POLITEiA:¿Dará de sí Fuerza Solidaria Progresista?

10 de diciembre de 2021

César Velázquez Robles

Más tardó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en decidir la cancelación del registro a los tres partidos que no alcanzaron el tres por ciento de la votación en pasado proceso electoral, que estos en conformar una nueva propuesta político-electoral. Fuerza por México, Partido Encuentro Solidario y Redes Sociales Progresistas, al ser borrados del sistema de partidos, por decisión de sus dirigentes han conformado la alternativa Fuerza Solidaria Progresista. Así, en el nombre está representado el pasado reciente de cada uno de ellos. Es, sin duda, una respuesta inteligente y rápida, advierte talento y creatividad que, ojalá, sean utilizados también para las mejores causas de la vida democrática del país.

En la declaración que suscribieron, se lee lo siguiente: “Impulsaremos una reforma electoral de vanguardia que profundice el debate y se adapte a la dinámica de los nuevos tiempos políticos, reclamo justo de una sociedad que busca una equidad en todas sus vertientes […] Estamos convencidos que se necesita más democracia, menos requisitos para la participación ciudadana en la formación de nuevos partidos políticos y menos financiamiento público”. Como este bloque que aspira a convertirse en partido político no podrá participar en las elecciones de 2024, pondrá su estructura, organización, medios y recursos para apoyar a candidatos de otros partidos e incluso independientes, al tiempo que van haciendo su propia experiencia unitaria.

Es un buen propósito pero, en política, con la polarización y conflictividad que caracteriza la vida pública nacional, en este entorno de turbulencias, que implica acomodos, reacomodos, alianzas y reconfiguración de alianzas, los horizontes temporales para todas las fuerzas son más breves. Así que en la perspectiva de tres años para iniciar formalmente las tareas de construcción del nuevo partido, son muchas las cosas que pueden pasar. Desde la desaparición de algunas fuerzas hasta la aparición repentina de alternativas, fuerzas y figuras hasta ahora no consideradas. Es cierto que hay que pensar no solo en lo urgente sino, sobre todo, en lo importante, y el abandono de visiones cortoplacistas es un signo de madurez de nuestros políticos.

Buscarán su inserción estructural en el sistema de partidos a partir de una identidad precisa, que se distancie de los dos grandes bloques configurados en tiempos recientes: “Sería un bloque de vida partidaria individual, pero sumados, conformar un tercer bloque, en este caso, tenemos muy claro que está Morena, el Partido Verde y el PT; del otro lado el PRI, PAN y PRD… somos la fuerza regional más grande de México, independiente de las ideologías, lo que nos une es México”. Suman, dicen, cinco millones de votos, y tienen registros locales en 95 por ciento del país.

Si cuaja el proyecto, puede ser una buena opción. Pronto veremos si da de sí.

¿Escalará el conflicto entre Congreso y Estrada Ferreiro?

En días pasados, el rudo intercambio entre el alcalde de Culiacán y la línea más dura del grupo parlamentario de morena, integrado por Marco Antonio Zazueta, Serapio Vargas y Pedro Lobo, escaló de manera acelerada. La beligerancia verbal de las partes, lejos de advertir fortaleza política de las partes, mostró la pobreza moral, el poco aprecio que le merece la ciudadanía y la ausencia de voluntad política para encontrar algunas convergencias que permitan disponer de algunas oportunidades de atender las demandas sociales y materiales de la sociedad. El alcalde Estrada Ferreiro no sabe lo que es la autocontención. Los diputados tampoco. Entre uno y otros se ha instalado un discurso plagado de insultos y una absurda medición de fuerzas. La actualización de las tablas catastrales –que supone compaginarlas con el índice inflacionaria— es materia de disputa. Y no se piense que es un problema nuevo que provoca un desencuentro. No; es un pleito viejo que viene desde el principio de la legislatura pasada, cuando al discutirse el tema en el Congreso al momento de votarse los presupuestos para el año 2019, el grupo parlamentario de morena rechazó no solo no aumentar las tablas catastrales, sino ni siquiera actualizarlas, si se concede esa licencia eufemística.

