En la raya

AMLO: EL BENEFICIO DE LA DUDA
Obligado
Por José Luis López Duarte

Soy de los que han cuestionado en múltiples ocasiones la política electoral “a la carta” que enarboló AMLO en su campaña que declaró infinidad de propuestas de acuerdo a lo que la gente quería escuchar, más que una solución a los problemas del país, y así ganó la elección con un amplísimo margen de votos, que sin duda le dan un respaldo social inédito y a la vez un mandato que obliga a actuar rápido y en congruencia.

Por eso es indiscutido el beneficio de la duda y obligados todos, por ese mandato popular, a empujar lo que AMLO prometió con el debido rol de contrapesos en las diferencias, pero todos comprometidos con esas causas sociales a riesgo de convertirnos todos en populistas, que ojalá funcione.

Ante la tesitura del nuevo gobierno de la república, nos viene a la memoria una entrevista en 1997 con Don Adolfo Sánchez Vázquez en Nexos, un exiliado español contemporáneo del poeta Antonio Machado y que compartió trincheras en la guerra civil española, decía que la peor contradicción del capitalismo es su enorme desarrollo material y la ausencia de su pertinencia social, que se agudizaría por la derrota que sufría el socialismo y la izquierda en el mundo, cuestión que ahora se refresca precisamente, porque 30 años de neoliberalismo han ensanchado la brecha entre ricos y pobres, los ricos cada día más ricos y los pobres cada día más pobres, lo que pone al día con urgencia las posibilidades de construir un gobierno de amplia justicia social o truncar el sueño.

Existe una enorme presión  por enfrentar la desigualdad y ese es el dilema del nuevo gobierno, que ahora debiera pensar que esa es la asignatura vital si se quiere recuperar eficacia del gobierno y funcionalidad del estado mexicano en el nuevo mundo del siglo XXI ante el abandono y deterioro durante estos últimos 30 años.

Enfrentar la desigualdad será la “piedra de toque” ante cualquier problema y no puede el discurso simple contra la corrupción, si no combatir esa desigualdad a fondo, porque puede resultar simple retórica y lo peor perder esta oportunidad.

Nadie en la historia nacional ha vivido momentos de tanta fortaleza política como AMLO con el respaldo electoral que recibió el pasado 1° de julio y de ese tamaño es el esfuerzo que deberán hacer todas las fuerzas políticas.

Si existiera además de ese respaldo popular, la grandeza de construir un nuevo pacto político nacional con todas las fuerzas, sería sin duda un paso del tamaño del tamaño del 1° de julio, cuestión que es necesaria frente al quid del país: la desigualdad.