PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

En el marco de un animado convivio social y político, el presidente municipal de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza, lo garantizó:

= A mediados del mes entrante vamos a iniciar los trabajos de construcción del nuevo estadio de beisbol profesional para nuestra ciudad; pero esto no es la noticia, lo nuevo es que existen posibilidades de tenerlo listo para cuando arranque la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

= La afirmación nos parece aventurada, señor alcalde – comentamos, entre taco y taco de una carne asada de primer mundo, en un ambiente campestre, no muy lejos de la ciudad.

= Fíjese que no – nos contestó -: la constructora que ganó la licitación se ha comprometido a terminar el estadio para octubre. Para ello van a trabajar no menos de 16 horas por día y hasta jornadas completas, cuando sea necesario. Yo sé que parece difícil; pero ahí está la promesa de los que lo van a hacer. Será su responsabilidad.

= ¿La fecha para la colocación de la primera piedra?

= Le repito: a mediados del mes entrante y de ahí en adelante ni quien nos detenga. El recurso ya está disponible y si esto, que es lo más difícil, ya lo tenemos en las manos, lo demás no representará mayores problemas.

¿Cómo ve?

¡Como para tirar cohetes en plena plazuela Obregón!

¿No?

=0=

Y bien.

Posiblemente usted ya tenga conocimiento de los detalles de la magna obra; pero no está por demás que los repitamos porque esto es algo así como un sueño, no solo para los aficionados al beisbol, sino para todos los que vivimos aquí en Culiacán.

De entrada, el presupuesto es del orden de los 380 millones de pesos, mismos que procederán de diferentes fuentes de financiamiento: los tres niveles de gobierno, el concesionario – lease: familia Ley López – e iniciativa privada, especialmente aquella que, a través del tiempo, forma parte del inventario de patrocinadores del club Tomateros de Culiacán. De la fecha de la colocación de la primera piedra al lanzamiento de la primera bola, seguramente la inversión superará, con facilidad, los 400 millones de pesos.

Esto es algo similar a lo que costó el estadio Sonora, en la ciudad de Hermosillo; pero la intención es hacer algo mejor a lo que ya existe allá.  La eterna competencia entre las capitales de los dos estados más importantes del Noroeste del país, usted sabe.

El propio Juan Manuel Ley, presidente del club local, lo dijo en aquella ciudad , en una de las jornadas de la pasada Serie del Caribe:

= Bonito parque, sin duda; pero el nuestro será superior.

Y es que así como el estadio que por ahora se llama Sonora – no lo dude: será rebautizado en el curso del año – ya fue escenario de la Serie del Caribe Hermosillo-2013; el nuevo parque de pelota en nuestra ciudad, será sede, en febrero de 2017, de un torneo que a lo mejor presentará novedades muy interesantes, como el regreso de Cuba, por ejemplo.

Esto de la sede, no tiene discusión. Nada, ni nadie, le quitará a Culiacán la organización  de la Serie del Caribe, de aquí a cuatro años. La distancia no es grande. El tiempo se va, como agua corriente de las manos.

De eso, ni para qué preocuparse.

Bueno.

Este nuevo estadio, que en su fase de construcción se le conocerá como Tomateros, tendrá capacidad para 18 mil aficionados, cosa que lo convertirá en el más grande de la LMP; contará con todos los adelantos de la tecnología moderna – pantallas electrónicas, sonido de alta fidelidad, escaleras eléctricas y una gran infraestructura suplementaria -; pasto y campo de juego de Ligas Mayores; centro comercial; áreas para juegos adicionales; amplio estacionamiento y un diseño de exteriores, propio del siglo 21. Aquí sí, muy superior al de Hermosillo.

El estadio, como usted sabe, será edificado en el mismo terreno que ocupa hoy el “Angel Flores”. Los trabajos iniciarán en la esquina Suroeste del predio. En Andrade y boulevard Zapata, para ser más exactos. La fachada del inmueble, como lo conocemos hoy día, será lo último que se demolerá, por aquello del incumplimiento, en cuanto a fechas, de la compañía constructora.

Para un sector de los aficionados, hubiese sido mejor edificar el parque en otro sector de la ciudad y dejar el “Angel Flores” como monumento histórico de la ciudad.

