En la raya

¡CUEN! ¿OTRA VEZ?
La mano negra
Por José Luis López Duarte

Se presentó la última encuesta estatal sobre personajes en el ánimo social para considerarse como aspirantes a gobernador en las elecciones del 2021 y de nuevo se reiteró que quienes aparecen como los más reconocidos son Héctor Melesio Cuén, Rubén Rocha Moya y Gerardo Vargas Landeros, entre otros, tiene mérito, presencia y algún prestigio que pondera la población.

Los tres señalados son personajes muy activos en los últimos meses, quienes buscan un nuevo reposicionamiento después del 1° de julio, elección que tuvo un resultado muy atípico que no representó pros ni contras para ninguno de estos personajes.

Cuén, que perdió la elección a senador, sigue en el ánimo social y con el mismo activismo de la campaña electoral en sus nexos políticos y sociales con la sociedad, específicamente promoviendo tres reformas nacionales con apoyo de más de 200 mil firmas de ciudadanos, reformas que centralmente promueven reducir el financiamiento público a los partidos políticos, cambiar el horario de verano y quitarle el IEPS a combustibles.

Rubén Rocha, que ganó la elección a senador, disfruta su ascenso a la cámara alta del Congreso de la Unión procurando qué hacer en una diversidad de encuentros y en el contexto de la dispersión política de MORENA, así como la alianza que priva en el amlovismo y el gobernador Quirino Ordaz del PRI.

Mientras, Gerardo Vargas, priista destacado y la cara pública del malovismo continúa bregando en proyectarse con dualidad contradictoria de sostenerse en el PRI, de enfrentar o no al gobernador del estado y en ser o no ser priista, lo que traduce su imagen como un liderazgo que quiere y no puede, pero que allí está en primera línea política.

A raíz de que se anunció esta prospectiva electoral para el 2021 que anuncia la encuesta, ha desatado una guerra mediática y política contra Héctor Melesio Cuén de nuevo y en el centro se coloca otra reforma de la ley orgánica de la UAS, bajo el supuesto de que Héctor Melesio Cuén fue el autor de la desaparición del voto universal y secreto para definir a todas sus autoridades, cuando la verdad es que fue Rubén Rocha, siendo rector de la UAS en 1993, fue el autor de dicha ley que no se atrevió a implementar como tampoco el rector Guevara ni Gómer Monárrez.

Fue Héctor Melesio Cuén, que asumió la decisión de reordena el sistema político de la UAS, la crítica situación laboral y la ponderación del bachillerato como el subsistema medular de la educación media superior.

Hoy se habla por los antiamlovistas de liquidar el sistema de la jubilación dinámica y lo amlovistas de su defensa, cuando en realidad ya hace más de diez años que a jalones y empellones se disolvió el fondo de pensiones y se liquidó el doble cobro de pensión y jubilación para los nuevos ingresos, quedando a salvo los derechos de los que los tenían: Punto.

Siendo así, la historia queda al desnudo que de lo que se trata es una lucha política contra el PAS y Héctor Cuén, bajo propósitos que dichas fuerzas no han sabido encarar por sus mezquinos intereses sectarios que ahora pretenden convertirlos en bandera política de MORENA, quedando al desnudo que de lo que se trata es de empezar el boicot y bloqueo al desarrollo político de Cuén. Así, el enredo, la simulación y el revanchismo, son mayúsculos.

AMLO y las Virtudes

AMLO y las virtudes de “un empresariado nacional
dependiente del mercado interno”
César Velázquez Robles

 

La calidad de nuestra deliberación pública es bastante pobre. El espacio donde debían darse cita las diferentes visiones sobre la realidad política nacional y estatal, ha sido copado prácticamente desde mucho tiempo antes de la elección presidencial, por el discurso del odio. Ni siquiera podríamos decir que hay mucho “ruido retórico”. No. Para nada. Lo que domina el ambiente es la descalificación, la diatriba, el insulto abierto y descarado hacia quien expresa una opinión distinta sea en las redes sociales, en los medios o en cualquier conversación cotidiana. La acusación de “reaccionario” que se lanza frente a cualquier comentario que cuestiona las acciones, decisiones y medidas que está adoptando el presidente electo, no tiene nada de inocente. Se cree firmemente en esa presunta “superioridad moral” que da estar de lado de toda iniciativa proveniente de la Cuarta Transformación. Ahí no hay espacio para la crítica, para la duda, para el cuestionamiento. La lealtad es total y absoluta.

