DOS A LA SEMANA

EL PAR VIAL EN LLUVIAS III

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

Por si no se habían dado cuenta, dejé para el último las consecuencias políticas, buenas y malas, del primer par vial de Culiacán.

A Sergio Torres, nadie le podrá negar ser uno de los pocos alcaldes culichis que se atrevió a realizar cambios verdaderos, el par vial es sin duda el mejor ejemplo de ello, pues como proyecto impostergable existe desde…¡veinticinco años atrás! Su necesidad estaba fuera de discusión ¿qué había qué hacer entonces para generar una razonable animadversión contra lo que al principio contaba con una práctica unanimidad? Y conste que el actual, es el primer alcalde que cumple su periodo completo desde los tiempos de Jesús Vizcarra, un periodo no sólo largo sino terriblemente accidentado que como ciudad nos puso en situación de crisis, lo cual operaba a favor de Torres: bastaba con llevársela tranquila los tres años, devolviéndole a la capital la estabilidad perdida para lograr un balance positivo a su gestión, pero prefirió correr el riesgo nada más que no para cubrirse de gloria, sino para volverse la bichi.

Lo primero que hizo nuestro alcalde fue arrojar dudas sobre su desempeño, desde el inicio de su mandato comenzó a demostrar que trae en la cabeza: aire, si no es que humo. ¿Qué pasó con la puntada de los circos? ¿Qué pasó con la puntada del cabildo abierto? ¿Qué pasó con la puntada de los morrines? ¿Qué pasó con…? Y esto por mencionar nada más los casos que en este momento se me ocurren. Total, que para cuando intentó hacer un trabajo serio ya no había dudas sobre su incapacidad, de hecho no faltaron quienes comenzaron a dudar de su cordura pero tampoco es para tanto, simplemente su temperamento chicharronero es demasiado pronunciado y ello hace pensar en otras cosas, pero no, es nada más eso.

Después de aprovechar los primeros meses de su gobierno, para dejar bien establecido que en su administración no se mueve la hoja de un árbol si no es por voluntad expresa de él, se le viene la etapa final del par vial y su monumental dislate de entregarles todo a los camioneros: ahora resulta que sobre la Serdán no circula ningún camión. La primera consecuencia es que todos entramos en sospecha ¿desde cuándo el transporte urbano ha hecho algo bueno por Culiacán? ¿Qué tiene de malo el par vial como para que los camioneros se nieguen a recorrerlo? ¿Por qué ellos no y nosotros sí? Nunca pensé en decir esto: el transporte urbano si tiene algo de positivo para Culiacán. Lo acabamos de descubrir. La Aquiles Serdán, a diferencia de la Obregón, es ya por mérito propio el segundo autódromo de esta capital, pues al no contar con tráfico de camiones carece de esos “obstáculos naturales”, que frenan la tendencia natural de los culichis hacia las altas velocidades. Está muy, muy, muy, peligrosa y para variar la autoridad en lugar de remediarlo está tratando de empeorarlo aún más: no puede uno detenerse sobre la calle ni para levantar un herido porque de inmediato llega la patrulla, y esto es extensivo a todo el par, excepto por la Obregón desde Zaragoza hasta Ciudades Hermanas. Alguien que me explique. Fue tan mala la decisión, que en cuanto llegó a donde sí vive gente (la chapule) comenzaron las protestas, que para variar fueron atendidas con mayores y peores ocurrencias: ahora resulta que sí hay estacionamiento por la Serdán/Juán de la Barrera, pero sólo en la parte donde viven más gritones. Otra vez: Alguien que me explique. Y luego se le viene lo del drenaje pluvial…y para que les platico si ustedes ya lo saben. Qué tristeza, qué coraje. No digo más.

DOS A LA SEMANA

EL PAR VIAL EN LLUVIAS II

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

En la entrega anterior, quedamos en que ha saltado a la discusión la posibilidad de que el drenaje pluvial de la Serdán se esté haciendo sobre el lado equivocado pues, señalan, en su parte final el agua se carga hacia el lado poniente, al contrario de donde están las bocas del nuevo colector, lo cual es verdad según se vea el tramo pues yéndonos aguas arriba, de Hidalgo a Niños Héroes el agua corre por el oeste, luego cambia al este de Escobedo a Hidalgo y desde el Madero corre pareja, siendo ahí la parte donde inicia una pronunciada pendiente hasta el río, que sin embargo no adquiere fuerza hasta que llegamos a la Juarez, y conste que hasta ahí ya recorrimos casi la mitad de la famosa barranca…y el agua no nos llega ni a los tobillos.

