Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia.

Opening Day.

 

Parece que fue cosa de ayer cuando los Cachorros de Chicago rompieron el maleficio de 108 años y se coronaron campeones de las Grandes Ligas, porque, prácticamente en un parpadeo, la temporada del mejor nivel de béisbol en el mundo se puso en marcha, la Major League Baseball (MLB) abre sus actividades, mismas que estarán concluyendo a finales de octubre de este año.

 

La principal duda es si los Cachorros de Chicago lograrán conseguir el bicampeonato de las Grandes Ligas, evidentemente esta es una misión sumamente complicada para cualquier equipo en cualquier deporte, y más en uno donde existen 30 equipos que pelean por lo mismo, tomando en cuenta la ley de probabilidades, entre más variables haya, menor es la probabilidad de conseguir un bicampeonato, sin embargo, los Cachorros son el equipo más compacto y completo del béisbol: buen picheo, buen fildeo y buen bateo, una combinación de juventud con experiencia, y sobre todo, un infield de suma picardía (saludos a Javier Báez).

 

Chicago deberá sortear a dos equipos que lucen muy fuertes en la Liga Nacional, hablamos de los Dodgers de Los Ángeles, quienes vuelven con un equipo más maduro si tomamos en cuenta al talento joven, y con varios jugadores que llegan al 100 por ciento físicamente; y también los Metropolitanos de Nueva York, el equipo con la mejor rotación de picheo hoy por hoy en las Grandes Ligas y con una ofensiva rendidora.

 

De esos tres se antoja que surja el representante de la Liga Nacional, aunque no se pueden dejar de lado los siempre aguerridos Cardenales de San Luis, quienes lograron atraer a sus filas al ex jardinero central de los Cachorros, Dexter Fowler, y quien fue una pieza importante en el campeonato de los de Chicago; asimismo, equipos como los Marlines de Miami o los Nacionales de Washington, cuentan con armas interesantes para competir, sobre todo en el departamento de bateo, con monstruos en la caja de bateo como lo son Giancarlo Stanton y Bryce Harper respectivamente.

 

Del lado de la Americana, los Indios de Cleveland respetan la base del equipo que llegó hasta la Serie Mundial, solamente cuentan con la integración del toletero Edwin Encarnación, quien vendrá a darle mayor presencia al bateo de poder, además de contar en él con un excelente primera base; por su parte, los Azulejos de Toronto repiten como uno de los principales contendientes al título, asimismo, los Astros de José Altuve y Carlos Correa alzan la mano para darle pelea a cualquier equipo de las Grandes Ligas, y, como nota personal, le vemos muy buenas hechuras a los de Houston, equipo que lo vemos en la Serie de Campeonato, por no decir en la Serie Mundial.

 

Resulta ridículo hacer un pronóstico de quién será campeón de la MLB, dado que, número uno: son 162 juegos los que deben jugarse, y, número 2: de todos los deportes, creemos que el béisbol es el más impredecible de todos; pero, para no dejar esto fuera, creemos que la Serie Mundial este año será Dodgers contra Astros…

 

Ganan los Dodgers en seis encuentros.

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Pasando a temas de fútbol, vaya, Dorados de Sinaloa ha “pinchado” como dicen en España, el “gran pez” no pudo con la U de G la semana pasada, y ahora, este fin de semana que acaba de concluir fueron vapuleados por los Alebrijes de Oaxaca cinco goles por cero, una goleada de escándalo para el todavía líder del Ascenso MX.

 

Absolutamente nada le salió a la tropa de Gabriel Caballero en el campo de los oaxaqueños, ciertamente Dorados estará en la liguilla, pero estos dos últimos resultados ponen a temblar a más de uno, porque el Sinaloa no ha demostrado ser ese equipo demoledor que logró hilvanar seis victorias consecutivas.

 

Recordemos, en el fútbol mexicano, no importa los méritos que hayas hecho en el ombligo del torneo, lo que en realidad cuenta es el cómo cierras el campeonato, y a Dorados parece que se les está acabando el combustible, repetimos, parece, porque estamos seguros de que este desliz solamente es pasajero y recuperarán el rumbo en estos dos partidos que faltan.

 

Ya se viene la parte interesante del fútbol mexicano, confiamos en que Dorados recupere el camino, simplemente hay que darle vuelta a la página y pensar en el siguiente partido, “el clásico sinaloense”, el actual campeón del Ascenso MX se meterá en la casa de los Murciélagos de Los Mochis.

 

Pendientes.

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Con esto nos despedimos por hoy, le deseamos una buena semana.

 

Hasta la próxima.

Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia

Éxito del Caribe.

 

La Confederación de Béisbol del Caribe se dio cuenta de algo, organizar una Serie del Caribe en México es un éxito asegurado, lo acontecido en Culiacán en febrero pasado es prueba de ello, de los cinco países participantes, es nuestra nación la que mejores dividendos arroja en el evento más importante de béisbol de la región.

