DOS A LA SEMANA: EL MONSTRUO DE ATIZAPAN.

Jorge Eduardo Aragón Campos        jaragonc@gmail.com

Confieso que últimamente me la he pasado algo desconectado del mundo, pero con todo y ello, tengo la opinión de que no recibió la atención debida tanto de los medios como del público un incidente de nota roja, ocurrido durante este mes de mayo en la CDMX, referente a un asesino serial de mujeres que de manera accidental fue descubierto por las autoridades; como El monstruo de Atizapan se le ha bautizado y dado que este artículo llegará a usted en junio, anexo dos enlaces a sendos videos donde se da cuenta del horror al que ahora estamos expuestos; por lo mismo, considere usted la conveniencia de seguir leyendo esta entrega.

Lo más inquietante de toda esta historia de nuestro multiasesino, es que para efectos prácticos reproduce, casi con puntos y comas incluidos, el caso de El carnicero de Plainfield, considerado como el primer asesino serial en USA. Fue el 17 de noviembre de 1957, cuando los dos agentes de la policía que investigaban la desaparición de Bernice Worden, propietaria de la ferretería de Plainfield (Wisconsin), sospecharon que Ed Gein estaba implicado en el caso y decidieron visitarlo en su domicilio para interrogarlo; para estos dos agentes que lo aprehendieron, lo que encontraron ahí fue la mayor experiencia de sus vidas, dicho esto en el peor sentido del término, pues el corazón de uno de ellos no logró resistirlo y murió tres meses después. Desde aquel día, ya no fue capaz de dormir una noche completa y estallaba en llanto sin motivo, describió su viuda. El trauma social fue tanto, que en 1959 Robert Bloch publica una regular novela inspirada en esos crímenes, la cual no obtuvo casi ningún éxito… porque sí tuvo uno.

El director de cine, Alfred Hitchcok, supo ver en Ed Gain la primera expresión concreta, de las consecuencias que puede generar un mal manejo de las contradicciones de una sociedad tan rica y compleja como la estadounidense: compró los derechos para adaptar la novela al cine; el resultado es la película Psicosis, estrenada el 29 de marzo de 1962. El próximo año, se cumplirán sesenta de su estreno y sigue vigente, como una muestra que nos ilustra sobre las inescrutables maneras de que se vale el arte, para ofrecernos abordajes de una realidad siempre en conflicto con lo más profundo de nuestra condición humana: nuestras pasiones y nuestras pulsiones; nuestros temores atávicos y nuestras aspiraciones; nuestras miserias y nuestras grandezas.

La brutalidad y el salvajismo con que Ed Gain trató a sus víctimas, contrasta con la forma como la sociedad de aquel momento trató a la película, que enfrentó numerosos problemas, por ejemplo cuando algunos de los censores insistieron en que se veía uno de los senos de la actriz principal. Hitchcock dejó pasar unos días sin hacer ningún cambio y así la volvió a presentar para su aprobación. Sorprendentemente, cada uno de los censores invirtió su postura inicial: los que habían visto el pecho ahora no lo veían y los que no lo habían visto, ahora lo veían. La película fue aprobada después de que se quitara una toma que mostraba los glúteos de la doble de la actriz. Otro motivo de preocupación para los censores, fue la escena en que Marion tira de la cadena en el retrete. Nunca, ni en el cine ni en la televisión de esa época se había mostrado un retrete de forma directa. Casi puedo oírlos diciendo “Siempre lo hemos hecho así”. Algunos censores se opusieron a la utilización de la palabra travesti en las escenas finales, pero el guionista, Joseph Stefano, los puso en paz con diccionario en mano, demostrando que la palabra no ocultaba ninguna connotación sexual, sino que simplemente describía a un hombre que le gusta vestir ropa de la mujer.

En el programa La Feria que hacemos en Radio UAS, hará cosa de diez años conocimos a quien es hoy miembro del reparto estelar de planta pero sin derecho a jornada reducida, el psicólogo J. Ramón Rodríguez, quien asistió como invitado para platicarnos sobre una investigación en la cual ya tenía varias años trabajando y que hasta la fecha continúa: la guerra contra el narco y la inseguridad que ya se generalizaba en todo el país, estaba generando cada año un número considerable de viudas y de huérfanos para quienes no se contaba con ninguna respuesta ni protocolo para atenderlos, situación que hasta la fecha sigue.

¿Esas mujeres y sobre todo esos niños, qué clase de individuos serán cuando lleguen a la etapa adulta? Fue la pregunta que nos dejó como cierre de su participación.

UAS A LA FINAL EN SUB 15

G. Gastélum

Culiacán, 12 mayo 2021.- Luego de imponerse 7 goles contra 2 en el mercador global al equipo deportes Joyce-catedráticos, el equipo UAS soccer consiguió su pase a la final del torneo nacional sub 15avalado por Federación Mexicana, el cual se va a celebrar en el mes de junio en la ciudad de Toluca, Estado de México.

Los dirigidos por Luis Buelna, auxiliado por Diego Armando Ramírez, con esta contundente victoria en las semifinales, están a la espera del ganador de la otra llave semifinal entre Dorados y Halcones para saber quién va al torneo nacional como campeón de la etapa estatal.

Por lo pronto con goles de Emiliano Campoy, que se despachó con tres, Arath Acosta, Iker Molina, Alejandro Carro y Alejandro Díaz el resto, logran el pase al torneo nacional.