Desde entonces data el pleito entre alcalde y diputados. El alcalde interpuso un recurso ante la Suprema Corte y, ¿qué creen? Pues nada, que ¡les ganó! Desde entonces el tiro quedó cantado. Ninguna de las partes desaprovecha la oportunidad para hacer mofa o escarnio del contrario. ¿Cuál puede ser el resultado neto del enfrentamiento? Evidentemente, no será nunca de suma positiva. Puede ser de suma cero, pero lo más probable es que sea de suma negativa.

Nuestra convivencia sale perdiendo. Pierde la democracia, se deteriora la poca confianza entre los actores políticos, si es que algo queda. Se cierran caminos, se bloquean las opciones de cooperación y ayuda mutua. De ahí que sea necesario que entre ellos impere un talante conciliador, que busquen limar aristas, acercar posiciones y poner en acción una pedagogía política que evite la polarización y el choque. El alcalde ha dicho a los diputados: porros, golpeadores, arribistas, oportunistas, y no sé cuántas zarandajas más. En la tienda de en frente tampoco se han ahorrado calificativos contra el alcalde. El alcalde ha anunciado que pedirá para ellos juicio político y su destitución como parlamentarios. Los parlamentarios, a su vez, se la van a cobrar con un aumento mucho menor al del índice inflacionario. Y vuelta a lo mismo: al discurso intolerante y descalificador, a la demanda ante los tribunales, a darle la razón al alcalde y así, siempre todos en un círculo vicioso del cual no pueden salir. Hay animadversiones personales y políticas que han llevado a esta confrontación absurda.

En fin…

ZONA POLITEiA: El Tribunal Electoral ¿una decisión que no gustará al poder?

09 de diciembre de 2021

César Velázquez Robles

Pues resulta que siempre no, mi pronóstico resultó fallido, como bien dice mi distinguida lectora Geraldine Sapiens: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio palo a la demanda de Fuerza por México para que se le restituyera el registro como partido político nacional que perdió en las elecciones federales del pasado junio, al no alcanzar, como la establece la ley, el tres por ciento de la votación total válida. Quedó, ciertamente, muy cerca de lograrlo, pero –dura lex, sed lex— le faltó medio punto porcentual, algo así como unos 250 mil votos. Todo indicaba, por el sentido positivo del texto del ministro ponente, que Fuerza por México quedaría con sus derechos a salvo, pero el resultado de la votación fue irrecusable: seis votos en contra y tan solo uno a favor.

Escribí ayer: No se necesita ser un genio para saber por dónde irán los tiros. El dictamen del magistrado es favorable al partido de Haces Barba. Todos los “argumentos” esgrimidos por FxM los ha hecho suyos el magistrado; Haces Barba es militante de morena; morena requiere más aliados con registro. Habrá protestas. Habrá reclamos. Hay ya exigencias de que se respete el dictamen del INE, pues restituirle el registro a esa formación se considera una falta absoluta de respeto a la más elemental legalidad en la materia.

Es seguro que al poder no le gustará la decisión del Tribunal. Pero más allá del resultado y la decisión, se hizo valer la autonomía y la independencia de un órgano que ha sido fuertemente criticado, del mismo modo que, creo, se habría hecho valer esa autonomía y esa independencia en el caso de que la resolución de los magistrados hubiese sido la contraria. Quiero con ello decir que el juicio a priori que formulé, fue totalmente errado. Creo que la nuestra, con todas sus deficiencias, sigue siendo uno de nuestros patrimonios más valiosos, y que en términos de órganos constitucionales, tenemos instituciones que funcionan realmente como contrapesos que fortalecen un modelo de control recíproco del poder. Dicho de otra manera: los demócratas estamos obligados a defender esas instancias independientemente de que sus decisiones gusten o no gusten. En caso contrario, seríamos como esos “demócratas” de ocasión que defienden la democracia cuando ganan, y la critican cuando pierden. Ojalá que esta decisión forme parte de ese necesario proceso de aprendizaje que requiere la vida institucional, y que frente a los intentos de demolición que hoy se viven en el país, se imponga el imperio de las libertades y la vigencia plena del Estado de derecho.