 

Se aprobó que el evento venga a México cada dos años en el próximo ciclo de 11 Series del Caribe que se tiene proyectado, es decir, que las Series del 2019, 2021, 2023, 2025 y 2027, además, se maneja de manera extraoficial que las sedes serían, en respectivo orden: Guadalajara, Mazatlán (si remodelan el estadio), Hermosillo, Mexicali, y, finalmente, Culiacán de nueva cuenta.

 

Este ciclo entrará en vigor una vez que se dispute la Serie del Caribe del 2018 en Barquisimeto, Venezuela, la cual, será la última que se juegue en el país sudamericano en este nuevo periodo, producto de la complicada situación económica y política que están atravesando.

 

Le tomó varios años a la Confederación de Béisbol del Caribe comprender que México es el país mejor calificado para organizar este evento, no hay duda que la Liga Mexicana del Pacífico cuenta con la mejor infraestructura de toda la región, parques como el Estadio Sonora, el Estadio Panamericano o el Nuevo Estadio de los Tomateros de Culiacán son de primerísimo nivel, cumplen con todos los requisitos para albergar este tipo de eventos.

 

Punto especial para Mazatlán, su Serie del Caribe se encuentra pendiente porque depende de la remodelación del Teodoro Mariscal; al igual que Culiacán 2017, la Serie del Caribe que albergaron en 2005 fue un éxito total, sin embargo, 12 años han pasado y el parque de los Venados no ha sufrido mejora alguna, hoy por hoy es un estadio sumamente obsoleto y viejo para una ciudad tan atractiva como lo es el Puerto.

 

Mazatlán necesita en calidad de urgente un nuevo estadio, la ciudad es el principal foco de turismo extranjero en toda la Liga Mexicana del Pacífico, y con este anuncio de la Serie del Caribe 2021 con serias intenciones de celebrarse en la Perla del Pacífico, creemos que es razón suficiente para darle una garra de tigre al Teodoro Mariscal.

 

Se viene un ciclo bastante interesante para el béisbol invernal mexicano, sin duda es una oportunidad excelente para reafirmar el crecimiento que ha tenido el béisbol mexicano a nivel internacional.

 

Pendientes.

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Pasando a temas de fútbol, la Selección Mexicana anda con todo en el Hexagonal rumbo a Rusia 2018, derrotaron en el Estadio Azteca a Costa Rica por marcador de 2-0, con un desempeño “bueno” a secas, lo decimos así porque, fiel al estilo de Juan Carlos Osorio, México saca adelante los partidos, pero en sí, no hay nada que destacar en el terreno de juego.

 

Sin embargo, comparemos el Hexagonal pasado, hasta ahorita todo va de maravilla, 7 puntos y líderes en solitario de la eliminatoria es buen augurio, mientras México llegue a la Copa del Mundo sin necesidad de llorar sangre, todo está bien, se va por buen camino.

 

El “Tri” ahora se encuentra preparando el segundo juego de esta fecha FIFA en Puerto España, Trinidad y Tobago, partido que jugarán mañana en punto de las 16:00 horas, tiempo de Sinaloa.

 

No se gana en Trinidad y Tobago desde hace 12 años, veremos si Juan Carlos Osorio saca buenos dividendos de la isla; ya se derrotó a Estados Unidos en Columbus, veamos si el técnico colombiano también rompe el embrujo de Puerto España.

 

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Con esto nos despedimos por hoy, le deseamos una excelente semana.

 

Hasta la próxima.

Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia

Lo que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol

 

La cuarta edición del polémico Clásico Mundial de Béisbol llegó a su fin, finalmente, y al menos en mi opinión personal, el deporte le hizo justicia a su creador, la selección de los Estados Unidos de América se alzó como campeona por primera ocasión en su historia, igualando a República Dominicana con un título, y a un campeonato de distancia de Japón, quien ostenta dos gallardetes.

 

El equipo de las barras y las estrellas vino de menos a más en este torneo, y, a pesar de que vio complicado derrotar en primera ronda a Colombia, y caer aparatosamente ante República Dominicana, para la segunda fase los norteamericanos empezaron a encontrar su béisbol, que si bien no era tan vistoso y alegre como el subcampeón, Puerto Rico, si fue sumamente efectivo, denotando temple y estabilidad en los partidos de mayor apremio, como fue la revancha contra República Dominicana y en las semifinales ante Japón.

 

Y, cuando parecía que Puerto Rico se encaminaba al campeonato producto de su marca de siete juegos gandos de manera consecutiva, aparecieron los nombres de peso en el equipo norteamericano: Marcus Strotman lanzó seis entradas de suma perfección, y los bates de Brandon Crawford, Adam Jones y Andrew McCutchen hicieron acto de presencia, apabullando con abultado marcador de 8-0 a los de la “Isla del Encanto” y dejando en ridículo a: los Yadier Molina, los Carlos Correa, los Francisco Lindor y a los Javier Báez.

 

Eso sucedió en la final del torneo, pero, ahora hay que hacer un resumen de todo lo que representó esta edición 2017, la cual terminó siendo al final de cuentas un torneo “balanceado”.

