¿Tienen Vocación de Sustentabilidad las Ciudades Mexicanas?

El ser humano, al  haber alcanzado un nivel elevado de industrialización y de salud, además de su preferencia por las  ciudades  como el lugares ideales para vivir, ha hecho que los retos del crecimiento desmedido de estas durante el siglo anterior y el presente las pongan ante el reto ineludible de la sustentabilidad.

A finales de Mayo de este año se llevó a cabo el primer debate entre los contendientes a la jefatura del Distrito Federal. Llamó más mi atención este debate y no el segundo, por la condición de que la propuesta y el enfoque fueron totalmente urbanísticos, es decir, que los aspirantes a la jefatura de gobierno de la mayor ciudad de este país tendrían que avocarse a sus problemas urbanos específicamente.

Miguel Ángel Mancera, actual jefe electo, que quienes lo conocen lo describen como una persona de temple estable sin exalto y permanente e invariablemente cortés, con un impulso energizado y tesonero,  muestra una propuesta de intervenir a la ciudad en tres ejes:

  • Sustentable
  • Social
  • Estratégico

Este último, consiste en apuntalar cuatro zonas deprimidas y así crear corredores culturales, tal y como se consiguió en los alrededores del monumento a la Revolución; ganarle espacio al automóvil hasta con un formato llamado “parques de bolsillo”, y resaltarlos con una plataforma llamada IMX para generarlas en zonas de desarrollo social, ciencia y tecnología asesorada por el mismo Dr. René Drucker Colín, director de Universum y los laboratorios de neurocirugía de la UNAM, desarrollando vivienda y comercio, plan verde y tratamiento del agua, abasto y decisión de transporte, sustituyendo microbuses y acrecentando metro y metrobuses, estableciendo bonos a agricultores para detener la deforestación, que es de 40 hectáreas por año, ríos vivos y rescate de zonas con ecocidios, política de uso del suelo y tenencia de la tierra, reutilización de predios abandonados, planteamientos de reutilización de espacios huecos y reciclaje de la ciudad subutilizada, medida oportuna para las ciudades expandidas y huecas, además de considerar la utilización y aprovechamiento para energía de las 9 mil toneladas de basura diarias que son emitidas por 479 mil viviendas con 12% de orgánica y 88% de inorgánica, pudiendo generar activos por 432 millones de pesos, con ejemplos como el de Paris, Francia, donde se deposita la basura en el mismo centro de la ciudad, con todo un sistema de combustión y filtrado de gases para el inteligente abastecimiento  de agua caliente  a la ciudad, pero para a completar el cuadro con un sistema de amortiguamiento y almacenamiento de agua pluvial, donde lo importante es retener y no correr el fluido de los cauces hacia el mar. Son medidas que en primera instancia harían del Distrito Federal una especie de laboratorio de las prioridades de sustentabilidad, para posteriormente aplicarlas gradualmente al resto de las  ciudades del país.

El  director de la Facultad de Arquitectura Dr. René Armando Llánes Gutiérrez junto con el MA.  Juan Carlos Rojo Carrascal  me expusieron que pretenden ejercer proyectos urbanísticos donde se cubran todos estos requerimientos en un esquema de Rehabilitación Urbana –Rehabilitación Arquitectónica como satisfacientes para el reciclaje de la ciudad, comprendiendo;   a la sustentabilidad, socialización, imagen urbana, equipamiento, vialidad, transporte estatal-municipal, como ejes y con consenso de gobiernos, universidades, instituciones, asociaciones civiles, transportistas y habitantes.

Lo que no se ve ni siquiera es el comienzo por parte de nuestras autoridades, es más , hay operaciones como las de tránsito municipal-estatal donde el estado administra la recaudación fiscal y la operación de semáforos haciendo una violación al  artículo  115 constitucional y así al hacer extensión y propiedad dentro del municipio,  Nuestra ciudad también debe encausar sus esfuerzos desde ahora en esa dirección, lo que ni siquiera se vislumbra de parte nuestras autoridades, acentuando además la poca participación ciudadana y de los cuerpos colegiados, así como la falta de independencia y autentificación del IMPLAN. No olvidemos comenzar una vocación sustentable como un hábito social y de convivencia, hoy es día que los ciudadanos despertemos y tengamos conciencia que la viabilidad y éxito de la ciudad como medio ideal para vivir del hombre está en peligro, las voracidades neoliberales hacen posible el colapso, la igualdad  y todos los principios de convivencia necesitan implantarse en el urbanismo, la satisfacción de todos crea sentido de permanencia y pertenencia, es hora de retomar los planteamientos de renovación social en la circunstancia moderna, no debemos dejar ningún rubro suelto, la sustentabilidad es la culminación de un proyecto completo.

