ZONA POLITEiA,Citibanamex: un pistoletazo en medio de un concierto

13 de enero de 2022

César Velázquez Robles

El anuncio de la venta de Citi-Banamex sonó como un pistoletazo en medio de un concierto. En un país como el nuestro, en el que el capital financiero florece y afianza redes que les garantizan muy altas tasas de ganancia –las que los bancos no obtienen en sus países de origen–, resulta por lo menos extraño y sorpresivo saber que sus dueños quieren irse del país. Los grandes bancos, los que llegaron en lo que ha dado en llamarse “segundo desembarco”, BBVA y Santander, entre otros, junto con el que ahora está a la venta, controlan y dominan gran parte del mercado financiero. El banco resultante de la fusión-absorción del Banco Bilbao Vizcaya y Argentaria, y que capturó a Bancomer, ha hecho su agosto en México, de donde obtiene un tercio de sus beneficios totales.

Citi-Banamex extrae anualmente utilidades del orden de los dos mil millones de dólares, que derivan de una cuota de mercado de un 15 por ciento más o menos. Sus relaciones con el poder político si bien puede decirse que no pasan por un momento excelente, tampoco se desenvuelven en un marco de tensiones derivado de un discurso endurecido como el que impera hoy en la vida política nacional. En suma, el capital financiero, que como todos sabemos no tiene patria, va a lo suyo, y lo suyo no es la política, la disputa del poder, sino la seguridad jurídica de que el gobierno les asegure las condiciones adecuadas para su reproducción ampliada. Entonces, ¿cuáles son las razones por las que este banco decide vender todos, todos, sus activos?

Los especialistas han recreado las consideraciones formuladas por la dirección institucional de la entidad bancaria. Aducen que no es una política nueva de Citigroup, sino que se ha puesto en marcha desde hace tiempo, y empezó en más de una decena de países asiáticos y en algunos países de América Latina, y que todo ello forma parte de una estrategia global para deshacerse de todo tipo de operaciones de banca de consumo. Si, puede ser, pero no hay ninguna explicación racional para la retirada de una entidad bancaria que tiene en México su segunda fuente de utilidades, y en donde cuenta con casi 1 mil 300 sucursales, atiende a más de nueve millones de clientes y tiene alrededor de 40 mil empleados. En la banca de consumo la competencia interbancaria es brutal y despiadada, y dado el avance tecnológico en muchas de las operaciones de entidades que han roto las barreras del mercado, reduce la competitividad de los bancos tradicionales en tarjetas de crédito, en hipotecas, en apoyos crediticios a micro, pequeñas y medianas empresas, lo que les puede obligar a dejar este segmento de mercado y orientarse hacia otros renglones en los que está garantizada su competitividad.

Pudiese ser esa una razón por la que haya decidido vender el changarro, como dice Salinas Pliego, quien ya se ha anotado para comprarlo, pero quizá solo estamos ante la apariencia del fenómeno, sin llegar a su esencia. Digamos que esta explicación podrían ser los árboles que nos impiden ver el bosque, y creo que habría que hurgar en otros campos para encontrar las razones reales de su abandono de la plaza. El asunto, por supuesto, va a dar para mucho. Habrá especulaciones, muchas de ellas descabelladas, otros con una base más racional, algunas bastante sofisticadas.

A esas explicaciones no podemos ni debemos ser ajenos. ¿Que no nos interesa el asunto, y que es tema de los grandes consorcios financieros y de los grandes oligarcas? Claro que nos debe interesar. El mercado financiero es la parte más sensible de todo el aparato productivo, y es precisamente ahí, en el ámbito financiero, donde empiezan las manifestaciones más agudas de las crisis que dificultan los procesos de reproducción del capital. Y ya sabemos quiénes son los grandes ganones y los grandes perdedores. Los gobiernos lo saben: las entidades financieras son muy grandes como para dejarlas caer, así que las inyecciones de recursos masivos son las recetas más comunes. Todo ello a cuenta de los que no tienen ni siquiera una acción, y que son los que tienen que cargar con la deuda durante largos e interminables años. No vayamos muy lejos. Ahí la deuda que se tiene con el Fobaproa y ahora IPAB.

