Infraestructuras a Trompatalega

04 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Las infraestructuras para el desarrollo de Sinaloa tienen un enorme problema: la aquiescencia de las poblaciones en las zonas donde están o estarán asentadas. No digo que este problema no hubiese existido en el pasado, sino que en las condiciones de un régimen de corte autoritario o semiautoritario, no había necesidad de consultar a la gente. Simplemente se decidía hacerla y no había más. Sin embargo, la llegada de la democracia, la emergencia de una sociedad critica, el surgimiento de formas de participación ciudadana, el cuestionamiento y el ejercicio del derecho a saber, así como la exigencia de argumentos y razones de las decisiones de gobierno, pusieron de manera natural bajo escrutinio público el quehacer institucional.

Pero como venimos de esa cultura arbitraria y autoritaria, desde las esferas del poder se piensa que se puede actuar de modo impune, sin dar explicaciones y razones de por qué se decide hacer tales o cuales obras, y es entonces cuando la puerca tuerce el rabo. Surgen las protestas, se organizan las manifestaciones, se pone en marcha la resistencia y vienen las confrontaciones y los choques. Dije arriba que es un problema para las infraestructuras en nuestro estado. Corrijo: es un problema en todo el país: el proyecto de la hidroeléctrica en La Parota, Guerrero; proyectos eólicos en Quintana Roo y la construcción de la termoeléctrica en Huexca, Morelos, por mencionar solo algunos de los más emblemáticos en los últimos años.

Pero en Sinaloa hay sobrados casos que dan cuenta de esta triste historia. Para no ir muy lejos, el de la presa Picachos en el sur de la entidad. Ahí muchos procesos se hicieron a trompatalega, violentando la legalidad, pasando por encima de derechos de los pobladores, en la más absoluta de las opacidades, usando en no pocas ocasiones la fuerza pública para acallar las protestas de hombres y mujeres que reclamaban con justicia pagos e indemnizaciones por sus tierras. No es nada fácil abandonar la tierra donde vivieron sus ancestros, donde están sus historias y tradiciones, su espacio vital, sus raíces. La insensibilidad y el desprecio por estas historias de vida hicieron de las poblaciones de Casas Viejas e Iguanas en Concordia, y El Placer, Copales, Puerta de San Marcos y San Marcos, en Mazatlán, gente levantisca, con resentimientos y rencores frente a un gobierno que no tuvo nunca la sensibilidad para atender sus necesidades y reconocer sus legítimos derechos.

Ahí no hubo consulta. Se actuó de manera no solo autoritaria, sino con un aire de suficiencia burocrática. De ese modus operandi tenemos también en la época moderna ejemplos varios. Se organizan consultas a modo. Ahí está, por ejemplo, la realizada en Ensenada, Baja California, para evitar la construcción de una empresa cervecera, con una cuantiosa inversión adelantada. Es cierto que es una zona, una región con un enorme déficit de agua, y que es necesario preservar el derecho humano de la población a este recurso, pero no se puede pasar impunemente sobre la legalidad, sobre la ley, sobre el Estado de derecho, actuando de manera atrabiliaria. Estoy convencido de que hay que garantizar la capacidad de carga y recarga del planeta, pero no se puede pasar impunemente sobre derechos ya adquiridos. 

El caso de la planta de fertilizantes en la zona del puerto de Topolobampo, es uno más del desparpajo con el que se tratan asuntos de trascendencia para el desarrollo social y material. Es una obra clave para la creación de un polo de desarrollo regional que puede y debe estimular el crecimiento, la creación de empleos, la diversificación de las actividades productivas, y construir opciones de bienestar y progreso para las poblaciones del norte de la entidad. Los críticos levantaron la voz: se está construyendo sobre una zona protegida. El riesgo también lo advirtieron nuestros científicos, entre ellos Federico Páez, quien propuso un conjunto de acciones para que las externalidades negativas que significaba la obra, pudiesen ser neutralizadas. Sin embargo, ese estudio no significó nada para los críticos. Solo hubo una defensa a ultranza de la zona y un rechazo absoluto a la construcción de la planta.

Se optó por la consulta. Sin embargo, la consulta, según diversas investigaciones, se hizo con dados cargados, creo que sin haber necesidad de ello. Fue una demostración de rudeza innecesaria. Parecería que se trataba de dar legitimidad a un deseo o una decisión presidencial en favor de la planta, y había que sacarla adelante a toda costa. Ahora, hay cinco amparos interpuestos contra la construcción, y el asunto puede prolongarse por mucho más tiempo, lo que puede terminar por ahuyentar una importante inversión ya adelantada por empresas extranjeras, y cancelar, quién sabe por cuántos años, un proyecto clave para el desarrollo del norte de Sinaloa.

Bueno, a eso se refirió el presidente en su mañanera. Está a favor de la planta, y entiende lo que significa en términos de la construcción de un proyecto de futuro para el norte de Sinaloa, para la diversificación productiva y para impulsar el crecimiento de una economía urgida de motores que la dinamicen. En ese propósito creo que también coincide el gobernador Rubén Rocha. No hacer la obra cancelaría un proyecto de futuro. Por eso, hay que recurrir a la política, al diálogo, a una pedagogía que explique, que de cuantas veces sea necesario, explicaciones, razones y argumentos.

