TRES A LA SEMANA

APRENDER LA LECCIÓN

Jorge Aragón Campos      jaragonc@gmail.com

 

La verdadera novedad del debate de los candidatos presidenciales, es que ni Peña Nieto resultó manco ni Josefina salió tan mansita. Después de eso no hay nada más.

¿Por qué, entonces, Obrador está remontándose ya al segundo lugar y Josefina está relegándose al tercero? ¿Tan mala candidata es ella? ¿A poco así de bien estuvo el peje durante el debate? A decir verdad, soy un convencido de que el perredista fue quien tuvo el peor desempeño. ¿Entonces?

Creo que al PAN ya no lo salva nadie, y esto es porque en el fondo los mexicanos ya no somos aquel pueblo displicente, perezoso intelectual, resignado a lo peor y sin vocación de mejoría. La debacle del PAN no es por su campaña, ni por la candidata, ni por sus contrincantes, es por el mal gobierno realizado por un presidente tozudo, nepotista, incapaz y autoritario… más lo que ustedes gusten de agregar. Los mexicanos estamos pasando la factura y con ello estamos dando una lección a nuestra clase política: el que la hace la paga.

Calderón siempre estuvo consciente de su falta de legitimidad pero, qué le vamos a hacer, para subsanarlo no optó por la epopeya, sino por el autoritarismo: invento una guerra sin planearla, se cargó hacia los militares y nos declaró al resto de los mexicanos como criminales. Para efectos prácticos, hizo lo mismo que Videla con las Malvinas. Así le fue al argentino y así le va a ir a éste. Sólo así se explica por qué a López Obrador le va muy bien en el tec de Monterrey, mientras a Josefina la interpelan. Cómo iba a ser de otra manera, cuando esa comunidad fue agraviada por un presidente que acusó de gatilleros a dos estudiantes de esa institución, masacrados por soldados. E igual con los muchachos de Juárez y con las víctimas de un sinfín de situaciones, donde la ciudadanía ha sido lastimada y recibido, a cambio, ofensas de la autoridad que supuestamente está para protegerla. Y es que Calderón no sabe pedir apoyo, confianza o credibilidad, los ordena. Por eso, este sí que ha sido un sexenio perdido para el país: no hay un solo indicador que le favorezca al gobierno. Es la hora de pagar por ello.

TRES A LA SEMANA

LA SEÑORA ANGÉLICA

Jorge Aragón Campos                                           jaragonc@gmail.com

            La única elección sinaloense, donde hubo oportunidad de romper con el bipartidismo característico de nuestra entidad, fue cuando contendieron por la gubernatura Millán, Goicoechea y Rocha, logrando este último la más alta votación en toda la historia del PRD: 18.5%. En aquel entonces, tanto PRI como PAN vivían sus mejores momentos, muy contrario a lo que ocurre hoy con el albiazul.

Hoy, el PANAL en Sinaloa tiene una buena oportunidad y de hecho ya es la tercera fuerza, el asunto es a qué distancia quedará del segundo… o del primero. Los números le sonríen a Cuén Ojeda, pues si tomamos en cuenta lo obtenido por Rocha Moya y las condiciones en que lo hizo, no es descartable que por el senado, y por algunos distritos, tengamos una elección a tres tercios.

Hasta los más firmes detractores del exrector, reconocen que su campaña es la mejor y la que más se nota, y prevén una votación histórica por lo copiosa… y ahora voy a mi asunto.

