¡Ahora la Economía!

14 de diciembre de 2021

César Velázquez Robles

En materia económica estamos teniendo un cierre de año sombrío. Prácticamente se han encadenado dos trimestres sin crecimiento, al tiempo que la inflación parece salirse de control. Este aumento generalizado de precios se ubicará en el orden de los dos dígitos, lanzando con ello ominosas señales de que el impuesto más regresivo de cuantos impuestos hay, aumentará la masa de pobres en nuestro país. Ello constituirá un enorme fracaso de un gobierno que insiste en que por el bien de todos, primero hay que atender a esa gran cantidad de mexicanos que no tienen empleo o cuyos salarios no alcanzan para cubrir sus más elementales necesidades. Este fenómeno recesivo combinado con alta inflación, es lo que se conoce como estanflación. Por un lado, estancamiento, una insuficiencia de oferta frente a un exceso de demanda; aquélla provocada por una debilidad de la economía para una recuperación postpandemia sostenida, como consecuencia de estímulos fiscales insuficientes para la reactivación del aparato productivo. Una consecuencia de esta estrategia, a todas luces fallida, es que México es desde ya uno de los países que más tardará en entrar en una fase de recuperación.

Pero lo paradójico del caso es que, hace poco algo así como un año y medio, el presidente López Obrador presumió que su estrategia era genial, y que la decisión de no apoyar fiscalmente a micro, pequeñas y medianas empresas, así como la decisión de no contratar más deuda, como lo hicieron muchos gobiernos, la patentaría  para que todos los países la siguieran. La festejó como un gran descubrimiento y aporte a la ciencia económica. No está de más recordar sus palabras: “Imagínense si hubiéramos contratado deuda adicional, eso en el corto o largo plazo se traduce en tener que destinar más presupuesto para pagar servicio de deuda. En algunos países lo que hicieron fue contratar deuda, entregar dinero a las corporaciones, se les cayó la economía más que a nosotros y se endeudaron por completo. Entonces yo espero que el caso de México al final va a ser un ejemplo, vamos a patentar esta vacuna”.

En esas fechas –fines de agosto de 2020–, dijo haber recibido presiones de profesionales y académicos de izquierda para seguir una política distinta. Pero su firme decisión, dijo en ese momento, demostró la justeza de la estrategia. La verdad es que ahora estamos viendo el fracaso por desconocimiento e ignorancia en materia económica: es cierto que en no pocos casos, en otros países hubo un endeudamiento excesivo y se apoyó a grandes corporaciones –esas que le provocan urticaria al presidente–, pero en el caso mexicano, nos fuimos al otro extremo: la ausencia de apoyos suficientes condenó a la muerte a cientos de miles de pequeñas empresas.

Me parece que una de las advertencias que debió atender el presidente, es la que provino el vicegobernador del Banco de México, Jonathan Heath, quien meses antes del festejo lopezobradorista por rayarle el cuaderno a economistas keynesianos, neokeynesianos y poskeynesianos, declaró: “lo que está haciendo el presidente es cambiando el problema, en vez de tener una recesión corta y después tener un dolor de cabeza grandísimo, con una deuda casi impagable, él está apostando quizás a tener una recesión un poco más profunda y complicada, pero cuando salgamos no vamos a tener ese dolor de cabeza que seguramente van a tener todos los demás países”.

Bueno, ahora estamos viviendo las consecuencias de la estrategia fallida. Una economía en recesión, que ha ligado dos trimestres consecutivos sin crecimiento, y con cuellos de botella que están disparando la inflación, con una enorme debilidad para recuperar el crecimiento y la expansión sostenida del mercado interno, con dificultades para acompañar el crecimiento de su principal socio comercial. Frente a esta realidad, el gobierno, el presidente, han decidido emprender la fuga hacia adelante. Y así vamos a ir: de golpe de realidad en golpe de realidad. Mientras, amplios sectores sociales depauperados seguirán sufriendo. ¡Qué paradójico! ¡Un gobierno que se comprometió a abatir la pobreza, está haciendo todo lo posible por agrandar el patio trasero de la modernidad!

