EL PRI: AL FILO DE LA NAVAJA
XXII Asamblea
Por José Luis López Duarte
Este sábado 12 de agosto y el domingo el PRI realizará en el Palacio de los Deportes su XXII Asamblea Nacional donde más de diez mil priistas deliberarán sobre el nuevo programa, los estatutos y la estrategia electoral que seguirán de acuerdo a su política de alianzas y el calendario electoral que establecerá el INE.
Desde el ángulo que se le quiera ver, la asamblea nacional es un acierto para el PRI y el presidente Peña Nieto, porque oxigena a un partido que vive presiones en todos lados y que ha menguado su hegemonía electoral y política a límites de alto riesgo, máxime el grupo gobernante enfrenta una guerra económica y política con grupos de poder que habían controlado al gobierno en los últimos sexenios.
Además, la asamblea está inserta en un contexto mundial que apunta en términos globales, según los europeos, a que la economía globalizada esté saliendo de la crisis que arrancó en 2007 y que el mundo puede tener mejores tiempos en los años que vienen, por lo que es indispensable que todas las fuerzas políticas, incluido el PRI, se acoplen a este contexto para beneficiar a México.
Otro tanto representa y es de gran influencia para México (determinante diría yo), viene a ser la revisión del TLC y la revalorización y reinserción que se busca por México, Estados Unidos y Canadá con la revisión del TLC y la interacción económica que urge al país con China, que no se ha podido asentar desde hace más de 30 años pese a múltiples intentos.
Obtener ventajas comparativas en la revisión del TLC es el reto y si se avanza, como es posible hacerlo, se puede garantizar para la economía mexicana un crecimiento que estará impulsado por los resultados de las reformas estructurales, lo que permitirá ampliar la plataforma económica con nuevos aliados de oriente y Europa. Y si se logra también impedir que vuelvan a boicotear las relaciones económicas con China, serían dos pasos estratégicos para un relanzamiento económico de México.
Aunque muchos concentran su análisis en las medidas políticas de la XXII Asamblea Nacional del PRI, lo cierto es que sus definiciones en materia económica serán las que determinen la política. Si se consolida el gobierno de Peña Nieto reafirmándose sus reformas estructurales y se coronan con éxito en la revisión del TLC ¿Quién les disputará la gloria de la victoria? ¿Los panfletos? ¿La propaganda del coro antipeñanietista? ¡Definitivamente no!
Por eso, la discusión en el PRI debe darse sobre esos temas nodales que hasta ahora los priista, la mayor parte de sus líderes y casi todas las bases, no han discutido, no conocen y no saben lo que son las reformas estructurales, y en consecuencia nunca han podido defender el programa económico, político y social del presidente de la república, incluso muchos de ellos son hasta enemigos de las reformas estructurales, más por su ignorancia que porque tengan argumentos para combatirlas.
Si el PRI logra en esta Asamblea Nacional salir del electorerismo y la discusión de quién será su candidato presidencial, estará dando un paso político de beneficio para la vida democrática del país. Si continúan en la frivolidad de solo aspirar al poder por el poder sin construir nada, que al final también eso destruye, el PRI no se va a recuperar y perderá la elección del 2018.