Por eso, cuando escuchamos o leemos intervenciones en el espacio de lo público que tratan de ir más allá del ambiente político enrarecido en que nos estamos moviendo, y busca esclarecer nuestra realidad o, al menos, interpretarla sin la mirada obtusa que domina nuestras reflexiones, creemos que, pese a todo, hay posibilidades de enriquecer el debate, estimular la libre circulación de las ideas y acercar posiciones a través del reconocimiento recíproco de nuestra diversidad.

Es el caso del artículo de Gibrán Ramírez Reyes, publicado en el diario Milenio del pasado 19 de noviembre, con el título “El empresariado en la disputa por la nación”. Encontramos ahí un enfoque interesante de interpretación de la realidad política, con el que se puede discrepar o estar de acuerdo pero que, desde un mirador de libertad y tolerancia intelectual, puede y debe ayudar y contribuir a oxigenar un poco este ambiente turbio.

Ramírez Reyes abre su artículo con una afirmación que difícilmente puede ser rebatida: “La distancia entre las interpretaciones (sobre la realidad del país, se entiende) es tan grande que parece que estuviéramos viendo procesos completamente ajenos”. Y en efecto, así está ocurriendo. Hay una especie de disonancia cognitiva entre los actores de la vida política del país, que hace que el diálogo sea sustituido por monólogos y soliloquiosque, como apunto al principio, no añade valor a nuestra reflexión colectiva. El artículo aspira a romper con esa dinámica y, al compartir con el autor ese propósito, quiero también hacer mi modesta contribución a este debate.

1.- Ramírez interpreta el momento actual que vive el país desde la famosa teoría del péndulo,  planteada ya desde hace varias décadas por Daniel Cosío Villegas, y que ha ganado carta de naturalización entre analistas, historiadores, teóricos de la economía y de la política. Visto en retrospectiva, la evolución histórica del país se aborda a través de sus ciclos largos, es decir, que cubren toda una época. Así, se ha producido históricamente “por lo menos desde 1808, una lucha política entre los sectores de las élites económicas ligados al mercado interno y aquellos de vocación externa”.

2.- Habría, así, un ciclo largo de nuestra modernidad que abarca, para utilizar la terminología que busca imponer el nuevo bloque gobernante, la llamada “Primera transformación”, esto es, los prolegómenos de la lucha independentista, los inicios de la construcción del Estado-nación, la disputa entre liberales y conservadores que derivó en un inestable equilibrio de fuerzas, las intervenciones extranjeras en México y los esfuerzos de recomposición de la vida política nacional. El país en esta época fue un desastre. Ni una ni otra fuerza fue capaz de hegemonizar un proyecto de nación. No puede decirse que pudo imponerse un modelo de desarrollo hacia adentro o un modelo de desarrollo hacia afuera. Sin infraestructura, sin aparato productivo, con relaciones económicas propias de un régimen de producción mercantil simple, el país ni siquiera se asemejó a un “castillo  feudal con fachada capitalista de cartón”. Digamos que, apenas forzando mucho los hechos para acomodarlos a la teoría, podemos decir que en esta época se impusieron “las élites ligadas al mercado interno” o las de  “vocación externa”.

3.- Un segundo ciclo, no tan largo por su duración, pero si por su extensión y profundidad, es el de la Reforma, que buscó precisamente organizar ese tránsito de la producción mercantil simple a la producción mercantil desarrollada, es decir, para la implantación del capitalismo. Las leyes de este periodo tuvieron precisamente ese propósito. Fue la etapa fundacional del capitalismo en México, y es precisamente en ese sentido que puede hablarse, para seguir con la terminología en boga, de la “Segunda transformación”. Y creo que esos esfuerzos de la generación de la Reforma, de tímidos no tuvieron nada: leyes como la desamortización de los bienes eclesiásticos o la liquidación de las tierras comunales buscaron precisamente ampliar las fronteras de un capitalismo seminal que pugnaba por abrirse paso en un país que no acertaba a romper con su visión precapitalista. Si, ciertamente, podemos decir que en esta etapa de la historia del país el péndulo se movió hacia el mercado interno.

4.- La larga etapa de la modernización autoritaria, significada por la derrota del movimiento reformista que buscaba instaurar y consolidar el capitalismo en México, representó un nuevo movimiento del péndulo. El sector externo se convirtió en la locomotora de arrastre del sistema, y de esa época data el sistema de ferrocarriles que permitía conectar los centros de producción con los mercados internacionales. Esta etapa de  desarrollo hacia afuera, que de acuerdo con una tipología muy extendida puede definirse como modelo agro-minero exportador, no propició el desarrollo y florecimiento de un capitalismo interno, sino la formación de economías de enclave basadas por lo general en la superexplotación del trabajo, de donde procedía una parte fundamental del excedente económico generado. Ciertamente: el péndulo viró hacia las oligarquías que descansaban en el sector externo.

