Series de Campeonato

Por: Alberto Camacho Sarabia
Series de campeonato

Tal y como se pronosticó, Diamondbacks y Yankees avanzaron a las series divisionales de las Grandes Ligas, los dos comodines mejor sembrados en la tabla de “Wild Card” hicieron válida su condición de local, y ahora, estarán midiéndose con los pesos pesados de la Liga Americana y la Liga Nacional.

Este jueves arrancaron las series divisionales de la Liga Americana, por su parte, será este viernes cuando la Nacional inicien las hostilidades en Los Ángeles y Washington D.C respectivamente con los duelos Dodgers – Diamondbacks y Nacionales – Cachorros.

Nos sentimos con la inercia positiva en esto de pronosticar, así que ahí vamos con los cuatro cruces:

 

INDIOS – YANKEES: Esta serie arrancó este jueves en Cleveland, “La Tribu”, que logró juntar 22 triunfos de manera consecutiva, se mide con unos Yankees recién renovados y con aspiraciones de buscar hacer la maldad a la tropa de Terry Francona; sin embargo, es una misión muy complicada, conociendo el poder de los Indios.

Cleveland tiene una carta muy fuerte llamada picheo, nombres como Trevor Bauer, Corey Kluber (Candidato al premio Cy Young) o el propio Carlos Carrasco, son algunos de los lanzadores que te pueden abrir un partido y mantener a raya a un equipo como Nueva York, y a eso sumar relevistas como Danny Salzar, Cody Allen, y el nombre más temible en la Liga Americana: Andrew Miller.

Por su parte, Yankees vio cómo su as de picheo, Luis Severino, salió vapuleado en el juego de comodín de manera dramática, aunado a ello, el refuerzo estrella, Sonny Gray, tampoco lució mucho en el primer juego de la serie; asimismo, la ofensiva se vio silenciada por la gran labor del cuerpo de lanzadores de Cleveland, Aaron Judge y compañía se vieron disminuidos en el duelo inicial de esta serie.

Indios tiene la ofensiva aceitada con Francisco Lindor, Jason Kipnis, Jay Bruce y José Ramírez, y, en base a lo mostrado en el primer duelo que lo ganaron por pizarra de 4-0, no vemos a Nueva York con los argumentos suficientes para eliminar a “La Tribu”, o al menos, no podrán hacerles daño en el Progressive Field, ya en la Gran Manzana será otra cosa.

Aún así, avanzan los Indios.

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ASTROS – MEDIAS ROJAS: Los patirrojos, famosos por la celebración del “Win, Dance, Repeat” que se avientan Andrew Benintendi, Jackie Bradley Jr. y Mookie Betts al final de cada partido que ganan, parece que están topando con pared, y vaya contra qué equipo, los impresionantes y sumamente compactos Astros de Houston, que buscan a como dé lugar su sitio en la Serie de Campeonato.

Boston se metió ayer en el Minute Maid Park de la ciudad Texana con su mejor carta, el lanzador zurdo Chris Sale, quien llegó con campanas y trompetas a Medias Rojas producto de sus grandes actuaciones con el equipo de los Medias Blancas de Chicago; y el “refuerzo” salió vapuleado por una ofensiva de los Astros que asusta a cualquiera.

Los Medias Rojas han ganado partidos importantes en esta temporada, pero uno de los dolores de cabeza del manager John Farrell siempre fue el picheo, fuera de Sale, nombres como Doug Fister, Drew Pommeranz, Rick Porcello y el propio David Price tuvieron una temporada sumamente intermitente, y eso es algo que en playoffs puede pesar enormidades.

Por su parte, Houston no cuenta con nombres de peso en su rotación, les vino de perlas la llegada de Justin Verlander como lanzador as, y con las buenas actuaciones de Dallas Keuchel y Luke Gregerson, si bien no es una rotación sólida y de peso, al menos puede sacar las primeras cinco entradas con relativa tranquilidad.

