ZONA POLITEiA 14 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*La unidad de Morena y la encuesta “unidigital” a prueba

*En el PRI no hacen mal los quesos

*Sinaloa: pasar página al conflicto

*POLITEiA. En circulación el número de junio

No sin cierta “incomodidad” –según comenta una nota de Excelsior—por aquello de que no es miembro del Partido y no puede opinar sobre asuntos de la vida interna de Morena (ajá)–, el presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió al proceso sucesorio, al método de designación del abanderado de su formación política rumbo a la elección presidencial de 2024 y al necesario sentido de inclusión que debe caracterizar el debate de perfiles y proyectos. Todo esto a propósito de la pasarela organizada el domingo pasado en el Estado de México, donde las tres “corcholatas” presidenciales, Sheimbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto Hernández, se placearon con entusiasmo tratando de ganarse el respaldo y la aquiescencia del respetable que se reunió por millares para vitorear a sus futuros próceres.

¿Qué dijo el presidente en su mañanera de ayer lunes 13 de junio? En primer lugar, que no se limite a nadie; que todos tengan libertad para competir; que se incluya a Ricardo Monreal, a Tatiana y a todos los que quieran y puedan competir, y que para las elecciones del 24 apoyará a quien gane la encuesta interna de Morena. El prácticamente defenestrado para la candidatura, el líder de Morena en el Senado, expresó de nuevo su desconfianza respecto de la encuesta, y su empeño en que sea a través de un proceso democrático como el partido gobernante pueda elegir su candidato. En esa misma línea se han pronunciado muchos comentaristas y analistas, pero todo indica que el método de la encuesta, establecido en los estatutos partidistas, no tiene vuelta de hoja. Será, como he escrito en otras ocasiones, una “encuesta unidigital”, esto es, una encuesta de un solo dedo, y ese dedo, según puede advertirse desde ahora, solo puede tener dos destinatarios, los que representan el plan a) o el plan b). No más.

Pero en Morena se escuchan voces que reclaman oxigenar la vida política interna, que se abra el debate, que la nomenklatura y el presidente liberen al partido de las amarras de la antidemocracia y el autoritarismo. Para ir no muy lejos, ahí está, por ejemplo, la opinión de Gibrán Ramírez, a quien se puede acusar de muchas cosas pero no de ser antimorenista, ayer en Milenio: “Todo mundo sabe que las encuestas de Morena son una vacilada, que son apenas el disfraz del dedazo… y ya ni siquiera se ha hecho la finta de ocultarlo”. Si ese dedazo funciona –como es muy seguro que funcione— Morena se arriesga, si no a una fractura, sí a desprendimientos importantes, que pueden pesar en la vida partidista, sobre todo si se combina con el desencanto de algunos sectores sociales cuyas expectativas no han sido atendidas, o con dificultades para atender problemas estructurales o de la coyuntura económica, que sigan limitando el crecimiento, como ahora está ocurriendo.

En el PRI no hacen mal los quesos. El PRI sigue viviendo sus horas bajas. Es natural que, en un partido en franca decadencia, después de haber experimentado durante muchos años la exuberancia de su poder y a cuyo alrededor se fincaron consensos activos y pasivos de la sociedad mexicana, ahora viva atormentado por la activación de tendencias centrífugas que, en caso de que acentuarse en el futuro inmediato, pueden dar al traste con la posibilidad de construir una alternativa realmente competitiva de cara a las elecciones presidenciales del 24. La convocatoria a una encuentro urgente, a realizarse hoy mismo en la sede del PRI, no se desarrollará bajo los mejores augurios: es cierto que todo mundo hace profesión de unidad, pero las visiones y los proyectos son tan disímbolos y contrapuestos, que en el horizonte temporal de ese partido se ve más la ruptura, la fractura, que la posibilidad de acuerdos. La suma de sus divergencias es mucho mayor que la suma de sus coincidencias. Triste destino para uno de los grandes partidos clásicos que cubrió prácticamente todo el siglo XX mexicano. Es cierto: tendrían que hacer un esfuerzo extraordinario, generoso, para salvarlo, de lo contrario, pasarán a la historia como los liquidacionistas. Ah, y por supuesto, con los restos del naufragio no construirán una nueva alternativa.