ARQUITECTURA CRISTIANA: CARACTERÍSTICAS Y SIGNIFICADOS

Por: Dr. Daniel Chiquete

 

INTRODUCCIÓN

 

La arquitectura cristiana es casi tan variada como lo son las formas en que las comunidades de creyentes se organizan para celebrar y comunicar su fe. En la Biblia no existe indicación alguna sobre la forma que deben tener los templos cristianos ni sobre los elementos simbólicos o utilitarios que deben contener. En realidad, el cristianismo nació sin tener siquiera en mente que habrían de tener la necesidad de construir lugares especiales para desarrollar sus actividades. Hasta el siglo IV la iglesia no construyó templos, y esto por diversas razones, entre las principales es que no tenía el poder económico, político y social para hacerlo. Las primeras generaciones creían en el inmediato regreso de Cristo y no se preocupaban por construir templos. El primer edificio que se reconoce en la actualidad como una modificación y adaptación consciente para celebrar un culto cristiano, según la investigación arqueológica, se encuentra en la ciudad de Dura-Europos, a las orillas del río Éufrates, la que en el año 256 fue adaptada para celebrar la liturgia, incluyendo la realización de bautismos, como lo atestigua la gran pila bautismal que contiene, a la cual se desciende a través de varios escalones.

 

Para entender la forma, la función y el significado de los templos cristianos es necesario considerar al menos tres elementos determinantes: 1) la teología o las ideas religiosas dominantes en la comunidad, 2) las formas litúrgicas que la comunidad cultiva y 3) el contexto socio-urbano donde ellos son construidos, incluyendo las posibilidades económicas de la congregación. Estas variantes están presentes tanto en el catolicismo como en las diversas familias confesionales del protestantismo, incluyendo a las iglesias pentecostales. Sin duda, hay elementos invariables, o al menos muy repetitivos, que generalmente distinguen un edificio como iglesia cristiana, pero también son muchos los elementos propios de las diversas tradiciones cristianas, los que también coadyuvan a darles una identidad corporativa. En otras palabras, hay algunos elementos arquitectónicos comunes y muchos otros específicos y diferentes. Por ello la intención de este escrito es resaltar algunos de estos elementos en la arquitectura cristiana y compartir alguna información sobre su significado.

 

  1. I.              LA ARQUITECTURA CRISTIANA ANTIGUA

 

En realidad, los espacios construidos por la iglesia para actividades litúrgicas son una aparición muy tardía. Desde que la Iglesia se convirtió en una fuerza social y política importante dentro de las estructuras del Imperio Romano, lo que hizo fue tomar edificios ya existentes y adaptarlos a sus necesidades. La forma más representativa a partir del siglo IV fue la basílica, que en su origen era unaespecie de juzgado civil, aunque también cumplía otras funciones administrativas del Imperio. Adaptadas y dispuestas interiormente con algunas modificaciones y mobiliario específico, las basílicas cumplían bien los requisitos para ser usadaspara actividades litúrgicas. Desde entonces el nombre basílica entró el vocabulario arquitectónico como propio de las iglesias, pero en su origen, como su nombre revela (basilikos, basileía: “gobernante”, “reino”), estaban al servicio de funciones de gobierno.

 

A partir del siglo V las iglesias cristianas empezaron un proceso de transformación paulatino, donde los cambios formales obedecían principalmente a las tradiciones constructivas propias de cada región y a las necesidades específicas de cada comunidad (por ejemplo: protección contra ataques, densidad de afluencia a la misa, desarrollo de aspectos litúrgicos, etcétera).

 

Con el inicio de la Edad Media, y hasta el siglo XIII aproximadamente, no hay un estilo arquitectónico de mayor impacto en la arquitectura cristiana que el románico (Machado, 2001). Las iglesias de este periodo generalmente son masivas, claras en su formalidad, con gran predominio del muro espeso y sólido, con pocas ventanas. Son iglesias construidas en un mundo inestable, de un cristianismo en expansión y al mismo tiempo a la defensiva, donde la liturgia acontece en un espacio interior protegido, con poca luminosidad, y en un proceso creciente de simbolización y ritualización de los actos litúrgicos.

 

El otro gran estilo medieval es el gótico, caracterizado formalmente por su verticalidad y luminosidad. El gótico representa una diferente concepción de Dios, la vida y la liturgia, la cual es producto a su vez de una nueva situación general de vida (Anaya Duarte, 1996). La plasticidad de este estilo, sus portentos edificatorios y sus llamativos logros estéticos dan cuenta de un desarrollo tecnológico importante y un cambio de mentalidad religiosa propia del cambio de época del primer al segundo milenio. Para entonces la vida religiosa es el centro y la fuerza vital de Occidente, y la liturgia cristiana y sus templos una de sus expresiones culturales más significativas.