Lo medular de este equipo recae en tres nombres: Carlos Correa, George Springer y Alex Bregman, peeeeero, un caso que se cuece aparte y es el alma de estos Astros, es un venezolano de 1.65 metros de estatura, mi “Astroboy”, José Altuve.

Altuve, de entrada, se despachó a Boston con tres cuadrangulares, siendo la bujía principal de la ofensiva texana, sin duda alguna el sudamericano es el terror de los equipos de la Liga Americana, y, combinado con el poder ofensivo de sus compañeros, Houston es una máquina de imparables.

Los nombres: Benintendi, Bradley Jr., Betts, Devers, León, Pedroia o Bogaerts, pueden hacerle daño a los Astros, sin embargo, conscientes de que su debilidad es el picheo, y combinada con la capacidad de chocar la bola de los maderos de Houston, vemos a Medias Rojas eliminados en esta serie divisional por segunda temporada consecutiva.

Pasan los Astros, y mi José Altuve.

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CACHORROS – NACIONALES: Ya pasando a la Liga Nacional, el choque entre los capitalinos y los oriundos de la “Ciudad de los Vientos” resulta el más parejo y atractivo de toda las Grandes Ligas, Nacionales y Cachorros tuvieron temporadas similares, y, pese a no contar con una campaña de más de 100 victorias, la calidad de sus planteles es de poner nervioso a cualquiera.

Chicago es el actual campeón, y con una plantilla prácticamente idéntica a la de la temporada pasada, los Cachorros ya saben lo que es jugar con el cuchillo entre los dientes, con un picheo audaz y una defensiva con la sangre fría, y una ofensiva explosiva en el momento justo.

Por otra parte, Washington tiene un equipo talentoso, con una rotación de picheo sólida y una ofensiva que también busca hacer contacto antes de apuntar a las gradas del outfield, sin embargo, no cuentan con experiencia suficiente en playoffs, y es una instancia que les pesa.

El agarrón de lanzadores es muy atractivo, por Washington están listos para lanzar Stephen Strasburg, Max Scherzer y Gio González, mientras que con Cachorros están esperando su oportunidad Kyle Hendricks, José Quintana y Jon Lester.

En el departamento del talento, Nacionales avienta al completo Bryce Harper, Anthony Rendón, Jayson Werth y el versátil Daniel Murphy, por otro lado, Chicago manda a la “Bryzzo” (Anthony Rizzo y Kris Bryant), Javier Báez y el ídolo de Cachorros, Ben Zobrist.

Nombres y hombres los hay en los dos frentes, una serie sumamente pareja y atractiva para el buen espectador de este deporte, sin embargo, creemos que el peso y la inercia de los Cachorros les permitirá ir a la Serie de Campeonato.

Pasa Cachorros.

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DODGERS – DIAMANTES: El mejor equipo de las Grandes Ligas en cuanto a récord de ganados y perdidos (104-58), se mide con el que fue su “coco” durante toda la campaña; Dodgers de Los Ángeles y Diamantes de Arizona es la Serie Divisional que cierra las actividades de este viernes en el mejor béisbol del mundo.

Los californianos tenían años esperando una temporada así, con una rotación de picheo confiable y sana, así como también una ofensiva compacta y con muchísimo talento joven, donde todos contribuyeran en la pizarra, bateando en momentos clave.

Dodgers cuenta en su rotación con abridores sumamente sólidos y que demostraron buenas cosas este año: mi Clayton Kershaw, Alex Wood, Yu Darvish y Rich Hill son los cuatro principales nombres que tiene disponible Dave Roberts, y qué decir del cerrador Kenley Jansen, quien fue uno de los mejores taponeros de la Gran Carpa.

Ofensivamente Los Ángeles no tiene nada que pedirle a nadie: Cody Bellinger, Curtis Granderson, Corey Seager, Yasiel Puig, Chris Taylor, Justin Turner y el receptor Yasmani Grandal hicieron buenas cosas este año, poniendo a soñar a sus fans.

