ZONA POLITEiA 09 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*Las oposiciones y Movimiento Ciudadano

*La resolución del TEPJF sobre la revocación de mandato

Pese a su muy pobre desempeño y rendimiento electoral el pasado 5 de junio, Movimiento Ciudadano ha ocupado esta semana una centralidad en la vida política nacional. Las oposiciones agrupadas en Va por México han reiterado su compromiso de construir una unidad amplia en la perspectiva del 24 buscando la incorporación del partido de Dante Delgado, y éste, a su vez, se deja querer, hace severos enjuiciamientos sobre su incapacidad para construir una alternativa al bloque gobernante, critica su pérdida de peso político y poca competitividad, y presume que la articulación de la oposición será alrededor de su propio partido. Lejos de asumir una actitud crítica con relación a sus propios logros, muy magros, lejos de las expectativas que levantó el año pasado con su triunfo en Nuevo León y la demostración de poderío en Campeche, en donde estuvo a punto de ganar la gubernatura, hace cuentas alegres para el futuro e, incluso, anuncia sus posibilidades reales de alzarse con la victoria en la próxima elección presidencial.

Los tiempos políticos se abrevian y a estas alturas, a escaso un año de la “apertura” de hostilidades rumbo a la contienda electoral, la tarea de las oposiciones es titánica. Sus posibilidades reales de competir están en función de su capacidad de construir una alternativa unitaria. Sin unidad de toda la oposición, su destino es el fracaso. La tríada PAN-PRI-PRD, en realidad, en los hechos, una díada, no tiene la estamina necesaria para disputar el poder con éxito, y requiere necesariamente del aporte que puede darle Movimiento Ciudadano, sin que ello constituya garantía de triunfo, sino tan solo de alta competitividad. Pero las motivaciones de Dante Delgado son otras, y es muy previsible, como ha reiterado en los últimos meses, que hará su propia experiencia solitaria en la lucha por el poder político.

Esta semana, una figura política que ha sido cercana a Dante en el pasado, Ricardo Monreal, pronosticó que Movimiento Ciudadano, en la perspectiva del 24, terminará integrándose al polo opositor: “Se equivocan quienes creen que ya está muy aniquilada; la oposición sigue estando viva y no debe confiarse Morena en que no se vaya a reagrupar, incluso yo soy de los que sostiene que al final Movimiento Ciudadano se agrupará con los tres en una estrategia hacia el 24.”  Ayer mismo, en conferencia de prensa,  Dante insistió: “Lo que la sociedad está esperando es un proyecto de país que permita atemperar los problemas que existen en México en diferentes campos… Nosotros creemos que la nueva oposición se tiene que construir a más tardar en siete meses y estamos seguros de que se va a hacer por encima de los partidos… la opción es Movimiento Ciudadano y habremos de ganar la presidencia de la República.”

La resolución del TEPJF sobre la revocación de mandato. El tema de la revocación de mandato, que contribuyó a polarizar la vida política nacional, sigue dando de qué hablar. Ayer, 8 de junio, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, resolvió que gobernadores de 18 entidades de la República violaron la ley al promover y suscribir un desplegado en apoyo a la revocación de mandato, en momentos en que estaba prohibida la difusión de propaganda. De acuerdo con la resolución del Tribunal, hubo difusión de propaganda gubernamental, uso indebido de recursos públicos, promoción personalizada y transgresión al principio de imparcialidad. Pero el tema, de acuerdo con la resolución, no para ahí: se debe dar vista a los congresos locales a fin de que estos determinen la situación jurídica de los firmantes del desplegado de marras.

De acuerdo con la magistrada del TEPJF, Mónica Soto, “debe confirmarse la responsabilidad atribuida a las personas responsables del desplegado por las personas titulares del Poder ejecutivo de diversas entidades federativas en apoyo al presidente de la República con motivo de la revocación de mandato porque ha sido criterio reiterado de este tribunal que está cesada la difusión de propaganda gubernamental en periodo prohibido”.

Así están las cosas. ¿Qué decidirán los congresos locales? Veremos.