 

Entre los puntos positivos encontramos las gratas sorpresas deportivas que terminaron siendo Israel y el Reino de los Países Bajos, el primero le dio batalla a Japón y a Cuba en segunda ronda, mientras que el segundo le alcanzó para llegar hasta una semifinal donde fueron eliminados con las uñas, demostrando que las selecciones que se consideraban como “inferiores” terminaron haciendo un mejor papel que aquellas denominadas “potencias”, o por lo menos selecciones competitivas, tal es el caso de Corea del Sur, de Cuba, de Venezuela, o incluso de la Selección Mexicana.

 

Asimismo, el torneo nos regaló jugadas sumamente vistosas en todos los frentes de acción, de hecho, las selecciones de República Dominicana y Puerto Rico fueron las que le pusieron “sabor” al béisbol con sus engarces de fantasía y su manera de jugar, resultando sumamente atractivo para el espectador el presenciar estos encuentros con todos los titulares militando en las Grandes Ligas.

 

No obstante, el torneo también tuvo puntos sumamente negativos, sobre todo en materia de reglamentos, así como en entradas en los parques, principalmente en los Estados Unidos, el organizador y principal promotor de este evento.

 

De entrada, el reglamento es una combinación de las reglas de Major League Baseball y la Confederación Internacional de Béisbol y Softbol; es decir, en un torneo de sumo cartel, o al menos eso intentan, cuentan con reglas de un deporte parecido al béisbol pero no igual.

 

Es algo ridículo que en un juego de entradas extras, si se llega a la onceava entrada con un empate en la pizarra, se deban poner hombres en primera y en segunda sin out, esta regla viene del softbol y solamente la vemos en los torneos municipales o en las ligas “del barrio”, de nueva cuenta, se supone que el Clásico Mundial de Béisbol es el evento cumbre de este deporte; no puede existir una revoltura con reglas de un deporte distinto.

 

Asimismo, el sistema de desempate es tristísimo, el hecho de querer diseñar un criterio sumamente complejo lo hace contraproducente, se supone que debe ser algo simple, no hacer una división entre carreras recibidas en “n” números de entrada; tan fácil que es irse por las carreras que anotas a cambio de las que recibes, lo que conocemos como “diferencia de goles” en el fútbol, es sumamente simple y no hay enredos.

 

El resultado del sistema de desempate del Clásico Mundial de Béisbol es perjudicar a un equipo por la mala información que se generó producto de su complejidad, es decir, ni los propios creadores del evento supieron explicarse y todo desencadenó en un malentendido monumental que tuvo a México en vela, dado que ni los propios organizadores se ponían de acuerdo con sus propias reglas.

 

Además, sería buena idea que quitaran las restricciones de 65 picheos a los abridores, un desfile de lanzadores en el montículo ha desembocado en partidos que han durado hasta cuatro horas con 45 minutos, un auténtico pecado para cualquier aficionado al béisbol, que por más que adore este deporte, también no resulta redituable pasar casi un cuarto de día en un estadio viendo un partido.

 

Finalmente, las entradas que vimos en los Estados Unidos fueron sumamente paupérrimas; incluso en los juegos de la selección anfitriona no se vieron llenos en el PETCO Park de San Diego, mucho menos en el Dodger Stadium, estadio que no vio el lleno total en el partido de la final en contra de Puerto Rico.

 

Quedó claro que al aficionado norteamericano no le llama la atención este campeonato, el hecho de no llenar el estadio cuando juega tu equipo es mala señal, aunque en parte puede tener hasta cierto punto un poco de sentido: el estadounidense paga por un abono de 81 partidos en su estadio preferido, el cual le sale a un precio sumamente módico cada encuentro.

 

En dichos partidos ve a los mejores jugadores de todo el mundo jugar béisbol por un precio menor, y, según cuentan, los precios para el Clásico Mundial de Béisbol fueron algo elevados, por ende, ¿pagar tanto dinero por un torneo donde veo a los mismos jugadores?, no gracias, prefiero esperar a la temporada regular que empieza en 15 días.

 

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Estos fueron las cosas que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol en su edición del 2017, Rob Manfred, Comisionado de las Grandes Ligas, anunció que se repetirá este evento en el 2021, tal y como está planeado, por ello, hay cuatro años para pulir errores y terminar de definir qué rumbo llevará este torneo, porque hasta el momento, han sido más los puntos débiles que los fuertes.

 

Como punto final, esperemos que para el 2021, el Clásico Mundial de Béisbol se juegue en Culiacán, no lo decimos por el aspecto extradeportivo, sino por lo que representa jugar en el Nuevo Estadio de los Tomateros, desde las dimensiones del campo, hasta los factores climáticos y de elevación de la ciudad, lo convierten en la mejor casa para México en el próximo campeonato.

 

Pendientes.

 

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Ahora sí nos vamos, le deseamos un buen fin de semana.

 

Hasta la próxima.