Por su parte, Arizona demostró que tiene un poder demoledor en su juego de comodín contra Colorado; absolutamente todos los peloteros ofensivos de los Diamantes hicieron gala de su poder, pero lamentablemente, mostraron deficiencias a la hora de lanzar, viéndose muy endebles.

Dodger Stadium es un parque de lanzadores, cosa que le puede complicar las cosas a los del desierto, y si tomamos en cuenta la capacidad que demuestran los Dodgers este año, que lucen como un equipo sólido y conscientes de lo que pueden lograr, podemos ver una serie en favor de los azules.

Parece que este año es el de los Dodgers, pero primero, debe sortear un obstáculo muy complicado, y el que fue su “coco” en temporada regular, 11 victorias en favor de los Diamantes contra 8 de Los Ángeles puede pesar y mucho.

Aun así, pasan mis Dodgers.

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Así las cosas, nos leemos el próximo lunes con mucho gusto.

Hasta la próxima.

Sin Palabras

 

Por: Alberto Camacho Sarabia.

Sin palabras.

 

Sin palabras, si. Estamos sin palabras luego de esta fase de grupos del tan esperado Clásico Mundial de Béisbol en su edición 2017, dejando de lado la actuación de México, la cual fue bastante medianita, tirándole a mala, por segunda ocasión consecutiva, el tremendo “culebrón” y teatrito que se armó para determinar si Venezuela o el equipo nacional jugarían el duelo de desempate ante la selección italiana, fue bastante lamentable y patético.

 

Cierto, México tampoco tuvo un desempeño óptimo en este Clásico Mundial, pero el hecho de haber ganado un duelo sumamente importante ante Venezuela, y que a la postre el derrotado sea el que juegue el partido desempate, carece de total lógica y raciocinio.

 

Pero primero, vamos a aclarar la “regla” que deja fuera hasta el momento a México: uno de los criterios de desempate de este torneo de chocolate es el récord de ganados y perdidos: Italia, México y Venezuela terminaron con récord de un ganado y dos derrotas; bien, nos vamos ahora al segundo criterio, el cual es el promedio de carreras recibidas por el total de entradas jugadas a la defensiva: Italia recibió 20 carreras en 19 entradas, con un promedio de 1.053; México recibió 19 en 18 entradas jugadas, promedio de 1.056 y Venezuela recibió 21 en 19 entradas, con un promedio de 1.105, en este caso, juegan el partido por el desempate los dos equipos con el menor promedio de carreras admitidas, es decir, ¡Italia y MÉXICO!.

 

Hasta ahí todo bien, la tropa de Édgar González calificado al duelo de desempate e incluso se hizo oficial en todos los medios de comunicación oficiales del Clásico Mundial y de Grandes Ligas, asimismo, en los portales de información se daba como un hecho la noticia; sin embargo, minutos después de manera repentina dijeron que siempre no, que Venezuela iba a jugar el partido de desempate, porque México jugó en realidad 17 entradas y no 18, según porque la novena entrada contra Italia, aquella en donde recibieron cinco carreras para ser regados en el terreno, no cuenta como entrada oficial porque no cayó un solo out.

 

Es decir, ¿no cuenta la entrada porque no cayó out, pero sí las entradas recibidas?

 

Sin duda alguna es un argumento sumamente patético por parte del Clásico Mundial, una entrada ya se juega desde el momento en que hay turnos al bat y hay imparables o jugadas que van a la pizarra.

 

En el reglamento del Clásico Mundial, por ningún lado se especificó este detalle respecto a la mecánica de contabilizar una entrada, simplemente de un momento para otro, decidieron poner a Venezuela en el juego de desempate, quizás por lo que representa tener a uno de los rosters más completos del mundo aún con vida y tener la esperanza de que en la segunda ronda, los sudamericanos completen el grupo con Estados Unidos, República Dominicana y Puerto Rico; sin duda es algo sumamente atractivo para el aficionado, cuatro de las cinco mejores selecciones del mundo juntas en un solo lugar.