 

Como no es la intención de este ensayo analizar cada estilo, me limito a subrayar que la liturgia de esta época está muy marcada por el misticismo y la interiorización de la fe. Estos factores son determinantes para entender una arquitectura que se caracterizará por la acentuación de aspectos formales verticales, la importancia de la luminosidad y la plasticidad de sus formas arquitectónicas. Liturgia y forma arquitectónica se corresponden perfectamente, y éstas a su vez son el reflejo de una espiritualidad mistificada y en cierto sentido optimista.

 

  1. II.            LA ARQUITECTURA PROTESTANTE

 

A pesar de la irrupción de la Reforma protestante, tuvo que pasar aún mucho tiempo para que surgiera una arquitectura que se pudiera denominar protestante, es decir, una que reflejara en su forma y organización espacial las concepciones teológicas, los cambios litúrgicos y las circunstancias históricas distintivas de esta nueva expresión cristiana. Lo que sí se manifestó casi de manera inmediata y que tuvo repercusiones en algunos aspectos visuales, fueron loscambios en las representaciones pictóricas y escultóricascomo consecuencia de los debates teológicos y las descalificaciones mutuas. La arquitectura cristiana había alcanzado ya en el siglo XV una gran vitalidad formal y riqueza visual, tanto en la pintura como en la escultura. Y debido a la importancia simbólica y medial de lo visual, es de entenderse que pronto ambos bandos beligerantes llevaran sus ataques a este plano, unos defendiendo los usos y costumbres y otros atacándolos.

 

Las discusiones sobre el valor de las representaciones materiales de las cosas y los seres divinos tenían ya una larga historia previa a la Reforma protestante. La voz más autorizada e influyente fue, sin duda, la de Tomás de Aquino, para quien las imágenes religiosas cumplen tres funciones principales: 1) promover la piedad, 2) recordar el ejemplo de los santos, y 3) enseñar a los ignorantes. Las imágenes son concebidas por Santo Tomás como laicorum literatura, posibilidad de instrucción para los iletrados o pueblo sencillo (Chiquete, 2008, p. 72). Esta posición realista y práctica de Santo Tomás podía ser compartida en los círculos más instruidos, pero el pueblo común vivía una religiosidad donde la devoción a las imágenes, especialmente las marianas, había sustituido a la devoción por Cristo.

 

Debido al énfasis cristológico de la teología de la Reforma, así como también a la influencia que los aspectos visuales jugaban en la religiosidad popular, algunos de los reformadores de la primera generación tuvieron posiciones radicales en contra de las imágenes, como fue el caso de Andrés Karlstadt, colega de Martín Lutero en Wittenberg, exigió desde principios de 1522 la eliminación de las imágenes de las iglesias, porque consideraba que eran adoradas como ídolos. La oposición mejor fundamentada teológicamente fue la presentada por Juan Calvino, para quien la fe debe ser soportada más por la razón que por la emoción (Abumanssur, 2004, p. 75), esto es, prefería el texto escrito y razonado que la imagen o escultura abiertas a la emoción y la subjetividad.Sobre las imágenes, Lutero representó siempre una posición moderada: “Donde las imágenes son quitadas del corazón, ellas no pueden hacer daño al ojo. Dios prohíbe las imágenes que uno pone y adora en lugar de Dios. No prohíbe toda imagen, sino sólo la imagen de Dios que se adora”. (Chiquete, 2008, p. 73). De los cambios más importantes en relación a los elementos iconográficos, el de mayor relevancia fue el retiro de crucifijos en muchas iglesias, aunque posteriormente se volvieron a colocar, pero con un cambio muy significativo: en las cruces ya no estaba el Crucificado.

 

Mientras las discusiones se daban en este campo, en el aspecto arquitectónico no hubo cambios notables. En las primeras décadas de la Reforma, no hubo cambios radicales en la forma de construir los templos. Es más, no se construyeron nuevos, sino que sólo se adaptaron los existentes a los cambios litúrgicos que introdujo la Reforma, donde las nuevas convicciones eclesiológicas repercutieron de manera directa en la celebración de la liturgia y en la concepción de los espacios adecuados para realizarla.

 

Se continuó con la práctica común de la Edad Media de utilizar los templos cristianos para múltiples actividades, como lugares de enseñanza, almacenaje de alimentos, reuniones comunitarias o la realización de transacciones comerciales. Los principales reformadores concordaban en atribuir a los templos, un valor utilitario más que religioso. Según Lutero: “No hay otro motivo para construir iglesias, que el de que la gente se reúna para poder orar, oír la predicación y recibir los sacramentos”, y también afirmó: “En las iglesias no sucede otra cosa, más que nuestro amado Señormismo nos habla por medio de su santa Palabra y nosotros, por nuestra parte, hablamos con Él por medio de la oración y la alabanza” (Chiquete, 2008, p. 75).

