En la raya

LAS CUENTAS… Y LOS CUENTOS

El circo

Por José Luis López Duarte

Las cuentas públicas, como lo hemos escrito antes en este espacio, es un tema en el Congreso del Estado desde antes que se hablara de transparencia y otras novedades de las democracias modernas y que siempre se había manejado durante la existencia de la Contaduría Mayor de Hacienda, como la tintorería del gobierno en turno y a veces para la “cacería de brujas” de algún incauto que se atrevía a confrontar al gobierno, y que bueno que ahora despierte tanto interés en medios de comunicación y algunos organismos sociales.

Es hasta la creación de la Auditoría Superior del Estado y su ley en el año 2009 cuando la revisión de cuentas adquiere otra connotación y empieza a volverse un auténtico instrumento para dar a conocer los manejos financieros de todos los organismos que manejan recursos públicos, no solo a los diputados sino a toda la sociedad, al mismo tiempo que se empieza a crear una institución (la misma ASE) y un sistema de contabilidad y administración que ha permitido conocer los detalles de los manejos, administraciones de los dineros públicos y armonizar los sistemas contables.

Pero aún este no es un sistema terminado para la rendición objetiva de cuentas públicas porque aún sigue subordinada al interés político del gobierno y los partidos al no permitirle a la ASE autonomía plena, que le permita iniciar procesos, administrar sus finanzas y trabajar en coordinación absoluta con la Auditoría Superior de la Federación.

La ASE debe ser un órgano autónomo con plenitud de facultades para convertir la rendición de cuentas en un auténtico sistema anticorrupción, verdaderamente ajeno a los intereses políticos.

Por eso, es importantísimo que el Congreso del Estado deje de estar metiendo las manos en las decisiones que sean de estricta contabilidad y responsabilidad profesional de los funcionarios públicos en los manejos del erario, el patrimonio del gobierno y los intereses de la sociedad.  La ASE se ha concebido como el instrumento ideal, solo falta terminar de darle las facultades y recursos que requiere.

El Congreso debe dar esa autonomía con facultades plenas a la ASE y al mismo darle apertura total al público sobre cómo se maneja cada dependencia, incluso en algunas cosas, de acuerdo a los nuevos sistemas tecnológicos, al día.

La politización que se ha hecho toda la vida de las cuentas públicas debe terminar. Es una falacia que otorgarle esta facultad a la ASE es evitar que los ciudadanos se enteren de los manejos financieros de los entes públicos, porque precisamente de eso se trata, de que sean más públicas, de que no tengan que ser maquilladas ni manipuladas por los diputados.

Más allá de toda la parafernalia que ha provocado esta iniciativa de reforma constitucional, subyace la pereza de los diputados y de muchos organismos sociales que se comportan como “chicos del coro” que no leen las cuentas públicas, que no las estudian y tampoco les dan seguimiento ¿Alguna vez se enteraron que la MAXIPISTA pertenecía al gobierno de Sinaloa y que el 2009 se la vendió a Carlos Slim (Grupo CARSO) en 290 millones dólares cuando valía 1500 millones de dólares y ningún peso ingresó a las arcas del gobierno de Sinaloa? Digo solo eso pero ¿Cuánto fraudes más existen por la pereza legislativa y de los científicos sociales del tema?