ZONA POLITEiA 08 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*La competencia política: sin solución de continuidad

*Mientras, la oposición…

*POLITEiA 81, de junio, ya está en circulación

La competencia política: sin solución de continuidad. Ha caído el telón electoral pero la disputa por el poder político sigue ahí, sin solución de continuidad. El propio presidente López Obrador, a través del dirigente formal de Morena, Mario Delgado, ha llamado a prepararse desde ya para la gran confrontación de 2024: “Arranquemos ya las tareas de organización  rumbo a 2024… no perdamos el paso,  no perdamos  la unidad y la movilización que hemos logrado”, y desde otro frente pero de la misma tienda, el líder del partido gobernante en el Senado llamó a no confiarse, pues “la oposición no está muerta”. Justamente de lo que se trata, es de mantener en tensión a todas sus fuerzas, las propias y las aliadas, para refrendar en las urnas el poder que ya se ha acumulado y que se puede incrementar el año venidero con las elecciones del Estado de México y Coahuila, donde se renovarán los poderes estatales. El bloque gobernante va a seguir la cohesión de sus filas, a seguir construyendo espíritu de cuerpo con un tema que ya todos conocemos: la reforma electoral.

¿Cuáles son las principales líneas de esa propuesta alrededor de la cual buscarán articular sus fuerzas para el futuro inmediato? En un excelente resumen de Aarón Sánchez, publicado en el número 81 de la revista POLITEiA correspondiente a junio, apunta: la desaparición del Instituto Nacional Electoral; la elección de consejeros y magistrados del Tribunal Electoral  mediante voto universal, y la reducción de consejeros de 11 a siete; reducir de 500 a 300 el número de diputados y de 128 a 96 el de senadores, electos todos mediante el sistema de listas generales y no por distrito electoral; eliminar el financiamiento público a partidos para actividades ordinarias; reducir los tiempos de campaña electoral, el número de diputados locales y de regidores, y crear una legislación única en materia electoral, con la disolución de los órganos electorales locales y tribunales electorales.

Este tema va a ser sin duda el caballito de batalla del bloque oficialista en el futuro inmediato. Es muy probable que no logre salir adelante porque la reforma electoral, que requiere mayoría calificada, esto es, de dos tercios de los diputados porque implica cambios constitucionales, no se alcanzará. Sin embargo, tendrá la virtud de cohesionar las filas del partido gobernante y sus aliados.

Sin embargo, una reforma de este calado debería construirse con el consenso, el acuerdo y el compromiso de todos los actores de la vida política, porque son las reglas que regulan la competencia por el poder político. Si quiere ser impuesta, haciéndola pasar por el rodillo parlamentario está destinada al fracaso. Debería abordarse desde otra perspectiva, desde otra lógica: buscando acercar posiciones, aquí sí, recurriendo al método de aproximaciones sucesivas, intentando una nueva pedagogía política que renuncie a toda lógica de guerra. Como he apuntado en otras ocasiones citando a Bobbio y Franco Alberoni: en democracia puede haber disenso en todo, pero tiene que haber un consenso fundamental, el que se refiere a las reglas del juego. Si  éstas buscan imponerse por la fuerza, el propósito desde ahora está destinado al fracaso.

Mientras, las oposiciones… Mientras las oposiciones parecen no entender lo que está pasando. Lejos de una autocrítica de su práctica política, festejan que de seis gubernaturas en juego solo perdieron cuatro. Es cierto que se acercaron a la posibilidad de quedar tablas, pero en términos de realpolitik dejaron en el camino viejos feudos que al pasar a Morena ensancharon la implantación territorial de esta fuerza. La clave  para frenar esta expansión del nuevo poder, está en la posibilidad real de construir una alternativa unitaria. Es cierto, como dijo mi compañero Carlos Calderón Viedas en nuestro programa mesa de análisis de Punto Crítico Sinaloa Digi TV: “la oposición, dividida, siempre estará perdida”.