La revocación de mandato va dando tumbos

Y hablando de pronósticos: al iniciarse la recolección de firmas para solicitar la consulta pública sobre la revocación de mandato, señalé que sería muy difícil cumplir con la meta de reunir 2.75 millones de firmas, esto es, el tres por ciento del listado nominal de electores, para demandar el proceso. Morena, apunté en su momento, no tiene la estructura, medios ni condiciones para reunirlas, pero será para ese movimiento una excelente oportunidad de poner en tensión todos los resortes de su vida interna, prepararse para las movilizaciones futuras y consolidar ese espíritu de cuerpo tan necesario en la disputa por el poder político. Todo indica, a unos cuantos días de que concluya el periodo de recolección de firmas, que no se alcanzará el objetivo, y que tampoco se ha advertido en estos días ese espíritu combativo y esa movilización de la militancia para atraer la atención ciudadana. Como dijo Fox: se ve más gente en la fila de las tortillas, para hacer notar la escasa afluencia de ciudadanos a los centros de recolección de firmas tramposamente convocados a una ratificación de mandato para López Obrador.

He aquí los datos disponibles al 5 de diciembre: el INE ha registrado 942 mil 385 firmas, de las cuales ha validado 726 mil 973, esto es, tan solo el 26 por ciento de las firmas que se requieren para convocar la consulta. Estamos a escasos 15 días de que se venza el plazo para la colecta de los 2.75 millones, y se ve prácticamente imposible que se alcance la meta. Será, en todos los sentidos, un auténtico fracaso para los promoventes. Simplemente, no hay ambiente ni condiciones para la consulta de marras. No está en el interés de los ciudadanos revocar ni ratificar el mandato del presidente. Si usted está interesado en conocer a fondo cómo va el proceso en las distintas entidades federativas, le recomiendo que vea los datos en este link: https://www.forbes.com.mx/politica-se-agota-tiempo-para-morena-lleva-26-de-firmas-validadas-para-revocacion/

ZONA POLITEiA: Las machincuepas del registro de partidos.

08 de diciembre de 2021

César Velázquez Robles

La configuración del sistema de partidos en México ha tenido un recorrido un tanto extraño. Más allá de los que han constituido su columna vertebral PRI, PAN, PRD y morena —y que le han dado estabilidad al sistema–, a lo largo de la transición  han aparecido y desaparecido formaciones de 24 horas, casi todos ellos auténticos negocios familiares que han abarcado una gran parte del espectro: de la derecha más conservadora y reaccionaria, como la Unión Nacional Sinarquista, hasta el Partido Revolucionario de los Trabajadores (jocosamente llamado peerretrés) de corte trotskista.

Afortunadamente, la competencia, cada vez más abierta y transparente, ha actuado como un verdadero instrumento de diferenciación, echando del mercado político abierto a aquellas ofertas incapaces de representar siquiera alguna causa notable. En no pocos casos, los padrinazgos de esos partidos son lo que destaca. Responden a grupos de interés, a necesidades de equilibrio del sistema para asegurar su reproducción sin sobresaltos, a exigencias de la coyuntura, a motivaciones de los grandes partidos para atomizar el voto de los adversarios. Muy pocas veces han respondido a motivaciones ideológicas o a auténticos reclamos ciudadanos, y en el caso del Partido de la Revolución Democrática, su surgimiento se localiza en la fractura o ruptura de la élite gobernante en los años decisivos en los que había una verdadera disputa por la nación.

