Bajo el Sol de Badiraguato (update)

Los amigos ya no son lo que eran antes.

Sus rostros ya no están, sólo sus voces.

Jorge Luis Borges.

A los hombres pequeños se les distingue del resto,

porque lo único grande en ellos son sus rencores.

Melchor Inzunza Cervantes.

Jorge Eduardo Aragón Campos

En plática por vía telefónica con MelchorInzunza, brincó el tema de Bajo el Sol de Badiraguato, un artículo que escribí hace algunos años con motivo del corte de listón en la cabecera de ese municipio, de una calle convertida en galería al aire libre para exhibir en bustos de bronce a los badiraguatenses ilustres; dos de ellos por cierto fueron los invitados de honor: Rubén Rocha Moya y Héctor M. Cuén Ojeda. En el escrito me explayé sobre aquel encuentro pues valía la pena dejar un registro por su peso simbólico, o lo que es lo mismo: porque más adelante se iba a ofrecer.

¡Pues qué creen!

Ambos políticos lograron acumular la suficiente energía para alcanzar velocidad de escape y salir de la órbita uaseña, que no universitaria, y así volar en espacios más altos, más amplios y más difíciles; dos casos irrefutables de self made man exitosos, en una región lamentable donde con eso basta para alcanzar el sitial de corrupto, de ratero, de lavador o los tres juntos.

Afirmaba yo en aquel entonces, que a una sociedad como la sinaloense, cuyo temperamento es el de un ludópata hastiado y con síndrome de abstinencia, desde hace mucho le urgen referentes de que sí es posible llegar más lejos que las balas por la vía del estudio y del esfuerzo; estos dos animales políticos fueron capaces de hacer a un lado convicciones y aspiraciones, para sumarse a la atmósfera soleada de ese día y ser lo que todos debemos ser: hombres y mujeres llanos, con más motivos para sonreírnos que para pelarnos los dientes. Fueron prueba testimonial de que el optimismo es válido y es necesario porque la responsabilidad social es posible y, por si fuera poco, ambos provenían de la misma matriz universitaria. Más no se podía pedir.

Ya llovió desde entonces y algo de agua ha corrido bajo el puente, también tomo en cuenta que el mundo da muchas vueltas y hasta agregaría yo que ahora las está dando en chinga, por lo mismo confieso que no entiendo las razones que están detrás del comportamiento de ambos, porque eso es bronca de ellos y en su salud lo han de encontrar, mi objetivo con este artículo no es exculparlos, muy por el contrario pretendo dejar en claro que los repruebo… a ambos… y con un cero a cada uno, porque francamente ya me da vergüenza estar siguiendo esa…

Historia de un amor sin final,

Que no supo comprender todo el bien,

Todo el mal…

Qué se trae éste par… cada vez somos más los que amenazamos con caer en la tentación de comenzar a pensar mal, para de ahí aceptar que es real la posibilidad de que aquí en Sinaloa no cayó la 4T sino La Zulianita.2, una telenovela venezolana la mar de horrenda: tanto, que por sí sola es bastante para considerar que el precio que han debido pagar los venezolanos, con Chávez y Maduro, no ha sido suficiente. Todavía quedan a deber. Y aquí nos vino a caer de nuevo pero en escenarios reales…

Que le dio luz a mi vida…

Apagándola después…

Si les parece grosería, les comento que mi parecer inicial fue que en Sinaloa estábamos viendo nacer un fenómeno del espectáculo excepcional, de esos que se ven por allá cada 50 años o más: un dueto compuesto por los equivalentes patriarcales de Paquita la del Barrio y Lupita D’Alessio. No me negarán que ahí sí me vería muy perro

…Ay! que noche tan oscura…

Yo no sé qué estafador o estafadores los convencieron a ambos, sobre la caducidad en la conseja de que la ropa sucia se lava en casa y es hoy un anacronismo conservador. Se van a ahorrar el detergente, que está imposible el precio, de acuerdo, pero pasan por alto que la ropa sucia ya ni ocuparán quitársela. Para qué.

Ni es reclamo, ni es regaño, ni nada semejante (Tengo claro que no son mis subordinados), aunque no lo parezca estoy lamentando la manera como están despilfarrando una narrativa que impusieron, donde el mundo no pudo con ellos y eso les confirió una estatura que muy pocos serían creíbles si la presumieran, pero ellos mismos la han puesto en entredicho no sé por qué motivo, a mí sólo me queda pensar que la proximidad de la meta se los comió y cayeron víctimas del síndrome del jamaicón.