5.- El movimiento social de principios del siglo XX representó una nuevafase en esta teoría pendular de la historia. El viejo modelo de desarrollo hacia afuera que prohijó una oligarquía económica depredadora y una élite política extractiva, hizo crisis y fue sustituido por un modelo de desarrollo hacia adentro, de mercados económicos cerrados a la competencia externa, por tanto con un mercado interno cautivo. Asimismo, por un mercado político monopolizado a través de las políticas de unidad nacional que inhibiría durante mucho tiempo toda competencia seria por el poder, primero por los consensos activos en que se fincó, y luego por los consensos pasivos en que se desenvolvió el sistema político mexicano hasta ya muy avanzado el siglo XX.

6.- Este nuevo movimiento pendular “para regresar a un proyecto nacionalista fincado en las élites dependientes del mercado interno en la posrevolución mexicana… duró hasta finales de la década de los 70, cuando comenzó a incubarse la dependencia financiera del exterior y la vuelta de un proyecto contrario”, nos dice Gibrán. Aceptando sin conceder, como dicen los abogados, y reconociendo que ese largo ciclo estuvo marcado por profundas transformaciones en el orden internacional e interno, las dos guerras mundiales, la redefinición de la arquitectura financiera global, la nueva inserción estructural de las economías dependientes en el capitalismo que emergió de la segunda posguerra, la crisis petrolera de los años 70, etc., etc., solo forzando mucho el esquema analítico, se puede decir que aquí no hubo otra hegemonía que la de “las élites dependientes del mercado interno”. El correlato político del periodo de “desarrollo hacia adentro”, de fronteras cuasi-cerradas, de ausencia de competitividad económica, fue un régimen con acentuados rasgos autoritarios, con una democracia controlada y dirigida, rasgos todos ellos que pueden reproducirse  y recrearse en el caso de que ahora, como presume Gibrán, el péndulo oscile hacia un régimen más inclinado al desarrollo del mercado interno respaldado por un consejo asesor empresarial “integrado por notables miembros de la oligarquía… (que) tienen en común que son parte del empresariado nacional dependiente del mercado interno”.

7.-  Quienes hemos compartido en sus líneas más gruesas la dicotomía de Carlos Tello y Rolando Cordera en “La disputa por la nación”, asumimos que, en efecto, está por un lado, un proyecto pro-empresarial, privatizador, que deifica al mercado, y que se convirtió en dominante desde los años 80 , y por otro, un proyecto de desarrollo que se propone corregir las profundas desigualdades económicas y sociales, así como la extendida pobreza que es el patio trasero de la modernidad excluyente y concentradora que ha dominado.

8.- Pero ni uno ni otro proyecto se encuentra en estado más o menos puro. Ni el consenso de Washington ocupa todos los espacios de la vida económica y social, ni el Consenso de Santiago es solo una vaga y difusa aspiración. Hay muchos espacios entre los que por diversas razones, sea para impedir una mayor conflictividad de la vida colectiva, sea porque la correlación de fuerzas impide a los grupos oligárquicos imponer políticas draconianas, o porque no pueden completar un proceso de captura del Estado, encontramos algunos equilibrios inestables en países y regiones del subcontinente.

9.- Por eso, sostener “que el proyecto nacionalista moderado, es el que triunfó en julio pasado”es bastante aventurado, para continuar en verso. Hay, en esta visión, una sobrevaloración  de una burguesía que se presume nacionalista, y que en oposición a una oligarquía que se vincula a los intercambios  comerciales de los grandes bloques, está más interesada en ampliar el mercado interno, en reformas económicas y sociales que propicien la  integración, y aseguren una mayor presencia del estado en la vida colectiva.

10.- Según Gibrán, esta burguesía es la que se ha aliado a López Obrador, a través de este consejo asesor empresarial. Estos “notables miembros de la oligarquía”, esta “élite empresarial dependiente del mercado interno”, “unido al respaldo popular hipermayoritario del gobierno entrante, formará parte del bloque histórico triunfante”. ¡Cuánta virtud de los defensores y promotores del mercado interno! ¡Esa burguesía “nacionalista” que tantos ejemplos de entrega a los más altos intereses de la patria ha dado en estos años! He aquí algunos de sus nombres: Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez, Carlos Hank González, Miguel Alemán Magnani.

Esos “notables miembros de la oligarquía” buscan redefinir, como siempre, al amparo del poder político, las condiciones de su nueva reinserción en el modelo de control y dominación política, para asegurar las condiciones de reproducción ampliada de sus capitales.

Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia.
Paso arrollador.