El caso del Partido del Trabajo es paradigmático de los avatares que ha experimentado en México la construcción del sistema de partidos. Creado desde el poder, parasitó a la sombra del PRI; la impronta salinista fue siempre evidente e incluso, hoy, esa huella, pese a su adscripción a la alianza Juntos hacemos historia, todos la reconocen, nadie la olvida. En la elección intermedia de 2015 perdió el registro como partido político nacional, al no alcanzar el 3 por ciento de la votación, como lo establece la ley electoral.

¿Cuál fue el mecanismo al que apeló para recuperar y mantener el registro? Fueron muchos, pero uno fue fundamental desde el principio: ¡exigió la nulidad de una elección que había ganado! Parece absurdo –y, en efecto, lo es— pero de machincuepas de este tipo ha estado siempre empedrado el largo y sinuoso camino de nuestra democracia. Pidió la anulación y la reposición del proceso para completar los alrededor de 15 mil votos que le hacían falta para mantener el registro. Muchos ires y venires hubo en este recorrido, y cuando un camino parecía irremisiblemente cerrado, otro se abría para insuflar vida a una formación parasitaria. El caso es que lo logró. A su lado, de manera abierta o soterrada, siempre estuvo el PRI, al que terminaría dándole la espalda para sumarse al proyecto alternativo que triunfó en 2018. Y ahí está ahora en el Congreso, con un discurso incendiario, cuasi-abyecto con el “compañero presidente”, como si Roma  no pagara y despreciara a los traidores.

En las pasadas elecciones, tres partidos perdieron el registro por no alcanzar el tres por ciento de la votación nacional: Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Social. Los tres interpusieron en su momento recursos de impugnación frente a la decisión de las autoridades electorales, y hoy miércoles, se decidirá su destino. Es un  hecho que la formación que se identifica con Elba Esther Gordillo, y la de corte evangelista, tienen su destino ya sellado.

Puede sobrevivir Fuerza de México, de Pedro Haces Barba, ex priista, ahora militante de Morena y dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). Así lo señala el dictamen que ha preparado el magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Indalfer Infante, que propone revocar el acuerdo del Instituto Nacional Electoral, que en su momento canceló el registro. FxM argumenta que las condiciones atípicas generadas por la pandemia, el escaso tiempo disponible para hacer campaña dado el retraso con que se les autorizó el registro, entre otras razones, fundadas o no fundadas, dificultó alcanzar el porcentaje exigido por la ley, y que, en caso de haber dispuesto de más tiempo, habrían superado con creces ese requerimiento, ya que alcanzaron el 2.5 por ciento de la votación nacional.

No se necesita ser un genio para saber por dónde irán los tiros. El dictamen del magistrado es favorable al partido de Haces Barba. Todos los “argumentos” esgrimidos por FxM los ha hecho suyos el magistrado; Haces Barba es militante de morena; morena requiere más aliados con registro. Habrá protestas. Habrá reclamos. Hay ya exigencias de que se respete el dictamen del INE, pues restituirle el registro a esa formación se considera una falta absoluta de respeto a la más elemental legalidad en la materia.

Así lo establece, por ejemplo, la declaración formulada ayer por la Cámara de Diputados, en los siguientes términos: “La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión exhorta respetuosamente a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a respetar lo establecido en la base I del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respecto a los partidos políticos nacionales que no obtuvieron el 3 por ciento de la votación total válida emitida en el proceso electoral federal 2020-21… y a no realizar interpretaciones que excedan los parámetros mínimos dispuestos por los principios fundamentales en materia electoral y que trastoquen los valores esenciales de nuestra democracia”.

Así las cosas, restituirle el registro a FxM, que le permitiría ir en Alianza con YSQ en las elecciones de 2024, pero también en las locales del 22 y el 23, no sería sino una mancha más al tigre.

Pero todo parece indicar que la suerte está echada. Así está y así seguirá estando el contrahecho y deforme sistema de partidos en México. Este es nuestro Quasimodo electoral.