El PRI, lo que queda –que es bastante: los 15-18 puntos que le dan todavía las encuestas,  demuestran cómo se sedimentó en las conciencias una cultura política de dominación y control–, es ahora un rehén de su dirigente nacional. Alejandro Moreno chantajea con la posibilidad de llevarse los restos a la tienda de en frente si su liderazgo corre el riesgo de ser derribado. En un excelente artículo de este lunes, Raymundo Riva Palacio, apunta que con ese porcentaje –que iría de 7.5 a 10 millones de votos—“Moreno considera que puede hacer lo que quiera con el PRI y presionar a la alianza opositora Va por México”. Vamos a ver en qué termina o cómo se gestiona este nuevo conflicto en el otrora invencible.

Sinaloa: pasar página al conflicto. Los meses transcurridos de la actual gestión estatal han estado inmersos en conflictos de naturaleza diversa que, a querer o no, han distraído la atención de asuntos no tan urgentes pero si muy importantes. Hay que hacer un decidido esfuerzo por que lo urgente no desplace a lo importante o, al menos, darle una relevancia equilibrada. Ahí está el tema de la economía, sobre el que he dicho que el problema está en saber por medio de que ritmo de crecimiento y de qué estructura económica se va alcanzar el nivel de desarrollo que se desea. El crecimiento de la economía sinaloense ha sido en las últimas tres décadas bastante mediocre, al igual que el de la economía nacional, y proponerse colocarlo por encima de la media del país, no dice nada. Hay problemas serios: distorsiones estructurales del aparato productivo, insuficiente diversificación, falta de innovación, apoyos muy magros a la industrialización, que ciertamente se arrastran desde hace años, y cuya atención no puede seguir postergándose indefinidamente.

Hay que impulsar acciones y proyectos que hagan transitar a Sinaloa de territorio potencialmente perdedor, a territorio ganador. El estancamiento de estos años ha significado reducir el peso específico de Sinaloa en el PIB nacional, bloquear no pocas de sus grandes potencialidades, limitar su competitividad –que sin grandes pretensiones el IMCO define como la capacidad de atraer y retener talento e inversiones—y cancelar proyectos de futuro. Las oportunidades están ahí y si no se aprovechan se seguirá perdiendo lastimosamente el futuro. La puesta en marcha de la planta de fertilizantes en el norte del estado, con una inversión multimillonaria, tendrá un efecto multiplicador sobre la capacidad de crecimiento de la economía y propiciará la creación de un polo de desarrollo regional como desde hace años no se advierte en la entidad. Hay otros proyectos de desarrollo regional en el norte del estado, aprovechando el impulso de la carretera Topolobampo-Ojinaga para conectar con uno de los mercados de más alto consumo masivo en el mundo, que están esperando la oportunidad para desplegar toda su potencialidad.

En estos días, según informaba el gobernador Rocha Moya, sostuvo una reunión con el consejo ejecutivo de empresas globales, que expresó su disposición a invertir en Sinaloa. Eso suena bien. Hay que aprovechar ese capital de riesgo y que se oriente a proyectos estratégicos, que impulsen el crecimiento, que rompan con la inercia de años pasados y permitan que Sinaloa recupere su papel protagónico en el desarrollo del país. Lo mismo vale para el desarrollo de los municipios y para impulsar en Culiacán, con el cambio de la coyuntura, un modelo de cooperación intergubernamental que propicie la acción coordinada de los ámbitos de gobierno local y estatal. Esas son posibilidades que se deberían explorar de inmediato.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí, en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna. Todo es cuestión de que le envíe un “guasap”.ZP

ZONA POLITEiA 13 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*impertérritos ante una demostración de fuerza

*PRI: ¿se incendiará el rancho?