Y parecería que este es el camino por donde han decidido marchar. Lo que pudo haber sido una extraordinaria experiencia unitaria de la coalición opositora PAN-PRI-PRD, en dos o tres estados fue una alianza a medias, y en Hidalgo, donde fueron unidos, terminaron arrollados al tener una candidatura impresentable. El Movimiento Ciudadano, que todo indica ha decidido caminar solo en el futuro, como lo hizo en estas seis elecciones, no demostró el empuje y la fuerza que exhibió en las elecciones del año pasado, pero sigue representando un capital político-electoral que, integrado en la coalición, garantizaría un alto nivel de competitividad política de cara a las próximas contiendas. Desde la coalición han dicho que harán todo lo posible por lograr la incorporación del MC, pero el dueño de la marca, Dante Delgado, ha rechazado de manera tajante esta posibilidad, es decir, ha cerrado la posibilidad real de ser altamente competitivos en 2024.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí, en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna.ZP

ZONA POLITEiA 07 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*Elecciones: vuelven las piezas de museo

*La ausencia del Presidente en la Cumbre

Elecciones: vuelven las piezas de museo. Durante mucho tiempo, sobre todo desde las etapas iniciales de la transición democrática mexicana, que podemos datar con la reforma política de Reyes Heroles en la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, cuando se integraron a la vida política activa organizaciones de la izquierda que habían estado proscritas –aunque toleradas—como el Partido Comunista Mexicano, era muy socorrida la idea de que las mayorías absolutas eran piezas de museo de las sociedades modernas. En efecto, así ocurría en la mayor parte del mundo occidental, donde se había afianzado un pluripartidismo con un voto que se distribuía entre varias formaciones, dificultando la construcción de mayorías absolutas. No digo que no se lograsen, sino que era cada vez más difícil agregar las preferencias individuales de un modo tal que en una parte del espectro político se concentrara el voto ciudadano. En Europa Occidental, por ejemplo, el sistema plural de partidos hacia que partidos conservadores, socialdemócratas, comunistas, liberales, ecologistas, entre muchos otros, llevaran a sus alforjas una considerable cantidad de sufragios, que obligaba a acuerdos y negociaciones para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad democráticas.

De ahí surgían alianzas electorales o gobiernos de coalición, por ejemplo, y para estos últimos eran necesarias largas e interminables negociaciones inter o multipartidarias. Era la expresión de que la época de las mayorías absolutas había llegado a su fin en las sociedades modernas. Se abría la época de las mayorías relativas, de las primeras minorías o de las minorías mayores, que estaban obligadas a negociar para gobernar, alcanzar acuerdos puntuales o gobernar en minoría, lo cual introducía un elemento de inestabilidad en el funcionamiento de los sistemas políticos. En México, como siempre, llegamos tarde a ese proceso y todavía en la elección presidencial de 1988, el gobierno hubo de recurrir a diversas martingalas para rebasar la barrera sicológica de la mayoría absoluta y darle así, según creían  los operadores del sistema, la legitimidad necesaria para gobernar a Carlos Salinas de Gortari. En el legislativo, estas mayorías absolutas desaparecieron mucho antes e, incluso, el partido gobernante perdió su condición de primera minoría precisamente en ese año: las oposiciones sumaban más bancadas en la Cámara de Diputados que el partido gobernante. Tres años después se reconstituiría esa mayoría absoluta, y todavía tendría vida más adelante pero en condiciones cada vez más precarias, sobre todo con la llegada de la oposición conservadora al poder.

Digo todo esto para recordar que esas mayorías absolutas están de vuelta entre nosotros y gozan de muy buena salud. Esas, que creíamos piezas de museo, han vuelto por sus fueros y las vimos en las elecciones de ayer en todo su esplendor en los estados de Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca. Ahí, los candidatos a gobernador por Morena hicieron que la pátina del tiempo volviera a la memoria de los demócratas. Las enormes ventajas de entre 30 y 40 puntos sobre PAN, PRI y PRD, hablan de la fuerza arrolladora del partido gobernante, y de la debilidad estructural de las oposiciones, oposiciones que, fijémonos, en los años 90 del siglo pasado constituían la columna vertebral del sistema de partidos, y representaban alrededor del 90 por ciento del electorado. Todo eso se ha vuelto humo, se ha desvanecido e, incluso en alguna de estas entidades, creo que en Quintana Roo, el otrora invencible ha batallado para conseguir un miserable tres por ciento de la votación para mantener su registro local. De ese tamaño es el boquete que se ha abierto en un partido, y de ese tamaño son  también las potencialidades que se abren para el partido gobernante de construir una nueva hegemonía. Sin embargo, la elección de 2018 fue una elección atípica o desviada, que pese a la acelerada implantación territorial de Morena, no permite todavía hablar de un nuevo partido hegemónico, sobre todo si recordamos que en la elección intermedia de 2021, las oposiciones lograron un porcentaje de votación superior al que alcanzó el partido en el gobierno. Habrá que esperar al 24 para que, en caso de repetir el triunfo –que es una posibilidad real por la incapacidad de las oposiciones para procesar una candidatura unitaria—podamos hablar de un nuevo partido hegemónico. ¿Qué se necesita? Ratificar esa mayoría absoluta del 2018, lo cual creo que difícilmente se volverá a presentar.

