EL VIRUS Y LAS MATEMÁTICAS

Jorge Eduardo Aragón Campos  jaragonc@gmail.com

Sócrates fue el de “yo sólo sé que no sé nada”; con esa cantaleta, se dedicó a joder a todos y cada uno de los hombres que compartieron su época, con el recurso de nunca afirmar nada y preguntar siempre; su alegato de que las matemáticas no son una ciencia exacta, sino una especulación mental, consistió en sugerir una carrera entre Aquiles y una tortuga, donde los datos conducían a un número irracional como resultado. Es decir, en la vida real Aquiles alcanzó y rebaso a la tortuga, la hizo morder el polvo, la dejó en ridículo, quedó hecha trizas, no le quedaron ganas de volver a meterse en otra, pero… matemáticamente hablando, todavía hoy Aquiles no logra alcanzarla.

La ciencia, es la herramienta que hemos creado para detectar repeticiones en la naturaleza y a partir de ellas, entender sus leyes y anticipar resultados; nos permite ver el futuro y, cada vez a mayor escala, determinarlo.

El tema del coronavirus, ha resultado de una exuberancia tal, que a diario nos entrega una gran novedad; la del martes 17, fue una tabla comparativa entre España y México, donde en cada país el número de casos es espejo del otro. El pánico que provocó, fue de magnitud 10,000… rollos de papel higiénico. De ese tamaño. España es el nuevo país de moda, desplazó a Italia de la pasarela; Mattarella citó a reunión de gabinete, para el proyecto de hacer explotar otra vez el Vesubio, porque el mundo ya no hace a Italia en el… mundo. La epidemia inició en España mucho después que Italia, pero en tiempo record la dejó atrás y se alzó con el oro, dejando a su cercano rival en un honroso… tercer lugar! En realidad, los mayores estragos han sido para Irán, no sólo por la velocidad de propagación sino por su 10% de mortandad! Pero… Irán? A quién le importa Irán? Más cuándo España acaba de iniciar su reinado!

Nada más hay un detallito: México tiene el triple de población que España. El significado de esto, es que AMLO ya es oficialmente candidato al Nobel de medicina de este año, y si La Mañanera gana el vive Latino, ahora sí el siguiente paso de éste hombre es adueñarse del mundo. El jueves 12 por la noche, la pandemia ofrecía 4 tendencias distintas: Europa, países tropicales (con un -30% de incidencia), Asia, y una anómala donde se hermanaban Hong Kong y Singapur; cinco días después, parió la abuela y se sumaron la iraní, la española y la mexicana (quizá la más baja de todas).

Cada tendencia, reclama un modelo matemático propio para poder hacer pronósticos; todas las medidas preventivas se hacen sobre la base de pronósticos, por eso son preventivas, la pregunta es, entonces, cuál de los 7 modelos se está usando para la toma de decisiones.

No es sospechosismo, ni desplante de conspiranoico, es una pregunta pertinente que no ha tenido respuesta.

El Triunfo Feminista

Jorge Eduardo Aragón Campos       jaragonc@gmail.com

Lo admito, soy fan de la película gladiador; soy de los que conciben al cine como un asunto de buenos guiones y gladiador… es uno de los mejores que conozco. Su profundidad se manifiesta desde el inicio, cuando el protagonista arenga a los jinetes con el grito “Lo que hacemos hoy resonará en la historia”; no dijo sonará; dijo resonará, porque para efectos prácticos lo segundo es una versión mayor y distorsionada de lo primero, por lo cual nos remite a la cosmovisión griega (y los romanos amaban todo lo griego), que ve al caos como una imagen espejo del orden porque, finalmente, todo está constituido por lo mismo.

No andaban tan errados.

¿Quién no vio en la pared del laboratorio de química, el póster con la tabla periódica? ¿Recuerdan su tamaño? ¿La cantidad de texto? Soy insistente en tales nimiedades, porque la tabla periódica no es otra cosa que la lista de ingredientes para construir todo este universo; sí, lo estoy incluyendo a usted, a mí, a la historia, al propio tiempo y a todo el espacio; la idea que estoy tratando de transmitir, es la magnitud de todo lo que se puede hacer con tan pocos ingredientes… pero sabiéndolos ordenar bien… lo cual reclama tiempo. Sí: tiempo. No historia, como lo grito Máximo Décimo, porque el tiempo no se equivoca pero la historia sí, al ser tan falible como su creador.

El tiempo es el orden, la historia es el caos, ambos son fruto de los dos sentidos que puede tomar un mismo proceso que podemos encontrar en todas partes, como por ejemplo usted y yo, que desde que nacimos nos estamos “desordenando” hasta que alcancemos el caos total. Lo mismo ocurre con todo: o está en proceso de construcción, o está en el de destrucción. No es un fenómeno, es una ley natural que podemos encontrar en todas partes, inclusive dentro nuestro, en nuestra compleja individualidad y no digamos en las sociedades que hemos creado. La moraleja a todo esto, es que para ninguna de nuestras preguntas existe una respuesta sencilla, y va tanto para individuos como para la sociedad; estamos parados sobre un entramado de interrelaciones, construido a través de una serie de pruebas error, acuerdos, imposiciones, tiempo, etc. Ese tejido no es otra cosa que el famoso Contrato Social, es tanto o más complejo que el clima mundial y es algo a tomar en cuenta para el abordaje de nuestros problemas y sus posibles soluciones.