*POLITEiA de junio ya está en circulación

Impertérritos ante una demostración de fuerza. Atrapados como estamos por seguir la dinámica de los acontecimientos políticos locales, poca atención prestamos a hechos que se producen en otras latitudes del país. Me refiero especialmente al desfile que protagonizó un grupo armado que se movilizaba por una carretera comarcal a la altura de Tecoanapa, en el estado de Guerrero. El asunto no tendría en apariencia mayor trascendencia, a no ser que el paso vehicular, a plena luz del día, fue observado por otro convoy, aunque éste integrado por miembros del Ejército mexicano. El vídeo, que circula profusamente en redes sociales, es muy revelador: la delincuencia organizada puede moverse con entera libertad, amedrentar, amenazar, desplazarse ante la mirada ausente de quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad física, jurídica y patrimonial de cada uno de los mexicanos. Y en este caso no estamos ante un grupo armado pequeño, insignificante, que fácilmente pueda ser controlado por la acción rápida y eficiente de la justicia. No, para nada. Es un grupo considerable, que se calcula en alrededor de 300 personas, casi un batallón y, que según testigos, portaban fusiles de alto poder, vestían uniformes militares y portaban chalecos antibalas.

Esta escena, que se puede ver en las redes sociales, nos remite a otra no muy lejana, la ocurrida el pasado 10 de mayo, cuando grupos delincuenciales desplazándose en camionetas, persiguen o hacen huir a elementos del ejército que patrullaban en la población de Nueva Italia, del municipio de Mújica, en Michoacán. En los segundos de persecución que muestra el video, pueden escucharse los gritos de júbilo de los sicarios, las imprecaciones, retando a los militares a que dispararan, los insultos dirigidos a los soldados que huyen a toda velocidad. Dos días después, el 12 de mayo, el presidente López Obrador dijo que la actitud de los soldados fue responsable. Lo expresó así: “cuidamos a los elementos de las fuerzas armadas pero también cuidamos a los integrantes de las bandas, son seres humanos. Esta es una política distinta”.

En uno y otro caso, es natural que de la población se apodere un sentimiento de indefensión. Si las corporaciones policiacas municipales y estatales, si las fuerzas armadas se muestran impotentes para defender y garantizar la seguridad de los habitantes porque hay fuerzas ilegales o extralegales que le disputan el monopolio legítimo de la violencia, pues nos acercamos al estado de naturaleza, que Thomas Hobbes define con la expresión latina “bellum ómnium contra omnes” (guerra de todos contra todos).

Estas situaciones humillantes y degradantes para las fuerzas armadas, las justificaciones de las autoridades, la política de “abrazos, no balazos”, la expansión territorial de los grupos delincuenciales, dan paso de manera natural a las más diversas especulaciones sobre una presunta relación del poder con el narcotráfico. No ahondaré sobre este tema. Tan solo citaré a Raul Trejo Delarbre, quien en el diario La Razón escribió lo siguiente: “En un contexto de tantas mentiras y datos falsos como el que padecemos hoy en día, los linderos entre la verdad y la especulación se vuelven resbaladizos. Cada vez más, en la opinión publicada y desde la oposición política se asegura que el presidente López Obrador y su partido tienen acuerdos con carteles del narcotráfico. La negligencia del gobierno para combatir a los delincuentes facilita esas especulaciones, pero no debiera ser suficiente para admitirlas. La negligencia del gobierno frente a los delincuentes es muy alarmante. Si se debe a algo más que incapacidad, engreimiento y torpeza de López Obrador, esas causas tienen que ser investigadas y documentadas con toda seriedad y responsabilidad. Ni a la opinión publicada, ni a las oposiciones, les sirve de nada propalar versiones que no están respaldadas en hechos, por verosímiles que les parezcan”.

