Sinaloa ¡Unidad!

Sinaloa ¡UNIDAD!
Es urgente

Por José Luis López Duarte

Un abrazo al amigo Carlos Rodríguez Félix y familia por el fallecimiento de su hermana Esther.

Sinaloa, como seguramente todas las entidades del país, sufren en estos tiempos el centralismo y la concentración del poder y la riqueza pública nacional por parte del gobierno federal, ahora con el ingrediente de un nuevo gobierno de la república con un resultado inicial que ha provocado controversias e incertidumbres que de suyo agudizan las preocupaciones de gobiernos estatales y municipales de todo el país.
Este solo elemento que ya es histórico en la vida de los estados y municipios es suficiente para conocer a una reflexión profunda sobre el futuro de la vida de Sinaloa, cuestión que se acrecienta por la transición política y la reestructuración en curso del estado mexicano por estos cambios políticos que modifican también esas viejas relaciones, lo que abona a la incertidumbre que si no se atienden pueden ser problemas mayores de lo que en realidad son.
El régimen político mexicano, sustentado en el presidencialismo que produjo excesos, en algunos momentos similares a monarquías de las más rupestres y vulgares, le ha dado al funcionamiento del gasto público del Estado y municipios, en algunos momentos hasta caprichoso, cuando algún presidente ha querido estrangular financieramente algún estado, como lo hizo recientemente Peña Nieto con Chihuahua.
Es por esa situación centralista y presidencialista que priva, además de un sistema fiscal nacional injusto totalmente para estados y municipios, y la incertidumbre que abona la transición que empuja el movimiento amlovista, circunstancias que nos deben convocar a reflexionar sobre cómo defender las economías del estado y los municipios, mediante un proceso de acuerdo que urge construir.
El gobernador Quirino Ordaz, conjuntamente con los presidentes municipales, los diputados federales y senadores, debe asumir ese reto, porque para nadie sólo le es fácil.
La disputa en el congreso local que han escenificado los diputados y el gobernador es reflejo de esa ausencia de diálogo, de análisis concreto de una realidad local que no puede ser ocultada y soslayada por la política nacional
Es cierto que MORENA y el movimiento que encabeza lo es en todo el país, pero en todos lados hay circunstancias diversas a las que se deben adaptar para acoplar debidamente los intereses a los tres niveles de gobierno.
Por ejemplo, es erróneo que el gobierno federal y la mayoría de diputados de MORENA intentaran hacer a un lado a los gobiernos estatales y municipales en el presupuesto nacional y un día se congregaron todos los gobernadores en México y sólo le recordaron a AMLO y a su mayoría en el congreso de la unión que el presupuesto es de la federación, y la federación la constituyen gobierno federal, gobiernos estatales y gobiernos municipales, aclaración que fue suficiente para que rectificaran la intención de hacerles a un lado y pasar por encima de ellos.
Lo mismo ocurre aquí en Sinaloa y que se omitió tanto por el gobernador como por los diputados, al no abrir esa discusión y socializar no sólo entre ellos, sino también los municipios y los grupos organizados de la sociedad, como se pudo hacer si hubieran establecido una mesa de diálogo que trabajara observaciones y propuestas.
Es cierto que ha corrido mucha tinta sobre el tema y parece que será cosa juzgada en poco tiempo con la publicación del decreto correspondiente, sin embargo la experiencia debe servir para abonar a pensar y actuar con más altura de miras para todos ¿Costará mucho eso?

Quirino y su Gobierno

QUIRINO Y SU GOBIERNO
Pueden crecer
Por José Luis López Duarte

Quirino Ordaz Coppel fue el último precandidato a gobernador del PRI que se apuntó (porque no se inscribió en el proceso de su partido) y fue designado candidato a gobernador por encima de otros nueve priistas que habían “dado más vueltas que un trompo” (diría Aarón Irizar) al territorio del estado buscando ser los elegidos, pero el mazatleco ya tenía la mano de Peña Nieto y por ello, sin ser el más conspicuo y popular de los aspirantes, fue el candidato del PRI.