En un momento dado se pensó así; pero se cambio de opinión cuando las autoridades dieron a conocer un ambicioso plan para la remodelación integral de la colonia Almada en su totalidad, incluida la construcción de un enorme centro comercial en los terrenos de lo que es hoy La Plaza Ley y lo que fue la terminal de autobuses de Culiacán. Este programa iniciará al corto plazo y representa una inmejorable oportunidad para impulsar esa zona de la capital y ampliar hasta ese rumbo el llamado primer cuadro de la ciudad.

De ese tamaño, señores, es el proyecto.

Un proyecto que será realidad para febrero del 2017, con la Serie del Caribe. Para entonces ya el estadio tendrá hasta tres años en funciones.

¿Qué os parece?

=0=

A manera de colofón.

Junto con el nuevo estadio, habrá también un nuevo nombre.

El legendario estadio dejará de llamarse “Angel Flores” para ser bautizado de otro modo y honrar así la memoria de otros connotados sinaloenses, no necesariamente dentro de las filas de la política estatal

PENDIENTES…

 

 

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Si bien no se puede considerar  como un resultado lógico – por el nivel de juego de todos los equipos participantes – tampoco es algo así como una sorpresa la coronación de Yaquis de Obregón en la Serie del Caribe Hermosillo-2013, que culminó la madrugada del viernes pasado en el flamante estadio “Sonora” de la capital de la entidad vecina.

De hecho, Obregón era uno de los favoritos de la crítica especializada para ganar el torneo, de la mano con Leones de Escogido, club que tiene su sede en el estadio Quisqueya de Santo Domingo República  Dominicana, el cual comparte con los legendarios Tigres de Licey.

Y es que Obregón llegó a esta Serie del Caribe convertido en un trabuco espectacular.

Incluso, podría ser, si mucho nos apura, el equipo mexicano mejor armado para un certamen  de esta naturaleza, a partir de febrero de 1971 y hasta la fecha. México, como usted sabe, ha estado presente en todas estas competiciones, un año después de su reanudación, en el ya lejano 1970.

Y  bueno, hasta eso que la última temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, no fue precisamente la mejor para los Yaquis de Obregón, a la que arribaron con etiqueta de bicampeones. La hazaña lograda en la conquista del tercer título consecutivo no fue nada fácil para la franquicia de la vieja  Cajeme, particularmente en el calendario oficial, en el cual finalizaron la friolera de seis juegos por debajo de Tomateros de Culiacán, plantel que había arrasado con el panorama durante toda la campaña regular.

En esos días, Yaquis estaba en problemas.

Abrió como visita la primera serie eliminatoria, en la que, incluso, cayó en siete partidos ante los Algodoneros de Guasave para calificar, por la senda del “mejor perdedor” a las semifinales, fase en la que le tocó bailar, aparentemente, con la más fea: los Tomateros de Culiacán.

Obregón, sin embargo, comenzaba a carburar tan bien como en las dos últimas campañas, a pesar de la caída con Guasave en siete juegos que, en efecto, fueron sumamente disputados. Para la instancia contra los guindas, los Yaquis adquirieron como refuerzo al texano Jesse Gutiérrez y eso le representó a la tribu un line-up de miedo, con la presencia del campeón bateador, Alfredo Amézaga; el mejor en producciones, Barbaro Canizarez y el monarca en cuadrangulares, Jesse Gutiérrez, que en 20 ocasiones se “fue para la calle”.

Su pitcheo no sufrió variante alguna; pero con Luis Alfonso Mendoza, Marco Carrillo y Rolando Valdez como puntales y con un relevista de clase de Liga Mayor como Luis Antonio Ayala, los Yaquis se convirtieron en una verdadera máquina de jugar beisbol, al doblegar en cinco encuentros a los Tomateros de Culiacán y en solo cuatro a los Aguilas de Mexicali.