 

En las próximas décadas, tres de los postulados teológicos centrales del protestantismo poco a poco fueron materializándose en los templos: 1) la preminencia de la Palabra, 2) el sacerdocio universal de todos los creyentes y 3) el carácter no sacrificial de la liturgia. El púlpito es elevado sobre el altar y sobre la comunidad oyente, tanto por cuestiones simbólicos como prácticas. Era necesario resaltar la centralidad e importancia de la Palabra, así como también era oportuno que la comunidad reunida fuera favorecida por la acústica para poder escuchar y entender mejor el mensaje, ahora predicado en su propia lengua. Este púlpito fue ganando con el paso del tiempo mayor relevancia arquitectónica en cuanto a su diseño y posición en el interior de las iglesias protestantes.

 

Muy relacionado con el valor de la Palabra está la nueva disposición de usar bancas para que los fieles puedan escuchar la predicación estando sentados y no de pie. Es el protestantismo quien introduce el uso de las bancas en los templos, ya que anteriormente los fieles permanecían de pie mientras se celebraba la misa. Además era necesario organizarlas bancas de tal manera que la comunidad estuviera a una distancia adecuada al predicador para que pudiera escuchar mejor el mensaje. A la centralidad de la Palabra se une ahora una mayor sensibilidad hacia la participación de la comunidad en la liturgia, hacia su “sacerdocio” incluyente. Los espacios interiores poco a poco se irán pensando más en función de la comunidad y menos en función del acto individual de la persona celebrante. Además, como la liturgia protestante no ritualizaba un sacrificio sino un encuentro de Dios con el ser humano a través de la Palabra y los sacramentos, la mesa sacerdotal perdió en masividad y ubicación centralizada, convirtiéndose en la mesa eucarística, generalmente alineada en un eje con el púlpito y el órgano, otra novedad del templo protestante.

 

En la Europa continental, especialmente en las regiones luteranas del norte, y en menor grado en las calvinistas de Francia y Suiza, también se fueron dando cambios paulatinos en la arquitectura exterior e interior (Vidal Rojas, 2012). En términos generales podríamos calificar la arquitectura de esta familia como más austera y racional que la luterana de Alemania, lo que también es reflejo de una teología y eclesiología más influenciadas por la herencia calvinista propensa a la racionalidad y la claridad. Estas características se ven confirmadas por la mayor iluminación que caracteriza los templos de estas iglesias y la limpidez de sus superficies construidas. La arquitectura protestante se volvió hacia la búsqueda de destacar los aspectos racionales y funcionales de los templos, evitando expresiones emotivistas extremas. Las paredes desnudas y el ambiente de austeridad buscaban centrar la atención del oyente en la predicación y evitaban cualquier elemento dispersivo de la atención.

 

  1. III.           LA ARQUITECTURA EVANGÉLICA

 

Para entender la arquitectura evangélica de América Latina es imprescindible tener una noción mínima de la arquitectura protestante en la Inglaterra de la época de las migraciones hacia América del Norte, ya que las iglesias protestantes que surgieron o se instalaron en suelo americano, cuando construyeron sus templos lo hicieron siguiendo modelos ingleses(Vidal Rojas, 2012). Las iglesias evangélicas que protagonizaron la evangelización no católica de América Latina, en diferentes grados y con ciertos desfases de tiempo, fueron principalmente las metodista, congregacionalista y bautista, las que por lógicaejercerían también la mayor influencia en lo teológico y lo arquitectónico, tanto en el medio evangélico, así como posteriormente en amplios sectores del pentecostalismo.

 

Observando los modelos ingleses, vemos que la característica dominante en los siglos XVII y XVIII era construir pequeñas iglesias, de poca presencia urbana pero bien diseminadas, acompañadas de altos campanarios que aseguraban la preminencia visual urbana del templo, es decir, debido a las dificultades de obtener terrenos amplios, las iglesias no las diseñaban para imponerse en su masividad sino en su altura. Generalmente se construían de ladrillo, con una estructura sencilla de una sola nave, con una planta rectangular direccional, es decir, ligeramente más larga que ancha. Otros elementos muy característicos de esta tipología es que generalmente la torre de campanario se localiza sobre el acceso, destacándolo, y se utilizan arbotantes y ventanas góticas, es decir, sin perder la identidad y austeridad reformadas (Vidal Rojas, 2012).

