DOS A LA SEMANA: 12 DE OCTUBRE DÍA DEL INDUSTRIAL DE LA QUEJA.

En Argentina mataron a los indios. Casi a todos.

Sólo quedó uno y cobra 30 mil dólares por protestar.

Jorge Luis Borges

Jorge E. Aragón Campos

Ya ni a los españoles los hacen como antes: si estuviéramos en los tiempos de mi tía chabelita, por mucho menos que mandarles a Quirino como embajador ya nos hubieran reconquistado y los hombres andaríamos vestidos como los de Locomía.

Serrat sería aspiracioncita. No fue el autocorrector. ¿Ya la pescaron?

Cuando Colón desembarcó, toda la civilización maya que abarcó desde Tabasco hasta Honduras ya era una lagrima perdida entre la lluvia del tiempo, al igual que los Anasazi de Mesa Verde y los constructores de Paquimé en Chihuahua; mucho antes que ellos, los constructores de Teotihuacán ya se habían vuelto olvido, tanto, que todavía hoy no se tiene bien claro quienes fueron.

Esa narrativa de chingaquedito sacarraja donde niños inocentes de toda inocencia, ancianos tullidos y mujeres embarazadas de cuatro meses en adelante son masacrados, abusados y violados por una banda de gachupines malolientes para luego dejarse ir sobre nuestro oro y piedras preciosas, nuestros recursos naturales, nuestras credenciales del Bienestar, los nip… Semejante abuso y tamaño despojo fueron cometidos aprovechándose de la ausencia del resto de los habitantes de la gran Tenochtitlan, pues guerreros, campesinos, jóvenes, mujeres embarazadas de hasta tres meses… y las otras, habían salido en peregrinación siguiendo el borde norte del golfo de México y luego el de la costa atlántica, hasta alcanzar lo que fue un gigantesco centro ceremonial en la región donde hoy es el Estado de Nueva York, pues la religión que practicaban era profundamente pacifista, inclusiva, intolerante al gluten e inclusiva con toda la comunidad LGBTEMC2. De ellos viene una vieja expresión popular que a ojos vistas mezcla el náhuatl con el español: siendo agujero aunque sea caballero.

Fueron tantas las riquezas que sustrajeron de nuestra patria los españoles, que se ingrieron y no actuaron con responsabilidad: no fueron prudentes para retirarse a tiempo de la Gran Tenochtitlan, prolongaron tanto el pillaje, los excesos y la violación a niños, ancianos y mujeres recién paridas (Primera y única vez que el progreso llega temprano y no me tocó. Pinche suerte), que dieron tiempo suficiente a los peregrinos para cumplir con el rito del Gúdstock durante tres días consagrados a la paz, el amor y la música, así como para luego desandar todo el recorrido hasta un punto muy cercano a la CDMX donde se encontraron con la fuerza española y cortesana que apenas iniciaba su cobarde y abyecta huida. Excuso decirles. Le pusieron a los españoles una de esas madrizas que nomás verlas no te lo aguanta un forense, ya no digamos meterle mano. Hernán Cortés se salvó por un pelito: se las vio más duras que el perris.

Sí conviene abundar sobre el tremendo error de haber desperdiciado todas las ventajas de una victoria deslumbrante, hasta desembocar en un desastre que no fue mayor nomás porque el enemigo que enfrentaban era un pueblo bueno, sabio y con profunda vocación de servicio. La imagen del conquistador llorando durante la noche del topón triste, es una advertencia sobre los riesgos de dejarse llevar por un liderazgo cuya integridad moral no esté por encima de las instituciones. Si así.

El golpe de estado español no tenía ninguna posibilidad frente a la fuerza combatiente de una ciudad a la que le calculan 1 millón de habitantes. Pero como se llevaron nuestros dioses nos dejaron salados y desde entonces no damos una: se vinieron un mundo de enfermedades que arrasó a casi todos. Según fue por una vacuna que les pusieron allá adonde fueron, pero eso no lo cree nadie, salvo los que sí se la pusieron.

En términos de patrimonio cultural tangible, la civilización que estaba aquí cuando llegaron los españoles no había sido capaz de superar a su antecesora, pero en términos del otro patrimonio cultural, el no tangible, aquello era como el actual Guerrero pero en magnitud CDMX. El anfitrión de los conquistadores no era un imperio regido por la razón, era un imperio de terroristas asentado en una ciudad estado impuesta sobre un paisaje de ensueño: un hibrido de fortaleza militar y hotel de lujo cuyo sostén principal eran los tributos extraídos a los pueblos vecinos, sometidos además a una forma primitiva del principio maquiavélico de que lo más conveniente es ser temido: hay historiadores que elevan a 90 000 anuales la cantidad de corazones que se llegaron a extraer en la gran ciudad. Redondeando números, el más impresionante logro tecnológico y científico del imperio azteca fue la creación de un sistema manual para asesinar a una cantidad de gente equivalente al 10% de su población total. En un año. Esa eficiencia la hubieran querido los hornos de Hitler. Las condiciones que soportaban esos pueblos cuando llegó Cortés eran peores a las que en su momento soportaron los judíos bajo el yugo egipcio. Entre el episodio del éxodo y la conquista hay aproximadamente tres mil años de distancia. En términos de cuota de sangre, para esos pueblos la llegada de los españoles aun con su Santa Inquisición, fue como pegarle al gordo sin comprar cachito. Si a eso le agregamos que no fuimos una colonia española sino un virreinato, una figura que no era común porque no era ninguna baba de perico, sobre todo para los naturales que quedaron como hombres libres. Aquí en México los indios no sufrieron esclavitud por ser indios; sí han sufrido discriminación, abusos, vejaciones, malos tratos, pobreza, ignorancia, violencia, analfabetismo pero todo esto confirma que en términos de igualdad han recibido el mismo trato que el resto de los mexicanos; en la mayoría de los casos donde todavía hoy las víctimas han sufrido de esclavitud o de un trato similar o peor al de un esclavo, se trata de mujeres y la razón es por acato a sus usos y costumbres. Si están jodidos es porque quieren, porque ni modo se quejen frente al ejemplo que nos dejó el más humilde presidente de este país, que después de 17 años de esfuerzos logró concluir sus estudios profesionales y cumplir con los requisitos suficientes como para cuidar ovejas en Oaxaca.

Y yo de pendejo haciendo el servicio social.

Estas discusiones en torno al Descubrimiento no son nuevas, existen casi desde el hecho mismo, pero hasta no hace tanto tiempo seguían sin pasar del repertorio común para las jugadas de dominó, la carne asada, la cevichada dominical… que hayan alcanzado el estatuto de tema presidencial y diplomático sí nos revela la pobreza a la que han llegado nuestros políticos y eso es algo serio, pero si nos fijamos en el número de personas y el nivel de atención que le prestan al tema, así como la potencia de sus reacciones, el asunto entonces ya es grave. Le seguimos en la próxima.