesta que valdrá la pena vivir…ANOCHE, el cocktel rompe hielo, exclusivamente para directivos, en el hotel Lucerna. Gracias a la invitación de Jaime Blancarte, el director del comité organizador de la SC, ahí estuvimos; entre grandes personalidades del beisbol de la Confederacion del Caribe…COLOFON.- Y con esto, nos despedimos, con nuestros deseos de siempre: que Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

= La fanaticada encontró a los villanos

= Pudo haber sido; pero no lo fue

= A apoyar al campeón en la SC

Jorge Luis Telles Salazar

 

La desilusión, la decepción y la frustración invariablemente llevan a la víctima a la búsqueda de culpables para convertirlas en receptoras de las penas de manera implacable. En el caso de la eliminación de Tomateros de Culiacán en el séptimo partido de la peleadísima serie semifinal contra los Cañeros de los Mochis, los seguidores del equipo guinda ya encontraron a los villanos de la película, estrechamente relacionados entre sí: uno de ellos, el manager Enrique Reyes; el otro, el receptor Román Alí Solís.

En realidad, los managers de cualquier equipo siempre tienen a la mano la justificación de los errores, máxime cuando estos parecen no tener una explicación lógica. Y pueda y tengan razón: solo ellos saben el por qué de sus decisiones, así den la impresión de atentar éstas contra el sentido común.

Alí Solís es un catcherazo, sin duda. De los mejores del beisbol mexicano en cuanto a defensiva se refiere: el cachanilla para todos los envíos del lanzador, más cuando van de “piconazo”, que son los preferidos de todo pitcher para salir de situaciones de extremo peligro. Alí detiene todo. Cuando no es con el guante, es con el pecho, con la rodilla, con el brazo o con la careta. Además de ello, su brazo es formidable: pocos pueden presumirle de robarle una base al receptor de los Tomateros.

Como todo, sin embargo, no hay felicidad completa. Sin ser precisamente un out por regla – no hay que olvidar que Solís sumó turnos en Grandes Ligas – es un bateador deficiente, fácilmente dominable. Y los lanzadores de la Liga Mexicana del Pacífico, ya le tienen tomada la medida.

Para colmo de males, desde el quinto encuentro de la serie semifinal, Román Alí Solís fue protagonista de momentos claves, definitivos en el desenlace del duelo contra los verdes. ¿Cuántas veces no estuvo el bajacaliforniano en situación de producir carreras decisivas? Por lo menos cuatro o cinco, si mal no recuerdo y falló en todas, sin pasar por alto que en el sexto, en el de la paliza a favor de los guindas, si tuvo una destacada jornada ofensiva.

Esto es, por desgracia, lo que más recuerdan los aficionados y es lo que los trae de un humor del Diablo, no solo contra Solís, sino contra el manager Che Reyes, por no haber tomado la decisión en su momento. Quinto y séptimo partido, parecían pintados para Culiacán.

Insistimos, los managers, sin embargo, siempre tienen la justificación del caso. Para ilustrar esto hay que recordar, sencillamente, que esos dos juegos aquí subrayados – otra vez: quinto y séptimo – fueron esencialmente de pitcheo y que se requería, precisamente, de un tipo como Solís para garantizarle alguien del todo confiable al lanzador en turno. Por eso el Che optó por dejar a Roman en el juego; le permitió la oportunidad de batear  y este joven de 29 años de edad, con peinadito a la Pebbles, de los Pica Piedra, simplemente no pudo empujar a ninguno de sus compañeros a la registradora, cuando el asunto era cosa de una o dos carreras a lo máximo.

