MIENTEN TODOS

Jorge Eduardo Aragón Campos       jaragonc@gmail.com

Mentira que les duelan los 70 000 muertos (a esos los lloran 500,000 si bien les va): a ellos lo que les importa, duele o alegra es el resultado de la última encuesta que ellos mismos pagaron y cucharearon. ¿70 000 muertos? ¿En serio? “Antes díganme por quién pensaban votar para saber si me pongo triste o no”.

¡ATENCIÓN!  ¡ATENCIÓN!  ¡ATENCIÓN!  Lo entrecomillado es expresión de sarcasmo; es probable vuelvan a presentarse situaciones semejantes, e inclusive de humor negro y/o cruel, en el resto del artículo. Se recomienda discreción. Parents Advice.

Les duelen tanto tantos muertos, que para reducirlos hubo quienes fueron más allá de quitarse el pan de la boca… y mejor aventaron cachitos. Y así para donde volteen; los opositores, los intelectuales, las fuerzas vivas, todas, ya sin alcances para rifar aviones, siguen fieles a la naturaleza única y profunda del mexicano metido a político: la de nunca decir la verdad aunque convenga.

No vaya a ser.

Como si el nuevo gobierno estuviera escaso de fallas graves, Jesús Silva-Herzog Márquez, en su artículo para Reforma -“La pedagogía”- cita a Soledad Loaeza, quien se lamenta “Jamás imaginé que llegaría un tiempo en que alguien creyera que podía decirle a otro mexicano que se fuera de México”. Pues no sólo les faltó imaginación a ambos, sino también un poquito de memoria porque Ramón Aguirre Velázquez, regente del DF durante el gobierno de Miguel de la Madrid, en ese periodo dijo exactamente lo mismo pero dirigido a todos los mexicanos, no sólo a los críticos. Y no ha sido el único. Muchos de los lectores de Taibo siempre lo hemos tenido como un barbaján; no me parece posea un perfil de funcionario; no creo sirva para eso y sería muy bueno abordar el tema de los criterios de selección para cargos de responsabilidad pública, pero eso puede llevar a revisar el papel de más de un vacuno sagrado perteneciente a la clica de los inconformes; Canal Once sería un buen caso para iniciar. “El voto por López Obrador era para él un permiso para vejar: “se las metimos doblada”, dijo mientras festejaba que en el México de la revolución lopezobradorista las reglas no tenían por qué entorpecer el capricho presidencial. La procacidad, el machismo estúpido de aquel dicho en la Feria del Libro es lo de menos. Lo abominable de aquel desplante es el entendimiento del triunfo electoral como permiso para ultrajar a los derrotados”, sigue diciendo Soledad Loaeza a través de la cita que sobre ella hace Silva Herzog, develando como fariseísmo lo que pretende ser crítica: trata de volver novedad lo que sigue siendo costumbre. Al final del día, queda claro que tampoco tienen algo nuevo –no digamos mejor- para ofrecer. Zedillo también nos la metió doblada y tuvo a su Taibo en la persona de roque Villanueva, así que lo de “no hay nada nuevo bajo el sol” aquí también aplica.

Y conste que, aquí nadie se los niega, estos son dignos representantes de nuestra clase intelectual y académica; por lo mismo, se espera de ellos algo más que desviar la discusión hacia el punto donde se trata de defender nuestro derecho a decidir quién nos la mete: que demuestren los logros y los avances obtenidos, que los debe haber; que se remitan a lo hecho y no a lo dicho. Que no se les olvide, como lo pretenden negar junto a la clase política toda, que la memoria ahora sí existe y además no es selectiva: recuerda todo lo de todos.

En este mismo espacio, no hace mucho advertí que nuestra clase política ya mostraba de nuevo su desconexión con respecto al resto de nosotros, al reasumir el mismo carácter compartimental que desde hace décadas ha sido aplicado en México, para todos los órdenes de la vida pública y familiar: son otro gremio que se dedica a lo suyo y punto ¿Qué y cómo hacen lo que hacen? Bronca de ellos.

“Nos van a hacer corralito” dije aquella vez; nos la van a meter doblada de nuevo, pensé agregar hoy, más no puedo hacerlo porque, no sé ustedes, pero yo todavía la traigo ahí. En la siguiente entrega concluyo.

LA MUERTE DE UN ESTADO MUERTO

Jorge Eduardo Aragón Campos            jaragonc@gmail.com

Existen enfermedades terribles que reclaman del paciente agonías largas y penosas, frente a casos así, existe un amplio consenso que aprueba desde no prolongar la vida con recursos artificiales, hasta la eutanasia; son cada vez menos frecuentes, los casos donde los familiares optan por seguir echándole leña al asador, obteniendo al final el mismo resultado pero a un costo material y espiritual mucho mayor.

Es curioso que mientras se trate de casos individuales, somos centrados en nuestras opiniones y dejamos que sea el sentido común quien rija nuestras acciones, mientras que en el ámbito colectivo – donde todos somos afectados- simplemente nos convertimos en algo distinto para ubicarnos en nuestras propias antípodas. En esta tierra que por medio siglo fue emblema de prosperidad, casi a diario nos encontramos en redes sociales y medios de comunicación, invitaciones y exhortos para sumarse a eventos, colectas, rifas, etc. para apoyar a quien pasa por un problema de salud importante, porque al menos aquí en Culiacán, cualquier enfermedad seria es sentencia de muerte para el enfermo y de miseria para la familia.