Entiendo que el asunto no es nada fácil. Tengo la impresión de que ya hay muchos enconos acumulados. El camino se ha plagado de prejuicios que, como sabemos son eso, pre-juicios, y que dificultan el acercamiento de posiciones.

En fin, veremos…

ZONA POLITEiA: Autocracia contra democracia y libertad.

01 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Leo en las redes sociodigitales dos excelentes textos sobre Ucrania. Uno, de Yuval Noah Harari, “¿Por qué Vladimir Putin ya ha perdido esta guerra?”, y otro de Anne Applebaum, “Calamidad, otra vez”. El primero, filósofo e historiador, autor de “Sapiens. Una breve historia de la humanidad”, y la segunda autora de otro extraordinario texto: “La seducción del autoritarismo”. Estos textos fueron publicados por el diario británico The Guardian, y son sin duda una lectura obligatoria para entender la conflictividad histórica de la región que hoy escenario de combates entre quienes defienden la autonomía y la defensa de su patria, los ucranianos, y quienes con sus pretensiones de gran potencia aspiran a imponer por la fuerza su dominación.

Parecía por el desequilibrio de fuerzas, que Rusia impondría sin dificultades su poderío militar. Incluso, comenté que la invasión podría ser una especie de “blitzkrieg” que llegaría en un suspiro hasta Kiev, la capital del país, derrocaría al gobierno legítimo de Volodymir Zielinsky e impondría un títere, un embajador de Rusia en Ucrania, como lo tuvo la Unión Soviética en Afganistán hace ya algunos años, cuando impuso en el poder a Babrak Karmal. Pero no, la resistencia de los ucranianos ha sido heroica, han logrado resistir el asedio ruso, y su presidente ha dado a su pueblo un ejemplo heroico y generoso que merece el reconocimiento de todos aquellos que en muchas partes del mundo luchan por la libertad, contra el autoritarismo, el control y la dominación mediante el uso de la fuerza y la violencia. Bien lo apunta Applebaum: “En la lucha de siglos entre la autocracia y la democracia, entre la dictadura y la libertad, Ucrania es ahora la primera línea, y nuestra primera línea también”.

Ayer, lunes, iniciaron las negociaciones entre las representaciones rusa y ucraniana en territorio bielorruso. Al mismo tiempo que las partes discutían algún mecanismo para poner fin a la violencia desatada por los rusos en territorio ucraniano, los bombardeos continuaban y el acoso sobre instalaciones y ciudades ucranianas seguía. Pero como ha ocurrido en muchos momentos a lo largo de la milenaria historia del pueblo ucraniano en su lucha por la libertad, los partisanos están en la primera línea de defensa y de combate.

España: habrá diplomacia hotelera

Parece que el largo y sinuoso camino recorrido por el ex gobernador Quirino Ordaz Coppel para llegar a la embajada en España llegará a su fin esta misma semana. El cargo, como dicen los españoles, se lo ha currado. Ha resistido todos los ataques, fuego amigo, fuego enemigo, circunstancias adversas, discursos incendiarios, caprichos personales, ocurrencias varias. Parecía que la pausa anunciada en las relaciones con España –fue una expresión coloquial del presidente, dijo el senador Ricardo Monreal–, dejaría como único damnificado a Ordaz Coppel, y que a final de cuentas, se quedaría como el perro de las dos tortas, o un poco como el perro del hortelano.

Puede que lo expulsen del PRI, que en realidad a estas alturas de la vida poco o nada le puede afectar, pero eso sí, la embajada ya no se la quita nadie. Y tendrá viento a su favor. Frente a la pausa sugerida, anunciada o propuesta por el presidente López Obrador en su mañanera de hace algunas semanas, la respuesta ibérica vino pronto y clara: en lugar de pausa, intensificar, fortalecer las relaciones y los intercambios comerciales y culturales entre dos pueblos unidos por lazos históricos sólidos e indestructibles. Habrá diplomacia hotelera. Y no lo digo con carga peyorativa: fue un término acuñado por los propios españoles hace ya varios años, cuando desde la península ibérica fluyeron hacia Cuba enormes y cuantiosas inversiones para la construcción de infraestructura hotelera que dieron un formidable impulso al turismo en la isla de los Castro. Quirino, que si de algo sabe es de eso, tendrá una tarea muy relevante. Y la sacará adelante. 

Bueno, pero, ¿por qué ha sido largo y sinuoso el camino recorrido? Primero: hace casi seis meses, el presidente anunció que Quirino sería el embajador en España. Segundo: rápidamente vinieron los posicionamientos en favor y en contra. Tercero: el PRI anuncia que expulsará a Quirino si acepta, pero Quirino, según parece, ni se inmuta: Madrid bien vale una expulsión. Cuarto: viene la pausa y la embajada parece quedar en el inexistente limbo, mientras Quirino deja sus negocios a punto sin quitar el dedo del renglón. Quinto: las aguas recuperan su nivel y ahora la pelota está en el Senado.