 

En cuanto a la forma externa y la percepción visual que se logra, esta arquitectura tiene una identidad bien definida e identificable, ya que sus características generales se conservan sin grandes cambios entre diferentes edificios o regiones. Hay transformaciones en el estilo que llevan del barroco y el manierismo (hibridación de estilos) hacia insinuaciones del neoclásico. Una descripción muy clara e informada del modelo general de esta arquitectura es la que presenta el arquitecto chileno Rodrigo Vidal Rojas:

 

“[…] el campanario o torre, que se desplaza constantemente según el templo, desde la esquina hacia el centro del frontis, a veces bien incorporado con el volumen principal y a veces también separado de éste; la cubierta siempre de dos aguas, cuya cumbrera recorre casi siempre de manera longitudinal la nave, generando un frontón sobre el cual se inscriben diversos tipos de ventanas; pequeñas y muchas fenestraciones practicadas en las diversas caras del volumen principal; composición de dos o más volúmenes para acoger la totalidad de la vida de la comunidad, incluyendo salas, servicios y vivienda pastoral; ausencia de decoración e iconografía religiosa; además de una clara tendencia a construir los templos aislados respecto a edificaciones vecinas” (2012, p. 389).

 

En los Estados Unidos, el estilo neoclásico se consolida en la arquitectura cristiana y está presente en gran parte de las iglesias protestantes, principalmente en Nueva Inglaterra (Vidal Rojas 2012). En esos templos se destaca la fachada: el entablamento, o frontón, el pórtico elevado y dominado por columnas al cual se asciende por una escalinata de unos diez a quince escalones. Es dominante también la torre única, en el centro de la fachada (Abumanssur, 2004, p. 115).

 

  1. IV.          LA ARQUITECTURA PENTECOSTAL

 

Si afirmamos que la arquitectura evangélica es tan variable como las denominaciones que la conforman, la pentecostal lleva esta diversidad todavía más lejos y debido a las mismas circunstancias: la extrema diversidad de tradiciones pentecostales existentes, exacerbada por los múltiples contextos climáticos, socioculturales y religiosos donde se encuentran insertas estas comunidades y ante los cuales su arquitectura con frecuencia se convierte en un manifiesto de identidad y una forma de autoidentificación religiosa. Debido a esta variedad, también en este apartado me conformaré con destacar sólo algunas de las invariantes más representativas de la arquitectura pentecostal, sabiendo que no hay modelos puros que puedan considerarse representativos.

 

El pentecostalismo lleva adelante a una radicalización de las tendencias constructivas del protestantismo histórico y del movimiento evangélico que habían conducido a la simplificación formal. Igual que sus tradiciones precedentes, el pentecostalismo también tiene unamarcada desconfianza respecto a la presencia de imágenes en sus templos, y acaso admite con cierto desgano algunas obras pictóricas sencillas que tienen como motivos de composición sencillos paisajes idílicos, o temas tradicionales del cristianismo como pan y pescado, vides, barcas, entre otros. Pero nunca plasma figuras humanas, mucho menos representaciones de Cristo, los apóstoles o María (¡impensable!). Las esculturas son simplemente abolidas entre ellos, tanto entre los neo como entre los tradicionales. Abumanssur y yo coincidimos en nuestras observaciones al analizar la arquitectura pentecostal en Brasil y México respectivamente: las imágenes pictóricas son admitidas siempre y cuando no se conviertan en objeto de contemplación en el ambiente de culto (Abumanssur, 2004, p. 94; Chiquete, 2006) En el caso mexicano, cuando aparecen, están localizadas en la pared que está frente a la comunidad, detrás del púlpito o, cuando la pila bautismal está dentro del templo, convertida en el trasfondo de ésta.

 

La proporción entre largo y ancho de los templos pentecostales es de 1:2 o de 1:1.5, muy similar a la de los templos evangélicos. La organización interna se estructura en tres áreas básicas: 1) la más grande, al centro, donde se ubica la comunidad durante el culto, equivalente a la “nave” del catolicismo y el protestantismo histórico; 2) otra ligeramente elevada, de frente a la comunidad, donde se ubican el púlpito y el grupo musical; y 3) una zona intermedia entre la comunidad y la zona del púlpito, libre de mobiliario, que cumple varias funciones en diferentes momentos del culto. El espacio de la comunidad puede estar amueblado por bancas o por sillas, aunque la tendencia es hacia el uso prioritario de las sillas plegables, en tanto que las pesadas bancas de madera se están convirtiendo desafortunadamente en símbolos de atavismo y no de tradición. Hacia el espacio elevado converge la atención de la comunidad durante la mayor parte del culto, ya sea hacia el grupo musical o hacia el predicador. En el espacio libre intermedio generalmente se realizan oraciones comunitarias, la cena del Señor, presentación de nuevos miembros de la comunidad, acciones de gracias y narración de testimonios. Es un área muy importante porque en ella se objetiva mucho de la dimensión comunitaria de la liturgia pentecostal (Chiquete, 2006).