“Ya estamos en la fase nacional gracias a Dios y al esfuerzo de los muchachos que comprendieron y aplicaron muy bien lo táctico para superar a un buen equipo como deportes Joyce”. Señaló el entrenador áureo.

Y añadió: Ahora a preparar al grupo para el ganador de la otra llave. Pero entendiendo que lo primordial vendrá más adelante en el mes de junio que será la fase nacional en Toluca”.

Por último aprovechó, Luis “ravelli” Buelna, para agradecer a quienes también hicieron posible este logro de la escuela UAS soccer: “Quiero agradecer a nuestro equipo de trabajo, a los profesores Diego y Rahí, así como a los padres de familia. Sin el apoyo de ellos esto no fuera posible. Por último y no menos importante el agradecimiento a nuestras autoridades de la Universidad Autónoma de Sinaloa, encabezados por el rector Guerra Liera y el director de deportes José Pérez Reyes”.

Las Mentirosas Redes

Jorge Eduardo Aragón Campos             jaragonc@gmail.com

Decía Bukowski que nadie se acuerda de la injusticia hasta que le toca padecerla. Ante la incertidumbre electoral que priva en todos los cuartos de guerra, ya se pusieron el huarache antes de espinarse y emiten a coro que las redes lo distorsionan todo; las redes mienten; las redes son una amenaza; hay que meter orden en las redes; no es posible que cualquiera pueda publicar lo que se le ocurra.

Son las villanas perfectas.

Somos insistentes en abordarlas como si fueran medios de comunicación, cuando nuestra presencia en ellas exhibe –y nos exhibe- que no lo son ¿A poco antes uno podía entrar a pantalla a enmendarle la plana a López Dóriga? Más de una vez he señalado aquí ejemplos que ilustran sobre una facultad que no pueden poseer los medios de comunicación, mientras que en las redes sociales es innata: capacidad para la autocorrección. Los medios de comunicación no son tal cosa, sólo son reproductores de órdenes que son como los llamados a misa, mientras que en las redes sociales sí se da la interacción personal en tiempo real; de hecho lo correcto es decir nos comunicamos, porque la plataforma de una red social permite que el lenguaje fluya de una forma cada vez más próxima a la presencial: una red social es tal, en la medida que es lo que sus usuarios son. Cuando alguien afirma que las redes sociales mienten, es lo mismo a afirmar que el pan no engorda.

El que engorda es uno.

Las redes sociales deben su capacidad de autocorrección a su imposibilidad para el autoengaño (siempre hay un tweet), aquello de que una mentira dicha mil veces… ahora cualquier verdad que busque ser creíble más vale y no tenga un pelo que le pisen, porque al primer compartido le van a sacar hasta las erratas en su acta de nacimiento.

Cuenta la leyenda que cuando la emperatriz Catalina la Grande visitó Crimea, su amante el príncipe Grigori Potemkin, creó aldeas ficticias, de las que solo existían las fachadas, para dar a la emperatriz la impresión de que su nueva posesión era próspera y hermosa. Desde entonces se usa la expresión Aldeas Potemkin como sinónimo de simulación. Lo que en verdad está pasando (y no les gusta ni tantito) es que antes las campañas se hacían a través de los medios de comunicación, luego mediante encuestas se medían sus resultados para obtener, al final del proceso, un escenario totalmente acorde a las expectativas más optimistas del candidato. Ahora en cambio, los efectos de sus mensajes los tienen frente a sus narices de inmediato, sin intermediarios y sin anestesia y muchas veces no son lo que esperaban, entendiendo no son lo que esperaban como chocantes. No hay candidato al que no lo agarren batiendo babas: a uno dando agarrones al atractivo, otro comiéndose los mocos, etc. lo que nos revela esto es que se mantiene el comportamiento de siempre durante las campañas políticas: una interminable sucesión de escenarios y eventos totalmente controlados, donde el candidato desempeña su papel sólo durante el lapso que va del acción al corte, el resto del tiempo es para la zona de confort de la grilla cortesana interna. Para la vieja escuela, pues, un candidato no es otra cosa que un actor representando ese papel frente a cámaras, frente a micrófonos o sobre un templete. La santísima trinidad de la mercadotecnia electoral mexicana, sumó otro integrante cuando siendo presidente Zedillo, Roberto Madrazo lo desafió en la contienda por la dirigencia nacional del PRI (dale un madrazo al dedazo); vender a un candidato es lo mismo que vender un detergente, afirmó el publicista encargado de la campaña. Siendo presidente, José López Portillo puso en evidencia lo que para el estado mexicano es la comunicación: no pago para que me peguen. Cualquier duda que hubiera quedado sobre el significado y sus repercusiones, fue convenientemente aclarado pocos años después, cuando Emilio Azcarraga Milmo se autodefinió a sí mismo (y con ello a TELEVISA) como soldado del PRI. No sé ustedes, pero yo sí veo un poco difícil lograr que Zuckerberg se le cuadre a López Obrador. Lo peor es que aún y lo hiciera no serviría de nada porque Mark Zuckerberg es el dueño de Facebook, pero no tiene en absoluto control sobre sus usuarios y son estos quienes deciden los contenidos. Quienes insisten en mantener la óptica de los medios tradicionales para controlar las redes sociales, dan por sentado que a mayor cobertura mayor control sobre la audiencia, lo cual equivale a que en los tiempos de José López Portillo, mientras más dinero destinaras a obtener la buena voluntad de los fabricantes de antenas domésticas para televisión, lograrías controlar mejor la programación que por esa vía llegaba a los hogares.