Resonando

 

El Lago de los Cisnes / Sinaloa: Tierra Fértil de Danzantes

Ana María Ferral Garfias

Con una reconocida trayectoria de 53 años, la Compañía Nacional de Danza, tiene sus orígenes en 1963,  cuando se creó el Ballet Clásico en México. Actualmente cuenta con un repertorio amplio en géneros, que va desde lo clásico, neoclásico hasta lo contemporáneo, además de una gran calidad técnica y artística. También se han dado a la tarea de recatar repertorio de la danza mexicana.

 

Por esta compañía han pasado muchas figuras y personalidades prestigiadas e importantes a nivel nacional e internacional con una formación impecable en: ballet, coreografía y danza.  La Compañía Nacional de Danza, está conformada  por 38 bailarinas, 30 bailarines, 1 regisseur, 7 maestros, un director artístico y un director ejecutivo.

Desde 1977 se han formado en esta institución, bailarines con todas las bases académicas. Han preservado la tradición del ballet clásico, así como también obras contemporáneas y proyectos que contribuyen para una mejor educación en México con el respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dentro de su repertorio clásico están los ballets de: Coppelia, Giselle, La Cenicienta, La Bella Durmiente, El Cascanueces, y el Lago de los Cisnes entre muchos otros.

Durante 4 décadas consecutivas, La compañía Nacional de Danza, presentó El Lago de los Cisnes en el escenario natural de el lago de Chapultepec en la ciudad de México, en una adaptación tradicional. Desafortunadamente por cuestiones climatológicas, estas representaciones han sido  suspendidas en forma definitiva.

 

Con un lleno total, dentro de la temporada de primavera 2017, SAS-ISIC, El Lago de los Cisnes se presentó los días, 4 y 5 de Abril, en Culiacán Sinaloa, en el Teatro Pablo de Villavicencio, y el 7 de Abril en los Mochis, en el teatro Ingenio.

En esta nueva versión, estrenada en el mes de marzo en el Palacio de Bellas Artes, apreciamos el ballet completo en sus 4 actos.  Esta producción de corte clásico, nos ubica en el siglo XIX por la propuesta escenográfica y de vestuario, y obviamente la música de Tchaikovski.

Desafortunadamente no pudimos contar con la participación de la orquesta en vivo, lo cual, hubiese sido un acierto favorable para la escenificación de éste espléndido montaje y el deleite de gozar un ballet completo en su totalidad. A cambio, la grabación que escuchamos, es una producción de la Czecho-Slovak Radio Symphony Orchestra, bajo la dirección de Ondrej Lenárd. Sin embargo, no se pudo apreciar, por las condiciones técnicas deficientes que presenta el teatro Villavicencio, porque no logra cubrir en su totalidad, las dimensiones del recinto.

 

Cabe destacar la perfecta interpretación de los bailarines, con una extraordinaria coordinación, bajo la dirección coreográfica de su Director Mario Galizzi, quien trabajó sobre la obra original de Marius Petipa y Lev Ivanov para realizar ésta magnifica propuesta.

 

El diseño de escenografía a cargo de Rem Studio Mx, ex profeso para giras, de fácil movimiento, permite que los cambios de escena sean ágiles. Esta reciente producción está conformada por telones y rompimientos en estilo figurativo, que ilustran los espacios, para apreciar la historia de hadas, princesas, príncipes y cisnes en éste hermoso ballet.

 

El diseño de la iluminación, estuvo a cargo de Xochitl González quien por más de 35 años, ha tenido una participación relevante en espectáculos, obras de teatro, ballets, danza y ópera. Teniendo la habilidad de ofrecer al espectador, momentos que plásticamente resultan estéticamente bellos.

 

El vestuario, confeccionado por Mireya Rodríguez, adaptado a la época de la historia, cumple con los requerimientos exquisitos para esta propuesta.  Destacando los momentos más relevantes en el lago, donde vemos a las doncellas convertidas en cisnes, apreciando estética y visualmente estos pasajes.

Esta producción recomendada ampliamente, continuará con giras en la república Mexicana y en  la ciudad de México.

 

 

Compañía Folklórica Sinaloense

Sinaloa: Tierra Fértil de Danzantes

 

Homenaje y difusión a las investigaciones artísticas, denominado así el título del programa: “Sinaloa: Tierra Fértil de Danzantes”,  fue una muestra de folklórico colorido y espectacular evento que presentó el 7 de abril, la Compañía Folklórica Sinaloense, en el Teatro Villavicencio.

