24 de diciembre de 2021
César Velázquez Robles
Concluía mi colaboración de ayer jueves 23, con un claro deseo: que el desencuentro entre el Instituto Nacional Electoral con el poder legislativo encontrara un cauce adecuado de solución, basado no en la fuerza ni en el propósito de avasallar al que piensa diferente, sino en el reconocimiento y aceptación de la legalidad y la institucionalidad democrática. Lo expresé así: “El asunto no es menor. Se trata de un desencuentro, de un desacuerdo entre instituciones de Estado. Que puede y debe ser tratado con respeto, sin el recurso del lenguaje endurecido que lamentablemente ha imperado en estos días. De lo que si podemos tener certeza es de que la respuesta del INE será apegada a la legalidad, en defensa de la institucionalidad democrática. Esa será la mejor contribución a la distensión de un ambiente enrarecido con el que desafortunadamente estamos cerrando el año.”
Para dar un seguimiento más o menos cronológico a los acontecimientos, el miércoles 22 por la noche, una vez conocida la decisión de la Comisión de Receso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, integrada por dos magistrados instando al árbitro electoral a asegurar la continuidad de todos los trabajos en la perspectiva de la realización de la consulta de revocación de mandato, altos dirigentes de morena y del partido oficial en la Cámara de Diputados celebraron la decisión casi como si fuese la última palabra en este tema, y el asunto hubiese quedado ya saldado en definitiva. Con un estilo burlesco, un diputado dijo, en referencia al comisionado presidente del INE, ¡Lástima, Lorenzo!”, recordando aquella expresión de concurso “¡Lástima Margarito!” Por la mañana del jueves, el presidente López Obrador también elogió la decisión de la Comisión de Receso, y apuntó que si el INE no la acataba, la consulta podría ser realizada por una docena de casas encuestadoras, con voluntarios, cuyos resultados, obviamente, tendrían la fuerza política y moral de provenir del pueblo. Mayor desprecio por las instituciones democráticas que la sociedad mexicana ha construido en estos años, es difícil encontrar. No importa transgredir la legalidad, violentar el orden constitucional. Esa es una de las formas preferidas de mandar al diablo las instituciones.
El asunto podría no haber pasado a mayores. Este jueves, uno de los comisionados del INE, Ciro Murayama, publicó un tuit diciendo: “El INE pospuso la revocación de mandato por falta de recursos; Morena ya acudió al tribunal electoral del PJF: lo que buscábamos; Fue ante la SCJN: lo que hicimos antes en el INE”. Más o menos al mismo tiempo, el comisionado presidente emitió una declaración afirmando que el árbitro electoral acatará la decisión de la Corte, pero estará atento a la resolución de fondo de la controversia, puesto que este fallo de la instancia judicial no abordó el asunto, que tiene que ver con la afectación presupuestaria para cumplir con lo que mandata la ley.
Hasta ahí, podemos decir que todo se desarrolla conforme lo establece la ley. Las partes litigantes –que insisto, son órganos de Estado; no son organizaciones no gubernamentales, y se entiende que entre iguales debe imperar el respeto y el reconocimiento mutuo— cumplen sus funciones. Todo ello forma parte de lo que hemos dado en llamar la normalidad democrática, el apego a la legalidad, al Estado de Derecho. Si se acude a las instancias establecidas en la ley para resolver estos diferendos, ¿por qué un personaje menor, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, presenta su querella ante la máxima autoridad judicial, pero además presenta una denuncia penal contra los seis comisionados que votaron por la posposición de la convocatoria a la revocación de mandato? Es absurdo. No tiene ningún sentido, salvo el de que se pretenda alimentar el conflicto, mantener la campaña de desprestigio contra el INE, insistir en la estrategia de acoso y derribo que se ha puesto en marcha para eliminar todo contrapeso a un ejercicio arbitrario de poder.
Así, con este despropósito protagonizado por el presidente de la mesa directiva de la Cámara baja, nos vamos en este fin de año. Lo más seguro es que la denuncia penal presentada ante la Fiscalía General de la República tenga que ser retirada pero mientras tanto, ahí queda como demostración de que cuando no hay respeto, tolerancia y reconocimiento a quien piensa diferente, se activan los peores resortes autoritarios y atrabiliarios del poder.
Le seguimos el año que entra
Esta colaboración marca el cierre de fin de año. Seguiremos esta conversación con el arranque de 2022. Para mí, este intercambio que iniciamos por allá en marzo pasado, ha sido muy enriquecedor. Me ha permitido exponer con entera libertad mis puntos de vista, confrontarlos y abrir un espacio a la crítica y a un diálogo casi siempre constructivo. Ojalá que este espíritu de tolerancia que entre nosotros ha imperado en este tiempo, sea el signo de la relación respetuosa que es deseable mantener en el futuro.
Deseo para todos ustedes lo mejor de lo mejor en este fin de año y en el año por venir.


