DOS A LA SEMANA

EL PAR VIAL EN LLUVIAS II

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

En la entrega anterior, quedamos en que ha saltado a la discusión la posibilidad de que el drenaje pluvial de la Serdán se esté haciendo sobre el lado equivocado pues, señalan, en su parte final el agua se carga hacia el lado poniente, al contrario de donde están las bocas del nuevo colector, lo cual es verdad según se vea el tramo pues yéndonos aguas arriba, de Hidalgo a Niños Héroes el agua corre por el oeste, luego cambia al este de Escobedo a Hidalgo y desde el Madero corre pareja, siendo ahí la parte donde inicia una pronunciada pendiente hasta el río, que sin embargo no adquiere fuerza hasta que llegamos a la Juarez, y conste que hasta ahí ya recorrimos casi la mitad de la famosa barranca…y el agua no nos llega ni a los tobillos.

A partir de la DISPAMOCUSA se arma el desgarriate, pues es ahí donde el callejón Corona arroja la mayor parte de su caudal al par vial, esta angosta calle, les recuerdo, capta casi toda el agua que cae hasta por los rumbos del IMSS y, auxiliada por la Andrade (que también pone su granito de arena), según vaya intensificándose una lluvia van cortando el cruce vehicular hacia el oriente (es decir, no permite pasar de la Obregón a la Serdán), primero a la altura de la Colón, luego en la Escobedo y de ahí a Juarez, pero cuando las lluvias son como las de este año (intensas), la fuerza del agua logra cruzar la transversal y entonces va y corta también por la Hidalgo y en casos extremos hasta paseo del Ángel, como ocurrió durante el huracán Manuel. De hecho, Corona y Andrade tienen obras pluviales a la altura de Madero, así que no estoy descubriendo ningún hilo negro, nada más pongo en evidencia que los ingenieros pasados siempre fueron mejores; lo procedente era construir por Corona las alcantarillas, pero esto hubiera sido más costoso, resulta evidente entonces que para ahorrar dinero (vaya usted a saber con qué fin) decidieron hacerlo mal. Barato (según ellos) pero mal: en lugar de atacar los grandes tributarios de la Serdán, resolviendo el problema desde su origen, se pusieron a trabajar en la parte final que, sí, es donde se concentra toda el agua (algo que suele hacer siempre la pinche agua), o sea después de que ya hizo todo el desastre…no antes porque eso cuesta.

El dislate se vuelve más claro cuando vemos que en Sepúlveda hicieron lo correcto, construyendo ahí las alcantarillas desde Buelna hasta Rosales, pues esta calle, Sepulveda, es la que alimenta al par vial justo en ese tramo, que es donde la Corona deja de aportar, pero igualmente viene cortando el tráfico hacia la Serdán desde la Colón (sólo que ahora de oriente a poniente.

Conclusión: cuando llueva trate de agarrar la Serdán por el sur, de Madero en adelante porque antes de ese boulevard sólo podrá hacerlo por Rosales; estoy hablando de lluvias culichis normales, porque de las que hemos tenido son para no salir y punto. Hasta aquí con el drenaje pluvial, pero no es lo único a tratar con respecto al par vial. O sea que habrá una tercera entrega. Ya parece telenovela. Qué güeva.

DOS A LA SEMANA

EL PAR VIAL EN LLUVIAS

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

El par vial culichi, es uno de esos ejemplos mexicanos destinados a trascender a través del tiempo, se ha ganado por mérito propio un lugar de aceptable altura en la cosmogonía de la picaresca política mexicana, es uno de esos casos ilustrativos de la capacidad de un político para crearle un problema a cada solución.

Sin ninguna duda, este año (más tardar el entrante) nuestro par vial pasará a engrosar las listas de Record´s Guinnes, por ser una de las mejores ideas echadas a perder a puro golpe de voluntad. Y es que todo lo hicieron al revés, comenzaron por lo último y dejaron lo primero para más después…y todo mal.

Antes que nada (y con perdón de la expresión): me limpio el que les conté con cuanta credencial técnica me presenten, lo que natura no da Salamanca no lo presta, y tengo sesenta años de experiencia con la calle Aquiles Serdán, antes conocida como “La Barranca”, por ser el punto más bajo del valle donde se asienta nuestra capital. Ahorita ya quién sabe.

