ZONA POLITEiA:  EL PRESIDENTE AMLO NO USA “CASH”.

02 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

El presidente AMLO no usa “cash”, no trae efectivo en su bolsa, pues, no usa cartera. O bueno, si usa. Quizá de vez en cuando. Como cuando mostró en vivo y en directo los “detentes” que traía en su billetera para conjurar los peligros de tener a un adversario en frente. Mostró su estampita y dijo algo así como “detente enemigo, Jesús está conmigo”, y un billete de un dólar que le habían obsequiado hacía ya bastante tiempo. Pero eso sí, la cartera vacía. Y para que vean que no es una pose, una mera impostura, ayer volvió al tema: “A mí no me importa el dinero, mi mujer es la que administra el ingreso”. Así las cosas, el presidente en las giras no puede disparar la ultima coca cola del desierto. Hay que recurrir a alguien del equipo para cumpla esa tarea. No sé si ustedes recuerdan pero hace ya algunos años, cuando Bill Clinton era presidente, fue a una librería, escogió algún libro y al llegar a la caja para pagarlo, advirtió que no llevaba cash. Claro, pronto entró al quite uno de sus acompañantes que se hizo cargo de la cuenta, y sanseacabó. Asunto resuelto.

Una cosa más o menos parecida le ocurrió al presidente Ernesto Zedillo en 1995. En una de las giras para atender una gigantesca masa empobrecida –recuérdese que en campaña había dicho que quería ser “presidente de los pobres mexicanos”, que no es lo mismo que ser presidente de los mexicanos pobres–, una indígena que vendía bordados de la virgen de Guadalupe en servilleta, se le acercó para ofrecerle en venta uno. La respuesta del presidente fue memorable; “No traigo cash”. De ese tamaño era la sensibilidad de elefante del presidente de un país donde la masa de pobres se había disparado casi de manera exponencial como consecuencia del llamado “error de diciembre”.

Ojalá a nuestro actual presidente no le ocurra lo mismo, y que en una situación parecida, tenga los reflejos suficientes para ensayar una respuesta con un poco más de sensibilidad, que la tiene, sin duda, pues en ese ambiente, en ese contacto con sectores sociales, excluidos y marginados se ha movido una gran parte de su vida pública. Aunque viéndola bien, dinero es lo que menos necesita. Lo tiene todo y en cantidades suficientes como para traer dinero en la cartera. Ya ve lo que le pasó a Clinton y a Zedillo. ¿Será que el poder político es más fuerte que el dinero? ¿Usted qué cree? Así lo dijo en su mañanera de ayer martes 1 de marzo: “A mí no me importa el dinero, nunca me ha importado el dinero, no traigo cartera, mi mujer es la que administra mi ingreso; no me interesa lo material, no me interesa; nunca he tenido una cuenta de cheques, no sé llenar un cheque. No sé manejar una tarjeta de crédito, no sé nada de eso.”

Pero una cosa no es usar cash porque no se tiene ningún ingreso, como es el caso de millones de mexicanos, y otra no usar cash porque nada le hace falta a uno, como sería el caso del presidente. No sirve como modelo. No hay punto de comparación.

La pandemia: dos años de pesadilla colectiva

Se han cumplido dos años del estallido de la pandemia en nuestro país. Cuando la epidemia se desató en China, por allá en diciembre de 2019, desde México veíamos aquello tan lejos de nosotros que no pocos pensamos que nunca llegaría hasta estos lares. Pero la globalización ha hecho de la nuestra una aldea global. Apenas dos meses habían transcurrido desde la eclosión del fenómeno en Wuhan, China, cuando ya estaba instalado aquí, en nuestra propia casa, en nuestro espacio vital. Un modo de vida, una forma de entender y de relacionarnos con el mundo real, empezó a cambiar. Los métodos tradicionales de trabajo en el taller, en la oficina, en la escuela, se alteraron radicalmente.

Las viejas relaciones sociales saltaron por los aires, y llegamos a la conclusión de que se habían transformado para siempre nuestras visiones del mundo, de la naturaleza, de la sociedad. Luego de la pandemia seremos más humanos, más solidarios, nuestros códigos de conducta y comportamiento serán cualitativamente distintos. Veíamos en el dolor y en la tragedia, un cambio radical en nuestras vidas. Aún no termina la pesadilla, pero la verdad es que seguimos siendo iguales, quizá más desmadrosos y desordenados, menos solidarios, más individualistas y egoístas. Son quizá estos dos años de encierro forzoso los que nos han hecho que ahora seamos como somos, y que no desaprovechemos oportunidad para el desquite.

El carnaval mazatleco es la mejor muestra de lo que digo. No se entendieron las razones. La gente quería salir a la calle, darle vuelo a la hilacha, pistear, tomar, emborracharse en la vía pública, bailar sin freno; los mercaderes por su parte, hacer dinero a manos llenas y evitar que las inversiones adelantadas se fueran por el resumidero. Pudo más la ambición que desde mucho les había nublado a muchos la visión. Las voces sensatas, prudentes, que se escucharon terminaron abrumadas por los placeres más prosaicos.