El penoso conflicto político en Culiacán, no es sino cruda expresión del fracaso de la política. Entre las muchas cosas que hay que lamentar, destacaría la incapacidad de los actores políticos para encontrar un mecanismo civilizado de resolución de controversias, de las dificultades para recurrir al diálogo y encontrar un plano común de entendimiento para limar las aristas más filosas de una relación agria y rocosa. Me parece que el alcalde ha hecho todo lo posible por tensar al límite la cuerda, y ha sido su lenguaje endurecido, beligerante, con insultos y calificativos que no pueden ni deben ser tolerables en democracia, lo que ha llevado las cosas a este punto sin retorno.

El conflicto ha llegado a un punto tal que se ha convertido en un juego de suma negativa, esto es, un juego en el que pierden todos: pierden los poderes, pierde la democracia, perdemos los ciudadanos, que asistimos impávidos a un choque absurdo, y que deja en evidencia la incapacidad de las instituciones para gestionar el conflicto. Recordemos que democracia no significa la ausencia de conflicto, sino la capacidad para regularlo y encauzarlo de manera civilizada. Pues justamente eso es lo que ha faltado.

De acuerdo con la dinámica de los acontecimientos, es probable que lleguemos a un momento tal en que Culiacán tenga tres presidentes municipales: el defenestrado Estrada Ferreiro, la alcaldesa provisional Chayito Valdez y el eventual alcalde que pudiera designar el Congreso local. ¡Eso sí que sería histórico!

ZONA POLITEiA 08 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*La competencia política: sin solución de continuidad

*Mientras, la oposición…

*POLITEiA 81, de junio, ya está en circulación

La competencia política: sin solución de continuidad. Ha caído el telón electoral pero la disputa por el poder político sigue ahí, sin solución de continuidad. El propio presidente López Obrador, a través del dirigente formal de Morena, Mario Delgado, ha llamado a prepararse desde ya para la gran confrontación de 2024: “Arranquemos ya las tareas de organización  rumbo a 2024… no perdamos el paso,  no perdamos  la unidad y la movilización que hemos logrado”, y desde otro frente pero de la misma tienda, el líder del partido gobernante en el Senado llamó a no confiarse, pues “la oposición no está muerta”. Justamente de lo que se trata, es de mantener en tensión a todas sus fuerzas, las propias y las aliadas, para refrendar en las urnas el poder que ya se ha acumulado y que se puede incrementar el año venidero con las elecciones del Estado de México y Coahuila, donde se renovarán los poderes estatales. El bloque gobernante va a seguir la cohesión de sus filas, a seguir construyendo espíritu de cuerpo con un tema que ya todos conocemos: la reforma electoral.

¿Cuáles son las principales líneas de esa propuesta alrededor de la cual buscarán articular sus fuerzas para el futuro inmediato? En un excelente resumen de Aarón Sánchez, publicado en el número 81 de la revista POLITEiA correspondiente a junio, apunta: la desaparición del Instituto Nacional Electoral; la elección de consejeros y magistrados del Tribunal Electoral  mediante voto universal, y la reducción de consejeros de 11 a siete; reducir de 500 a 300 el número de diputados y de 128 a 96 el de senadores, electos todos mediante el sistema de listas generales y no por distrito electoral; eliminar el financiamiento público a partidos para actividades ordinarias; reducir los tiempos de campaña electoral, el número de diputados locales y de regidores, y crear una legislación única en materia electoral, con la disolución de los órganos electorales locales y tribunales electorales.

Este tema va a ser sin duda el caballito de batalla del bloque oficialista en el futuro inmediato. Es muy probable que no logre salir adelante porque la reforma electoral, que requiere mayoría calificada, esto es, de dos tercios de los diputados porque implica cambios constitucionales, no se alcanzará. Sin embargo, tendrá la virtud de cohesionar las filas del partido gobernante y sus aliados.

Sin embargo, una reforma de este calado debería construirse con el consenso, el acuerdo y el compromiso de todos los actores de la vida política, porque son las reglas que regulan la competencia por el poder político. Si quiere ser impuesta, haciéndola pasar por el rodillo parlamentario está destinada al fracaso. Debería abordarse desde otra perspectiva, desde otra lógica: buscando acercar posiciones, aquí sí, recurriendo al método de aproximaciones sucesivas, intentando una nueva pedagogía política que renuncie a toda lógica de guerra. Como he apuntado en otras ocasiones citando a Bobbio y Franco Alberoni: en democracia puede haber disenso en todo, pero tiene que haber un consenso fundamental, el que se refiere a las reglas del juego. Si  éstas buscan imponerse por la fuerza, el propósito desde ahora está destinado al fracaso.

