DOS A LA SEMANA: ¿EL DOLOR VALE LO QUE CUESTA?

The Mirk Sound: Mafalda VII

Jorge Eduardo Aragón Campos    jaragonc@gmail.com

En mi entrega anterior, quedé muy formalmente con ustedes de continuar con las observaciones que me parecen pertinentes, sobre los resultados electorales de la reciente elección, pero la toma del escenario por parte del repunte del COVID ameritan entrarle a ese tema ahorita, en caliente, por lo que será en la próxima entrega que espero retomar lo electoral.

Inicio por relacionar dos hechos, el del eurodiputado español Esteban González Pons y sus dos discursos (https://sinaloatv.mx/?p=8857 ) donde, entre marzo y abril del año pasado, dibujó el escenario que en aquel momento presentaba Europa en su lucha contra el COVID; habla de que hasta aquel momento, no se habían obtenido buenos resultados con ninguna de las 52 estrategias distintas que se habían experimentado, a partir de lo cual afirma que “Siempre hemos pensado que el virus optará por lo mejor y siempre ha respondido optando por lo peor; no estoy sugiriendo que pensemos siempre lo peor, estoy afirmando que por la responsabilidad a nuestro cargo estamos obligados a pensar siempre lo peor”. El otro hecho se refiere a las recientes declaraciones del secretario estatal de salud, de las cuales se infiere que la federación y por lo menos este gobierno estatal ya habían declarado la victoria sobre el patógeno, ante lo cual se han visto obligados a recular:

https://lineadirectaportal.com/sinaloa/centro/2021/7/6/por-rebrote-se-reconvierten-camas-en-hospitales-de-sinaloa-para-atender-pacientes-con-covid-19-417767.html

Como ocurre siempre con toda acción de gobierno en verdad importante, las valoraciones sobre el desempeño de la actual administración federal frente a la pandemia están más cargadas de tripas que de datos, por lo que según sea el sapo que hable, de ese tamaño es la pedrada, pero notas como la de línea directa dejan entrever que al menos en las valoraciones que las autoridades hicieron sobre sí mismas, salieron muy bien en los resultados. La otra es que tampoco está la situación como para andarle exigiendo mucho al gobierno, mucho menos en salud que es por donde nos amenaza el mayor peligro, el de una temible quinta columna de infantes oncológicos, mercenarios despiadados que con dinero sucio de la clase media han sido entrenados para impedir a toda costa triunfe el mayor proyecto del presidente: sacar adelante el nuevo campus La Mañanera de la escuela de periodismo Carlos Septién García.

Cumplida la obligación de todo artículo que se respete (hablar mal del gobierno), volvamos a lo nuestro: ocupamos un remedio.

A año y medio de distancia, novedades sustanciales sobre la pandemia no hay muchas con respecto al inicio, de todas las medidas preventivas aplicadas la única que ha obtenido números que la respalden es la prueba rápida y, recientemente, las experiencias en Inglaterra e Israel, donde la cobertura de vacunación ya está por arriba del 80% de su población y cuyos resultados son cada vez más firmes. Después de eso no hay nada. Los periodos de aislamiento, al menos en México, así como los de relajamiento, no tienen correspondencia con la incidencia del virus; con el cubrebocas estamos peor debido a su mal uso y si nos atenemos a la propia narrativa que lo sustenta, se concluye que debe estar resultando contraproducente. Sobre las vacunas lo que hay es un sinfín de dudas y de temores, pero con todo y que han demostrado efectos positivos insuficientes y del poco tiempo que llevan sobre el escenario, sí son ahora la opción que sin duda ofrece una mayor garantía de éxito. Dicho en pocas palabras: llegó la hora buena, de esta no vamos a salir haciéndonos tontos. Debemos tomar una decisión con todo lo que ello implica.

Lo que nos ha ocurrido desde el año pasado hasta lo que va de éste, nos debe servir para vislumbrar lo que nos va a ocurrir: La primera y segunda oleadas afectaron al 12% de la población que es la de mayor edad: 55 a 85 años; ahora la tercera ola está entre los de 20 a 40 que hacen el 25 %*. Esto significa que con la mitad de la incidencia tendríamos el mismo número de enfermos y de muertos, pero esta vez no serán los abuelos sino los hijos, sobrinos, nietos, hermanos… sin descartar que las nuevas cepas que nos están afectando resulten más feroces de lo que han sido hasta el momento; en términos económicos puede ser ya no nos vaya tan peor porque ya no tenemos ahorros para quemarlos, pero la cuota de dolor que viene no está como para impacientarse por su llegada. Conviene retomar lo que convenientemente ya olvidamos y que brincara en los primeros días de abril del año pasado: las condiciones económicas y sociales de México vuelven imposible la aplicación de medidas como el aislamiento, al desempeñarse en la economía informal más de la mitad de su población económicamente activa. De hecho, las condiciones económicas y sociales de México en la actualidad, no permiten llevar a buen término ninguna medida sanitaria que requiera de participación social amplia, pues somos un país donde el analfabetismo funcional abarca desde preescolar hasta profesional, lo cual provoca por ejemplo la adopción de respuestas del orden místico – religioso a problemas reales, como el generalizado reclamo por la convicción de que son las salidas a reunirse y divertirse las que contribuyen a los contagios, pero no así cuando es para trabajar y ganarse la chuleta, como si el COVID fuera una especie de nuevo ángel exterminador que sólo ataca a los güevones, cuando su ensañamiento ha sido contra países pobres e ignorantes.

No hay materia para enredos, la solución que estamos reclamando y que sí es la más prometedora es la vacunación, nada más que no hay vacunas porque la capacidad global instalada ya está a tope ¿Qué pasa con el precio de un producto que no hay pero muchos desean? Supongo ya nos estamos entendiendo y que bueno porque ese es el otro punto: no hay lana. O más bien, como ocurre siempre, el gobierno no tiene dinero para meterlo en donde no quiere hacerlo y entre esto último está lo de gastar en combatir gripas que ni ciencia han de tener… como lo estaba demostrando su premura por desmantelar las instalaciones precariamente levantadas para atender la contingencia. Si en verdad nos preocupa la pandemia, haríamos bien en tomar el papel que nos corresponde como ciudadanos, que no es otro que el de estar bien informados y exigir soluciones concretas a problemas concretos. Les pregunto a ustedes ¿A cuánto asciende el presupuesto federal asignado para la adquisición de vacunas? ¿Cuál es el calendario establecido para el programa de vacunación? ¿Qué vacunas serán utilizadas? Eso es para empezar, después viene lo de organizarse en grupos sociales de presión (Así ¡presión! Que el golpismo es lo de hoy) para exigir lo que sea humanamente posible para combatir al virus, además de ofrecer la disposición para colaborar en lo que sea necesario. También hay otra opción, muy viable para el norte del país, la de ir a USA a ponérsela y así olvidarse de este asunto porque hay otros que en verdad importan, como la de votar sobre meter a la cárcel a los expresidentes.

*https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/ResultCenso2020_Nal.pdf

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