Con Iker Franco, en la receptoría; Jesse Gutiérrez, en la primera base; Carlos Valencia, en la segunda; Agustín Murillo, en la tercera; Alfredo Amézaga en el campo corto; Douglas Clarck y los hermanos Contreras en los jardines, más Barbaro Canizarez como bateador designado, tal parecía que los Yaquis podrían jugar hasta sin refuerzos la Serie del Caribe; pero no. Este evento es otra cosa. Fortalecerlo fue  decisión inteligente por encima de los mandatos del corazón, para poder aspirar a algo más que a un papel decoroso. Necesariamente quedarían fuera algunos de los elementos que aportaron talento, esfuerzo y enjundia en la conquista del campeonato.

Y así las cosas, la directiva de la Liga Mexicana del Pacífico, con su presidente, Omar Canizalez a la cabeza, seleccionó a sus refuerzos con un tino monumental. Los nombres ya son de su conocimiento.

Bajo estas circunstancias, México era favorito junto con Dominicana. Ambos llegaron a la final y a la postre la suerte sonrió a los Yaquis de Obregón.

¿Resultado sorpresivo? ¡Para nada mis amigos! ¿O sí?

=0=

Y bien.

Para México esta fue su séptima corona en Series del Caribe y ahora ya igualó a Venezuela en la segunda posición, aunque muy por debajo de los dominicanos, que han ganado 19, dos más que un Puerto Rico, muy de capa caída en los últimos años.

Obregón, a su vez, es el segundo equipo mexicano en presumir de dos títulos en Series del Caribe. El otro es Tomateros de Culiacán, que permaneció mucho tiempo en esta condición.

Culiacán obtuvo su primer campeonato de la competición en 1996, en Santo Domingo y reverdeció laureles en 2002, en Caracas, en el arranque, casualmente, de la era chavista. Obregón fue monarca, por vez primera, en 2011 y solo un par de años después volvió por sus fueros, para bien de la Liga Mexicana del Pacífico y del beisbol nacional en general.

A nivel Liga, los Yaquis se han proclamado monarcas en cuatro de las últimas seis temporadas de la LMP y ya llegaron a siete en toda su historia, para colocarse en el cuarto sitio del escalafón. Mazatlán es el tercero, con ocho; Culiacàn, el segundo, con nueve y Hermosillo, el primero, con la friolera de quince. Obregón ha avanzado un terreno impresionante en estas últimas seis campañas, mientras que Culiacán sigue estacionado en nueve, desde el 2004. Esta última fue la novena temporada al hilo en la que los Tomateros se quedan con las manos vacías.

Las distancias se acortan en la Liga Mexicana del Pacífico.

Y la historia continúa.

=0=

De regreso al punto de arranque.

El sistema de competencias utilizado en esta última Serie del Caribe ya causó las primeras críticas  de la prensa especializada. Casualmente de la misma prensa que, por años, demandó un nuevo esquema, ante el acartonamiento en el que había caído el torneo, reflejado en bajas entradas en todos los países, excepto en el nuestro, donde el éxito siempre está garantizado.

Y déjeme decirle que el modelo usado en Hermosillo-2013 fue propuesto, precisamente, por la Liga Dominicana, que fue la directamente afectada por el nuevo sistema, al perder la final ante los Yaquis de Obregón.

De haberse seguido el esquema anterior, los dominicanos hubiesen resultado los campeones indiscutibles al terminar el torneo  con marca de cinco victorias contra solo una derrota, en el entendido de que, con mucho menos que eso, otros equipos han triunfado en  Series del Caribe. México, el monarca, concluyó con saldo parejo: tres triunfos e igual número de descalabros.

El sistema, sin embargo, establecía un juego final entre el primer lugar contra el segundo, por acuerdo unánime de la Confederación del Caribe.

Así sucedió.

Y el resultado usted lo conoce plenamente.

¿Injusto el procedimiento? Podría ser; pero eso no demerita, para nada, a los Yaquis de Obregón, que hicieron lo suyo en el momento preciso. En la actualidad, los sistemas de competencia no son necesariamente los más justos, sino los que más gustan al aficionado y los que representan mayores utilidades económicas, tan importantes para el sostenimiento del espectáculo, en las cuatro naciones de la Confederación.

Si nos remitiéramos a esquemas justos, entonces Culiacán ya estaría muy cerquita de Hermosillo en cuanto a campeonatos conquistados.

Digo.

=0=

A manera de colofón.