Mientras, las oposiciones… Mientras las oposiciones parecen no entender lo que está pasando. Lejos de una autocrítica de su práctica política, festejan que de seis gubernaturas en juego solo perdieron cuatro. Es cierto que se acercaron a la posibilidad de quedar tablas, pero en términos de realpolitik dejaron en el camino viejos feudos que al pasar a Morena ensancharon la implantación territorial de esta fuerza. La clave  para frenar esta expansión del nuevo poder, está en la posibilidad real de construir una alternativa unitaria. Es cierto, como dijo mi compañero Carlos Calderón Viedas en nuestro programa mesa de análisis de Punto Crítico Sinaloa Digi TV: “la oposición, dividida, siempre estará perdida”.

Y parecería que este es el camino por donde han decidido marchar. Lo que pudo haber sido una extraordinaria experiencia unitaria de la coalición opositora PAN-PRI-PRD, en dos o tres estados fue una alianza a medias, y en Hidalgo, donde fueron unidos, terminaron arrollados al tener una candidatura impresentable. El Movimiento Ciudadano, que todo indica ha decidido caminar solo en el futuro, como lo hizo en estas seis elecciones, no demostró el empuje y la fuerza que exhibió en las elecciones del año pasado, pero sigue representando un capital político-electoral que, integrado en la coalición, garantizaría un alto nivel de competitividad política de cara a las próximas contiendas. Desde la coalición han dicho que harán todo lo posible por lograr la incorporación del MC, pero el dueño de la marca, Dante Delgado, ha rechazado de manera tajante esta posibilidad, es decir, ha cerrado la posibilidad real de ser altamente competitivos en 2024.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí, en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna.ZP

ZONA POLITEiA 07 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*Elecciones: vuelven las piezas de museo

*La ausencia del Presidente en la Cumbre

Elecciones: vuelven las piezas de museo. Durante mucho tiempo, sobre todo desde las etapas iniciales de la transición democrática mexicana, que podemos datar con la reforma política de Reyes Heroles en la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, cuando se integraron a la vida política activa organizaciones de la izquierda que habían estado proscritas –aunque toleradas—como el Partido Comunista Mexicano, era muy socorrida la idea de que las mayorías absolutas eran piezas de museo de las sociedades modernas. En efecto, así ocurría en la mayor parte del mundo occidental, donde se había afianzado un pluripartidismo con un voto que se distribuía entre varias formaciones, dificultando la construcción de mayorías absolutas. No digo que no se lograsen, sino que era cada vez más difícil agregar las preferencias individuales de un modo tal que en una parte del espectro político se concentrara el voto ciudadano. En Europa Occidental, por ejemplo, el sistema plural de partidos hacia que partidos conservadores, socialdemócratas, comunistas, liberales, ecologistas, entre muchos otros, llevaran a sus alforjas una considerable cantidad de sufragios, que obligaba a acuerdos y negociaciones para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad democráticas.

De ahí surgían alianzas electorales o gobiernos de coalición, por ejemplo, y para estos últimos eran necesarias largas e interminables negociaciones inter o multipartidarias. Era la expresión de que la época de las mayorías absolutas había llegado a su fin en las sociedades modernas. Se abría la época de las mayorías relativas, de las primeras minorías o de las minorías mayores, que estaban obligadas a negociar para gobernar, alcanzar acuerdos puntuales o gobernar en minoría, lo cual introducía un elemento de inestabilidad en el funcionamiento de los sistemas políticos. En México, como siempre, llegamos tarde a ese proceso y todavía en la elección presidencial de 1988, el gobierno hubo de recurrir a diversas martingalas para rebasar la barrera sicológica de la mayoría absoluta y darle así, según creían  los operadores del sistema, la legitimidad necesaria para gobernar a Carlos Salinas de Gortari. En el legislativo, estas mayorías absolutas desaparecieron mucho antes e, incluso, el partido gobernante perdió su condición de primera minoría precisamente en ese año: las oposiciones sumaban más bancadas en la Cámara de Diputados que el partido gobernante. Tres años después se reconstituiría esa mayoría absoluta, y todavía tendría vida más adelante pero en condiciones cada vez más precarias, sobre todo con la llegada de la oposición conservadora al poder.