 

Considero que no se puede afirmar que el pentecostalismo tenga un lenguaje o estilo arquitectónico distintivo, cuando mucho se puede constatar que en diferentes templos se descubren algunos elementos típicos de la tradición evangélica, como pueden ser las ventanas ojivales, algunos modestos vitrales, la forma triangular o “porticada” de algunas fachadas o algunas columnas que con frecuencia cumplen más una función decorativa que estructural.

 

De manera extremadamente esquemática, podemos plantear tres etapas en la evolución de la arquitectura pentecostal. La primera sería desde los orígenes en Latinoamérica hasta que inician una etapa de consolidación e institucionalización, con fechas que varían de acuerdo a la historia y proceso propios de cada tradición pentecostal. Aquí los templos, cuando los hay, son muy modestos, generalmente ubicados en los lugares de residencia de los miembros de las comunidades, con frecuencia los lugares de reunión son casas de los miembros o cualquier otro espacio que pueda albergar a cierto número de gente, como un taller, patio, o bodega. Cuando se construye un templecito, su arquitectura no se distingue significativamente de las casas de los miembros de la comunidad.

 

La segunda etapa comienza con el proceso de institucionalización que la mayoría experimenta con el paso de los años, y entonces adquieren mayor presencia social y más visibilidad urbana. La arquitectura adquiere formato de “templo”, y es cuando aparecen los elementos antes mencionados (ventana ojival, frontis, vitrales, etc.) así como se registra el nombre y el logotipo de manera más visible, ya sea pintado sobre la pared principal o de manera más marcada, como en placas metálicas o luminarias de luz neón.

 

Una tercera etapa irrumpe junto al neopentecostalismo, donde los aspectos visuales son utilizados con mayor habilidad para lograr un impacto medial y surge una arquitectura “representativa” de esta corriente religiosa: auditorios con colores claros, urbanamente visibles, con el nombre institucional en letras grandes y colores llamativos, sin cruces. Estos edificios son construirlos desde la nada o son adquisiciones y adaptaciones delugares en desuso como salas de cine o grandes bodegas que luego son acondicionados para actividadesreligiosas, pero ya con toda la intencionalidad de poner la arquitectura al servicio de la propaganda proselitista de la organización.

 

  1. V.           ¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE LA ARQUITECTURA CRISTIANA Y CUÁL ES SU DIMENSIÓN TEOLÓGICA Y MISIONOLÓGICA?

 

Tener algunos conocimientos de la arquitectura cristiana puede sernos muy útil para comprender de manera directa el significado de algunos elementos presentes en los templos, con los que cotidianamente convivimos y que son parte de nuestra cultura y de nuestra identidad cristiana. Toda arquitectura es producto de una intención y es bueno saber el significado de los lugares donde nos encontramos, pues al fin y al cabo casi toda nuestra vida transcurre en lugares construidos. Y como miembros de comunidades religiosas, siempre es agradable y estimulante poder entender qué significa el lugar donde nos reunimos a adorar a Dios, a escuchar su Palabra, a celebrar los sacramentosy convivir con los hermanos y las hermanas en la fe. Por ello entender el espacio donde estamos en cierta manera es entender un poco de nuestra historia, nuestra fe y nuestra tradición.

 

Si teológicamente el templo es el lugar de encuentro entre Dios y las personas creyentes, la calidad y forma de los templos pueden ayudarnos a entender qué importancia le estamos dando a este diálogo, si estamos creando las condiciones para que el diálogo sea claro, fructífero, amoroso, o si más bien es lo contrario, y el espacio está impidiendo que el culto realmente se convierta en ese escenario para la vivencia religiosa en plenitud (Anaya Duarte, 1996). Aunque la relación no siempre es automática, con frecuencia el templo descubre dimensiones de la fe que la sola palabra hablada, narrada o cantada no puede lograr. También nos descubre el tipo de comunidad y de relaciones humanas que estamos cultivando en la iglesia, la atención que estamos dando al cuerpo y sus necesidades, a la educación estética de nuestros sentidos, aspecto tan importante y tan frecuentemente descuidado en el cristianismo evangélico y el pentecostal.

 

Si continuamos la línea anterior de reflexión, se vuelve evidente que la arquitectura cristiana tiene una dimensión misionológica muy importante que debemos atender con mayor cuidado. Si la fe cristiana es una invitación a una vida de plenitud y abundancia, todo lo que la expresa debe portar estos valores, incluyendo por supuesto el lugar en donde la iglesia se reúne a celebrar su fe, recibir los sacramentos, anunciar la Palabra salvadora y mostrarse al mundo como Pueblo de Dios redimido. El templo es el punto de partida de una comunidad que sale al mundo a anunciar las buenas noticias, pero también es el punto de llegada de los que se incorporan al pueblo de Dios y quieren celebrar su fe en ese espacio privilegiado.