Ah, pero esas mayorías absolutas, que creíamos cosa del pasado, quedan ahí, como testimonio vivo de un partido que aspira a repetir las glorias del viejo y decadente partido, hoy en las horas más bajas de su historia.

La ausencia del presidente en la Cumbre. Finalmente, después de deshojar la margarita –¿o no la deshojó y desde siempre lo tuvo decidido?—el presidente decidió no acudir a la Cumbre de las Américas, que inicia esta semana en Los Ángeles California. Realmente a estas alturas no tiene gran relevancia si acude o no, después de la intensa discusión que se produjo entre comentaristas y analistas políticos, académicos y funcionarios diplomáticos del más diverso rango. Por mi parte, creo que la decisión presidencial de ausentarse de la Cumbre es un enorme error. Él no gana ni pierde, pero México sí pierde. En la inserción estructural de nuestro país en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, México perderá la condición de socio o aliado confiable, por más que las interdependencias asimétricas con la economía estadounidense permitan el funcionamiento de las cadenas de suministro con el confiable eslabón  que representa el sector externo mexicano, y que en el comercio bilateral representa más de 700 mil millones de dólares.

En lugar de afianzar con el gobierno estadounidense, con Joe Biden, su condición de interlocutor principalísimo, no solo para garantizar la expansión y el crecimiento sostenido de las relaciones comerciales y de intercambio, sino para tratar en un ambiente de respeto y confianza mutua un problema tan delicado como es el de la marea humana que quiere alcanzar el “sueño americano”, el presidente ha preferido ser el “líder” de regímenes impresentables como son el cubano, el venezolano y el nicaragüense, y portavoz oficioso de gobiernos como los de Bolivia y Honduras. Será el líder de una América de segunda división, de una América de baja velocidad, al abandonar la América de alta velocidad que se garantiza con Estados Unidos y Canadá. Dejará el espacio libre a otros mandatarios, entre ellos al abiertamente derechista Jair Bolsonaro, que puede convertirse en este contexto, en el relevo de la interlocución necesaria de América Latina con el poderío estadounidense. Me gustaría estar equivocado, pero los hechos son tercos como una mula. Veremos.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí, en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna.ZP

¿Cómo Queda el Reparto del Pastel?

César Velázquez Robles

¿Cómo queda el reparto del pastel?

Una elección que deja buenas noticias

POLITEiA 81 ya está en circulación

¿Cómo queda el reparto del pastel? Para las oposiciones las elecciones de ayer domingo 5 de junio constituían un paso más hacia el abismo o la posibilidad de revertir el camino hacia el desastre. Desde mucho antes de la jornada electoral, ya varias lecciones podían hacerse. No era necesario esperar el veredicto de las urnas para entender que, sin unidad, la coalición integrada por PAN, PRI y PRD estaba condenada a la derrota, a la irrelevancia. Ahí están los resultados: fue arrasada en Quintana Roo, donde la candidata de Morena le lleva más de 20 puntos de ventaja a la candidata de PAN-PRD, mientras el PRI queda por allá en el fondo con un insignificante tres por ciento. Lo mismo ocurrió en Oaxaca, donde la alianza PRI-PRD quedó muy atrás de Morena, poco más de 35 puntos, en tanto que el PAN aparece con un lejano y microscópico cuatro por ciento.