Sin duda, el tema de la condición femenina es una de las piedras angulares que sostienen nuestra civilización, su función es tan trascendental, tan necesaria y tan importante, que no debemos pretender lo resuelvan sólo las mujeres, porque además nos ocurre igual con la masculina: ignoramos más de lo que sabemos. Por lo mismo, más vale aceptemos lo evidente y nos enfoquemos en lo urgente; los hombres y las mujeres somos tan distintos en tantas cosas –y están tan a la vista-, que lo primero a resolver es nuestra reticencia para asumir a cabalidad nuestra complementariedad. Es absurdo ese discurso que vuelve la cuestión de género una competencia sobre cuál es el mejor; también es para preocupar como va creciendo el desprecio hacia las voces más cuerdas y prudentes, a la vez que suben de tono las provocaciones y la incitación al linchamiento; me inquieta sobremanera, como muchas mujeres que conozco de cerca y que no hace mucho, de manera seria, trataban de dilucidar asuntos de gran trascendencia sobre su circunstancia individual y genérica, donde la maternidad, el matrimonio, la libertad y la individualidad eran algunos de los principales, abandonaron sus dudas y abrazaron la convicción de que los hombres somos los culpables de todas sus desgracias o, por lo menos, de buena parte de ellas, porque esa y sólo esa tiene que ser la razón para tanto sufrimiento, dado que su superioridad moral sobre nosotros queda fuera de discusión; el pesebre de donde surge esa nueva cosmogonía, es que los géneros masculino y femenino no existen, porque la verdadera división está entre el feminismo y el machismo, y las conceptualizaciones de los dos últimos son distintas según quien de ellas te conteste. Así no se puede.

Dicen los judíos que debemos estar preparados siempre para todo, hasta para el éxito, porque frente a la derrota ya estamos medidos todos. Este lunes 9, aquí en México, el feminismo obtuvo una victoria importante, un éxito rotundo. Felicidades. Se lo han ganado. Lo que sigue es ver que hacen con él.

EL SHOCK DEL REGRESO

Jorge Eduardo Aragón Campos   jaragonc@gmail.com

Los efectos del aislamiento, están razonablemente bien documentados por la NASA y por su homóloga rusa, merced a numerosos estudios sobre el tema realizados a partir del año 1973, cuando se puso en órbita la primera estación espacial conocida como Skylab; en la actualidad y frente a la crisis del COVID, si algo dejó bien establecido la OMS, es que adoptó la estrategia del aislamiento sin tener ninguna idea sobre sus posibles consecuencias en la población. Ninguna idea y ningún interés, agregaría yo. Y así, hasta la fecha.

Antes que nada, debemos poner en perspectiva el hecho de que nunca en toda la historia del hombre sobre la tierra, se había vivido un fenómeno como este, donde la mayoría de la población se sometió voluntariamente a la medida de aislarse en sus hogares. El hecho no es menor, frente a la bien demostrada incapacidad de todos los principales actores para encontrar soluciones nuevas a problemas nuevos.

Existe un fenómeno poco conocido, cuya relación no es con el aislamiento sino con el intercambio de rutinas en grupos de personas cercanas entre sí; no es común; a mí me tocó conocerlo en el ambiente teatral, que es una de las actividades donde se presenta con mayor frecuencia. Les explico:

La parafernalia teatral arranca con los ensayos de la obra a montarse, los cuales inician a la misma hora en que se presentará la obra, lo cual somete a los artistas a un cambio en sus rutinas de vida, que puede abarcar hasta seis meses más la temporada de las funciones. Cuando todo concluye, los integrantes de la compañía despiertan al día siguiente de manera normal, realizan sus actividades cotidianas, etc. hasta acercarse la hora de asistir al ensayo y es entonces cuando descubren que una parte de sus vidas ha desaparecido; se enfrentan a una franja de tiempo a la que se entregaron por completo, en compañía de sus mejores amigos, que están igual de desorientados y sin asideros para retomar lo que se dejó atrás, a meses de distancia. Suena simplón porque así lo parece, porque así lo vemos desde afuera, pero lo que te ocurre adentro cuando te pasa… hay una suerte de vacío y de soledad en verdad muy dolorosa; se parece a lo que experimentamos frente a una pérdida, pero como aquí no tenemos esa certeza, pareciera obedecer entonces a una ausencia pero… ¿de qué o de quién? Un teatrero local, en su momento, intentó aproximarse más a su descripción diciendo que no es la incomodidad que te produce el no saber qué hacer, sino el dolor que provoca la convicción de que no hay nada qué hacer.

En las nuevas generaciones, es notorio y fácilmente demostrable que padecen de una menor capacidad de abstracción con respecto a sus antecesores, esto abarca la noción del tiempo y yo afirmo que la inmensa mayoría, ni siquiera se dio cuenta de por dónde acaba de pasar. Cuatro meses no es mucho tiempo, si los ponemos junto a los 960 que logran quienes alcanzan a vivir 80 años, pero no es tan poquito si lo comparamos con lo que podemos hacer en ese lapso: un paciente con un cáncer avanzado, recibe el diagnóstico y cursa la fase terminal hasta morir y le sobran días; en cuatro meses cruzamos de una estación a otra y todo el mundo natural cambia; en cuatro meses superas un frustrado amor eterno y encuentras otro; en cuatro meses puedes superar para siempre una adicción de décadas; una pareja contrae matrimonio, concibe su primer hijo y conoce su sexo (el de la criatura); en cuatro meses puedes cambiar al punto de volverte otro.

El grueso de la masa laboral de Culiacán está en el sector público, como suele ocurrir con toda capital estatal; ellos, más los que hayan logrado hacerlo, el día tres de agosto se presentarán en sus centros de trabajo después de cuatro meses de aislamiento.