Rocha, Estrada Ferreiro y el Congreso

El asunto del Metrobús y la actualización de las tablas catastrales, que por cierto ayer resolvieron ya los diputados con incrementos en el predial que van desde 2.5 por ciento hasta 4.0 por ciento, junto con las declaraciones del gobernador, el presidente municipal de Culiacán y un grupo de diputados que forman la punta de lanza en la disputa con Estrada Ferreiro, conforman un explosivo coctel que en cualquier momento puede estallar.  Un lenguaje soez, impropio de una figura política como es el alcalde, o las respuestas virulentas de los propios diputados, el protagonismo que parece ganarles, o la insistencia en que no hay recursos para el Metrobús, han encendido la mecha de una confrontación que puede salirse de madre, como dicen los españoles.

Sobre el Metrobús, Rocha ha dicho que no se dispone de recursos, y no habrá asignación en el presupuesto de egresos de 2022, aunque reconoce que está incluido en un anexo presupuestal, lo que significa que, si a lo largo del año próximo hay algunos recursos disponibles, podrá apoyarse la iniciativa del alcalde. Por supuesto que esta acotación no deja contento a Estrada Ferreiro, aunque Rocha, algo conciliador, reitero ayer en su conferencia semanal, que no habrá pleito ni discusiones con el alcalde. Ojalá. Sería muy penoso seguir viendo esos choques que por lo visto vienen de lejos. El alcalde respondió que tratará de nuevo el caso con el presidente López Obrador, con cuyo respaldó “charolea” para sacar adelante su magno proyecto. Se va a hacer porque se va a hacer, ha dicho, y ha agregado: “Antes de agotar todo yo necesito hablar con el presidente y que se empiece a trabajar. Ahorita lo que falta es un oficio nada más que manden a México, tenemos que actuar. Él lo dijo, que no lo quería, es un hecho que va el Metrobús, de una forma u otra”.

Vistas así las cosas, la posición del alcalde es irreductible. No será Rocha, entonces, quien le haga desistir de su gran obra, sino el presidente López Obrador. Si gana este pulso, el alcalde verá sus bonos subir como la espuma y se colocará en una excelente posición de cara al futuro político. Si pierde la partida, será un rencor vivo contra el gobernador, lo que puede obligar en un momento determinado, a echarle encima toda la caballería, esto es, poner en acción al Congreso para con cualquier pretexto montarle un juicio político.  Por cierto, es la amenaza que en días pasados ha expresado el diputado local panista Adolfo Beltrán, en los siguientes términos: “Si insiste en un juicio contra los diputados a lo mejor el enjuiciado porque hay elementos suficientes puede ser el propio Estrada Ferreiro y si no le buscamos en el tema de las licitaciones de obras que las hizo de manera directa y ahí hay elementos suficientes para fincar responsabilidades del orden penal, y entonces a lo mejor le sale el tiro por la culata”.

Como dice Julio César Chávez: ¡Hay tiro!, ¡Hay tiro!

ZONA POLITEiA: Las machincuepas del registro de partidos.

08 de diciembre de 2021

César Velázquez Robles

La configuración del sistema de partidos en México ha tenido un recorrido un tanto extraño. Más allá de los que han constituido su columna vertebral PRI, PAN, PRD y morena —y que le han dado estabilidad al sistema–, a lo largo de la transición  han aparecido y desaparecido formaciones de 24 horas, casi todos ellos auténticos negocios familiares que han abarcado una gran parte del espectro: de la derecha más conservadora y reaccionaria, como la Unión Nacional Sinarquista, hasta el Partido Revolucionario de los Trabajadores (jocosamente llamado peerretrés) de corte trotskista.

Afortunadamente, la competencia, cada vez más abierta y transparente, ha actuado como un verdadero instrumento de diferenciación, echando del mercado político abierto a aquellas ofertas incapaces de representar siquiera alguna causa notable. En no pocos casos, los padrinazgos de esos partidos son lo que destaca. Responden a grupos de interés, a necesidades de equilibrio del sistema para asegurar su reproducción sin sobresaltos, a exigencias de la coyuntura, a motivaciones de los grandes partidos para atomizar el voto de los adversarios. Muy pocas veces han respondido a motivaciones ideológicas o a auténticos reclamos ciudadanos, y en el caso del Partido de la Revolución Democrática, su surgimiento se localiza en la fractura o ruptura de la élite gobernante en los años decisivos en los que había una verdadera disputa por la nación.

