01 de marzo de 2022
César Velázquez Robles
Leo en las redes sociodigitales dos excelentes textos sobre Ucrania. Uno, de Yuval Noah Harari, “¿Por qué Vladimir Putin ya ha perdido esta guerra?”, y otro de Anne Applebaum, “Calamidad, otra vez”. El primero, filósofo e historiador, autor de “Sapiens. Una breve historia de la humanidad”, y la segunda autora de otro extraordinario texto: “La seducción del autoritarismo”. Estos textos fueron publicados por el diario británico The Guardian, y son sin duda una lectura obligatoria para entender la conflictividad histórica de la región que hoy escenario de combates entre quienes defienden la autonomía y la defensa de su patria, los ucranianos, y quienes con sus pretensiones de gran potencia aspiran a imponer por la fuerza su dominación.
Parecía por el desequilibrio de fuerzas, que Rusia impondría sin dificultades su poderío militar. Incluso, comenté que la invasión podría ser una especie de “blitzkrieg” que llegaría en un suspiro hasta Kiev, la capital del país, derrocaría al gobierno legítimo de Volodymir Zielinsky e impondría un títere, un embajador de Rusia en Ucrania, como lo tuvo la Unión Soviética en Afganistán hace ya algunos años, cuando impuso en el poder a Babrak Karmal. Pero no, la resistencia de los ucranianos ha sido heroica, han logrado resistir el asedio ruso, y su presidente ha dado a su pueblo un ejemplo heroico y generoso que merece el reconocimiento de todos aquellos que en muchas partes del mundo luchan por la libertad, contra el autoritarismo, el control y la dominación mediante el uso de la fuerza y la violencia. Bien lo apunta Applebaum: “En la lucha de siglos entre la autocracia y la democracia, entre la dictadura y la libertad, Ucrania es ahora la primera línea, y nuestra primera línea también”.
Ayer, lunes, iniciaron las negociaciones entre las representaciones rusa y ucraniana en territorio bielorruso. Al mismo tiempo que las partes discutían algún mecanismo para poner fin a la violencia desatada por los rusos en territorio ucraniano, los bombardeos continuaban y el acoso sobre instalaciones y ciudades ucranianas seguía. Pero como ha ocurrido en muchos momentos a lo largo de la milenaria historia del pueblo ucraniano en su lucha por la libertad, los partisanos están en la primera línea de defensa y de combate.
España: habrá diplomacia hotelera
Parece que el largo y sinuoso camino recorrido por el ex gobernador Quirino Ordaz Coppel para llegar a la embajada en España llegará a su fin esta misma semana. El cargo, como dicen los españoles, se lo ha currado. Ha resistido todos los ataques, fuego amigo, fuego enemigo, circunstancias adversas, discursos incendiarios, caprichos personales, ocurrencias varias. Parecía que la pausa anunciada en las relaciones con España –fue una expresión coloquial del presidente, dijo el senador Ricardo Monreal–, dejaría como único damnificado a Ordaz Coppel, y que a final de cuentas, se quedaría como el perro de las dos tortas, o un poco como el perro del hortelano.
Puede que lo expulsen del PRI, que en realidad a estas alturas de la vida poco o nada le puede afectar, pero eso sí, la embajada ya no se la quita nadie. Y tendrá viento a su favor. Frente a la pausa sugerida, anunciada o propuesta por el presidente López Obrador en su mañanera de hace algunas semanas, la respuesta ibérica vino pronto y clara: en lugar de pausa, intensificar, fortalecer las relaciones y los intercambios comerciales y culturales entre dos pueblos unidos por lazos históricos sólidos e indestructibles. Habrá diplomacia hotelera. Y no lo digo con carga peyorativa: fue un término acuñado por los propios españoles hace ya varios años, cuando desde la península ibérica fluyeron hacia Cuba enormes y cuantiosas inversiones para la construcción de infraestructura hotelera que dieron un formidable impulso al turismo en la isla de los Castro. Quirino, que si de algo sabe es de eso, tendrá una tarea muy relevante. Y la sacará adelante.
Bueno, pero, ¿por qué ha sido largo y sinuoso el camino recorrido? Primero: hace casi seis meses, el presidente anunció que Quirino sería el embajador en España. Segundo: rápidamente vinieron los posicionamientos en favor y en contra. Tercero: el PRI anuncia que expulsará a Quirino si acepta, pero Quirino, según parece, ni se inmuta: Madrid bien vale una expulsión. Cuarto: viene la pausa y la embajada parece quedar en el inexistente limbo, mientras Quirino deja sus negocios a punto sin quitar el dedo del renglón. Quinto: las aguas recuperan su nivel y ahora la pelota está en el Senado.
¿Qué hará (en) el Senado? Quirino comparecerá ante la Comisión de Relaciones Exteriores este próximo jueves, y en un asunto de trámite se determinará su idoneidad para ocupar el cargo para el que fue propuesto formalmente por el presidente López Obrador. Esto ocurrirá el próximo jueves 3 de marzo. Luego, el 8 de marzo, el tema se llevará al pleno senatorial, donde se votará, y con los votos de Morena y sus aliados, saldrá adelante, no sin algunas raspaduras. Esa será la historia.