A partir de la DISPAMOCUSA se arma el desgarriate, pues es ahí donde el callejón Corona arroja la mayor parte de su caudal al par vial, esta angosta calle, les recuerdo, capta casi toda el agua que cae hasta por los rumbos del IMSS y, auxiliada por la Andrade (que también pone su granito de arena), según vaya intensificándose una lluvia van cortando el cruce vehicular hacia el oriente (es decir, no permite pasar de la Obregón a la Serdán), primero a la altura de la Colón, luego en la Escobedo y de ahí a Juarez, pero cuando las lluvias son como las de este año (intensas), la fuerza del agua logra cruzar la transversal y entonces va y corta también por la Hidalgo y en casos extremos hasta paseo del Ángel, como ocurrió durante el huracán Manuel. De hecho, Corona y Andrade tienen obras pluviales a la altura de Madero, así que no estoy descubriendo ningún hilo negro, nada más pongo en evidencia que los ingenieros pasados siempre fueron mejores; lo procedente era construir por Corona las alcantarillas, pero esto hubiera sido más costoso, resulta evidente entonces que para ahorrar dinero (vaya usted a saber con qué fin) decidieron hacerlo mal. Barato (según ellos) pero mal: en lugar de atacar los grandes tributarios de la Serdán, resolviendo el problema desde su origen, se pusieron a trabajar en la parte final que, sí, es donde se concentra toda el agua (algo que suele hacer siempre la pinche agua), o sea después de que ya hizo todo el desastre…no antes porque eso cuesta.

El dislate se vuelve más claro cuando vemos que en Sepúlveda hicieron lo correcto, construyendo ahí las alcantarillas desde Buelna hasta Rosales, pues esta calle, Sepulveda, es la que alimenta al par vial justo en ese tramo, que es donde la Corona deja de aportar, pero igualmente viene cortando el tráfico hacia la Serdán desde la Colón (sólo que ahora de oriente a poniente.

Conclusión: cuando llueva trate de agarrar la Serdán por el sur, de Madero en adelante porque antes de ese boulevard sólo podrá hacerlo por Rosales; estoy hablando de lluvias culichis normales, porque de las que hemos tenido son para no salir y punto. Hasta aquí con el drenaje pluvial, pero no es lo único a tratar con respecto al par vial. O sea que habrá una tercera entrega. Ya parece telenovela. Qué güeva.

DOS A LA SEMANA

EL PAR VIAL EN LLUVIAS

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

El par vial culichi, es uno de esos ejemplos mexicanos destinados a trascender a través del tiempo, se ha ganado por mérito propio un lugar de aceptable altura en la cosmogonía de la picaresca política mexicana, es uno de esos casos ilustrativos de la capacidad de un político para crearle un problema a cada solución.

Sin ninguna duda, este año (más tardar el entrante) nuestro par vial pasará a engrosar las listas de Record´s Guinnes, por ser una de las mejores ideas echadas a perder a puro golpe de voluntad. Y es que todo lo hicieron al revés, comenzaron por lo último y dejaron lo primero para más después…y todo mal.

Antes que nada (y con perdón de la expresión): me limpio el que les conté con cuanta credencial técnica me presenten, lo que natura no da Salamanca no lo presta, y tengo sesenta años de experiencia con la calle Aquiles Serdán, antes conocida como “La Barranca”, por ser el punto más bajo del valle donde se asienta nuestra capital. Ahorita ya quién sabe.

Y es que como su nombre lo indica, en el pasado era vista más como un arroyo de temporal que como una calle, pues junto con la Sepúlveda y el callejón Corona, quedaron como las últimas líneas de desfogue para lo que sigue siendo la desembocadura de todo el norte de la ciudad, siendo la Aquiles Serdán (ojo: sólo en su tramo de Benito Juárez a Paseo Niños Héroes.) la cota más baja de todo el sistema. Pero si se han fijado, en las antípodas del malecón, en el tramo de madero a Juarez, nunca ha corrido una cantidad considerable de agua, pero aquí ha ocurrido lo mismo que con la gente: la Serdán agarró mala fama porque ahí se ahogaron dos muchachas en los sesentas, desde ahí hizo fama y se echó a dormir. No ha vuelto a ocurrir nada grave, desde hace medio siglo, y es desde hace algunos cinco años que cada temporada se ahoga gente dentro de la ciudad cuando llueve, pero no en el sector centro.

En este momento, en medios y redes sociales hay una discusión sobre el drenaje pluvial que se está construyendo sobre la calle, afirmando algunos que se está construyendo sobre el lado equivocado…y se equivocan, la horrenda verdad es que no se está haciendo sobre el lado equivocado, de ninguna manera, más bien se está haciendo sobre la calle equivocada.

Peor tantito. En la siguiente entrega les doy la explicación. Aipromis.