Cuén Ojeda acaba de sacar su arma de los domingos: su esposa, la señora Angélica Díaz. La prensa registra ya la presencia de la señora en trabajos de campaña, específicamente el evento del Día del Niño, y es de esperar que sigamos viendo el desarrollo de un nuevo flanco de trabajo proselitista, muy orientado hacia grupos de población cuyo número no es nada despreciable. Una característica de doña Angélica, y que ya muchos le conocen, es que es peor que su marido: madruga tanto o más que él, se desvela tanto o más que él, es incansable e hiperactiva, y su labor en el DIF municipal se distinguió por su intensidad y por dirigirse a los grupos más vulnerables. Pocas mujeres han logrado destacarse de verdad al frente del DIF municipal o estatal, destacando en esto doña Juany Carrillo, esposa de Renato Vega, y si doña Angélica apenas le hace sombra, es porque sólo estuvo un año y en la esfera municipal, pero el trabajo y el reconocimiento ahí están, y ahora la señora se ha sumado a la campaña de su marido, lo cual no es precisamente una excelente noticia para Cuén, pues como él mismo lo comentara (en broma) durante la inauguración de un edificio del DIF, y refiriéndose a la forma de trabajar de su cónyuge: “a mi mujer yo no le aguanto el paso, ni fuera de la casa ni dentro de ella”. Y sí: lo harán apretar el ritmo. Todavía más.

TRES A LA SEMANA

LA GUERRA TERMINÓ
Jorge Aragón Campos         jaragonc@gmail.com


La hipótesis es simple: desde 1994, las formas de hacer política en México cambiaron. Decía Fidel Velázquez que quien se movía no salía en la foto, ahora es distinto: quien no se mueve, no se mete a la foto.
El que quiera ser presidente de este país, debe iniciar su campaña con años de anticipación, como lo hicieron Fox, López Obrador, Calderón y, todo parece indicar, Peña Nieto. A diferencia de antes, ahora la disciplina paga mal y si alguien tiene dudas que le pregunte a Josefina Vázquez Mota, que obtuvo una linda estrellita en su frente de parte de su jefe de partido y actual presidente de la República, pero que frente a los votantes le ha servido para maldita la cosa. Josefina prefirió respetar los tiempos de Calderón, y se olvidó de los de la política. Hizo un pésimo negocio. Atada de manos por la falta de tiempo para deslindarse y posicionarse, tres meses no le van a alcanzar para explicar en qué consiste ser diferente: depende de manera absoluta de la fuerza de la presidencia para su triunfo, pero el sexto año es el de mayor debilidad para un gobierno, y este no es la excepción.
Otro elemento importante: antes, los presidentes salían del gabinete, de la burocracia dorada. Ahora, para ganar es menester venir de puestos de elección popular previos: Fox fue diputado y gobernador, López Obrador jefe del DF y Peña Nieto del Estado de México (la excepción es Calderón, pero no ganó, se la robó que es distinto). Es importante, pues, contar con un currículum avalado por una masa de votantes y la experiencia que ello implica. Esa es otra regla que rompió el PAN: dejó de apostarle a sus políticos y se volcó hacia sus burócratas, es decir, en sólo doce años cumplió un proceso que al PRI le llevó cuarenta. No aprendieron la lección del 2006, con el susto que les pegó el peje.
En los ochentas, hubo una película sobre una guerra nuclear (El Día Siguiente). Los silos nucleares, desde donde acababan de ser disparados los cohetes rumbo a Rusia, estaban a 140 metros bajo el suelo, y en la superficie sólo había una cerca con una caseta al centro y dos vigilantes; uno de ellos sugiere abrir el cubo de la escalera y bajar hasta el área de control, para salvar sus vidas, a lo que el otro responde “no, de ninguna manera, no ves que estamos en guerra”. El de la idea grita: nuestros cohetes tardaran 20 minutos en llegar a sus blancos, y los rusos ya deben saberlo y ya habrán respondido. La guerra ya acabó.
Es la misma idea: la campaña ya acabó. Claro, no faltan quienes, como María de las Heras, sostengan que está peleada, y miren que ella en el 2000 fue la única que anticipó el triunfo de Fox, pero no olvidemos que también en el 2006 ella fue la única que puso en triple empate a Calderón, López Obrador y Madrazo.
Sigo en lo dicho.