
Recientemente se rechazó por una apretada votación en SINALOA el matrimonio igualitario.
Para mi esto ya no es una discusión sobre si se va a aprobar el matrimonio igualitario en el país o no, es un debate sobre cuándo se va a aprobar.
En plena discusión esto ha dividido a el progresismo y a las posturas conservadoras.
Yo partiría por decir que la comunidad homosexual es una minoría, por tal razón el esfuerzo debiera ser por demostrar que antes que su preferencia sexual son seres humanos con derecho a convivir y desarrollarse en una sociedad con iguales derechos que los heterosexuales.
Los matrimonios igualitarios – les guste o no a los conservadores- ya se está volviendo parte del escenario internacional de reformas y cada vez estas noticias tienen un impacto menor, los movimientos civiles parecen escandalosos en un primer momento y se van volviendo habituales.
¿Quién podría hoy, en su sano juicio, defender la prohibición de bodas interraciales?
O cuestionar el voto de la mujer?
La abolición de la esclavitud o la eliminación de la segregación racial?.
Las mismas razones, las mismas causas, los mismos efectos!
Ninguna sociedad está preparada para el matrimonio igualitario, así como ninguna lo estuvo para la abolición de la esclavitud y el voto femenino.
Discutir si la sociedad está preparada para reconocer los derechos humanos de homosexuales, lesbianas, transexuales; equivale a cuestionar nuestra humanidad.
En esencia la evolución se va logrando no por grandes manifestaciones ni exhibiciones, sino por continuos acercamientos que individualidades logran con su ejemplo, el reconocimiento de propios y extraños, es decir por las mayorías.
Ejemplos hay muchos, permítaseme esbozar sólo algunos; la cantante Helen Reddy quizás aportó más por sus letras y calidad interpretativa para “el feminismo” en su tiempo que muchas mujeres que vociferaron, escandalizaron y denostaron por querer cambiar un estatus que hoy por hoy ya quedó establecido, no superado, pero si mejorado.
La escritora Susan Sontag, con sus libros y manifestaciones intelectuales y literarias dejó en claro que las actitudes razistas, homofobas y anti feministas eran lacras para las sociedades, con frases cómo está:
“La raza blanca es el cáncer de la historia humana; es sólo la raza blanca (sus ideologías y sus invenciones) la que erradica a las civilizaciones autónomas allá donde se extiende, la que estropea el equilibrio ecológico del planeta y la que ahora amenaza a la propia existencia de la vida.”
Fue contundente más allá de enfrentarse al conservadurismo, se situó por encima de ello con gran valentía y altura de miras.
En Mexico Carlos Monsiváis, con su discreción y brillante mente dejó un legado de como su valor como ser humano de excepción nunca se contrapuso a su preferencia sexual. Fue un gran intelectual, más allá de su homosexualismo.
Así podríamos mencionar muchos casos más, mi cuestionamiento en este punto es; no debemos ya dejar por obsoletos, pensamientos homofobos, discriminatorios que nos empobrecen y emprender el camino en busca de una sociedad que valore al ser humano como tal, mucho más allá de sus preferencias sexuales, que resultan a la postre limitaciones mentales que nos empequeñecen.
Como todo, esto evolucionará y todo Mexico, hasta SINALOA, entenderá que no superar este “lastre mental”,
Recientemente se rechazó por una apretada votación en SINALOA el matrimonio igualitario.
Para mí esto ya no es una discusión sobre si se va a aprobar el matrimonio igualitario en el país o no, es un debate sobre cuándo se va a aprobar.
En plena discusión esto ha dividido al progresismo y a las posturas conservadoras.
Yo partiría por decir que la comunidad homosexual es una minoría, por tal razón el esfuerzo debiera ser por demostrar que antes que su preferencia sexual, son seres humanos con derecho a convivir y desarrollarse en una sociedad e iguales derechos que los heterosexuales.
Los matrimonios igualitarios – les guste o no a los conservadores- ya se está volviendo parte del escenario internacional de reformas y cada vez estas noticias tienen un impacto menor, los movimientos civiles parecen escandalosos en un primer momento y se van volviendo habituales.
¿Quién podría hoy, en su sano juicio, defender la prohibición de bodas interraciales?
O cuestionar el voto de la mujer?
La abolición de la esclavitud o la eliminación de la segregación racial?
Las mismas razones, las mismas causas, los mismos efectos!
Ninguna sociedad está preparada para el matrimonio igualitario, así como ninguna lo estuvo para la abolición de la esclavitud y el voto femenino.
Discutir si la sociedad está preparada para reconocer los derechos humanos de homosexuales, lesbianas, transexuales; equivale a cuestionar nuestra humanidad.
En esencia la evolución se va logrando no por grandes manifestaciones ni exhibiciones, sino por continuos acercamientos que individualidades logran con su ejemplo, el reconocimiento de propios y extraños, es decir por las mayorías.
Ejemplos hay muchos, permítaseme esbozar sólo algunos; la cantante Helen Reddy quizás aportó más por sus letras y calidad interpretativa para “el feminismo” en su tiempo que muchas mujeres que vociferaron, escandalizaron y denostaron por querer cambiar un estatus que hoy por hoy ya quedó establecido, no superado, pero si mejorado.
La escritora Susan Sontag, con sus libros y manifestaciones intelectuales y literarias dejó en claro que las actitudes racistas, homófobas y anti feministas eran lacras para las sociedades, con frases cómo está:
“La raza blanca es el cáncer de la historia humana; es sólo la raza blanca (sus ideologías y sus invenciones) la que erradica a las civilizaciones autónomas allá donde se extiende, la que estropea el equilibrio ecológico del planeta y la que ahora amenaza a la propia existencia de la vida.”
Fue contundente más allá de enfrentarse al conservadurismo, se situó por encima de ello con gran valentía y altura de miras.
En Mexico Carlos Monsiváis, con su discreción y brillante mente dejó un legado de como su valor como ser humano de excepción nunca se contrapuso a su preferencia sexual. Fue un gran intelectual, más allá de su homosexualismo.
Así podríamos mencionar muchos casos más, mi cuestionamiento en este punto es: que debemos dejar ya por obsoletos, pensamientos homófobos, discriminatorios que nos empobrecen y emprender el camino en busca de una sociedad que valore al ser humano como tal, mucho más allá de sus preferencias sexuales, que resultan a la postre limitaciones mentales que nos empequeñecen.
Como todo, esto evolucionará y todo México, hasta SINALOA, entenderá que no superar este “lastre mental”, solo retrasa nuestro desarrollo, los matrimonios igualitarios se aprobarán en todo el país, lo veremos… al tiempo!
solo retrasa nuestro desarrollo, los matrimonios igualitarios se aprobarán en todo el país, lo veremos… al tiempo!
Raul Ibañez Marquez
Junio de 2019