Ordaz Coppel surgió de una elección turbia, por decir lo menos, sino es que amañada, donde le arrebataron la posibilidad del triunfo a Héctor Melesio Cuén con aquel aquelarre de terrorismo electoral que se implementó desde el gobierno, pasando por la farsa del “candidato independiente” y otros trucos que lo único cierto fue un resultado electoral en entredicho.

En un inicio parecía un gobierno anodino con personajes en la primera línea ajenos en buena medida a la política sinaloense y cargados de viejas revanchas, como del secretario general de gobierno, cuya principal iniciativa política fue reducir la representación proporcional electoral de regidores y diputados como intento de reducir la oposición y resabio de su pasado reaccionario, dizque para reducir los costos de la política.

Su gran acierto surgió con obtener la sede del Tianguis Turístico para Mazatlán en 2018, tarea que se convirtió en insignia y guía de trabajo que lo llevó a ocupar sus energías en ese compromiso, continuando la inercia y la rutina en las demás actividades y conflictos como la inseguridad que siguió con normalidad, como dijera alguien tiempo atrás.

A raíz de todo, el gobernador ha convertido, según expresan sus funcionarios, en el creador de todo lo bueno y lo malo del gobierno, al no haber asunto que se escape de sus manos, cuestión que lo ha llevado a centralizar todo, comentando hasta con sorna, que así puede quitar y poner al que quiera en cualquier dependencia al fin y al cabo él decide y hace todo, refiriéndose a los nuevos nombramientos.

Pero ha llegado un momento crucial para el país que hace indispensable que el gobernador se convierta ahora en un político abierto, receptivo, flexible y cooperativo porque ahora son tiempos en que por primera vez el gobernador no tiene el control de la cámara de diputados y al mismo tiempo las presidencias municipales y no se diga el respaldo de la presidencia del país.

Ahora se requiere de gran creatividad y esfuerzos tanto para sortear los obstáculos como para aprovechar las oportunidades de construir cosas nuevas para su gobierno y Sinaloa. Para empezar, ya debe dejar el gobierno de violar el 113 constitucional y quitar facultades a los municipios y paraestatales al no permitirles la contratación de obra, lo que provoca que los municipios pierden alrededor de mil millones de pesos por IVA no recuperado.

Ya se reunió con los alcaldes electos de MORENA y quién sabe si ya se reunió con los del PRI, pero eso es un buen paso porque él –quieran aquellos o no – los encabeza como gobernador de Sinaloa ante el gobierno de la república y es Quirino Ordaz Coppel quien comanda, parafraseando a Pablo Rubio Apiolaza, “La Nave Sinaloense”, por lo menos de aquí al 2021.

Cuestión que obliga a pensar al gobernador sobre qué hacer los próximos tres años en el nuevo escenario que bien puede ser adverso para su partido, pero puede ser muy favorable para Sinaloa, porque al final del día López Obrador requerirá – como el gobernador de Sinaloa – la gobernancia para el país y lo ocupa al gobierno de Sinaloa, junto con que hay un cúmulo de propuestas de AMLO que nos hacen falta en nuestro estado.

Por ejemplo, es factible que el gobernador y el Congreso del Estado pueden proponer que en la Ley de Coordinación Fiscal para el 2019 de lo que se recaude de impuestos especiales (IEPS) quede un porcentaje mayor a Sinaloa o sobre la agricultura donde ya propuso el regreso de los precios de garantía para las cosechas ¿Qué van a proponer? O ante el déficit portuario del pacífico ¿Por qué no ampliar ya el puerto de Mazatlán o hacerlo nuevo? O el caso del gasoducto que le falta la parte terminal y operativa ¿Cuándo se va a terminar? En fin, hay mucho qué hacer y justo es no ensimismarnos ¿No cree?