 

De haber sido claros desde un principio no habría ningún problema, lo que deja en tan patética posición a los organizadores de este torneo, es las formas en que se cambió la información, dejaron entrever que ni ellos mismos conocen el reglamento de su propio torneo, esa es la principal injusticia respecto a este polémico caso, la manera de manejar la noticia.

 

Hay que reconocer lo mediano que fue el plantel mexicano, hay que reconocerlo, México fue “Los Amigos de Adrián González Béisbol Club”, demasiados jugadores que llegaron sin ritmo alguno y perjudicaron más de lo que contribuyeron al equipo mexicano, casos de jugadores como: Vidal Nuño, Carlos Torres o Yovani Gallardo no tenían absolutamente nada que hacer en este conjunto; los lanzadores, la supuesta carta fuerte de este equipo, dio lástima y permitieron carreras a más no poder.

 

Ni hablar, México tiene la oportunidad de una apelación respecto a este caso, pero sinceramente  es muy difícil que los organizadores cambien la decisión, de nueva cuenta el equipo nacional se queda eliminado en primera ronda, otro fracaso rotundo para la delegación mexicana de béisbol.

 

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Con esto nos despedimos por hoy, en la semana le traeremos nuestra opinión respecto al paro de actividades de la Liga MX, nuestros árbitros se rebelaron y no quisieron pitar, ya le diremos qué opinamos.

 

Hasta la próxima.

Terapia Intensiva

Los Tomateros de Culiacán se la habían arreglado para revivir en la serie semifinal de la Liga Mexicana del Pacífico, no obstante, un doloroso traspié en el quinto juego de la serie los tiene contras las cuerdas, tanto anímica como deportivamente, ya que la eliminatoria regresa a la ciudad de Los Mochis, y con los Cañeros a la cabeza tres juegos a dos.

 

La novena que dirige Enrique “Che” Reyes lleva una losa muy pesada en la espalda en este momento, como dijimos, la derrota en el quinto partido fue muy dolorosa, ya que sin duda era el partido más importante de toda la serie, ir en ventaja a Los Mochis representaba un margen de error de un juego, y ahora, deben lidiar en contra del aspecto deportivo y de una afición que mochitense que estará metidísima con sus Cañeros que llevan todas las de ganar.

 

Tomateros se dio cuenta de que, en efecto, los abridores esmeraldas no son extraterrestres y se les puede chocar la bola, tanto Roy Merritt como Julián Arballo fueron atacados por los bates culichis, y también se vio con Manny Barreda, quien, pese a ya haber ganado sus dos partidos en contra de su ex equipo, demostró que no es intocable.

 

Por su parte, Cañeros demuestra con creces que su line-up es sólido y absolutamente cualquier jugador puede responder a la hora cero en ofensiva, de igual manera, el relevo de Los Mochis es muy confiable, qué decir de su cerrador estrella, el ligamayorista Sergio Romo, quien se encargó de apagar la llama de la esperanza de un posible tercer triunfo guinda.

 

Ahora, la movida obligada sería recortar el tiempo de descanso del as de picheo guinda, Héctor Daniel Rodríguez, para buscar asegurar un nuevo mañana y forzar el séptimo encuentro de la serie, que ya sería un “ahí luego nos arreglamos”, porque evidentemente primero se debe ganar el sexto encuentro.

 

Reiteramos, Cañeros tiene todas las de ganar este sexto juego de la serie, Los Mochis lleva la ventaja en la serie, y además de ello, la ventaja de ir a jugar a su casa, la cual pesó en demasía durante los partidos 1 y 2 de esta semifinal de la Mexicana del Pacífico.

 

Veremos entonces qué sucede, la serie luce cerrada, aunque ligeramente inclinada a favor de los Cañeros.

 

Pendientes.

 

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Con esto cerramos por hoy, le deseamos una buena semana.

 

Hasta la próxima.