Alegorías la Tía Irma

Raul Ibañez Márquez

De la familia de mi padre, quizás con el que conviví menos fue con mi tío Luis, el segundo de la familia del matrimonio de don Luis Ibáñez Lemus y de doña Panchita Villegas Salome.

Contador Público de profesión -hasta donde recuerdo- desde muy joven entro a trabajar en British American Tabacco, con sede en la Ciudad de México.

Mis primeros contactos con mi tío Luis y su familia, formada por mi tía Irma Roldan y sus cuatro hijos, mis primos; Luis, Irma, Martha y Gaby, fue por allá en los años sesenta, nos veíamos esporádicamente debido a la distancia entre Sinaloa y la Ciudad de México.

Fue a principios de los setentas cuando la compañía donde trabajaba mi tío hace una fusión con cigarros el Águila, con sede en Monterrey Nuevo León que mi tío Luis y mi tía Irma se ven en la necesidad de cambiar de residencia con todo y su descendencia.

Llegando yo en 1974 a estudiar a Monterrey, empezó mi trato más cercano con la familia de mis tíos; Luis e Irma. Llegando a la ciudad les busque y me encontré una gran respuesta, repuesta de familia, de gente amigable, educada y decente, ahí me di cuenta de la valía de mi tío como persona, pero sobre todo que lo acompañaba una gran mujer, una compañera y madre de mis primos que había formado una bonita familia, bien avenida, con valores y principios.

En esa época tuve la oportunidad de conocer mejor a mi tía Irma, ya con plena conciencia -a mis diez y siete años- me encontré con una mujer cálida, cariñosa, respetuosa y sobre todo que aun y cuando era mi tía política me hacía sentir como verdaderamente familia de sangre.

Grandes recuerdos tengo de esa época en Monterrey, me invitaban a los domingos de barbacoa como un miembro más de su familia, cosa que como hombre de “buen diente”, disfrutaba sobremanera, aparte de pasar tardes agradables con mis primos y mis tíos.

Con el tiempo y cada vez que regresaba a Monterrey los buscaba y ahí estaban siempre dispuestos el tío Luis y la tía Irma, mis tíos a los que siempre llevo en mis recuerdos y en mi corazón.

Ayer que me entere del fallecimiento de Irma Roldan de Ibáñez, me sobrecogí, ante la realidad de que se nos adelanta en el camino una buena mujer, madre, esposa, tía pero que me deja de consuelo los momentos que tuve la oportunidad de convivir con ella y el recuerdo de su cariñoso y cálido trato.

A mi querido tío Luis, a mis primos; Luis, Irma, Martha y Gaby, toda mi solidaridad y cariño, en estos difíciles momentos.

Descanse en Paz la tía Irma.

Raúl Ibáñez Márquez

Sábado 14 de Mayo 2022