El Choque y el Acuerdo

Quién sabe qué y hasta dónde hayan pactado las élites del poder en nuestro país para que se hayan dado los resultados electorales del primero de julio y en consecuencia una transición política aterciopelada e incluso color de rosa, con tintes de seducción.

Fue muy obvio que desde el 2013 y 2014 la unidad de las élites del poder se fracturó y surgió una guerra política – económica que auguraba para el 2018 un choque de trenes y un destino incierto, por lo menos, para el país.

En 2013 se aprobaron reformas estructurales que provocaron que el grupo en el gobierno perdiera poderosos aliados y se convirtieran prácticamente en enemigos mortales, como ocurrió con la reforma educativa y el encarcelamiento del símbolo político de la burocracia sindical del SNTE, otro tanto ocurrió con la reforma fiscal que igualó el IVA en todo el país (quitó los privilegios fiscales a los estados fronterizos) e incrementó IEPS a comida chatarra y refrescos que provocó la ira de BIMBO, FEMSA y PEPSICO; lo más espectacular fue la reforma de telecomunicaciones que puso fin a la preponderancia de TELMEX (al monopolio pues), así como el apagón analógico que obligó a abrir la televisión y la radio, logrando con ello que Slim y TELEVISA perdieran ente las dos casi 40 mil millones de dólares en el valor de sus empresas; y para rematar en febrero de 2014 detienen al capo más anhelado, el “chapo” Guzmán.

La reacción fue violenta y todos los frentes abiertos desataron una guerra brutal contra la presidencia de la república y sus aliados, Peña Nieto junto al PAN y el PRD, coautores del Pacto por México y las reformas estructurales.

Muy caro pagaron el precio, tanto que la primera bomba que explotó fue en la cara del PRD, en Ayotzinapa, Guerrero, que dinamitó a ese partido sin que sus líderes pudieran salir de la trampa, resultado triturados y aplastados políticamente con más de un millón de spots de radio y televisión en su contra en los seis meses siguiente a ese suceso.

Y al presidente Peña Nieto, lleno de soberbia y sin comprender la obra política que venía construyendo, le ganó la frivolidad del poder dando rienda suelta a la corrupción de todas sus congéneres políticos, dentro y fuera del gobierno, tramándole también en el 2014 el escándalo de “La Casa Blanca”.

Desde fines del 2013 y principios del 2014, cuando concluyeron las reformas estructurales, los campos ya estaban minados y la guerra se había desatado, tanto que el 2015 explotó todo el aparato de inteligencia y seguridad del país con la segunda fuga de Joaquín Guzmán.

El paraíso del 2013 se había convertido en un infierno que apuntaba hacia el 2018 en ese choque de trenes que nunca llegó y significó que los afectados por las reformas estructurales y la política en general del gobierno de Peña Nieto habían construido un gran bloque de poder que arrodilló políticamente al presidente y lo obligó a pactar.

El PAN y el PRD habían sido los aliados de aquellas reformas, por lo que no eran opciones políticas y el PRI estaba en manos del presidente ¿Qué salida quedaba? El gran acuerdo con MORENA y AMLO que significó construir un nuevo discurso para AMLO de “paz y amor” al extremo de que todo parezca políticamente hablado más a romance que otra cosa.

El “choque de trenes” se disipó, el acuerdo de las élites de poder se impuso y de nuevo la república sigue cabalgando en el lomo de la oligarquía y la nueva servidumbre política, aunque muchos piensen  en una gran victoria popular y un tsunami de cambios en el país como la famosa cuarta república que tanto ha anunciado López Obrador.

Pero paradójicamente hoy tenemos el riesgo de una regresión mayúscula porque esa abrumadora victoria electoral puede convertirse en la reproducción de un nuevo partido de Estado que elimine los contrapesos y equilibrios para terminar con un nuevo PRI, reconvertido y potenciado. El PRIMOR, como algunos le llaman ya.