No Hay Coincidencias


En 1976, Armando Ayala Anguiano publicó la novela “el día que perdió el PRI”, donde anticipaba que la presidencia sería ocupada por un panista; en la parte donde se narra la campaña rumbo a la elección, el candidato opositor “se pierde” y nadie sabe dónde diablos está, de ahí que el secretario de gobernación le consulta al encargado del espionaje político y este le confirma que efectivamente “lo traen perdido”, a lo que el secretario responde “aquí no se pierde nadie si no lo decidimos nosotros”.

La anécdota sirve para ilustrar que ya desde entonces, en México la política era una actividad de estafadores, entendido esto en su sentido más básico y original, donde un estafador es aquel que busca hacer creer a sus víctimas en algo que no tiene existencia real. Durante mucho tiempo funcionó muy bien, tanto que resultó suficiente para convencernos a todos de que nuestra clase política estaba compuesta por una especie de illuminati, capaz de prever y controlar hasta “el batir de alas de una mariposa en Pekín”. De entonces viene una expresión que hasta hoy es de lo más común y nadie discute: en política no hay coincidencias.

¡Ja!

De 1976 a la fecha algo de agua ha corrido por el río, al menos la suficiente para que esa premisa gnóstica sobre nuestros políticos cayera derrumbada por ellos mismos, al despojarse de todo intento por simular su verdadera naturaleza de chambistas, exhibiéndose como incapaces frente a la incertidumbre futura tal como usted, yo y cualquier otro la padece.

El truco es que no hay truco, dijera el clásico.

Cada vez es más difícil engañar a alguien ya no dijéramos a todo un país, de ahí que pregunto (la pregunta no es retórica, es en serio) ¿es creíble el discurso del nuevo gobierno sobre su honestidad a toda prueba y su voluntad para atacar la corrupción, cuando por todos los medios el expresidente Enrique Peña Nieto se pavonea en el extranjero acompañado por descomunales güerotas, departiendo en la mesa con Julio Iglesias y en general dándose la gran vida? Hacer esa pregunta es el motivo de este artículo y ya se cumplió. Sea cual sea su respuesta, vale la pena vaya a Google y busque Son incompatibles empresarios priístas y periodismo independiente: Armando Ayala. Revista Proceso 9 marzo 1985. Eso sí, hágalo bajo su cuenta y riesgo, porque como ya todos sabemos Proceso es ahora periodismo traidor y fifí.

Todos Pagan I

Jorge Eduardo Aragón Campos                       jaragonc@gmail.com



Al menos a mí, nuestra reciente crisis con Estados Unidos me sirvió para sacar en claro que a este gobierno, si bien le va, a duras penas le alcanzará para resolver algunos de los problemas que el mismo está provocando, de los de antes –es decir de los nuestros- mejor ni hablar.

La actual legislatura Federal inició funciones el primero de septiembre, es decir que ya cuenta con nueve meses recorridos, mientras que la estatal acumula ocho y los alcaldes siete, siendo el presidente quien menos tiempo tiene acumulado en su haber con sólo seis meses cumplidos, lo que no deja de ser la doceava parte de su sexenio; para muchas, muchísimas cosas, dejo de ser válida la justificación “es muy poco tiempo” y de hecho para el primero de septiembre, fecha oficial de los informes, se extinguirá ese recurso.

Los actuales diputados federales concluirán funciones el 31 de agosto del 2021, es decir ya casi se echan la tercera parte de su periodo, así que es buen momento para iniciar con los balances, los cuales cada quien los hará según sea el objeto de su interés, yo nada más subrayo que esta legislatura se caracteriza por el hecho de ser la primera desde las elecciones de 1997 (LVII Legislatura), en contar con una clara mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, así como en la de senadores y aparte la presidencia de la república, y de propina cualquier cantidad de alcaldías y congresos estatales, es decir que MORENA está gozando de condiciones benignas que ninguna fuerza política había tenido en los últimos veinte años.

Por si ustedes no lo recuerdan, apenas a inicios de la semana pasada los dos grandes temas que ocupaban la agenda nacional, eran Lozoya y las elecciones del domingo 2 de junio ¿qué pasó con eso? ¿Dónde quedaron los numerosos análisis sobre los resultados? ¿Por fin cayó en la cárcel Lozoya? ¿Por qué? Y aprovechando que estamos en ese terreno ¿en qué paró lo de España? ¿Los faltantes de medicamentos? ¿Le sigo? Los problemas más ruidosos que ha enfrentado este gobierno, han sido inventos suyos y eso en el mejor de los casos: no sólo nos están dictando su agenda, nos están imponiendo hasta el modo de andar.

