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JAVIER VALDEZ CÁRDENAS

LAS COSAS QUE PASAN

medinawalterio@outlook.comjorgewalteriomed@gmail.com


Tras años se cumplen hoy del asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas. Tres años de la infamia que terminó con la  vida de un hombre que tuvo como premisa fundamental la defensa de la libertad de expresión y la solidaridad gremialA Javier lo saludé por última vez cuando coincidimos en un acto de protesta por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, a finales de marzo de 2017, cuando los periodistas sinaloenses exigimos desde Catedral el alto a la violencia contra los comunicadores.Ahí estaba Javier, al principio apartado en una de las orillas del grupo, pero luego en medio de  todos puntualmente solidario.Cincuenta días  después a él también lo asesinaron.Con Javier Valdez sostuve una relación afectiva producto de mi amistad con Griselda Triana, su esposa, compañera nuestra en la vieja Dirección de Información y Relaciones de la UAS.En no pocas ocasiones compartimos el pan, la sal y muchas ambarinas.Seguí de cerca su actividad periodística y hoy reitero que  siempre me preocupó su temática sobre el narcotráfico y el crimen organizado.Javier Valdez manejó como pocos la producción literaria sobre el tema y como prueba están sus libros y los incontables reconocimientos que alcanzó.Pero era también el moverse en el filo de una navaja que había provocado ya mucha sangre, incluso de otros periodistas y grandes amigos como Humberto Millán, Óscar Rivera y otros colegas.A tres años de distancia su ausencia sigue pesando y desde  luego que el reclamo sigue siendo el esclarecimiento total de su asesinato.Hoy de nuevo va mi abrazo para mi amiga Griselda Triana y para sus hijos.Hoy de nuevo el reclamo social de que se castigue a sus asesinos-Así  están las cosas…ResponderResponder a todosReenviar

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CALAVERAS 2019

Por Jorge Walterio MEDINA jorgewalteriomed@gmail.com

Pues qué pasó aquí

qué tren los atropelló,

se preguntó la huesuda

cuando a México llegó

Las finanzas a la baja

la violencia está a la alza,

aterrada vio la muerte

que el sólo prometer no alcanza

Quizá por ello dijo sonriendo

a mí hoy me toca el honor,

de llevarme hasta su tumba

al tal López Obrador.

Y si acaso se entercara

fingiendo yo no sé nada,

pues ya teniendo otros datos

me lo llevo a La Chingada.

También a la cuarta transformación

porque fue una cosa lúgubre,

se nos murió en Culiacán

un jueves  triste de octubre

 aqu´la lección fue dura

pues  el riesgo fue gigante,

respondiendo los chapitos

de manera desafiante.

También se murió Quirino

que nunca fue gobernante,

aunque todas las encuestas

lo ubicaran adelante.

Su gabinete sufrió

por tanto ajustes y cambio,

y de nada le sirvió

el andar jugando al sabio.

En Sinaloa fue triste

ver fallecer a Morena,

les indigestó el poder

que se les dio en forma plena.

Sus alcaldes no aprendieron

que el buen gobierno da brillo

y muy luego los afectó

el síndrome del ladrillo,

Lo de Chappman en Ahome

y Benítez en el puerto,

dejó muy claro el mensaje

de que fue un gobierno tuerto.

Qué decir de Culiacán

que vivió de la fregada,

soportando groserías

del alcalde Chuy Estrada.

Por los rumbos del Congreso

la cosa estuvo chimuela,

pues no aprendió a coordinar

la diputada Graciela.

 Nos salieron muy flojitos

los señores diputados,

y si tienen alguna duda

pues revisen sus resultados

 Algo triste también pasó

pues fue enorme el desatino,

que los diputados federales

extraviaran el camino

Con Rocha e Imelda Castro

fue igual el desaguisado,

pues se olvidaron del  pueblo

que habían representado.

Cuando llegó a los partidos

la muerte sólo expresó,

al ver tanta soledad

pues qué carajos pasó

Buscando a los de Morena

la muerte dijo ladina,

tienen mucho presupuesto

y  no rentan ni oficina.