El INE y la campaña de defensa promovida por Coparmex

En días pasados, el sindicato patronal anunció, frente a la campaña de desprestigio y deslegitimación contra el Instituto Nacional Electoral (INE) impulsada desde las más altas esferas del poder político, el inicio de una campaña de defensa de una institución central en la construcción y defensa de una sociedad democrática. Llamó mi atención la convocatoria, no porque no puedan ni deban hacerlo los empresariados agrupados en la Coparmex, sino porque entiendo que es una tarea que corresponde desplegar a los partidos y a la propia sociedad civil. Es evidente que, ante partidos realmente inexistentes como oposición y ante una sociedad civil débil, y que en estos tres años últimos ha sido lastimada, humillada y agraviada, organizaciones como la citada asuman la tarea de defensa del árbitro electoral. Es verdaderamente penoso que una entidad empresarial, un sindicato patronal, que no es propiamente representación de la sociedad civil, asuma una tarea que en sentido estricto no le corresponde, lo cual, sin embargo, hace más valioso y digno de reconocimiento la movilización que ahora promueven.

Los partidos de la oposición siguen dejando pasar las oportunidades de movilizar a amplios sectores de la sociedad mexicana. Una entidad como el INE, que regula la competencia por el poder político, que garantiza la equidad, imparcialidad, objetividad, certeza e independencia de los procesos electorales, tiene que ser defendida por quienes protagonizan esa contienda, porque saben que así, al garantizarlas, el poder tiene un horizonte temporal.

El llamado a la movilización que puede leer íntegro en el sitio www.coparmex.org.mx, “es a detener la embestida contra el INE”, y apuntan que “no es democrático sino autoritario intentar minar y debilitar al árbitro electoral”. “Yo defiendo al INE: celebramos, nos unimos y llamamos a la movilización ciudadana para defender al INE porque eso implica defender también nuestras libertades: de expresión, de emprender, de educar y, desde luego, de elegir”.

Y el remate: En tres décadas de existencia, el INE ha demostrado que es una institución sólida que ha garantizado el avance de México hacia la democracia. Lanzamos una señal de alerta: hoy nuestra democracia está en riesgo por la violencia política, por la infiltración de la delincuencia, el desencanto de algunos electores y por la ambición de algunos personajes políticos; pero frente a ello somos millones los mexicanos que decimos #YoDefiendoAlINE y que daremos pasos al frente -ni un solo paso atrás- en la consolidación de nuestra democracia.”

Porque como estoy totalmente de acuerdo, y convencido de que lo que hace ahora la Coparmex es una tarea ineludible y responsabilidad de los partidos políticos, he firmado el llamado que hace el INE en defensa de nuestras libertades. Punto.

ZONA POLITEiA, Elecciones primarias: Monreal y el Frente Cívico Nacional.

12 de enero de 2022

César Velázquez Robles

Decía ayer que la confrontación entre el senador Ricardo Monreal y el presidente López Obrador sigue escalando, y que pese al lenguaje cuidadoso de aquél en el sentido de que no se confrontará con la “Historia”, todo indica que la trayectoria es irreversible: no hay lugar para el líder de la Junta de Coordinación Política del Senado en Morena. En tal tesitura, ¿cuál es el camino que puede seguir? ¿Qué alternativas se abren para su futuro político? Formulaba un escenario que me permito transcribir: “Monreal sale de morena. Se incorpora a Movimiento ciudadano, que lo postula como candidato a la presidencia. A esta candidatura se adhiere una parte de la militancia de morena, grupos de la sociedad civil y los activos de los tres partidos que no lograron su registro en las elecciones intermedias del pasado junio: Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Solidario, que anunciaron la constitución de un nuevo partido: Fuerza Progresista Solidaria. En principio, esta coalición de fuerzas, articulada alrededor de Movimiento Ciudadano puede no tener la fuerza necesaria para ganar la presidencia, pero si impedir la conformación de una gran fuerza alternativa como lo propone el llamamiento del Frente Cívico Nacional, o la coalición de fuerzas articuladas alrededor del Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática.  En otras palabras: una ruptura como la que en morena está en curso puede no poner en riesgo la posibilidad de reeditar su triunfo, sobre todo, si la oposición va dividida a esta contienda.”

