ALEGORIAS: A LA MAÑANA SIGUIENTE.

Raúl Ibáñez Márquez

La respuesta -según mi opinión- es que nuestra sociedad se encuentra en una encrucijada; por un lado, una marginación y pobreza que va de pobreza moderada a pobreza extrema y que después de la pandemia

-según CONEVAL- ha llegado al 56.7% de la población, unos 70.9 millones de pobres, grupo social enorme presa fácil de programas sociales populistas, repartidos a diestra y siniestra sin reglas de operación, ni compromiso alguno para el esfuerzo personal y el desarrollo de nuestras capacidades.  

Por otro lado -con todo respeto- a nuestra sociedad que ponderan todavía; la tradición, el conservadurismo, en pleno siglo veinte y uno, sobre la modernidad, la apertura, la tecnología y el pensamiento crítico en un ambiente de libertad y respeto a los derechos humanos, empresarios acomodaticios tratando de proteger sus intereses, sin mas motivación que la búsqueda de su beneficio económico personal,  inmersos en una dinámica del avestruz, todo lo que suceda a su alrededor, no les importa mientras ellos estén bien.

Para completar la tormenta perfecta, un ambiente corrompido, siniestro y profundamente desigual, promovido por los varones del crimen organizado, que orientan y dirigen voluntades no solo de votantes sino de las estructuras de los partidos el día de la elección, además de controlar a las corporaciones responsables de garantizarnos seguridad y tranquilidad.

En conclusión, mientras no logremos resolver el tema del desarrollo económico, dando una manera digna de vida a ese 56.7% de la población, a través de más y mejores empleos que satisfagan el deseo de mejorar y la realización de las familias del sinaloense, para que no estemos sin ton ni son otorgando dadivas a la población, un beneficio que debe existir como respuesta a aquellos casos donde no cuentan con la manera de generar su propio ingreso; en toda sociedad los hay.

En cualquier sociedad, La mejor política social es el desarrollo económico, el empleo digno y justamente remunerado.

Mientras nuestra sociedad y nuestros empresarios no tomen conciencia de su responsabilidad social para con su comunidad, creando una gran masa crítica de hombres y mujeres inconformes, que cuestionen a sus gobernantes y exijan resultados, que sean verdaderos guías que despierten la motivación para la mejora permanente de la situación económica de los mas desfavorecidos, promotores permanentes del desarrollo integral del individuo: mente, cuerpo, alma y espíritu.

Mientras los empresarios no asumamos un compromiso social y sigamos interesados sólo en la utilidad, dando la espalda a la subsidiaridad, la solidaridad y la ética, seguiremos viviendo como si cada uno fuera una isla y no uno más, en una sociedad donde el respeto y el apoyo al prójimo serían el norte para alcanzar la justicia y la igualdad.

Para terminar, mientras no podamos evitar que grupos al margen de la ley dicten normas y orienten preferencias a su antojo, haciéndonos como que no pasa nada y viviendo en un supuesto estado de derecho y en democracia, donde el dinero es la motivación para él voto; Cuando la coerción, el secuestro y la amenaza sigan existiendo en nuestras elecciones, ninguna transformación tendrá lugar en un Sinaloa hambriento de paz y de valores.

Por Sinaloa bien vale la pena.

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