Digo todo esto para recordar que esas mayorías absolutas están de vuelta entre nosotros y gozan de muy buena salud. Esas, que creíamos piezas de museo, han vuelto por sus fueros y las vimos en las elecciones de ayer en todo su esplendor en los estados de Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca. Ahí, los candidatos a gobernador por Morena hicieron que la pátina del tiempo volviera a la memoria de los demócratas. Las enormes ventajas de entre 30 y 40 puntos sobre PAN, PRI y PRD, hablan de la fuerza arrolladora del partido gobernante, y de la debilidad estructural de las oposiciones, oposiciones que, fijémonos, en los años 90 del siglo pasado constituían la columna vertebral del sistema de partidos, y representaban alrededor del 90 por ciento del electorado. Todo eso se ha vuelto humo, se ha desvanecido e, incluso en alguna de estas entidades, creo que en Quintana Roo, el otrora invencible ha batallado para conseguir un miserable tres por ciento de la votación para mantener su registro local. De ese tamaño es el boquete que se ha abierto en un partido, y de ese tamaño son  también las potencialidades que se abren para el partido gobernante de construir una nueva hegemonía. Sin embargo, la elección de 2018 fue una elección atípica o desviada, que pese a la acelerada implantación territorial de Morena, no permite todavía hablar de un nuevo partido hegemónico, sobre todo si recordamos que en la elección intermedia de 2021, las oposiciones lograron un porcentaje de votación superior al que alcanzó el partido en el gobierno. Habrá que esperar al 24 para que, en caso de repetir el triunfo –que es una posibilidad real por la incapacidad de las oposiciones para procesar una candidatura unitaria—podamos hablar de un nuevo partido hegemónico. ¿Qué se necesita? Ratificar esa mayoría absoluta del 2018, lo cual creo que difícilmente se volverá a presentar.

Ah, pero esas mayorías absolutas, que creíamos cosa del pasado, quedan ahí, como testimonio vivo de un partido que aspira a repetir las glorias del viejo y decadente partido, hoy en las horas más bajas de su historia.

La ausencia del presidente en la Cumbre. Finalmente, después de deshojar la margarita –¿o no la deshojó y desde siempre lo tuvo decidido?—el presidente decidió no acudir a la Cumbre de las Américas, que inicia esta semana en Los Ángeles California. Realmente a estas alturas no tiene gran relevancia si acude o no, después de la intensa discusión que se produjo entre comentaristas y analistas políticos, académicos y funcionarios diplomáticos del más diverso rango. Por mi parte, creo que la decisión presidencial de ausentarse de la Cumbre es un enorme error. Él no gana ni pierde, pero México sí pierde. En la inserción estructural de nuestro país en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, México perderá la condición de socio o aliado confiable, por más que las interdependencias asimétricas con la economía estadounidense permitan el funcionamiento de las cadenas de suministro con el confiable eslabón  que representa el sector externo mexicano, y que en el comercio bilateral representa más de 700 mil millones de dólares.

En lugar de afianzar con el gobierno estadounidense, con Joe Biden, su condición de interlocutor principalísimo, no solo para garantizar la expansión y el crecimiento sostenido de las relaciones comerciales y de intercambio, sino para tratar en un ambiente de respeto y confianza mutua un problema tan delicado como es el de la marea humana que quiere alcanzar el “sueño americano”, el presidente ha preferido ser el “líder” de regímenes impresentables como son el cubano, el venezolano y el nicaragüense, y portavoz oficioso de gobiernos como los de Bolivia y Honduras. Será el líder de una América de segunda división, de una América de baja velocidad, al abandonar la América de alta velocidad que se garantiza con Estados Unidos y Canadá. Dejará el espacio libre a otros mandatarios, entre ellos al abiertamente derechista Jair Bolsonaro, que puede convertirse en este contexto, en el relevo de la interlocución necesaria de América Latina con el poderío estadounidense. Me gustaría estar equivocado, pero los hechos son tercos como una mula. Veremos.

POLITEiA 81 ya está en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes de junio, si, junio, ya está en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación. Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí, en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna.ZP