Ya por los rumbos del PRI

no oyó el clásico griterío,

aunque tampoco se sorprendió

de ver todo aquello vacío.

Con los de Acción Nacional

y su división interna,

no aprendieron la lección

aquí la lucha es eterna.

Por rumbos de el PRD

sólo alcanzó a ver  a ocho,

quizá con esos le alcance

pa’ seguir llenando un vocho.

Y al seguir su recorrido

no fue distinto en el PAS,

era día de quincena

todos estaban en la UAS

 Con la prensa la calaca

fue muy dura y muy grosera.

pues al ver los periodistas

hasta escondió la chequera.

Toditos van al panteón

aunque  alguno no lo quiera,

ese es su triste final

prensa fifí y chayotera.

Desde luego aquí hay encargo

sospecharán la manera,

ya que eso así lo exigió

en su última mañanera.

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HERIBERTO MILLÁN GODÍNEZ

LAS COSAS QUE PASAN

Por Jorge Walterio MEDINA

medinawalterio@outlook.com

jorgewalteriomed@gmail.com

Siempre le encontré mucha similitud con el periodista Antonio Pineda Gutiérrez,que fue su maestro de periodismo Sumamente triste la noticia de su muerte

Murió Heriberto Millán Godínez, el famoso “negro” de nuestros afectos. Su muerte sobrevino por una vieja afección cardiaca a la que había vencido en varias ocasiones.

Lo conocí en la Universidad Autónoma de Sinaloa a finales de la década de los setenta, cuando Heriberto dirigía el organismo que agrupaba a los estudiantes de la escuela de Odontología de la UAS.

Había llegado a Sinaloa procedente de su natal estado de Hidalgo y en Culiacán encontró el lugar para concretar sus sueños.

Culminó sus estudios de odontología pero fue en el periodismo donde Heriberto Millán encontró su pasión de vida.

A principios de los ochenta y durante muchos años, compartí con él la redacción del viejo Diario de Sinaloa y después nos reencontramos en las páginas de El Sol de Sinaloa.

Había abrazado el periodismo al lado de otros amigos como Leonel Solís, Jorge Luis Telles, Juan Manuel Pineda, Eleazar Camarillo y muchos otros más, con quienes formó parte de la escuela de periodismo que para ellos dirigió Antonio Pineda Gutiérrez.

Inolvidables las tormentosas reuniones que sostuvimos con sus compadres Guillermo Aguilar, Agustín  D. Valdez, con Ernesto Alonso “Chino” Aguirre, Trinidad Altamirano y muchos otros, donde el dominó y las ambarinas enmarcaron gloriosas jornadas.

Heriberto ya está con ellos.

Inició en el periodismo deportivo, que fue la escuela de muchos colegas, y terminó como analista político en radio y en la prensa escrita, a través de su columna “Reencuentro”.

La vida lo apartó un breve tiempo del periodismo y lo llevó a administrar un bar en la vieja colonia Almada de Culiacán. Hasta ahí llegamos por él mi compadre Humberto Millán y yo, y a las semanas Heriberto ya formaba parte de  aquel proyecto periodístico que fue el semanario A Discusión.

En amplia trayectoria recorrió muchos medios de comunicación y oficinas de prensa, Lo recordamos en la Liga de Comunidades Agrarias, en el CDE del PRI, en la CNOP, en el Congreso del Estado, entre otros.

Hace apenas una semana lo encontramos en el Congreso del Estado y estuvo buen rato platicando con Miguel Alberto Ortiz Mata y conmigo.

Con optimismo nos aseguró encontrarse bien de salud y a punto de empezar a cobrar su pensión en el IMSS.

Ya no lo volví a ver.

La tarde noche de este martes mis amigos de Radio UAS me hablaron para darme la triste noticia de su muerte.

Entre a las redes y ya era viral la solidaridad gremial ante su partida.

Días de suma tristeza.

Descansa en paz mi Ne.

Hasta luego amigo.

Mi abrazo y solidaridad para su familia y amigos.

Así están las cosas…