 

Desde su arquitectura, pasando por su ubicación urbana, el templo cristiano debe ser invitación a entrar, un llamado a participar en una comunidad de vida, a dejar fuera de él lo que nos ata a un mundo de antivalores y celebrar en su interior el triunfo de la vida sobre la muerte. Por lo anterior, el templo cristiano debe ser construido y cuidado con amor, no importa si es lujoso o no, si es grande o pequeño, moderno o tradicional, lo que importa es que sea señal y signo de una comunidad que ha encontrado en su vida al Señor de la vida. ¿Puede, entonces, negarse que el templo cristiano tenga un profundo sentido y valor misionológicos?

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

Abumanssur, Edin Sued (2004). As moradas de Deus. Arquitetura de igrejas

            protestantes e pentecostais. São Paulo: Novo Século.

 

Anaya Duarte, Juan (1996). El templo en la teología y la arquitectura.Colección

Fe-Cultura, No. 6. México: Universidad Iberoamericana.

 

Chiquete, Daniel (2006). Silencio elocuente. Una interpretación teológica de la

            arquitectura pentecostal. San José, Costa Rica: UBL, CETELA.

 

————— (2008). Algunas raíces teológicas e históricas de la iconoclasia

protestante y pentecostal, en: Escritos a tiempo y fuera de tiempo. Sobre

            espiritualidad, Biblia y cultura en vísperas del primer centenario pentecostal.

Concepción, Chile: CEEP Ediciones, RELEP, págs. 69-77.

 

Machado, Regina Céli de Albuquerque (2001). O local de celebração. Arquitetura

            e liturgia. São Paulo: Paulinas.

 

Vidal Rojas, Rodrigo (2012). Entender el templo pentecostal: Elementos,

            fundamentos, significados. Santiago: CEEP, USACH.

Foro Mundial de Desarrollo Urbano

Jesús Fernando Aragón Campos

En la condición del entorno actual, la aglomeración del planeta y de nuestros espacios, ciudades desordenadas y con falta de planeación, de movilidad  de bajo costo y desarrollo olvidado se llevó a cabo el FORO MUNDIAL DE DESARROLLO URBANO,  en nuestro país el 50% de la población vive en 56 zonas metropolitanas con 98% de cobertura de agua y electricidad y con 86 % de  drenaje, con 6 décadas de inmigración del campo a la ciudad, ¾ de la población mundial vive en ciudades que estas ocupan el 2% del territorio nacional, y así generando en estas el 70% de los gases de invernadero, ante el desplazamiento y mayor volumen de las ciudades, resulta más ineficiente la cobertura de infraestructura, además de que los gobiernos siempre van atrás de los problemas, gran detonante de las ciudades-auto y otros contra-objetivos, como consecuencia de los ciclos efímeros de las administraciones tenemos la falta de continuidad y objetivos a largo plazos, metas borrosas y no atractivas en el momento generan muchas cosas mal.

Según el Dr. CARLOS GAY GARCÍA ya no hay duda del calentamiento global, con temperaturas similares a las de hace 125 mil años y aumento de 4 a 6 metros  del nivel del mar, que aunque por lo inmediato propicia el aumento del potencial agrícola, nuestra ciudad de Culiacán con un aumento de 2 grados ya ocasiona que 1/3 de las especies se pierda, y con un grado más, si la condición fuera mundial, se reduciría  la agricultura y bosques boreales,  lo alarmante es que la humanidad no cuenta con estudios-diagnostico de impacto del cambio climático-urbano, con un cambio de 3 y  4 grados nadie se salvaría, aunque en nuestro país se genera solo el 1.5% de los gases precursores del efecto invernadero, el estrés hídrico y los costos del 5% al 20% del PIB mundial nos afectaría por igual, hoy en día podemos decir que dejamos que las fuerzas del caos se organicen.

Los representantes del BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO y el BANCO MUNDIAL exponen que tienen como objetivo atacar la pobreza urbana que esta convertida en cordones de miseria, con inversiones de 600 millones de dólares destinados para  600 municipios  para encaminar esfuerzos hacia las ciudades sostenibles con debido tratamiento de agua, aire, residuos solidos, eficiencia energética y desastres naturales, con financiamiento de 50 mil a 250 mil dólares para mejoras de viviendas y tugurios,800 millones de dólares en asentamientos precarios, donde 27% son de América Latina, 37% Asia, 62% sub Sahara, 43% África del sur, arrojando que América Latina tiene el mayor numero de gilis (mayor diferencia entre ricos y pobres), esto sin contar que no todos los esfuerzos han resultado a bien, la política de los desarrolladores ha generado que las viviendas de fraccionadores no hayan construido un consumo de  vivienda con conformidad, es más, hasta no la sienten heredable, la búsqueda de suelo barato y la lejanía, además de condiciones de movilidad que generan la decisión de abandonarlas a la primera oportunidad, la prioridad es el tejido y la integración social,  concluyendo que las ciudades son el verdadero motor de la producción.