Conformada actualmente por 33 bailarines, 10 músicos, directora artística,  coreógrafo, coordinador técnico y vestuarista, la compañía, tiene 34 años de haberse conformado.

Con un teatro lleno, en el recorrido desde los “Sones de Tambora” hasta “La Fiesta de Carnaval de Comparsas” se presentaron bailes regionales llenos de festividad y color.

La labor de Olimpia Chávez Arce, directora artística, ha sido destacada.  Mostrando en todo momento el profesionalismo  de la Compañía.

Al igual que el trabajo coreográfico de Yahir Padilla, que deja ver la precisión y coordinación en todo momento de los bailarines.

En cualquier compañía regional, la energía y el entusiasmo escénico es muy importante. Así lo demostraron los bailarines de la compañía folklórica Sinaloense.

 

En cuanto a los músicos, es sorprendente el nivel de ejecución de cada uno de estos jóvenes y la complicidad que existe entre ellos. De esta forma se crea un conjunto visual y auditivo que nos permite apreciar en toda su magnitud el legado folklórico típico de Sinaloa.

 

 

El vestuario, en un ballet folklórico, forma parte esencial de la representación y en el caso de ésta compañía, es admirable el cuidado de cada una de las prendas. Se nota y se aprecia en cada una de las coreografías. Alejandro Anzaldúa, quien ha tenido especial cuidado en mantener el legado del vestuario en perfectas condiciones, merece de verdad, un especial reconocimiento.

 

En lo que respecta a la ambientación generada a través de imágenes e iluminación, podría enriquecerse aún más. En muchos momentos las proyecciones fueron tediosas y estáticas. La iluminación, también podría mejorar mucho, si hubiese una propuesta más creativa.

 

Es una pena, que no existe suficiente difusión ni promoción para ésta compañía digna y merecedora. Sería conveniente tener disponible una agenda anual, donde pudiéramos enterarnos de sus actividades.

 

Sería ideal programar una temporada para ellos, como si sucede por ejemplo, en la ciudad de México con el ballet de Amalia Hernández que se presenta cada domingo con dos funciones en Bellas Artes con precios razonablemente caros para mantenerse.

 

La Compañía Folklórica Sinaloense, tiene todo, para tener más presencia. Solo es cuestión de que los funcionarios, tengan la visión, la pasión y la creatividad para seguir favoreciendo el folklor de Sinaloa, con esta compañía maravillosa.

 

 

 

 

 

RESONANDO

 

ELIXIR DE AMOR: AL PUBLICO SINALOENSE…PAN Y CIRCO!

Por Ana María Ferral Garfias

Actualmente, montar una ópera requiere del apoyo y subsidio de las instituciones culturales, por los altos costos que representa el montaje y todos los elementos que intervienen en una producción operística. Por ello, es un acierto aplaudible que la SAS (Sociedad Artística Sinaloense) siga apostando en cada proyecto operístico por realizar, una puesta de calidad, brindando al público un acceso a un mundo fascinante como es la ópera.

 

Elíxir de Amor, de Gaetano Donizetti, ópera buffa, en dos actos, desarrollada en un pueblo italiano, a principios del siglo XIX, estrenada en Milán en 1832, abre la temporada de Primavera 2017 de la SAS-ISIC.

Cabe destacar que dentro del amplio repertorio del autor (alrededor de 75 óperas), Elíxir de Amor es de las más representadas a nivel mundial, por su ligereza y por su continuo fluido de hermosas melodías.

 

El elenco, estuvo conformado por un grupo de jóvenes cantantes talentosos que fueron invitados para esta producción. Muy destacable la esplendida interpretación de Daniel Loyola en  el papel de Dulcamara, también la de Juan Carlos Heredia como Belcore, y Angélica Mata como Giannetta. En el caso de los personajes protagónicos, Adina y Nemorino, interpretados por Ana Capetillo y Mario Rojas, me pareció que su participación no tuvo mayor relevancia dentro del montaje. No lograron mostrar empatía ni presencia escénica. Tuvieron un desempeño casi escolar.

Las representaciones se llevaron a cabo en Culiacán los días 28 y 29 de Marzo, en el teatro Pablo de Villavicencio; en el Teatro Ingenio de Los Mochis, el 31 de Marzo.