¿Qué hará (en) el Senado? Quirino comparecerá ante la Comisión de Relaciones Exteriores este próximo jueves, y en un asunto de trámite se determinará su idoneidad para ocupar el cargo para el que fue propuesto formalmente por el presidente López Obrador. Esto ocurrirá el próximo jueves 3 de marzo. Luego, el 8 de marzo, el tema se llevará al pleno senatorial, donde se votará, y con los votos de Morena y sus aliados, saldrá adelante, no sin algunas raspaduras. Esa será la historia.

¿Se Acerca el Armagedón Nuclear?

28 de febrero de 2022

César Velázquez Robles

Hace unos días escribí sobre el reloj del día del juicio final, a propósito del incremento de las tensiones en Europa y en el mundo entero por el diferendo entre Rusia y Ucrania, y por la posibilidad de que este conflicto pudiese acercarnos a una conflagración nuclear. Esta posibilidad todavía hasta hace poco era vista como algo remoto, pero las declaraciones del dirigente ruso, Vladimir Putin, exigiendo que ninguna fuerza, país, organización o potencia militar intervenga, porque entonces habría consecuencias jamás antes vistas, sonó ahora sí, como una amenaza muy real. Esas consecuencias nunca antes vistas, inevitablemente llevan a imaginar un cataclismo. Ese lenguaje amenazante, no a Estados Unidos o las potencias europeas, sino a la humanidad entera, debería obligarnos a actuar, a expresar un compromiso ético y moral por la vida, contra la violencia, la destrucción y la muerte que, como hemos visto en estos últimos días, recorre ya los campos y ciudades de la heroica Ucrania en defensa de sus libertades, de su integridad territorial y de su independencia.

Por lo que nos ha mostrado la televisión, la invasión rusa a Ucrania no ha sido un día de campo para el ejército ruso y sus aliados. Han surgido ya las primeras posibiidades de una negociación a las que el presidente de Ucrania, Zelensky, ha dado la bienvenida, aunque con escasas esperanzas de que alcanzar una solución negociada. En esos juegos de guerra a los que es tan afecto Putin, ha pedido a los más altos comandantes de las fuerzas armadas que pongan en tensión su armamento nuclear, en lo que llaman un “régimen especial de servicio de combate”. ¿Es una fanfarronada de Putín? ¡Quién sabe! Lo que sí es cierto, es que ese lenguaje no es común, ni lo fue en los momentos más álgidos de la guerra fría. Además, como lo han recordado, el recurso verbal a las armas de disuasión en esta escalada de violencia, no es un buen presagio para nadie: “La guerra nuclear no puede ganarse y nunca debe librarse”.

Sobre este tema, el director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, Darryl Kimball, apuntó que la decisión de Putin de “insertar armas nucleares en la ecuación bélica de Ucrania en estos momentos es extremadamente peligroso, y Estados Unidos, el presidente Biden y la OTAN deben actuar con extrema moderación… Este es un momento muy peligroso en esta crisis, y tenemos que instar a nuestros líderes a alejarse del borde nuclear”.

Pero la escalada militarista en el mundo entero se ha desatado. Alemania, que fue derrotada durante la Segunda Guerra Mundial y fue condenada a no rearmarse, anunció ayer mismo, su decisión de incrementar en 100 mil millones de euros su presupuesto militar para enfrentar las amenazas que representa Rusia. Ese mismo camino seguramente seguirán otros países europeos, que siguen dependiendo en gran medida para su seguridad de los Estados Unidos, uno de los principales reclamos en años recientes de Donald Trump que los instó a destinar más recursos a la defensa.

Deseo de todo corazón que Dios los ilumine y se encuentre un punto de equilibrio que ponga fin a la guerra. Que se conjure todo peligro de una conflagración nuclear. No he sabido que los científicos atómicos que idearon el “doomsday clock”, lo hayan adelantado en estos días de guerra, pero creo que las declaraciones de Putin los obligarán a tomar una decisión.

Por si no lo recuerdan, el doomsday clock es un reloj simbólico de que la humanidad está a unos minutos del final, es decir, de la medianoche. Dice Wikipedia:

“El número de minutos para la medianoche —que mide el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la Humanidad— es corregido periódicamente. El 25 de enero de 2018, el reloj se adelantó desde “tres minutos para la medianoche”, en donde estaba desde el 19 de enero del 2017, a “dos minutos y medio para la medianoche”. El reloj fue actualizado en 2018, poniendo las agujas a dos minutos para la medianoche. Ha permanecido a esta hora en 2019. En enero de 2021 se adelantó veinte segundos, quedándose a 100 segundos para la medianoche, lo que supone el momento en el que más cerca se ha situado de las 12 en su historia”.

Si, ese reloj está a 100 segundos para la medianoche. Por eso digo, ojalá que Dios los ilumine a todos.