Hace 40 años, Jorge Medina Viedas describía a Ruben Rocha como un político que aún poseía las reservas suficientes para sonrojarse ¿Cómo debemos describir nosotros, hoy,  al soberbio patán que sólo tiene un sólo trato que resulta humillante hasta para las chachas? ¿ Que se muestra capaz de asestarle cualquier infamia a sus subordinados y a sus aliados no se diga? De la misma manera ¿Cómo interpretar la increíble metamorfosis de Héctor M. Cuén Ojeda? ¿Dónde quedó aquel hombre fuerte que no se doblaba ante nadie y que hoy se nos exhibe como un auténtico Gutierritos, haciendo un día sí y el otro también el papel de dócil esponja capaz de absorber cuanta indignidad pueda elucubrar el otro? Ambos se equivocan con el timing y ambos lo van a pagar; ninguno lo hará por el precio que tiene calculado; ninguno la hará en la moneda que lo tiene tasado. Ambos acabaron convertidos en la versión moderna de Esaú: Rocha confundió el “Acabo de llegar” con el “Ya estoy”; Cuén piensa que tiene el tiempo suficiente para recuperar lo perdido y acrecentarlo para el 2027. Ambos coinciden en el mensaje que nos han mandado y que les hemos aprendido: Todo, absolutamente todo (Sinaloa, la gubernatura, la UAS), son sacrificables y prescindibles frente al apetito de dos hombres cuya voracidad o resabios o vayan ustedes a saber qué no tiene límites, no tiene rumbo, no tiene claridad, salvo la convicción original en la que de última hora se han refugiado, donde la UAS es más grande que el mundo. De aquella herencia universitaria que los dos se atribuyen, les quedan como rescoldos la tendencia natural a ventilar abiertamente las obscenidades internas, así como a convertir en un lavadero cualquier escenario que sea público y ante ello, sólo se les puede responder como lo hacen en Guasave: tú lo quisiste tú te lo ten. Eso sí, ambos fueron maestros y por lo visto todavía son buenos para eso: nos han enseñado bien claro y sin lugar a dudas, que la política sigue sin superar la etapa de ser una actividad donde se come estiércol sin hacer gestos, a la que le agregan hoy, a manera de especialidad (posgrado pues), el requisito de tragársela en público, en vivo, a todo color y por todas las plataformas.

No sé ustedes, pero yo no me voy a echar así como así seis años, siguiendo los pleitos entre Cuén y Rocha, entre Tomás y Rocha, entre Amador y Rocha… tengo la fórmula perfecta para sortear plazo tan aciago y largo y con gusto se las comparto: perderle el miedo a ser intubado porque vaya que sí existen opciones de vida peores que la muerte. Para el resto no ocupo mayor explicación y como primer paso les recomiendo esta página de Google, donde podrá sumergirse en el apasionado mundo de La Zulianita. Yo no lo hago porque ya sé lo que nos espera y porque el llanto nunca me deja ver ningún final:

DOS A LA SEMANA ¿LA HORMONA O LA NEURONA? HE AHÍ EL DILEMA

Jorge Eduardo Aragón Campos      jaragonc@admin

Vicente Jaime Sánchez (QEPD) decía que toda gran historia debes poder resumirla en un minuto, caso contrario no es una gran historia.

Tanto Clouthier como un servidor, tenemos una relación de amistad personal con Jesús Aguilar Padilla y con su familia, también no olvidemos que también su esposa, la Sra. Rosalía Camacho, cuenta con muchos afectos aquí en la capital, desafortunadamente ella pasa por un quebranto de salud que desde unos días atrás se ha complicado. Ambos fallamos en nuestro objetivo de contribuir (sin que nos lo pidieran) modestamente, para que el trance le resulte menos difícil a la familia. Manuel ya les ofreció explicaciones y disculpas, lo hizo en caliente y de manera pública porque su circunstancia es distinta a la mía. Por lo mismo yo haré lo conducente pero en momentos distintos para cada una. En este punto concluye la parte que atañe al tema en sí. Es decir la parte privada y que no es asunto del resto del planeta porque no es un tema periodístico. Si se enteraron, fue por un acto involuntario y accidental que resulto muy penoso para todos los participantes, de una manera más particular para los dos que lo provocamos porque nos dio vergüenza. Mucha vergüenza. Y no me da vergüenza decirlo porque no fue por una falsedad sino por un error. Quienes piensen que es lo mismo ya no se molesten en refrendarlo. Y si estaban pensando que aquí se va a armar la gorda lamento informarles que todo lo contrario.

Y ahora vamos al negocio.

Te participo que acaba de fallecer la Sra. Rosalía Camacho de Aguilar, esposa del exgobernador Jesús Aguilar Padilla.