Desde este punto de vista, habría que darla la razón al timonel de la nave guinda; pero, a juicio del columnista, todo, como todo en la vida, el justo medio es lo más razonable. Las situaciones que se le presentaron a Román fueron ya en la parte final de los juegos, digamos que la sexta o la séptima entrada. Y de que el Che tenía opciones, las tenía: peloteros de peligro en la banca era lo que le sobraban – Alfredo Amézaga, Maxwell León, Antonio Lamas, Oscar Robles y Orozco – más el propio Iker Franco, que a estas alturas todavía lo hace muy bien detrás del plato. Hubiese sido el movimiento ideal.

O sea que don Enrique Reyes pudo haber diversificado su estrategia y no cazarse con una sola alternativa; pero no lo hizo y el Che defiende sus razones. Y bueno, así como el sostiene que lo que hizo fue lo más apropiado pues los aficionados también tienen derecho a la crítica. A la sazón, son los principales patrocinadores del espectáculo, más allá de las grandes firmas empresariales.

¿No?

=0=

Y bueno.

De que dolió la eliminación, no hay la menor de las dudas. Y no es porque haya sido ante Cañeros de los Mochis – que aquí entre nos no es de los llamados equipos grandes del circuito invernal – sino porque se tiene la percepción de que Tomateros de Culiacán estuvo a cosa de nada de la gran final.

Y lo que son las cosas:

Con todo y la eliminación en esta fase de los “play offs” hay que decir que el mérito de Tomateros es indiscutible. Hay conciencia de que el equipo tuvo carencias, como lo fueron la ausencia de uno o dos bateadores de alto calibre y la poca profundidad en su línea de pitchers abridores, que se redujo a solo tres en la eliminatoria frente a Naranjeros de Hermosillo, tras la inesperada lesión de Salvador Valdez.

En efecto, si cuatro inicialistas parecían insuficientes – cinco era lo más conveniente -, cuando Culiacán se quedó solo con tres, no fueron pocos los que pensaron que Tomateros no avanzaría más allá de esta etapa de la postemporada; pero se sobrepuso a la adversidad y se quedo, insistimos, a un tris de colarse a la gran final.

Las cosas como que se daban. Como que no. A la postre todo quedó en un buen intento.

Buena línea de bateadores la de los guindas; pero siempre hace falta el de los jonrones; excelente defensiva y poca profundidad en su rol de abridores, más un bullpen de suyo inconsistente, a pesar de los nombres de sus integrantes. Sume a esto, decisiones inexplicables, especialmente en algunos toques de bola, mal corrido en los senderos y relevistas inapropiados en determinadas situaciones. Esto da una explicación razonable de algún modo; pero no lógica porque lógica es lo que menos hay en el beisbol.

¿Estamos?

=0=

Bien.

Es la segunda vez que Culiacán será sede de una Serie del Caribe y tampoco ahora veremos aquí al equipo de casa.

Será un ajeno a nuestros afectos el que representará a la Liga Mexicana del Pacífico; pero será a ese al que tengamos que aplaudir y respaldar de manera incondicional a partir del miércoles primero de febrero, porque no solo será el que enarbolará la bandera del circuito invernal sino el de todo nuestro país.

Hay que hacerlo. En realidad no es difícil.

Hace 16 años, en febrero de 2001, tuvimos aquí a los Naranjeros de Hermosillo y todavía se recuerda la entrega incondicional de la afición de casa. Tanta que hasta un desplegado de agradecimiento publicó la directiva de los Naranjeros –en toda la prensa estatal – una vez finalizado el torneo.

Aquella vez, Tomateros de Culiacán ni tan siquiera calificó a los “play offs”, víctima de una serie de circunstancias adversas. Ahora fue más allá; pero no pudo llegar a la meta.

Hagamos nuestro al equipo campeón. Sea cual fuere. También es nuestro a final de cuentas.

Y bueno, en realidad no se da mucho eso de que, cuando la Serie del Caribe, el campeón sea el de casa. Han sido pocas las veces que así ha sucedido en realidad.

En 2013, por ejemplo, la Serie del Caribe fue en Hermosillo y los monarcas fueron los Yaquis de Obregón; en 2009, fue en Mexicali y los representantes de la LMP fueron los Naranjeros; en 2005 si coincidió: Mazatlán campeón, anfitrión y ganador de la Serie.