PRI: ¿se incendiará el rancho? Este fin de semana circuló una carta firmada por una decena de ex dirigentes nacionales del Partido Revolucionario Institucional, dirigida al actual presidente del comité ejecutivo nacional, Alejandro Moreno. Es una excitativa a una dirigencia que ante las derrotas electorales recientes que dan cuenta de un partido que se ha ido vaciando de votantes y militantes, y ante los escándalos desatados a raíz de la intervención de llamadas telefónicas del dirigente partidista, éste parece decidido a emprender una permanente fuga hacia adelante. El dirigente nacional del priismo todo lo justifica: ante las derrotas, todo está bien: el partido gana, se defiende, mantiene la unidad, fortalece su presencia en la alianza opositora, bla, bla, bla… No hay el más mínimo resquicio para la autocrítica. Con “Alito” bien que cabe aquella definición que en su momento hizo Trotsky de Stalin: “el gran organizador de derrotas”.

¿Pero, qué dicen, qué reclaman los ex dirigentes del priismo nacional? Es un texto breve, muy mesurado en su contenido, que llama a discutir, a revisar las políticas y estrategias que hasta hoy ha seguido el PRI, y detener esa caída al parecer imparable y que pone en riesgo su existencia. En las palabras de los firmantes: No es la primera vez que atravesamos situaciones complejas.Hoy, nuestro Partido… transita por un momento especialmente delicado, de cuya evolución y solución dependerá su futuro”. En otro párrafo apuntan: “Es momento de sumar, de debatir y, sobre todo, de reflexionar, por lo que en virtud de los últimos acontecimientos que atañen a nuestro instituto político y que sin exagerar pueden ser determinantes para su futuro,  como militantes comprometidos y preocupados por la fortaleza y vigencia de nuestro Partido, le solicitamos que a la brevedad podamos tener una reunión para abordar estos temas”.

Así, breve pero muy conciso fue el planteamiento de los ex dirigentes del priismo nacional. Igual fue la respuesta: el presidente les dijo que si, que cómo no, que será un honor tener la oportunidad de compartir puntos de vista y tal y tal… Los invito a todos a una encerrona el martes a las 10 horas en la sede del CEN del PRI, ahí por Violeta e Insurgentes. Vamos a ver de qué cueros salen más correas. Estaremos pendientes.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

ZONA POLITEiA 10 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*Monreal llama a la oposición a “pelear limpio”

*10 de junio: Jueves de Corpus

La coalición Va por México, constituida por los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, acordaron ayer lo que denominaron una “moratoria constitucional”, que consiste lisa y llanamente en no aprobar ninguna reforma a la Carta Magna impulsada desde el gobierno de la República y respaldada por el bloque de Morena y los partidos del Trabajo y Verde. Es una decisión legítima, asumida en el marco de su autonomía e independencia, y es una respuesta a una política excluyente, que no considera a sus adversarios interlocutores válidos para alcanzar acuerdos y compromisos que fortalezcan la institucionalidad democrática.

¿Es válida la moratoria constitucional? Si, por supuesto. Es un mecanismo de defensa y de supervivencia en un contexto en el que el régimen recurre a todo tipo de acciones para limitar el peso e influencia de las oposiciones e impedir su consolidación como fuerza competitiva y real alternativa de poder. Es un derecho de las oposiciones, porque precisamente ello, oponerse, es lo que les confiere identidad y su condición de alternativa. Ya sabemos que la tarea de la oposición es oponerse, y puede oponerse a todo planteamiento o política que provenga del poder, lo cual es legítimo aunque ello la haga estéril, y también puede apoyar en todo o casi todo, lo cual la vuelve inútil.

Encontrar ese equilibrio entre oponerse y apoyar es la clave de una política coherente y útil para la democracia, y ello es posible a través del diálogo que permite a fuerzas distintas acercar posiciones. Cuando el ambiente se polariza, cuando de la oposición se pretende hacer escarnio, cuando se convierte en burla del poder, es natural una reacción como la que las oposiciones acordaron ayer 9 de junio.