Y es que como su nombre lo indica, en el pasado era vista más como un arroyo de temporal que como una calle, pues junto con la Sepúlveda y el callejón Corona, quedaron como las últimas líneas de desfogue para lo que sigue siendo la desembocadura de todo el norte de la ciudad, siendo la Aquiles Serdán (ojo: sólo en su tramo de Benito Juárez a Paseo Niños Héroes.) la cota más baja de todo el sistema. Pero si se han fijado, en las antípodas del malecón, en el tramo de madero a Juarez, nunca ha corrido una cantidad considerable de agua, pero aquí ha ocurrido lo mismo que con la gente: la Serdán agarró mala fama porque ahí se ahogaron dos muchachas en los sesentas, desde ahí hizo fama y se echó a dormir. No ha vuelto a ocurrir nada grave, desde hace medio siglo, y es desde hace algunos cinco años que cada temporada se ahoga gente dentro de la ciudad cuando llueve, pero no en el sector centro.

En este momento, en medios y redes sociales hay una discusión sobre el drenaje pluvial que se está construyendo sobre la calle, afirmando algunos que se está construyendo sobre el lado equivocado…y se equivocan, la horrenda verdad es que no se está haciendo sobre el lado equivocado, de ninguna manera, más bien se está haciendo sobre la calle equivocada.

Peor tantito. En la siguiente entrega les doy la explicación. Aipromis.

DOS A LA SEMANA

HASTA ESO PERDIERON

Jorge Aragón Campos                               jaragonc@gmail.com

Admito que ni quise tomarme la molestia de dedicar más de cuarenta minutos para ver la entrevista a Rafael Caro Quintero, que emitió la revista Proceso; con los pequeños avances que me llegaron en redes, tuve suficiente para formarme una opinión sobre la exclusiva: pura paja, mucho ruido y nulas nueces. Pero ese no es el punto.

Ya va para veinte años, que aquí en Culiacán cayó un operativo federal y militar contra supuestas empresas del mayo Zambada, entre ellas algunas a nombre de quien, hasta donde se decía, eran propiedad de su esposa.

Y va resultando que no.

Ante el aseguramiento de las empresas a su nombre, la señora recurrió a documentación oficial que ya obraba en poder de las autoridades, pues ellas mismas las habían expedido, más concretamente una acta de divorcio expedida aproximadamente diez años antes de la intervención federal, es decir que las eminencias grises de PGR, ejercito, Gobernación y vayan ustedes a saber cuántas dependencias más, no estaban enterados de la disolución del matrimonio, por lo que a la exesposa no se le podía acusar de nada que tuviera relación con el inculpado: nadie se había tomado la molestia de revisar en sus propios archivos el estado civil de quienes eran los objetivos de la investigación.

En su momento, un grupo de amigos reunidos frente al mar, en la playa de El Tambor (Enrique Gil Vargas, Guadalupe Robles, Arturo soto y un servidor), ante los hechos comentábamos la terrible realidad: el narcotráfico conocía y usaba mejor que el Estado, las herramientas que el propio Estado tenía para combatirlos.

Según veo, no sólo en eso han aprendido y mejorado los perseguidos por la autoridad, sospecho que durante su prolongada estancia en la cárcel, Rafael Caro se graduó en Comunicación, Periodismo o mínimo campeón de oratoria, porque hasta como estratega en comunicación política le está dando el quince y las malas al gobierno de Peña, de hecho debo hablar en plural, pues no olvidemos la entrevista de Scherer al propio Zambada hace alrededor de un sexenio.

Dos paisanos nuestros han puesto muy en alto el nombre de Sinaloa, al lograr en dos ocasiones dar de comer en la mano a uno de los medios de comunicación más críticos y profesionales de Latinoamérica, sacándoles entrevistas a modo que con toda seguridad les fueron muy útiles para quién sabe qué fines. Dichosos ellos, que cuando decidan cambiar de giro ya tienen chamba segura: en el 2018 el PRI va a necesitar de cualquier talento disponible. Les va a urgir.