Y así.

Lo rescatable de todo esto es que vamos a tener pocos días de ayuno. Ya el miércoles primero de febrero (poco más de una semana) arranca la Serie del Caribe Culiacán 2017.

Por ahí nos vemos.

=0=

A manera de colofón.

Serie final inédita en la Liga Mexicana del Pacífico: Aguilas de Mexicali contra Cañeros de los Mochis.

El duelo arrancará la tarde de este sábado, en el vetusto estadio “Emilio Ibarra Almada” de Los Mochis” por una sencilla razón: los Cañeros tuvieron mejores números que los Aguilas en la tabla general.

Agarrón de pronóstico. Sin favorito.

Veo a Cañeros ligeramente superior. Si Mochis es capaz de llegar a la octava ronda con ligera ventaja, la llevarán de gane. Ahí está un señor de Grandes Ligas con toda la barba: Sergio Romo, cerrador estelar de los Gigantes de San Francisco.

Señores: hagan sus apuestas.

Y hasta aquí por hoy. Nos vamos ya, con nuestros deseos de siempre: que Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

 

= Dificil, cierto; pero ¿imposible? ¡Para nada!

= Tomateros ya lo ha hecho en otras ocasiones

= “Usaré al Dany, si es necesario”: Che Reyes

Jorge Luis Telles Salazar

 

Una mañana de enero de 1985, los Tomateros de Culiacán, con Paquín Estrada al frente, volaron a la ciudad de Mexicali, con el propósito de lograr lo que parecía imposible: ganar allá los dos últimos partidos de la serie final, para conquistar el campeonato de aquella temporada de la Liga Mexicana del Pacifico.

Aguilas de Mexicali, bajo la dirección de Cananea Reyes, había sacado dos encuentros del viejo estadio “Angel Flores” y había tomado ventaja de 3-2 en la confrontación titular. Y con dos por jugar, en tierra cachanilla, el título parecía definido.

Esa corona para los Aguilas, sin embargo, nunca llegó. Al menos no en ese invierno del 85.

Tomateros de Culiacán sacó la casta y con el bateo de Nelson Barrera y el pitcheo de Luis Trinidad Castillo le arrebataron a los aguiluchos esos dos triunfos y también el gallardete del circuito invernal. Finalmente, Culiacán representó a la Liga Mexicana del Pacífico en la Serie del Caribe Mazatlán-85, donde logró el subcampeonato, por cierto.

Un poco más atrás, en el 83, en la primera serie de “play offs”, Tomateros fue por dos a Mazatlán y lo consiguió, de manera sensacional. La era de la mexicanización.

Y cosa parecida ocurrió todavía más atrás, en 1978, cuando Culiacán le ganó a los Yaquis de Obregón los últimos tres duelos de su semifinal para avanzar a la serie titular contra los Cañeros de los Mochis.

Coincidentemente, en esas tres temporadas el equipo guinda superó la última aduana para conquistar el título del circuito invernal.

De estos hay más casos, tantos que sería largo enumerar.

Y  bueno, no solo lo han hecho, los Tomateros de Culiacán. También, hay que decirlo, se lo han hecho al equipo de casa. Para ser más concretos, Venados de Mazatlán en 1998 y también en 2005. Ambas ocasiones, en serie de semifinales.

A lo que el columnista va es a esto: innegable que se trata de una misión difícil, complicada; pero ¿imposible? De ninguna manera.

Ahí está la estadística que no deja mentir.

=0=

Y bien.

Hoy día, las cosas ponen a Tomateros de Culiacán en una circunstancia similar a la que ha protagonizado en ocasiones anteriores.

Va a la ciudad de Los Mochis, en desventaja de 2-3 en la serie semifinal.