La próxima Serie del Caribe en suelo mexicano se desarrollará en el 2017, seguramente en la ciudad de Culiacán.

Esta sede ya no se la quita nadie a la capital de Sinaloa, mucho menos ahora que tendremos nuevo estadio, tan moderno y funcional como el de Hermosillo, según lo presumió por aquellas latitudes el gobernador de nuestro Estado, Mario López Valdez.

Parece una fecha lejana. No lo es.

Juan Manuel Ley López, el presidente del club Tomateros, ya piensa en Culiacán 2017 y planea repetir el éxito arrollador, en todos los renglones, que se registró en 2001, cuando Naranjeros de Hermosillo fueron nuestros representantes.

El tiempo vuela. Y cuando menos lo esperemos ya estará aquí ¡Culiacán-2017!

Ya nos emocionamos.

Y ya nos vamos.

Dios los bendiga.

 

 

113 Peloteros

Jorge Luis Telles Salazar

 

Un total de 13 peloteros, de los diferentes equipos de la Liga Mexicana del Pacífico, seleccionó la directiva del circuito para reforzar a los tricampeones Yaquis de Obregón y proporcionarles así talento suficiente como para pelear, palmo a palmo, la corona de la Serie del Caribe en su versión 2013, que arrancará el próximo viernes en la ciudad de Hermosillo.

De esos 13, solo dos pertenecen a Tomateros de Culiacán: el norteamericano Marlon Byrd y el capitalino Rodrigo López. A nuestro juicio lo mejor del roster, sin demérito de  otros jugadores originalmente considerados como Ramiro Peña y Ronnier Mustellier, por ejemplo.

Byrd y Rodrigo confirmaron ya su participación y desde este martes entrenarán con el resto del equipo en el estadio “Tomás Oroz Gaytán”, de Ciudad Obregón.

Es posible que el norteamericano no arranque como titular en los jardines toda vez que el manager Eddie Díaz tiene mucho material para escoger. En el caso de Rodrigo, es un hecho que será el abridor de uno de los partidos. El tercero, posiblemente. Y estará en función de su trabajo el que pudiera estar disponible – para un relevo intermedio – para un eventual séptimo encuentro, en el cual estaría en juego el campeonato del torneo.

Rodrigo fue de lo más destacado de Tomateros. El capitalino brilló en todas sus salidas y demostró el por qué todavía es considerado como material de Liga Mayor. Eddie Díaz puede tener muchos brazos para la competencia; pero no utilizar a Rodrigo sería un desperdicio monumental.

Marlon Byrd la tiene más difícil, con todo y su nivel de “big leaguer”. El cubano Barbaro Canizarez será, sin duda, el bateador designado durante toda la serie, de tal modo que si ve acción, será en los jardines, donde tendrá que pelearle un lugar a gente de la talla de Douglas Clark, Jesse Gutiérrez, Chriss Robertson, Karim García y Sergio Contreras, entre otros que defenderán la franela del equipo representante de la Liga Mexicana del Pacífico.

Los seguiremos de cerca.

=0=

Y bueno.

A nuestro juicio, la directiva de la Liga Mexicana del Pacífico, que preside Omar Canizales Soto hizo una selección excelente en la abrumadora mayoría de los casos.

Mire usted:

A Marlon Byrd y Rodrigo López se unen:

José Félix, de los Algodoneros de Guasave, para apoyar el trabajo de Iker Franco, quien será el titular indiscutible de la posición. Félix solo jugará según las circunstancias de los partidos a disputar.

Jesse Gutiérrez, de Naranjeros de Hermosillo – bueno el texano ya estaba como refuerzo, desde el arranque de las semifinales – ocupará la primera base y Oscar Robles, de los Aguilas de Mexicali, fortalece un infield ya de por sí muy completo, con Carlos Valencia en la intermedia; Agustín Murillo en la antesala y Alfredo Amezaga en el campo corto. Otro convocado es el famoso Chuyito López, el short de los Algodoneros de Guasave.

En los jardines, ya lo dijimos: Chirss Roberton, de Mexicali, Karim García, de Naranjeros y Marlon Byrd, de Tomateros, para fortalecer este renglón con Clark y Sergio Contreras.