Donde la humillación alcanza proporciones mayúsculas es en el estado de Hidalgo, donde Morena alcanza más de 60 por ciento de los votos frente a poco más de 30 por ciento de la coalición PRI-PAN-PRD. Y digo que la humillación fue mayúscula porque en este estado, donde gobierna el PRI, fueron unidos pero con la peor candidatura que pudo haberse escogido, la de Carolina Viggiano, la representación más decadente de la política mexicana, y que debe ser para las oposiciones una lección a tomar en cuenta para las siguientes batallas por el poder político.

Para el partido en el poder, a diferencia de las oposiciones que lucharon en esta contienda por mantenerse como opción política, su propósito era arrasar y avanzar en el propósito de consolidarse como nuevo partido hegemónico, perspectiva en la que ha dado un paso importante al ampliar su presencia territorial con tres gubernaturas más, pero sin que ello constituya en definitiva una tendencia irreversible. Todo indica, al menos hasta donde pueden analizarse los datos del PREP, Durango no caerá en la esfera de la dominación morenista, donde la contienda ha sido de muy alta intensidad, pero si ocurrirá en Tamaulipas, donde la ventaja del orden de los 10 puntos porcentuales se ha mantenido más o menos constante en los primeros recuentos oficiales.

Sin ser resultados definitivos, todo parece indicar entonces que una vez disipado el humo de la pólvora que ha dejado el fragor de la batalla, el reparto queda así: cuatro gubernaturas para Morena: Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas; una gubernatura para la coalición PRI-PAN-PRD, Durango, y una para el PAN, Aguascalientes, pero que el PRI y el PRD están queriendo vender como un triunfo de la coalición. Pero, bueno, como dicen los abogados, acéptese sin conceder.

Hay que decir que este resultado de cuatro para Morena y dos para la Coalición era lo esperado por la mayoría de analistas y comentaristas. Era lo previsible dada la correlación de fuerzas que se advertía en las entidades donde se disputaba el poder. Los resultados de Tamaulipas y Durango se habían convertido en los factores de incertidumbre por la alta competencia política, pero también por el papel protagónico que han pasado a desempeñar fuerzas ilegales, alegales y extralegales que todo indica gravitan con cada vez mayor fuerza en la política estatal y nacional.

Ni el partido gobernante se quedó con todo, ni la coalición opositora lo perdió todo. Todo indica que las fuerzas mantienen competitividad política, y que habrán de tener en 2023 una nueva confrontación en el Estado de México, considerado históricamente como el laboratorio de la elección presidencial, y en Coahuila. Estas son la antesala de la elección presidencial. Los avorazados que pronosticaban un 6-0 o un 5-1 no pasaron la prueba, y los que pronosticaban un 3-3, se quedaron cerca de su objetivo: ganaron dos y fueron bastante competitivos en un tercero. Si en las elecciones del año próximo se mantiene el nivel de competitividad política, si las oposiciones aprenden la lección de la elección, la unidad, tienen la posibilidad de llegar a la cita clave del 24 con un enorme capital político para disputar con posibilidades reales de éxito la joya de la corona.

Una elección que deja buenas noticias. La elección  deja buenas noticias: hay competencia política. La política en México, pese a todo, tiene horizonte temporal: quien gana no lo gana todo, y quien pierde no lo pierde todo, y quien pierde hoy, puede ganar mañana. La lucha por el poder político está abierta. Otra buena noticia, es el papel desempeñado por el árbitro electoral. Convocó, organizó, garantizó la imparcialidad, independencia, objetividad y neutralidad a lo largo de todas las fases del proceso. La limpieza, el respeto a la regla básica de la democracia, cada cabeza un voto, y el respeto escrupuloso al principio de mayoría, gana quien obtiene más votos, habla de un órgano encargado de organizar los procesos electorales de alto nivel profesional, verdaderos demócratas cuyo apego a la legalidad es indiscutible, y cuyos integrantes han hecho un aporte fundamental al fortalecimiento de nuestra vida democrática. Gana también en esta elección el INE y, con ello, ganamos todos los mexicanos que queremos, aspiramos y deseamos vivir en una democracia de cada vez más calidad.

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