Este es el mensaje que yo mandé, sin cursivas, el cual me llegó esa tarde de este domingo seis de marzo, procedente de un buen amigo que es una buena fuente también. Manuel no menciona que antes de actuar él, me pidió confirmación y yo se lo confirmé, como se confirma en estos casos donde lo que tienes es un trascendido: le dije que mi fuente era buena, o lo que es lo mismo metí las manos al fuego por mi fuente… y ahí las mantengo. Y Clouthier hizo lo mismo, porque este diálogo que menciono lo hicimos de forma escrita a través de WhatsApp, ahí le revelé el nombre de mi fuente, lo tiene por escrito pero se lo calló. Ese es un elemento sustancial: el respeto a las profundas y verdaderas reglas de una actividad que es de suyo delicada y que aquí en México, cada día incrementa sus niveles de peligrosidad y de complejidad. No es menosprecio a los afectados si digo que este asunto en realidad es “pecata minuta”, quiero poner en perspectiva que ninguno de los participantes estamos corriendo ningún riesgo ni siquiera parecidito a los que acostumbraba enfrentar Javier Valdez, por citar un ejemplo cercano; lo valioso de todo este vaivén, es el cúmulo de evidencias, lecciones, descubrimientos, etc. que arrojan este tipo de experiencias sobre el campo de la comunicación masiva, que ha sido tan cambiante como el de la comunicación a secas y que está urgiendo a una redefinición sobre la naturaleza y la función de los medios de comunicación convencionales, así como una mínima taxonomía sobre el mundo digital completo, que en veinte años escaló hasta volverse una cosmogonía sobre la cual no solo ignoramos casi todo, además le hemos adosado una vastedad de premisas universales que no son tales, que lo han evidenciado de una manera cada vez más frecuente porque nunca resultan como se había previsto y se sigue insistiendo en aplicarlas de nuevo, acrecentando una confusión que ya no es general sino global, donde una primer consecuencia es que las sutiles fronteras que dividían a los ámbitos públicos de los privados, a los íntimos de los abiertos, a la preferencia sexual de los de la patología… prácticamente han desaparecido. El primer hallazgo es personal y es consecuencia del aislamiento al que me sometió el que coincidieran los inicios de la pandemia y de la nueva programación de SINALOATV.MX. No tuve más opción que ponerme a trabajar, el resto es historia que les ha estado llegando al dispositivo de ustedes desde hace dos años.

Sin darme cuenta dejé de vivir en Culiacán y acabo de calibrar hasta que distancia me alejé porque donde estoy luce igualito pero es tremendamente distinto. Estoy señalando que Manuel lo publicó en Noroeste, o lo que es lo mismo, dio su aval para que Noroeste publicara lo que yo no publiqué nunca. Ojo: el portal de SINALOATV.MX no lo publicó ni tampoco en su extensión de Facebook, así como tampoco en su red de conjurados, ni en sus listas de difusión de Whatsapp, que son ahorita la joya de la corona de su cobertura. Yo lo envié al breve conjunto que, pudiese decirse, es mi círculo personal de WhatsApp, es decir no lo puse en mi página personal de Facebook tampoco. Para efectos prácticos eso y nada hacen dos nadas aquí donde vivo. Desde hace dos años, todo lo que él ha visto de mí le ha llegado a su dispositivo desde el mismo número, tal y como ocurrió en el caso que nos ocupa ¿Por qué iba a pasar por su cabeza que esta vez era distinto? En mi caso, yo no le pregunté porque di por hecho lo publicaría… en la edición impresa. Polvo de aquellos lodos, yo no hago a Noroeste como portal digital, yo me sigo chupando la impresa en el desayuno, concretamente en la parte del cierre, donde sumado al café con pan, se establecen como la trinidad de un desayuno clásico sinaloense. Voy a ser muy específico porque no es un dato menor: Frente al universo de internet, Manuel y yo estamos por encima del promedio en cuanto a alfabetismo digital, aun así no pudimos tomar y hacer congeniar el cúmulo de factores en juego; yo sostengo que el choque provino de la pulsión por “la de ocho”, que acá no existe porque los acontecimientos y su registro son simultáneos. Yo no publico un contenido que no generé yo, en todo caso lo comparto nada más. Manuel hizo lo debido y yo también, según el código de cada uno y al publicarlo nos dimos cuenta de que lo primero es el error y el resto consecuencias: al publicarlo el portal del periódico, se salió del ámbito estrictamente digital y generó una tormenta en un vaso de agua, porque resulta que… antes de que ocurriera todo esto que les he contado, el mismo mensaje que me mandaron a mí lo habían extraído de Facebook, o sea que ya estaba circulando y no nos dimos cuenta porque estábamos haciendo control de daños en WhattsApp, como si se tratara de una exclusiva de un periódico. Es más que nada por eso, que aquí me tienen publicando la aclaración correspondiente, de la manera correspondiente, a gente que tiene la costumbre de leer, porque todo este enredo puede afectar a Noroeste y por seguir el ejemplo de una ejemplar mujer, que en un momento similar exclamó: ¡Porque la nena tiene conciencia gremial! Estoy hablando de Mafalda. No quiero por ningún motivo causarle un daño a un periódico, a una revista, a un portal…  contribuir con parque para los tiros de gracia nunca me ha resultado una experiencia placentera, mucho menos cuando los fusilados están en la misma actividad que yo. Que Manuel Clouthier te tenga considerado como una fuente confiable, al punto de publicarte sin contrastar, no lo pone en mal a él, me advierte a mí sobre el nivel de la responsabilidad social y yo no lo tenía claro; Y es la segunda vez que lo hace. Ha sido otro hallazgo que me movió el tapete: Yo siempre tuve la idea de que el mucho o poco impacto que pudiese tener entre el público, era por mi atractivo físico, como es reconocido por todes, pero que allá afuera mis dichos le compitan a mi irresistible belleza… es como para pensar en subir la tarifa.