En el país van más de 300 mil muertos, y si a ello se agregan las muertes por factores asociados al Covid, la cifra supera los 500 mil. ¿Recuerda cuando el zar anticovid dijo que seis mil muertes serían una catástrofe? Ojalá, Dios no lo quiera, pero me temo que en unos pocos días más veremos las consecuencias de los excesos de las fiestas carnestolendas. Nada me gustaría más que estar equivocado. ¿Ustedes cómo la ven?

ZONA POLITEiA: Autocracia contra democracia y libertad.

01 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Leo en las redes sociodigitales dos excelentes textos sobre Ucrania. Uno, de Yuval Noah Harari, “¿Por qué Vladimir Putin ya ha perdido esta guerra?”, y otro de Anne Applebaum, “Calamidad, otra vez”. El primero, filósofo e historiador, autor de “Sapiens. Una breve historia de la humanidad”, y la segunda autora de otro extraordinario texto: “La seducción del autoritarismo”. Estos textos fueron publicados por el diario británico The Guardian, y son sin duda una lectura obligatoria para entender la conflictividad histórica de la región que hoy escenario de combates entre quienes defienden la autonomía y la defensa de su patria, los ucranianos, y quienes con sus pretensiones de gran potencia aspiran a imponer por la fuerza su dominación.

Parecía por el desequilibrio de fuerzas, que Rusia impondría sin dificultades su poderío militar. Incluso, comenté que la invasión podría ser una especie de “blitzkrieg” que llegaría en un suspiro hasta Kiev, la capital del país, derrocaría al gobierno legítimo de Volodymir Zielinsky e impondría un títere, un embajador de Rusia en Ucrania, como lo tuvo la Unión Soviética en Afganistán hace ya algunos años, cuando impuso en el poder a Babrak Karmal. Pero no, la resistencia de los ucranianos ha sido heroica, han logrado resistir el asedio ruso, y su presidente ha dado a su pueblo un ejemplo heroico y generoso que merece el reconocimiento de todos aquellos que en muchas partes del mundo luchan por la libertad, contra el autoritarismo, el control y la dominación mediante el uso de la fuerza y la violencia. Bien lo apunta Applebaum: “En la lucha de siglos entre la autocracia y la democracia, entre la dictadura y la libertad, Ucrania es ahora la primera línea, y nuestra primera línea también”.

Ayer, lunes, iniciaron las negociaciones entre las representaciones rusa y ucraniana en territorio bielorruso. Al mismo tiempo que las partes discutían algún mecanismo para poner fin a la violencia desatada por los rusos en territorio ucraniano, los bombardeos continuaban y el acoso sobre instalaciones y ciudades ucranianas seguía. Pero como ha ocurrido en muchos momentos a lo largo de la milenaria historia del pueblo ucraniano en su lucha por la libertad, los partisanos están en la primera línea de defensa y de combate.

España: habrá diplomacia hotelera

Parece que el largo y sinuoso camino recorrido por el ex gobernador Quirino Ordaz Coppel para llegar a la embajada en España llegará a su fin esta misma semana. El cargo, como dicen los españoles, se lo ha currado. Ha resistido todos los ataques, fuego amigo, fuego enemigo, circunstancias adversas, discursos incendiarios, caprichos personales, ocurrencias varias. Parecía que la pausa anunciada en las relaciones con España –fue una expresión coloquial del presidente, dijo el senador Ricardo Monreal–, dejaría como único damnificado a Ordaz Coppel, y que a final de cuentas, se quedaría como el perro de las dos tortas, o un poco como el perro del hortelano.

Puede que lo expulsen del PRI, que en realidad a estas alturas de la vida poco o nada le puede afectar, pero eso sí, la embajada ya no se la quita nadie. Y tendrá viento a su favor. Frente a la pausa sugerida, anunciada o propuesta por el presidente López Obrador en su mañanera de hace algunas semanas, la respuesta ibérica vino pronto y clara: en lugar de pausa, intensificar, fortalecer las relaciones y los intercambios comerciales y culturales entre dos pueblos unidos por lazos históricos sólidos e indestructibles. Habrá diplomacia hotelera. Y no lo digo con carga peyorativa: fue un término acuñado por los propios españoles hace ya varios años, cuando desde la península ibérica fluyeron hacia Cuba enormes y cuantiosas inversiones para la construcción de infraestructura hotelera que dieron un formidable impulso al turismo en la isla de los Castro. Quirino, que si de algo sabe es de eso, tendrá una tarea muy relevante. Y la sacará adelante. 

Bueno, pero, ¿por qué ha sido largo y sinuoso el camino recorrido? Primero: hace casi seis meses, el presidente anunció que Quirino sería el embajador en España. Segundo: rápidamente vinieron los posicionamientos en favor y en contra. Tercero: el PRI anuncia que expulsará a Quirino si acepta, pero Quirino, según parece, ni se inmuta: Madrid bien vale una expulsión. Cuarto: viene la pausa y la embajada parece quedar en el inexistente limbo, mientras Quirino deja sus negocios a punto sin quitar el dedo del renglón. Quinto: las aguas recuperan su nivel y ahora la pelota está en el Senado.

