
Aclarando, antes que nada: entre los culichis que saben contar hasta más de cien, la noticia de un plan a cien días para regresar la tranquilidad a Sinaloa fue recibida con un verdadero coro de decepción, como cuando el seleccionado nacional falla un penal. Fue así porque al convertirlo a días calendario se dieron cuenta de que si dicho plan arrancó el primero de octubre, sería el 8 de enero que iniciarían las evaluaciones sobre el éxito o fracaso del mismo.
Para entonces ninguno de nosotros estará vivo, dijeron, haciendo referencia a sus changarros.
Es por mi gallardía que todos piensan que ostento el grado de general, pero no: yo no soy militar ni entiendo de armas, pero no por eso voy a dejar de opinar, además de ofenderme cada que alguien se niegue a darme la razón. La “guerra” en la que estamos metidos, que no es lo mismo a “en la que nos metieron”, para efectos prácticos es una guerra civil o es un golpe de Estado. Hay varias razones por las que este elemento es crucial, la primera es que no estamos enfrentando a un masiosare, es decir el enemigo no es extranjero, eso nos deja solos para completar todo el reparto: entre nosotros están los buenos y entre nosotros están los malos. Las guerras más crueles y más cruentas suelen ser las guerras civiles, esas que son “entre Hermanos”. La historia militar tiene abundantes ejemplos de ello, hasta la biblia tiene en Caín y Abel uno de sus crímenes más atroces, lo cual ya es decir. Es un tema mayor, por lo mismo nada más dejo asentado el punto: De entre todo el vasto catálogo de guerras, que con tanto esfuerzo y dedicación ha logrado acumular la humanidad a lo largo de toda su historia, escogimos la peor. Pero nos iremos acostumbrando empujados por la necesidad o por la urgencia de recursos, así lo hacen en Gaza, en el frente Rusia – Ucrania y en Chiapas. Todo fuera como eso.
Ninguno de nosotros estuvo de acuerdo en que esta guerra ocurriera, de la misma manera nadie aprueba que la sequía se mantenga y que el calor se prolongue, menciono estos tres casos para que no queden dudas: su común denominador es que son de verdad, son una chinga y son de a huevo (Perdón por mi francés y de una vez también por lo que falta). De los tres sólo podemos incidir en la guerra y lo estamos haciendo muy mal, al grado de que nos hemos convertido en el rival más débil y en una guerra ese es un muy mal negocio. Debemos reconocer de manera seria que:
1.- algo hicimos mal ante un problema
2.- creció hasta ponernos en desventaja
3.- los responsables somos nosotros
4.- no tenemos margen y nos quedamos solos
5.- el enemigo lo tenemos dentro
Soy un convencido de que ya no tenemos otra opción que entrarle, porque ninguno tiene disposición de hacernos el favor; sí hay mucha gente convencida en torno a las corrientes de opinión, y las de intención, que ponen como vigente esa narrativa donde entre los bandos del CDS hay un “grupo bueno porque nos conviene”: están en su derecho de mantenerse en sus trece, por lo mismo forman parte del enemigo y punto. Son quinta columna. Estamos en guerra: serán mis amigos los enemigos de mis enemigos.
Ocupamos un aliado. En la siguiente entrega: quién, por qué y cómo.
Este es el fin, como dirían los doors.