Planteé el tema a mis compañeros en la mesa de análisis de Punto Crítico Sinaloa Digi TV, que se transmite en las redes a través de Facebook martes y jueves de 5 a 6 pm, Carlos Calderón Viedas y Arturo López Flores. Calderón Viedas planteó otro escenario: que si en verdad Monreal actúa como un político demócrata, su lugar estaría más bien en la coalición opositora integrada por los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, a lo que respondí que esta coalición difícilmente lo aceptaría incluso en el caso de que la decisión se procesara a través de una especie de elecciones primarias. Mi argumento es que un partido como Acción Nacional tendría un precandidato con una gran fuerza y pese a lo desvaído de esa organización, Ricardo Anaya es de las pocas figuras de la oposición que representa un alto nivel de competitividad política, algo a lo que el PAN no estaría dispuesto a renunciar. Pero, agregué, es un escenario que no puede descartarse. De lo torcidos renglones de la política cualquier cosa puede esperarse. A este propósito, dije a mis compañeros de mesa que en la prensa de ese día había leído un artículo de Adrián Rueda, con un posicionamiento similar al de Calderón Viedas. ¿Qué plantea Rueda? 

¿Y si es candidato de la alianza Va por México?

“El senador ha dicho en más de una ocasión —y el domingo lo reafirmó— que será candidato presidencial en 2024, y que no se ve compitiendo contra Morena, sino representando esos colores. Pero eso no pasará y todo el mundo cree que, en realidad, Monreal estaría buscando, al final, ser candidato de la alianza Va por México, preferentemente para buscar la Presidencia de  la República, pero que no se descartaría para ir por la Jefatura de Gobierno. Todo depende de si se mantiene el acuerdo con Marcelo Ebrard, para que, en caso de que Sheinbaum sea impuesta por Morena, el hoy canciller busque la candidatura presidencial por el PVEM o el Movimiento Ciudadano o, de plano, por una alianza amplia de la oposición.” (Como decía el clásico: “subrayados míos”).

Es cierto que, como dijo Arturo López Flores, es muy temprano para adelantar vísperas, y que faltan al menos dos años para que se abra de manera formal el juego sucesorio. Sin embargo, la sucesión adelantada por López Obrador ha tenido el efecto de abreviar el tiempo histórico y tenemos ya frente a nosotros todo el escenario del relevo y sabemos ya dónde están los dados cargados y el papel que de antemano el poder ha asignado a cada uno de los eventuales contendientes.

Si en Morena no hay lugar para Monreal, ¿dónde si lo hay? Recordemos que el Frente Cívico Nacional ha planteado una ruta crítica para llegar a la conformación de una candidatura única de la oposición a la presidencia en 2014, producto de una especie de elecciones primarias en las que cada fuerza presentaría sus eventuales candidatos. Justamente el planteamiento que ha formulado Monreal es el de la realización de esas elecciones primarias en su partido que, evidentemente, tienen el rechazo de la línea dura del morenismo y de la mayor parte de sus afiliados. Si no hay el más mínimo propósito del poder de abrir el proceso, sería muy lamentable y lastimoso que el senador siguiera en morena, con todo y la zanahoria de la eventual candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Hay, por supuesto, muchísimos otros elementos, hecho y datos a considerar en unos escenarios como los que aquí se han bosquejado con brochazos muy gruesos. En caso de que el desencuentro, por llamarlo de alguna manera amable, entre estas dos figuras, continúe y se profundice, una consecuencia inmediata es la cancelación de las (contra)reformas energética, electoral y de seguridad con la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. No alcanzaría a cerrarse el ciclo que presupone en la lógica lopezobradorista el cambio de gobierno y cambio de régimen.

En fin, veremos…

ZONA POLITEiA, Morena: caminos de ruptura.

11 de enero de 2022

César Velázquez Robles

El senador Ricardo Monreal cada vez está más lejos de morena, de López Obrador y de la posibilidad de alcanzar la candidatura presidencial rumbo a la elección de 2024. Digamos que su inserción estructural en eso que se dio en llamar “4T” es disfuncional con el proyecto político de involución o restauración autoritaria. Lo es porque si algo no se acepta en las filas del lopezobradorismo es cualquier expresión de rebeldía o de autonomía e independencia política e intelectual, De ello ha dado el senador importantes muestras que han terminado por enajenarle el apoyo de los grupos duros del morenismo, cuyo sectarismo y dogmatismo los ha llevado a acusarle cuando menos de traidor a su causa. Además, no se necesita ser muy perspicaz para advertir que el senador no tiene buena prensa entre la militancia: el respaldo que arrojan las encuestas indica que está muy lejos de los niveles de aceptación que tiene la candidata in pectore del presidente, pero también del canciller, quien aparece en el segundo lugar.