Y en el pitcheo, Rodrigo López, de Tomateros; Edgar Valdez, de Naranjeros; José Cobos, de Cañeros; Mike Benacka y Oscar Villareal, de Aguilas y Deenis Reyes, de Naranjeros, redondean una línea de serpentineros en los que ya estaban: Luis Alonso Mendoza, Rolando Valdez, Marco Carrillo, David Reyes, Héctor Navarro, Adrián Ramirez, Javier Arturo López y Luis Ignacio Ayala.

En función de la estadística, de su perfil y de su trayectoria, se trata de uno de los mejores rosters conjuntado por club alguno en la historia de la LMP, de tal modo que habrá que esperar, de los Yaquis, una buena actuación en la próxima Serie del Caribe.

Ya lo verá usted.

=0=

¿El campeonato?

Podría ser, por supuesto; pero hay que considerar que así como se logró la integración de un magnífico equipo, las delegaciones visitantes también traerán un repertorio estelar.

Hasta el momento se sabe que República Dominicana estará representada por Leones de Escogido, uno de los dos que juegan en Santo Domingo, la capital – el otro es Tigres de Licey – y que por parte de Puerto Rico vienen los Criollos de Caguas, plantel ya de sobra conocido por la afición mexicana.

La duda es Venezuela, donde todavía hasta ayer tenía verificativo la serie final.

Por supuesto que ni Dominicana, ni Puerto Rico, ni Venezuela vendrán a Hermosillo con lo mejor de sus peloteros en Grandes Ligas puesto que la mayoría de ellos desaíran la invitación; pero, de cualquier modo, les alcanza para pelear la corona, con ánimo, talento y decisión.

Para los equipos mexicanos nunca ha sido fácil ganar una Serie del Caribe, ni tan siquiera en territorio nacional. Y tampoco lo será ahora.

Suerte.

=0=

Bien.

Finalmente los Yaquis de Obregón ganaron el título de la temporada número 55 de la Liga Mexicana del Pacífico e hicieron historia al convertirse en el primer equipo en conquistar tres cetros de manera consecutiva. El tricampeonato pues.

Del mismo modo, fue su cuarta corona en los últimos seis años y la séptima de su historia, para ubicarse en el cuarto sitio, debajo de Venados de Mazatlán (8), Tomateros de Culiacán (9) y Naranjeros de Hermosillo (15). Las distancias se han acortado en las últimas campañas, de tal suerte que las batalla titular dejó de ser un monopolio compartido entre Naranjeros de Hermosillo y Tomateros de Culiacán.

Como hace un año, los Yaquis de Obregón solo ocuparon de cuatro juegos para fulminar a los Aguilas de Mexicali. Y como hace un año, lograron su triunfo definitivo a base de leña pura. Por paliza.

Esta fue la tercera ocasión en que un equipo que avanza a semifinales como “mejor perdedor”, logra el campeonato. Antaño, lo hizo Mazatlán, dos veces consecutivas.

Obregón, en efecto, calificó a semifinales, a pesar de perder su serie de “repesca” ante los Algodoneros de Guasave, porque su “run average” fue superior al de los Venados de Mazatlán, que también perdieron en siete, ante los Aguilas de Mexicali.

En temporada, sus números fueron buenos; pero no impresionantes: 21-14 en la primera vuelta y 16-16 en la segunda. En puntaje, incluso, finalizaron en cuarto sitio y esta fue la razón por la que no iniciaron en su casa la fase de “pley offs”.

Para los Yaquis, sin embargo, esto fue lo de menos.

El ritmo logrado tanto en semifinales como en la gran final, fue simplemente impresionante. Y ahí está la estadística, que no deja mentir.

Digo.

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A manera de colofón.

Todo listo en Hermosillo, para el arranque de la Serie del Caribe 2013, en el modernísimo estadio Sonora, en las afueras de la ciudad.

Si no tiene boletos para el beisbol, ni alojamiento reservado, mejor ni vaya.

Aquello estará a reventar.

Y si aún así decide emprender la aventura, pues disfrútelo, que de algún modo se las arregla uno. ¿No?

Ya nos vamos… Dios los bendiga.