El dirigente de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, no ve prudencia en esta actitud de las oposiciones. Por el contrario, ve riesgo de que se paralicen reformas y cambios legislativos, lo que “perjudicaría el funcionamiento institucional del país”. Monreal, una de las pocas voces sensatas en los más altos círculos del poder político, ha hecho ayer mismo un llamado a la conciliación, a alcanzar compromisos que fortalezcan la institucionalidad democrática. Lo dijo en estos términos: “Pongámonos de acuerdo; vayamos por consenso y por acuerdo, a lograr actualizar el marco normativo que es indispensable para nuestro país. No se puede paralizar a un poder de la Unión, no es correcto, y por eso hago un llamado prudente, con honestidad, a que esto no se presente y no interrumpa el trabajo legislativo”.

Sin embargo, la política impulsada desde el poder ha operado en sentido contrario en nuestro país. Lejos del consenso, de acercar posiciones, de discutir y procesar acuerdos y compromisos que contribuyan a afianzar el orden democrático, se ha satanizado el disenso. Los prejuicios – que son eso: pre-juicios–, los insultos, las admoniciones, los reclamos, las descalificaciones, colonizan todos los espacios de la arena pública. Debe entenderse, entonces, como natural, la reacción de las oposiciones.

Además, ya se sabe: las oposiciones no apoyarán ninguna reforma electoral que implique cambios en el orden constitucional, y sobre todo, porque no hay ninguna voluntad política y explícita desde el poder para alcanzar acuerdos en un campo que define las reglas del juego en la competencia por el poder político. No está de más repetir lo que ya se ha dicho una y otra vez: puede haber disenso en todo, pero debe haber un consenso fundamental, el que se refiere a la definición de las reglas del juego.

¿Quiere el gobierno definir por consenso las reglas del juego? Hasta ahora no parece caminar en esa dirección.

10 de junio: Jueves de Corpus. El 10 de junio de 1971 –¡hace 51 años!, una manifestación estudiantil que buscaba recuperar la calle después de la brutal represión de 1968, que se saldó con la muerte de una cantidad indeterminada de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, marchaba por la calles de San Cosme, cuando fue asaltada por una agrupación paramilitar conocida en ese tiempo como “los halcones”. Ahí perdieron la vida otra cantidad no determinada de estudiantes que reclamaban la libertad de los presos políticos que poblaban las mazmorras del tristemente famoso palacio de Lecumberri, y que exigían también libertades políticas a un régimen profundamente represivo que negaba el ejercicio de los más elementales derechos ciudadanos en una sociedad democrática.

Esas movilizaciones estudiantiles formaron parte del empuje de una sociedad que despertaba del letargo autoritario y reclamaba espacio para el ejercicio de las libertades. La resistencia del viejo régimen a abrirse a la democracia –eran todavía los años dorados del sistema (semi)autoritario–, significó enormes sacrificios para una generación de jóvenes que con su lucha y entrega generosa a la causa libertaria, pavimentaron el camino hacia un sistema más abierto, de libertades democráticas. Quienes formaron parte de esta generación hicieron una importante contribución al cambio social en nuestro país. Recordar en esta fecha aquellos acontecimientos trágicos y dolorosos es un ejercicio de recuperación de memoria histórica. Por eso  he querido en esta fecha recordarlos. Las libertades que hoy tenemos, el pluralismo del que todavía disfrutamos, la tolerancia que hoy establecemos en nuestras relaciones, son el producto de aquellas luchas que costaron sangre, represión, dolor y muerte. Defender esos valores, que son los que dan identidad a la movilización de las fuerzas progresistas y democráticas en México y en el mundo entero debe ser un compromiso de todos, para seguir disfrutando de esas libertades que son y deben seguir siendo un patrimonio colectivo.

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