¿Qué hará (en) el Senado? Quirino comparecerá ante la Comisión de Relaciones Exteriores este próximo jueves, y en un asunto de trámite se determinará su idoneidad para ocupar el cargo para el que fue propuesto formalmente por el presidente López Obrador. Esto ocurrirá el próximo jueves 3 de marzo. Luego, el 8 de marzo, el tema se llevará al pleno senatorial, donde se votará, y con los votos de Morena y sus aliados, saldrá adelante, no sin algunas raspaduras. Esa será la historia.

¿Se Acerca el Armagedón Nuclear?

28 de febrero de 2022

César Velázquez Robles

Hace unos días escribí sobre el reloj del día del juicio final, a propósito del incremento de las tensiones en Europa y en el mundo entero por el diferendo entre Rusia y Ucrania, y por la posibilidad de que este conflicto pudiese acercarnos a una conflagración nuclear. Esta posibilidad todavía hasta hace poco era vista como algo remoto, pero las declaraciones del dirigente ruso, Vladimir Putin, exigiendo que ninguna fuerza, país, organización o potencia militar intervenga, porque entonces habría consecuencias jamás antes vistas, sonó ahora sí, como una amenaza muy real. Esas consecuencias nunca antes vistas, inevitablemente llevan a imaginar un cataclismo. Ese lenguaje amenazante, no a Estados Unidos o las potencias europeas, sino a la humanidad entera, debería obligarnos a actuar, a expresar un compromiso ético y moral por la vida, contra la violencia, la destrucción y la muerte que, como hemos visto en estos últimos días, recorre ya los campos y ciudades de la heroica Ucrania en defensa de sus libertades, de su integridad territorial y de su independencia.

Por lo que nos ha mostrado la televisión, la invasión rusa a Ucrania no ha sido un día de campo para el ejército ruso y sus aliados. Han surgido ya las primeras posibiidades de una negociación a las que el presidente de Ucrania, Zelensky, ha dado la bienvenida, aunque con escasas esperanzas de que alcanzar una solución negociada. En esos juegos de guerra a los que es tan afecto Putin, ha pedido a los más altos comandantes de las fuerzas armadas que pongan en tensión su armamento nuclear, en lo que llaman un “régimen especial de servicio de combate”. ¿Es una fanfarronada de Putín? ¡Quién sabe! Lo que sí es cierto, es que ese lenguaje no es común, ni lo fue en los momentos más álgidos de la guerra fría. Además, como lo han recordado, el recurso verbal a las armas de disuasión en esta escalada de violencia, no es un buen presagio para nadie: “La guerra nuclear no puede ganarse y nunca debe librarse”.

Sobre este tema, el director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, Darryl Kimball, apuntó que la decisión de Putin de “insertar armas nucleares en la ecuación bélica de Ucrania en estos momentos es extremadamente peligroso, y Estados Unidos, el presidente Biden y la OTAN deben actuar con extrema moderación… Este es un momento muy peligroso en esta crisis, y tenemos que instar a nuestros líderes a alejarse del borde nuclear”.

Pero la escalada militarista en el mundo entero se ha desatado. Alemania, que fue derrotada durante la Segunda Guerra Mundial y fue condenada a no rearmarse, anunció ayer mismo, su decisión de incrementar en 100 mil millones de euros su presupuesto militar para enfrentar las amenazas que representa Rusia. Ese mismo camino seguramente seguirán otros países europeos, que siguen dependiendo en gran medida para su seguridad de los Estados Unidos, uno de los principales reclamos en años recientes de Donald Trump que los instó a destinar más recursos a la defensa.

Deseo de todo corazón que Dios los ilumine y se encuentre un punto de equilibrio que ponga fin a la guerra. Que se conjure todo peligro de una conflagración nuclear. No he sabido que los científicos atómicos que idearon el “doomsday clock”, lo hayan adelantado en estos días de guerra, pero creo que las declaraciones de Putin los obligarán a tomar una decisión.

Por si no lo recuerdan, el doomsday clock es un reloj simbólico de que la humanidad está a unos minutos del final, es decir, de la medianoche. Dice Wikipedia:

“El número de minutos para la medianoche —que mide el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la Humanidad— es corregido periódicamente. El 25 de enero de 2018, el reloj se adelantó desde “tres minutos para la medianoche”, en donde estaba desde el 19 de enero del 2017, a “dos minutos y medio para la medianoche”. El reloj fue actualizado en 2018, poniendo las agujas a dos minutos para la medianoche. Ha permanecido a esta hora en 2019. En enero de 2021 se adelantó veinte segundos, quedándose a 100 segundos para la medianoche, lo que supone el momento en el que más cerca se ha situado de las 12 en su historia”.

Si, ese reloj está a 100 segundos para la medianoche. Por eso digo, ojalá que Dios los ilumine a todos.