El caso del Partido del Trabajo es paradigmático de los avatares que ha experimentado en México la construcción del sistema de partidos. Creado desde el poder, parasitó a la sombra del PRI; la impronta salinista fue siempre evidente e incluso, hoy, esa huella, pese a su adscripción a la alianza Juntos hacemos historia, todos la reconocen, nadie la olvida. En la elección intermedia de 2015 perdió el registro como partido político nacional, al no alcanzar el 3 por ciento de la votación, como lo establece la ley electoral.

¿Cuál fue el mecanismo al que apeló para recuperar y mantener el registro? Fueron muchos, pero uno fue fundamental desde el principio: ¡exigió la nulidad de una elección que había ganado! Parece absurdo –y, en efecto, lo es— pero de machincuepas de este tipo ha estado siempre empedrado el largo y sinuoso camino de nuestra democracia. Pidió la anulación y la reposición del proceso para completar los alrededor de 15 mil votos que le hacían falta para mantener el registro. Muchos ires y venires hubo en este recorrido, y cuando un camino parecía irremisiblemente cerrado, otro se abría para insuflar vida a una formación parasitaria. El caso es que lo logró. A su lado, de manera abierta o soterrada, siempre estuvo el PRI, al que terminaría dándole la espalda para sumarse al proyecto alternativo que triunfó en 2018. Y ahí está ahora en el Congreso, con un discurso incendiario, cuasi-abyecto con el “compañero presidente”, como si Roma  no pagara y despreciara a los traidores.

En las pasadas elecciones, tres partidos perdieron el registro por no alcanzar el tres por ciento de la votación nacional: Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Social. Los tres interpusieron en su momento recursos de impugnación frente a la decisión de las autoridades electorales, y hoy miércoles, se decidirá su destino. Es un  hecho que la formación que se identifica con Elba Esther Gordillo, y la de corte evangelista, tienen su destino ya sellado.

Puede sobrevivir Fuerza de México, de Pedro Haces Barba, ex priista, ahora militante de Morena y dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). Así lo señala el dictamen que ha preparado el magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Indalfer Infante, que propone revocar el acuerdo del Instituto Nacional Electoral, que en su momento canceló el registro. FxM argumenta que las condiciones atípicas generadas por la pandemia, el escaso tiempo disponible para hacer campaña dado el retraso con que se les autorizó el registro, entre otras razones, fundadas o no fundadas, dificultó alcanzar el porcentaje exigido por la ley, y que, en caso de haber dispuesto de más tiempo, habrían superado con creces ese requerimiento, ya que alcanzaron el 2.5 por ciento de la votación nacional.

No se necesita ser un genio para saber por dónde irán los tiros. El dictamen del magistrado es favorable al partido de Haces Barba. Todos los “argumentos” esgrimidos por FxM los ha hecho suyos el magistrado; Haces Barba es militante de morena; morena requiere más aliados con registro. Habrá protestas. Habrá reclamos. Hay ya exigencias de que se respete el dictamen del INE, pues restituirle el registro a esa formación se considera una falta absoluta de respeto a la más elemental legalidad en la materia.

Así lo establece, por ejemplo, la declaración formulada ayer por la Cámara de Diputados, en los siguientes términos: “La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión exhorta respetuosamente a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a respetar lo establecido en la base I del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respecto a los partidos políticos nacionales que no obtuvieron el 3 por ciento de la votación total válida emitida en el proceso electoral federal 2020-21… y a no realizar interpretaciones que excedan los parámetros mínimos dispuestos por los principios fundamentales en materia electoral y que trastoquen los valores esenciales de nuestra democracia”.

Así las cosas, restituirle el registro a FxM, que le permitiría ir en Alianza con YSQ en las elecciones de 2024, pero también en las locales del 22 y el 23, no sería sino una mancha más al tigre.

Pero todo parece indicar que la suerte está echada. Así está y así seguirá estando el contrahecho y deforme sistema de partidos en México. Este es nuestro Quasimodo electoral.