DOS A LA SEMANA: REMEDIOS EFECTIVOS CONTRA EL CÁNCER.

Jorge Eduardo Aragón Campos         jaragonc@gmail.com

Es cuestión de que los médicos le den a uno la mala noticia, para comenzar a descubrir los millares de remedios que existen contra cualquier tipo de cáncer: desde una mezcla de tizanas que hace un indio en El Fuerte hasta unas aguas misteriosas de Navolato, pasando por unas ramas que se hierven en manteca de tlacuache hembra y que las prepara una doña de Guamúchil, sin olvidar el bote de vidrio con unas semillas que en Mocorito las rebosan en alcohol potable de 96°, de la cual cada noche se extraen veinte gotas que debe consumir el paciente antes de dormir. Son tantos inventos disponibles, que no encuentro una explicación para que aun haya gente muriendo a consecuencia de ese mal. A menos que ninguno funcione. Yo creo debe ser esto último, porque con uno solo que sí diera buenos resultados, la cola sería desde Escuinapa hasta Ahome.

Digo yo.

La última gran ocurrencia nos la ha regalado el presidente Francés Emmanuel Macron, con una vuelta de tuerca que desplaza peligrosamente a la narrativa pandémica hacia la agresión abierta, lo cual me obliga a reconocer que al menos por ese lado AMLO si está como para presumirlo: la votación sobre los expresidentes no es una distracción tan peligrosa. Macron y sus seguidores quieren atribuir el repunte a los antivacunas, callando el hecho de que principalmente por razones económicas, la cobertura mundial de vacunación no alcanza todavía el 25%; no vayamos muy lejos, a cualquiera le consta que aquí en México la gran mayoría de la población está desesperada por vacunarse ya, pero no hay disponibilidad de vacunas y punto. Con su propuesta, el francés abrió una grieta grande en la credibilidad de las vacunas, pues se sustenta en la premisa de que la forma más segura de contagiarte es vacunándote: está diciendo que la vacuna te deja más expuesto y ahora debes cuidarte de quienes no se han vacunado ¿Dónde estuvo la ganancia?

Macron es un perverso político que ante la tragedia buscó sacar raja y se equivocó y pagará por ello. Lo pagará pronto. El tipo ya comienza a quejarse con amargura de las expresiones de rechazo en su contra que está recibiendo en su propio país, donde comenzaron a presentarse numerosas marchas y expresiones públicas con los asistentes portando la estrella amarilla que en su momento Hitler impuso a los judíos, algo que el propio Macron y sus seguidores señalan como una exageración: no les está gustando que de nazis no los bajen. Hay una forma de demagogia que es peor que regalar dinero a la gente para mantenerla contenta: inventar culpables para ofrecérselos como víctimas propiciatorias. Eso y no otra cosa es la propuesta de Macron: no ofrece un remedio o una cura, sino un culpable al cual linchar. La sociedad francesa no cayó en el garlito y ya le está presentando la factura: lo va a pagar caro. A ver si agarran experiencia los que aquí recibieron con hurras y aplausos semejante barbaridad, entre ellos numerosos médicos que seguramente se relamían pensando en beneficiarse con la venta de vacunas, terapias o qué sé yo. También quedaron evidenciados.

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