Este fin de semana largo, ha representado para muchos –entre los que me cuento- la confirmación de que Sinaloa es un paciente irremediable que ya tiene tiempo en fase terminal. La semana pasada, dos hechos nos volvieron a poner en la picota internacional: el de una rumbosa boda en catedral y el de dos mujeres, emparentadas con el gobernador de Durango, que fueron asesinadas por policías de Sinaloa en la zona aledaña a la presa Sanalona. Así se despidió enero y el día domingo 2 de febrero, Culiacán despertó sobresaltado por una serie de balaceras tempranas, hechas en una forma que sugiere fueron concertadas, sin que hasta el momento se tenga una explicación, pero que muchos tomamos como indudable adelanto de algo más gordo que está por caernos. Tal sucesión de escándalos que pertenecen al campo de la seguridad, quedaron relegados de la atención pública por el temporal que se abatió sobre la entidad, causando daños inesperados a un sector agrícola que ya cuenta varios años “herido de muerte natural”. Mi punto es el siguiente: Sinaloa ya no está generando nada bueno, ni hacia adentro ni hacia afuera y basta cualquier mínimo contratiempo para dejarnos patas pa´rriba. Somos una sociedad golpeada, sin voluntad para plantarle cara a un presente sombrío que ni siquiera es decidido aquí.

A mi juicio, lo peor es que los sinaloenses seguimos actuando sobre la base de que todas las soluciones deben venir de fuera, concretamente del gobierno federal, que siempre es blanco de acusaciones de esos mismos sinaloenses en excesos como corrupción, soberbia, indiferencia, etc. Es decir, no existe la mínima disposición a enfrentar y resolver nuestra propia circunstancia ¡Qué lo resuelvan otros! Es el grito de batalla. A Sinaloa lo estamos matando los sinaloenses. Hay que tenerle piedad y hacerlo rápido, es lo menos que merece. Nos sirvió bien. El último acto que algo de reivindicación pudiera traernos, a quienes no supimos preservar el patrimonio que nos legaron nuestros mayores, es el de hacernos rápido a un lado para que tomen el timón las nuevas generaciones…si es que desean hacerlo, porque lo que sí es claro es que nosotros no.

Creo que iniciativas políticas como la del PAS, deberían tener ya su complemento en los organismos empresariales, las asociaciones públicas, los grupos civiles, etc. Necesitamos contar en nuestro inventario, rutas que partan de nuestra visión de nosotros mismos para resolver problemas que sólo a nosotros afectan y nos atañen; no es posible que teniendo ya el año entrante la elección para gobernador, alcaldes y congreso, se siga volteando al centro del imperio Mexica, tratando de adivinar lo que decidirá para nosotros un presidente que nos la tiene cantada y que sobradas muestras ha dado de que nos la va a cumplir. Para terminar y por si no les quedó claro: ninguno de los partidos nacionales nos va a servir para maldita la cosa. Nos jodió el PRI, nos jodió el PAN y ahora nos está jodiendo MoReNa. Yo recuperaría una consigna –y adaptaría- de la elección del 2018: ¡Fuera todos! ¡Aquí nomás los nuestros!.

LA DIDÁCTICA DEL PODER

Jorge Eduardo Aragón Campos    jaragonc@gmail.com

La idea de que la política es el reino de lo posible, tiene gran atractivo para el ciudadano y su autoría ha sido atribuida a Aristóteles, a Maquiavelo, a Churchill, a Bismarck, a la gilbertona… y vayan ustedes a saber a cuántos más, lo cual es suficiente para demostrar que sí fue creada por un político: es una bonita idea; es una bonita frase; a todos nos gusta; no sirve para nada. A decir verdad, al menos aquí en México la evidencia empírica que tenemos (hasta la saciedad) dice que la política es el reino del sinsentido, que no es lo mismo que lo posible. Para acabar pronto, la idea de que la política es el reino de lo posible no es una idea, es una maroma para justificar lo injustificable.

Pero no es el único caso.

No hace mucho, para enmarcar algunas de las decisiones que ha tomado, AMLO habló de que estaba recurriendo a la “didáctica del poder”, otro eufemismo para justificar que él hace lo que se le pega la gana, porque para eso es Presidente y porque esa discrecionalidad tiene rango constitucional, y si alguien lo duda que le pregunte al Presidente. A decir verdad ni vale la pena reclamar, porque quien acuñó la frase debió decir pedagogía ¿pero qué importancia puede tener el hecho de que el autor no supiera de qué diablos estaba hablando? Con seguridad la frase debió salir durante una peda entre políticos. Aclaro que no se trata de un invento de AMLO (de cuándo acá…), aquí desde tiempos inmemoriales, la “didáctica del poder” no es más que un screwball (digo, hay que ir con los tiempos) para autoengañarse y lograr autoconvencerse, de que nadie le da importancia a lo que hacemos, sólo a lo que decimos.

Que didáctica, ni que posibles, ni que mis timbales: toda la cosmogonía educativa y su parafernalia, atienden a la aspiración que busca convertir en experiencia una lección, un proceso que de manera natural sólo puede lograrse a través del ejemplo. Como dijo Emerson: lo que haces no me deja escuchar lo que dices.

Y ya que de ejemplos hablamos, el que nos están dando nuestros políticos locales es para llorar, por decir lo menos; creo estamos de acuerdo en que desde hace mucho, ese gremio abandonó la práctica de consagrar el domingo a lavar la ropa sucia en casa, pero espero coincidan conmigo también, sobre algunas piezas del guardarropa que de repente se aprecian en toda su plenitud en el tendedero, y ante las cuales más que aconsejarles dióxido de cloro en lugar de detergente, uno casi cede a la tentación de llamar a un forense.

Se están pasando de rosca.