 

La esplendida participación y trabajo del coro en todo momento, estuvo bajo la dirección del talentoso Alejandro Miyaki.

La propuesta escenográfica a cargo de Erika Gómez, sobresalió gracias a la detallada factura de Eduardo Toledo, quien estuvo a cargo de la realización.

En cuanto al vestuario, también a cargo de Erika Gómez, no existió una unidad estilística y descuidó la confección y los detalles.

Cabe destacar la iluminación de Henry Torres, quien resolvió muy acertadamente la ambientación en cada  uno de los cuadros escénicos.

 

Entrando más a detalles, en referencia a la primera función a la cual asistí, me permito hacer algunas reflexiones que bajo mi óptica, me aportaron mucho más desaciertos que aciertos.

 

Me parece que no es nada recomendable, mezclar los idiomas en una ópera sin que resulte inverosímil e incoherente; o se hace toda en el idioma original apegado a la partitura del autor, donde puedes jugar sin afectar la intención del contexto, o la transcribes toda, con las intenciones locales de la región en cuestión por completo, lo que implica un trabajo titánico para darle el enfoque certero.

 

En éste Elíxir, hubo poco rigor pues se permitieron jugar arbitrariamente con el  idioma italiano, lenguaje en el que está escrita la ópera, agregando excesivos juegos de lenguaje en español de pésimo gusto, que rayaron en lo vulgar.

Lo que pudo parecer un montaje que arriesgase, en una propuesta provocadora ágil y divertida, terminó siendo un ocurrente planteamiento lleno de morcillas, ademanes y carantoñas, que lejos de involucrarnos en la historia aludió y ofendió  mi inteligencia y la de, seguramente, otros asistentes.

Estuvieron fuera de lugar los juegos de palabras, ejemplificados con los personajes de Belcore y Dulcamara, donde el primero hizo gran alusión a su buen físico, (texto que no incluye la partitura original) y el segundo, en su haber, mencionando a los monos bichi de Mazatlán, cuando la historia y el contexto del Elíxir de Donizetti, ni la representación de éste montaje, tuvieron que ver con el contexto actual de la ciudad vecina.

 

Con respecto a la  dirección de escena a cargo de José Medina, quien no tuvo el cuidado de trabajar a fondo con los solistas que dieron vida a  Adina y Nemorino, para contarnos una historia de amor, nunca logró que los personajes comunicarán al menos un interés amoroso, así como tampoco logró desarrollar un montaje ingenioso y divertido; estuvo muy limitado y pobre su trazo escénico en el espacio; el coro y solistas muy estáticos casi todo el tiempo; no hubo una propuesta innovadora, además de una total ausencia de alguna propuesta coreográfica; en su lugar, se permitió a los solistas bailaran hasta de “Quebradita”.

 

 

La acertada dirección musical con la OSSLA, estuvo a cargo del emblemático director Enrique Patrón de Rueda, a quien hay que reconocerle su gran trayectoria en el ámbito musical, particularmente en el operístico, donde ha dirigido a innumerable cantidad de artistas de talla mundial desde hace más de 3 décadas, dándole el título de mejor director de ópera en el país. Pero en esta ocasión, en mi opinión, no aportó nada nuevo, ingenioso, fresco ni valioso en su dirección vocal. Todo lo contrario: puro chacoteo, fuera de contexto y de mal gusto. Lo más triste es que se permita (y le permitan) alterar a este nivel, el contexto de una partitura tan ligera y divertida, para darle un vuelco vulgar y corriente.

Lo más relevante que se le ha visto últimamente a Patrón de Rueda aquí en Sinaloa, fue su destacada participación en la producción de la ópera Romeo y Julieta de Gounoud, producida por la SAS en el 2016, Pero últimamente le ha dedicado muchas presentaciones “Homenajes a Juan Gabriel” con solistas de su coro de Mazatlán… es un ingreso seguro! sin apostar al mayor esfuerzo por ofrecer más, instalándose en la comodidad absoluta.

Él ha sabido ser todo un profesional, lo ha demostrado en infinidad de conciertos, en distintas partes del mundo, pero es lamentable que en su estado natal, Sinaloa, su casa, se tome estas licencias permisivas que lejos de aportar conocimiento y experiencia, ofrece todo lo contrario.

 

Pero… que importa? Al público sinaloense… Pan y Circo! En lo que a cultura se refiere. Aquí todo se acepta y a todo le aplauden.