Según ellos.

Sostengo que nuestra clase política ya está instalada de nuevo en el universo de las falsas percepciones, es ese mismo que condujo a la desconfianza en las instituciones, al desprecio de nuestro sistema de partidos, al desbordamiento de la corrupción… pero no al rechazo de la democracia como forma de solución a esos y otros problemas, así que… sí… de nuevo se están equivocando todos: los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen, al menos no éste, que desde 1985 sigue dando muestras fehacientes de su superioridad sobre quienes han ejercido el poder desde entonces.

Esta entrega se trata, pues, sobre abordar el tema de la elección del dos de junio para iniciar las proyecciones hacia el 2021, en particular Sinaloa y sus excepcionales condiciones que vuelve a presentar, como ya lo hizo en el 2016 y que llevó a una serie de errores que todavía hoy siguen pagando la mayoría de los protagonistas. Pero como el espacio se acabó, aquí nos vemos en la próxima.

DOS A LA SEMANA

LIBROS CONTRA COMPUTADORAS (PRIMERA)

Jorge Eduardo Aragón Campos                      jaragonc@gmail.com

El mes de abril pasado, tuvimos en el mundo de habla hispana la conmemoración del día del libro, que esta vez en Sinaloa coincidió con diversos eventos relacionados con bibliotecas, los cuales se prolongaron hasta bien entrado mayo.

Me parece fue en el año dos mil, se hizo una encuesta mundial (una especie de 100 mexicanos dijeron pero a lo bestia, además de objetivo muy distinto) para determinar cuál era hasta ese momento el invento más importante de toda la historia de la humanidad, saliendo seleccionada por abrumadora mayoría la imprenta. No es un hecho menor, pues de la imprenta se derivan la lectura, el libro, la enciclopedia, la biblioteca, así como profundas implicaciones en absolutamente todos los órdenes de nuestras vidas.

Sin embargo, soy de la opinión que ante la rapidez de los cambios provocados por la tecnología, respondemos con un revoltillo de conceptos donde se nos perdió de vista lo importante: para qué queremos la lectura, para qué queremos los libros, para qué queremos las bibliotecas. Sagan decía que el libro era un medio para comunicarnos a través del tiempo: a través de ellos podíamos “escuchar las voces de quienes nos precedieron”, asimismo nuestros sucesores podrán hacerlo con nosotros. La visión de éste brillante científico y divulgador era unánime durante su época: el libro es un medio de comunicación. No sé si ustedes se han fijado, pero las nuevas tecnologías han dejado el campo de los medios de comunicación, peor que la franja de tierra de nadie durante la primera guerra mundial y conste que son de los damnificados más recientes, porque mucho antes las tronadas fueron…las imprentas.

En realidad Gutenberg fue el Henry Ford de su época, los libros impresos existían desde mucho antes y no porque se hicieran a mano, los chinos ya los producían por miles mediante placas de madera tallada, la genialidad del inventor alemán estuvo en la concepción de los tipos móviles, lo cual disparo exponencialmente la producción pues permitió seguir produciendo miles de ejemplares pero ahora de miles de títulos. Gracias a las imprentas (un sistema de producción) los libros (un medio de comunicación) se convirtieron en los depositarios del conocimiento humano.

El concepto actual de biblioteca, como un acopio catalogado y ordenado de obras, es mucho más viejo que el del libro y el de la imprenta, pues hace 2600 años, la biblioteca de tablillas de arcilla del rey Asurbanipal ostentaba más de 20 mil escritos sobre ciencia, religión, gramática, sin olvidar el Poema de Gilgamesh; la enorme distancia que nos separa del último rey de Asiria, proporciona la perspectiva suficiente para encontrar en la escritura el leitmotiv de toda una parafernalia que se homogeniza gracias a ella: es para usarla en nuestro beneficio qué queremos la lectura, los libros, las bibliotecas…

Y así en puntos suspensivos la dejamos. Le seguimos en la próxima entrega.