Luego de la apresurada salida de Lorenzo Bundy de banquillo, y casi como si una varita mágica hubiera tocado al “clubhouse” de los Tomateros de Culiacán, los actuales campeones de la Liga Mexicana del Pacífico han enderezado el camino, cosechando un total de 21 victorias a cambio de 14 descalabros y firmemente asentados en la cima de la tabla de clasificación en este final de primera vuelta.

El punto de inflexión para los guindas vino aquel viernes 02 de noviembre, luego de que Culiacán perdiera una ventaja de 3-0 y fuera derrotado 4-3 por los Charros de Jalisco; dicha derrota dejó el récord de Lorenzo Bundy en 8 triunfos y 10 derrotas, marcando su salida de una nave que, al menos en el papel, lucía con la capacidad de manejarse por sí sola.

Hay que admitirlo, Tomateros de Culiacán encontró su estilo óptimo de juego con Benjamín Gil, “El Matador” entendió que el equipo está hecho para jugar a base de velocidad y sin depender del home run; y, ciertamente, con Bundy en el banquillo, era evidente que vendría una ideología distinta a la que tan buenos resultados le ha dado a los sinaloenses.

Lamentablemente, con un calendario tan corto, y con un peso de franquicia tan grande, sin dejar de lado el hecho de que se ostenta el mote de “actuales campeones”, no se podía dejar pasar más tiempo en este experimento, y la decisión tomada ha salido de la mejor manera.

Culiacán recuperó su nivel, los jugadores se encuentran disfrutando su béisbol, y los resultados son palpables, los guindas han ido desde el fondo del standing hasta la cima, y con un buen colchón para lo que resta de esta primera vuelta, todo indica que los ocho puntos otorgados al primer lugar de este primer rollo se quedarán en la casa del campeón.

Recordemos que una temporada regular no define al equipo que se alzará con el campeonato a finales de enero de 2019, no obstante, si nos ponemos a pensar, y aplicando un enfoque optimista, es posible que Culiacán alce la mano para imitar a los Yaquis de Ciudad Obregón de principios de la década, quienes juntaron un tricampeonato de escándalo.

Y, con la primera vuelta en los libros de historia de la “Mex-Pac”, las posiciones quedaron de la siguiente forma:

1.- Tomateros de Culiacán con 8 puntos.

2.- Venados de Mazatlán con 7 puntos.

3.- Naranjeros de Hermosillo con 6 puntos.

4.- Yaquis de Ciudad Obregón con 5 puntos.

5.- Águilas de Mexicali con 4.5 puntos.

6.- Mayos de Navojoa con 4 puntos.

7.- Charros de Jalisco con 3.5 puntos.

8.- Cañeros de Los Mochis con 3 puntos.

De sorprender lo hecho por Venados, quienes han convertido al “Teodoro Mariscal” en un parque de bateo con la reciente remodelación, y da gusto como dos equipos sinaloenses se encuentran bien afianzados en la cima de la tabla, con su presencia en postemporada asegurada en un 85%; por otro lado, Cañeros de Los Mochis y Charros de Jalisco se las verán en chino para conseguir el boleto a playoffs, y sobre todo, sorprende que los tapatíos estén jugando una lágrima de campeonato, sobre todo si le pegamos una escaneada a su roster actual.

Hoy arranca la Segunda Vuelta, y los guindas recibirán este fin de semana a los aguerridos y subcampeones Mayos de Navojoa.

Allá nos vemos.

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Brincando al fútbol, Dorados de Sinaloa sigue desafiando a toda lógica existente, en esta ocasión, el nuevo milagro del “D10s” del fútbol, Diego Armando Maradona, fue haber derrotado de manera categórica al líder del torneo, al temible y, hasta el miércoles pasado, invencible Juárez FC; con una actuación brillante en ofensiva y defensiva, “El Gran Pez” se llevó el duelo de ida con marcador de 2-0, un resultado hasta cierto punto “cómodo”, pero con los riesgos que implica si se decide atrincherarse en elEstadio Olímpico Benito Juárez.

Una actuación impecable del equipo, donde impera el optimismo y la motivación que le imprime el entrenador argentino, quien dicho sea de paso, le ha devuelto la vida a los pasillos del Estadio Banorte, puesto que vimos una entrada sumamente decente en el encuentro del miércoles.

La vuelta se juega el próximo sábado a las 18:00 horas en Ciudad Juárez, Chihuahua, y si Dorados no se traiciona a sí mismo y juega de la misma manera que lo hizo en la ida, seguramente lo veremos peleando una nueva final, a un paso de regresar a la anhelada Primera División Nacional.

Mucho éxito.

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Con esto nos despedimos por hoy, le deseamos un excelente fin de semana y nos leemos muy pronto.