Para los guindas ya no hay mañana: es ganar o ganar. De no ser así, esto implicará quedarse en el camino; renunciar a su proyecto de ser campeones de esta temporada y acabar, de paso, con la ilusión de los aficionados de casa, quienes anhelan, fervientemente, ver a su equipo en la Serie del Caribe Culiacán 2017.

Volvemos a lo mismo: difícil, de acuerdo; pero no imposible.

En estos últimos tres juegos en el estadio de la Nación Guinda, Tomateros de Culiacán demostró su nivel competitivo; su hambre de hacer bien las cosas y su amor por la franela. Tomateros ganó con ventaja cómoda los dos primeros y cayó en el tercero (quinto de la serie) por mínima diferencia.

Cañeros es un team de primer nivel, con una combinación perfecta entre su pitcheo, ofensiva y defensiva y un manager inteligente, astuto y sereno, como Luis Sojo. Tiene que admitirse que son escasas las debilidades del plantel esmeralda.

Por algo fue, precisemos, el segundo mejor del rol regular y por algo está en semifinales.

Culiacán, a su vez, no es el trabuco de otras temporadas, ni tampoco aquella máquina de conectar cuadrangulares de años atrás; pero si es una novena, donde impera la experiencia de su planta de veteranos y la capacidad de jugadores noveles, apenas en proceso de consolidación. Han dado una férrea pelea contra los Cañeros y seguramente se mantendrán en esta actitud.

Así saltarán al campo de juego del jurásico parque “Emilio Ibarra Almada”: con actitud. Con la certeza de que todavía les queda vida y mientras esta condición se mantenga, la esperanza también.

Veremos.

=0=

Ahora que.

Zack Dodson, pitcher zurdo, refuerzo de Tomateros, procedente de Mayos de Navojoa, será quien suba al centro del diamante en el sexto de esta serie semifinal. Por el lado de los Cañeros, Luis Niebla. Duelo que se repite.

Sin embargo, el manager de Culiacán, Che Reyes, adelantó que, de ser necesario, recurrirá a Héctor Daniel Rodríguez, quien llegaría al compromiso con solo tres días completos de descanso. Habitualmente son cuatro días de reposo los que guardan los pitchers abridores entre una y otra salida; pero, insistimos, siempre y cuando lo requieran las circunstancias del partido.

Rodríguez está anunciado para un séptimo partido; pero, para que Culiacán tenga un séptimo juego, tiene que ganar el sexto. No hay de otra.

Con este anuncio, el propio manager, Che Reyes, le da la razón a quienes lo criticaron por no utilizar a Héctor Daniel Rodríguez en el segundo choque, cuando tenía el descanso necesario. De haber sido así, el culichi estaría más que listo para este sexto encuentro, de corte crucial para los Tomateros.

Dodson, usted debe recordarlo, lanzó el segundo, el de la paliza en contra. No fue a él, cierto, a quien llovieron palos; pero su actuación apenas y si alcanza la calificación de discreta en poco más de cuatro entradas.

De cualquier modo, se trata de un pitcher de calidad, que hizo buen papel con los Mayos y que podría salir inspirado para el choque de este miércoles, en el “Emilio Ibarra Almada”.

Ojalá.

=0=

Mientras.

También en la gélida ciudad de Mexicali habrá juego este miércoles por la noche. El sexto de la semifinal entre Aguilas y Naranjeros.

Ignoramos el estatus de dicha serie porque escribimos en horas de la tarde; pero, como sea, los Aguilas de Mexicali aparecen como favoritos para avanzar a la gran final y para pelear por el campeonato de manera decidida.

Mexicali fue el máximo ganador. El mejor del torneo, ambas vueltas sumadas.

Naranjeros de Hermosillo sacó la casta en su parque y regresó a la serie, tras perder los dos primeros. Veremos si le alcanza.

Así es como nos vamos ya, con nuestros deseos de siempre:

Que Dios los bendiga.