
Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@admin
Vicente Jaime Sánchez (QEPD) decía que toda gran historia debes poder resumirla en un minuto, caso contrario no es una gran historia.
Tanto Clouthier como un servidor, tenemos una relación de amistad personal con Jesús Aguilar Padilla y con su familia, también no olvidemos que también su esposa, la Sra. Rosalía Camacho, cuenta con muchos afectos aquí en la capital, desafortunadamente ella pasa por un quebranto de salud que desde unos días atrás se ha complicado. Ambos fallamos en nuestro objetivo de contribuir (sin que nos lo pidieran) modestamente, para que el trance le resulte menos difícil a la familia. Manuel ya les ofreció explicaciones y disculpas, lo hizo en caliente y de manera pública porque su circunstancia es distinta a la mía. Por lo mismo yo haré lo conducente pero en momentos distintos para cada una. En este punto concluye la parte que atañe al tema en sí. Es decir la parte privada y que no es asunto del resto del planeta porque no es un tema periodístico. Si se enteraron, fue por un acto involuntario y accidental que resulto muy penoso para todos los participantes, de una manera más particular para los dos que lo provocamos porque nos dio vergüenza. Mucha vergüenza. Y no me da vergüenza decirlo porque no fue por una falsedad sino por un error. Quienes piensen que es lo mismo ya no se molesten en refrendarlo. Y si estaban pensando que aquí se va a armar la gorda lamento informarles que todo lo contrario.

Y ahora vamos al negocio.
Te participo que acaba de fallecer la Sra. Rosalía Camacho de Aguilar, esposa del exgobernador Jesús Aguilar Padilla.
Este es el mensaje que yo mandé, sin cursivas, el cual me llegó esa tarde de este domingo seis de marzo, procedente de un buen amigo que es una buena fuente también. Manuel no menciona que antes de actuar él, me pidió confirmación y yo se lo confirmé, como se confirma en estos casos donde lo que tienes es un trascendido: le dije que mi fuente era buena, o lo que es lo mismo metí las manos al fuego por mi fuente… y ahí las mantengo. Y Clouthier hizo lo mismo, porque este diálogo que menciono lo hicimos de forma escrita a través de WhatsApp, ahí le revelé el nombre de mi fuente, lo tiene por escrito pero se lo calló. Ese es un elemento sustancial: el respeto a las profundas y verdaderas reglas de una actividad que es de suyo delicada y que aquí en México, cada día incrementa sus niveles de peligrosidad y de complejidad. No es menosprecio a los afectados si digo que este asunto en realidad es “pecata minuta”, quiero poner en perspectiva que ninguno de los participantes estamos corriendo ningún riesgo ni siquiera parecidito a los que acostumbraba enfrentar Javier Valdez, por citar un ejemplo cercano; lo valioso de todo este vaivén, es el cúmulo de evidencias, lecciones, descubrimientos, etc. que arrojan este tipo de experiencias sobre el campo de la comunicación masiva, que ha sido tan cambiante como el de la comunicación a secas y que está urgiendo a una redefinición sobre la naturaleza y la función de los medios de comunicación convencionales, así como una mínima taxonomía sobre el mundo digital completo, que en veinte años escaló hasta volverse una cosmogonía sobre la cual no solo ignoramos casi todo, además le hemos adosado una vastedad de premisas universales que no son tales, que lo han evidenciado de una manera cada vez más frecuente porque nunca resultan como se había previsto y se sigue insistiendo en aplicarlas de nuevo, acrecentando una confusión que ya no es general sino global, donde una primer consecuencia es que las sutiles fronteras que dividían a los ámbitos públicos de los privados, a los íntimos de los abiertos, a la preferencia sexual de los de la patología… prácticamente han desaparecido. El primer hallazgo es personal y es consecuencia del aislamiento al que me sometió el que coincidieran los inicios de la pandemia y de la nueva programación de SINALOATV.MX. No tuve más opción que ponerme a trabajar, el resto es historia que les ha estado llegando al dispositivo de ustedes desde hace dos años.
Sin darme cuenta dejé de vivir en Culiacán y acabo de calibrar hasta que distancia me alejé porque donde estoy luce igualito pero es tremendamente distinto. Estoy señalando que Manuel lo publicó en Noroeste, o lo que es lo mismo, dio su aval para que Noroeste publicara lo que yo no publiqué nunca. Ojo: el portal de SINALOATV.MX no lo publicó ni tampoco en su extensión de Facebook, así como tampoco en su red de conjurados, ni en sus listas de difusión de Whatsapp, que son ahorita la joya de la corona de su cobertura. Yo lo envié al breve conjunto que, pudiese decirse, es mi círculo personal de WhatsApp, es decir no lo puse en mi página personal de Facebook tampoco. Para efectos prácticos eso y nada hacen dos nadas aquí donde vivo. Desde hace dos años, todo lo que él ha visto de mí le ha llegado a su dispositivo desde el mismo número, tal y como ocurrió en el caso que nos ocupa ¿Por qué iba a pasar por su cabeza que esta vez era distinto? En mi caso, yo no le pregunté porque di por hecho lo publicaría… en la edición impresa. Polvo de aquellos lodos, yo no hago a Noroeste como portal digital, yo me sigo chupando la impresa en el desayuno, concretamente en la parte del cierre, donde sumado al café con pan, se establecen como la trinidad de un desayuno clásico sinaloense. Voy a ser muy específico porque no es un dato menor: Frente al universo de internet, Manuel y yo estamos por encima del promedio en cuanto a alfabetismo digital, aun así no pudimos tomar y hacer congeniar el cúmulo de factores en juego; yo sostengo que el choque provino de la pulsión por “la de ocho”, que acá no existe porque los acontecimientos y su registro son simultáneos. Yo no publico un contenido que no generé yo, en todo caso lo comparto nada más. Manuel hizo lo debido y yo también, según el código de cada uno y al publicarlo nos dimos cuenta de que lo primero es el error y el resto consecuencias: al publicarlo el portal del periódico, se salió del ámbito estrictamente digital y generó una tormenta en un vaso de agua, porque resulta que… antes de que ocurriera todo esto que les he contado, el mismo mensaje que me mandaron a mí lo habían extraído de Facebook, o sea que ya estaba circulando y no nos dimos cuenta porque estábamos haciendo control de daños en WhattsApp, como si se tratara de una exclusiva de un periódico. Es más que nada por eso, que aquí me tienen publicando la aclaración correspondiente, de la manera correspondiente, a gente que tiene la costumbre de leer, porque todo este enredo puede afectar a Noroeste y por seguir el ejemplo de una ejemplar mujer, que en un momento similar exclamó: ¡Porque la nena tiene conciencia gremial! Estoy hablando de Mafalda. No quiero por ningún motivo causarle un daño a un periódico, a una revista, a un portal… contribuir con parque para los tiros de gracia nunca me ha resultado una experiencia placentera, mucho menos cuando los fusilados están en la misma actividad que yo. Que Manuel Clouthier te tenga considerado como una fuente confiable, al punto de publicarte sin contrastar, no lo pone en mal a él, me advierte a mí sobre el nivel de la responsabilidad social y yo no lo tenía claro; Y es la segunda vez que lo hace. Ha sido otro hallazgo que me movió el tapete: Yo siempre tuve la idea de que el mucho o poco impacto que pudiese tener entre el público, era por mi atractivo físico, como es reconocido por todes, pero que allá afuera mis dichos le compitan a mi irresistible belleza… es como para pensar en subir la tarifa.