www.worldBanks.org

www.citisaliance.orgwww.citiesaliance.org

www.ukp.org

 

 

DR. JOSÉ JUAN BARBA nos informa  que la densidad de vivienda en Barcelona es de 390/ha y Madrid con  525/ha y que nos relata de la  equivocada propuesta de aumentar la oferta del suelo para en efecto abaratarlo, pero en consecuencia todo se construyó donde sea, con distancias innecesariamente lejanas y con cifras irrazonables como disparar la cantidad de 5 viviendas por habitante, 760 mil viviendas al año, tan solo de 1970-73  de 250 a 500 mil viviendas construidas, esta extraviante experiencia los llevo a meditar  lo que realmente significaba lugar; que de una forma podría ser lo que se puede medir geométricamente y la otra ontológica: la de los individuos que se relacionan con otros individuos y el espacio mismos, que puede existir el espacio pero no el lugar en tu memoria, los no lugares donde los individuos no los ocupan, de vidrios rotos, sin espacio, tiempo y movimiento, ya que interactuando  se vincula el individuo(como cuando la mantiene y se apropia) como si fuera una casa móvil, pero anclada al lugar, la persona no está anclada al espacio. Ahora las condiciones han cambiado, dan oportunidad a los habitantes del espacio anónimo, su acontecimiento, ir de los no espacios a los de espacios vacíos, y de la ausencia de espacio público. La claridad de la memoria  es la colocación del orden en ella, imágenes, interactuando con los espacios.

Aristóteles: El valor es lo que descubres.

De LIC. ENRIQUE PEÑALOSA LONDOÑO  nos vislumbra nuevamente  con retarnos en construir la ciudad para la felicidad humana, de cómo retener a lo mejor de los ciudadanos. Hoy en día las empresas y las economías quieren ir a donde hay factor humano de calidad, de cómo la visa es la anti-unióny que son las fronteras de la muerte. Diferente es a donde hay acceso-espacio público peatonal, un medio de vivir y convivir, ¿Qué es una buena ciudad? En la que nos gusta estar afuera, en lo público, en cafés, plazas, banquetas, donde no podamos sentirnos inferiores, con nuestra naturaleza de caminar (tal como las aves volar), donde podamos hacer todo a pie, la vida en comunidad, la igualdad y el cristianismo, todos iguales después de muertos, y hoy aquí ante la ley y de igualdad de calidad de vida, con transporte urbano 50 veces más preferente, es democracia, no playas privadas, el estado debió controlar y ser propietario de las tierras alrededor de la ciudad hace mucho, así evitar barrios informales, espera para construir máxima de 2 años y precios tope a particulares donde deb3e ser y no al azar, los caminos se hacen en el trazado optimo, siempre en la distancia más corta y eficiente, sin sobregastos futuros ni despilfarro de energía, nunca atenerse y pensar que las ciudades detendrán su crecimiento por si solas y sin excluir, no todo está perdido, México logró solucionar la capacidad de producir en masa y el financiamiento, le faltó el control de la tierra, densificar las ciudades, transporte público de bajo costo y alta frecuencia, seguridad como en Ámsterdam dice el autor: un niño pude tener movilidad en la ciudad por si solo y sin ningún peligro, en cambio nosotros tenemos el suburbio(un desastre urbanístico), embotellamientos, jardines individuales con muros de seguridad y sin intercambio visual de público a privado , que el estacionamiento no es un derecho constitucional, es mejor apoyar al turismo, que es peatonal, que no olvidemos que el mejor juguete de un niño es otro niño.

 

 

Tuvimos como cierre un instructivo y majestuoso proyecto urbano ecológico, que se dio la tarea de explicarlo el arquitecto Mochiteco PAOLO TESTOLINI; Con un carácter fresco y ameno se entregó en explicar las virtudes de trabajos de talla internacionales que nos aleccionó en como conformar un proceso proyectual ecológico, de que en la naturaleza no existe el desecho y que cambiemos nuestro temperamento, que con el mismo que ocasionamos el problema ecológico no podríamos solucionar nada, que la naturaleza jamás ha tenido crisis energética que es creativa por necesidad y tal y como nosotros debemos serlo, voltear al biomimetismo es voltear a ver a los expertos en la solución del problema; los elementos, componentes y estructuras de la naturaleza.

 

Con esto concluyó  el FORO MUNDIAL DE DESARROLLO URBANO con la esperanza de que por fin llegue el momento de tener un plan de desarrollo de nuestras ciudades, que tanto han recomendado los expertos y que gran retraso ha tenido, y que todavía nuestros políticos están enfrascados en que lo importante es hacer una maquetotota más grande del mundo.