Ayer me refería a las humillantes y agraviantes formas de selección de candidatos y dirigentes en morena, que son las tómbolas y las encuestas “unidigitales”. Constituyen éstas la desnaturalización de las más elementales formas de ejercicio de la vida democrática, la confiscación de derechos de la militancia a debatir proyectos y propuestas partidistas y la entronización de formas autoritarias de conducción que prohíben en los hechos la libre circulación y confrontación de las ideas. Y todos estos vicios y defectos de la vida partidista moderna, que por cierto no son privativos de morena, se acentúan ahí porque es la fuerza que gobierna. Desmontarlos es prácticamente imposible porque impera la cultura política de la línea, el verticalismo, la ausencia de debate. Esto lo sabe cualquiera que haya militado en una organización de izquierda. Todos los vicios, todos los defectos, todos los lastres políticos e ideológicos que se arrastran, en el poder adquieren su condensación más lastimosa.

A eso se ha opuesto abiertamente el senador. Aparece así como un demócrata porque sabe y entiende que hay en morena un espacio para este posicionamiento que, sin embargo, no es suficiente para calar hondo y generar grandes rendimientos políticos. Frente a esas formas fraudulentas de vida política partidista como las que ha impuesto López Obrador, reivindicar el debate interno, la discusión y la confrontación de ideas y proyectos, hace aparecer a Monreal como portador de un liderazgo moderno, de avanzada. Este desencuentro con el presidente y con los sectores duros del morenismo, poco proclives al diálogo y a la búsqueda de acuerdos, fue uno de los primeros anuncios de una ruptura que, a estas alturas, se ve como prácticamente inevitable.

El choque de Monreal por la detención de un colaborador en el Senado con el gobernador de Veracruz, uno de los más fieles seguidores de López Obrador, ha sido otro de los momentos tensos en esta escalada de confrontación en morena. Un lenguaje endurecido de las partes que impide toda posibilidad de conciliación, da cuenta del nivel que ha alcanzado la confrontación. En este conflicto el presidente ya decidió: respalda abiertamente al gobernador, un personaje sin muchas luces pero fiel y leal al presidente. Si todavía cabía alguna duda de que se podría atemperar el choque entre el senador y el presidente, se habrá en definitiva desvanecido.

Y el remache llegó este lunes. El domingo, el diario Reforma publicó una extensa e interesante entrevista con el senador, y entre las cosas que dijo una llamó la atención del presidente. Fue su referencia a la posibilidad de que los grupos radicales de morena se apoderen del proyecto y den al traste con los propósitos de transformación que orientan y dan sentido al proyecto político. ¿Qué fue lo que dijo Monreal en la entrevista? Lo siguiente: “Los que creen que siendo más radicales pueden obtener el cargo o la posición política que anhelan, allá ellos. Se equivocan porque no va a quedar país para nadie, el aniquilamiento solo deja destrucción”. Ante la insistencia de los reporteros, fijo su posición, por supuesto, contraria a lo planteado por Monreal. He aquí sus palabras: “Somos radicales nosotros, por la palabra ‘radical’, viene de ‘raíz’, y nosotros queremos arrancar de raíz al régimen corrupto de injusticias y de privilegios, claro que somos radicales”.

La ruptura está en marcha y parece irreversible. Tanto la posición del senador como la del presidente parecen irreductibles, pese al lenguaje cuidadoso con que Monreal se refiere a su relación  histórica con López Obrador. ¿Qué tanto puede lastimar a morena esta ruptura en marcha? ¿Puede poner en riesgo el eventual triunfo de morena en la elección presidencial de 2024? Es cierto que ese horizonte temporal todavía está lejano, pero quiero adelantar un escenario nada improbable.

Monreal sale de morena. Se incorpora a Movimiento ciudadano, que lo postula como candidato a la presidencia. A esta candidatura se adhiere una parte de la militancia de morena, grupos de la sociedad civil y los activos de los tres partidos que no lograron su registro en las elecciones intermedias del pasado junio: Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Solidario, que anunciaron la constitución de un nuevo partido: Fuerza Progresista Solidaria. En principio, esta coalición de fuerzas, articulada alrededor de Movimiento Ciudadano puede no tener la fuerza necesaria para ganar la presidencia, pero si impedir la conformación de una gran fuerza alternativa como lo propone el llamamiento del Frente Cívico Nacional, o la coalición de fuerzas articuladas alrededor del Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática.  En otras palabras: una ruptura como la que en morena está en curso puede no poner en riesgo la posibilidad de reeditar su triunfo, sobre todo, si la oposición va dividida a esta contienda.

Como dice Carlos Calderón Viedas: quien no especula no alcanza el cielo.