Una Temporada de Anécdota

Alberto Camacho Sarabia
Una temporada de anécdota.

La presente campaña de los Tomateros de Culiacán ha sido una montaña rusa de emociones y de momentos, desde los positivos como lo son el “Champion Bat” de Sebastián Elizalde, o la mejor marca de ganados y perdidos de la Liga, hasta los negativos, como fueron la protesta de la afición que se ausentó en temporada regular por los precios altos, las constantes lesiones, y el hecho de haber clasificado a semifinales como “mejor perdedor”.

Todo eso, puntos buenos y puntos malos, han sido coronados con la clasificación del equipo guinda a la final de la presente temporada 2017-18 de la Liga Mexicana del Pacífico, entre tanta turbulencia y adversidad, la novena que dirige Benjamín Gil “barrió” a los Águilas de Mexicali, el ahora ex campeón del circuito invernal, con una demostración de un béisbol agresivo y dinámico, el cual permitió ganar la serie por 4-0.

Aún no se conoce al rival para la serie por el campeonato, pero lo que sí es cierto, es que Culiacán disipó muchas dudas en torno a su accionar luego de una complicada y frustrante serie de repesca en contra de Charros de Jalisco.

Cuando se supo que el rival serían los Caballeros Águilas de Mexicali, gran parte de la afición daba por sentado que el campeón de la LMP sería un oponente muy complicado, sobre todo si tomamos en cuenta el nivel mostrado ante los Charros; la losa parecía muy pesada y la confianza estaba por los suelos.

Sin embargo, la diosa fortuna, o bien, la conocida “Suerte del Campeón”, le sonrió a la escuadra culichi desde el primer duelo en Mexicali; una seguidilla de errores increíbles en cada uno de los cuatro partidos fue lo que sepultó a los cachanillas, y le dio la pista libre a los sinaloenses.

Dejando de lado la fortuna con la que ha corrido Culiacán, la apuesta de Benjamín Gil con estos Tomateros ha resultado muy buena; consciente de que el equipo carece de bateadores que disparen cuadrangulares con regularidad, el timonel guinda ha optado por la velocidad y por el conocido “béisbol chiquito”, el cual, a base de toques de pelota, bateos y corridos, así como una audacia al momento de correr las bases, les ha permitido sobreponerse a una interminable lista de peloteros lesionados y que forzosamente se han bajado del barco.

El departamento de picheo es otro tema aparte, el staff de lanzadores tampoco ha estado exento de las bajas por lesión, sin embargo, tres de los cuatro abridores que tiene Culiacán en este momento, han brindado excelentes dividendos, dándole mención especial a gente como Édgar González, quien ha tenido una gran temporada, y el refuerzo norteamericano Anthony Vásquez, zurdo que se ha convertido en la carta más fuerte del equipo guinda.

La maquinaria de Tomateros está más que aceitada y luce como un fuerte rival para enfrentarse en la Final, no obstante, no debemos quitar el dedo del renglón con algo sumamente importante: los guindas barrieron su serie semifinal, mientras que la otra llave sigue en disputa.

Mayos lleva la delantera tres juegos a uno, a jugarse este lunes el quinto duelo de la serie; en el escenario de que Navojoa deba regresar a casa, el equipo que acceda a la final, sea Mayos o Charros, vendrá “caliente”, jugando uno o dos partidos más el próximo miércoles y jueves respectivamente, mientras que Culiacán vería acción hasta el próximo sábado, día del primer juego de la serie final.

En todo deporte, equipo que tiene un descanso antes de una final le termina cobrando factura, y hasta resulta en perjudicial, al cortar el ritmo de competencia, llegando “fríos” a los partidos por el título.

Pero qué más se puede decir, será una semana de mucho trabajo para los Tomateros, de entrenamiento y de decisiones a nivel directiva, recordemos que todavía queda un draft de refuerzos de cara a la final, será interesante ver por qué aspecto se decantará Benjamín Gil: por un abridor que termine por cerrar la pinza de abridores confiables, mandando al bullpen al mediano Salvador Valdez, o un bateador de poder, que sea capaz de traerse al plato a los tres primeros en el orden.

La final se estará jugando sábado y domingo en el campo del ganador entre Charros y Mayos, mientras que: martes 23, miércoles 24 y jueves 25 (de ser necesario), se jugará en el Nuevo Estadio de los Tomateros de Culiacán, en dado caso de que la serie se alargue, los juegos 6 y 7 se disputarán el próximo 27 y 28 de enero.

Ha sido una temporada para el anecdotario, Tomateros ha tenido puntos altos y puntos bajos, un auténtico carrusel de emociones se han vivido en estos tres meses, pero pese a todo, los guindas están a cuatro juegos de conseguir el onceavo título.

Pendientes.

=0=

Para irnos, Dorados de Sinaloa no pudo aprovechar su condición de local, y con una montaña de fallos a la hora de definir, se tuvieron que conformar con el empate a un gol, dejando salir vivos a los Mineros de Zacatecas con un punto que les sabe a gloria.

Los peces fueron el equipo más propositivo en el terreno de juego, sin embargo, el argentino Gabriel Hachen salió muy errático en sus disparos, incluso llegó a fallar una pena máxima, error que lavó con el gol para la causa sinaloense; eso sí, su entrega y propuesta de hacer daño no se le puede negar, siendo el futbolista más peligroso del equipo.

Dorados necesita entrar en ritmo de competencia, se nota que varios jugadores aún se encuentran fríos y duros de la pretemporada, con el paso de los duelos este equipo empezará a caminar de la mejor manera, pero también se debe tomar en cuenta el hecho de que este torneo se jugarán varios partidos en casa, por ende, deben hacer del Banorte un fortín.

Próximo miércoles reciben a Rayados de Monterrey por la Copa MX, mientras que el sábado le harán los honores a los Venados de Mérida.

Y los podrá escuchar por la señal de Radio Sinaloa.

Con esto nos despedimos, le deseamos una excelente semana; ya nos leeremos el viernes con las finales de conferencia

Hasta la próxima.

DOS A LA SEMANA

NO HAY QUE VOTAR
Jorge Aragón Campos                               jaragonc@gmail.com

“Yo no voto porque todos son iguales, una bola de corruptos rateros”, es el argumento que con mayor frecuencia encuentro en los segmentos donde suelen estar los que supuestamente tienen una educación por encima del promedio; con toda seguridad asistieron a muy buenas escuelas, pues lo dicen con aire de suficiencia intelectual y superioridad moral.

Confieso que me preocupa adonde vino a desembocar una aspiración que se nos cumplió en el año dos mil, cuando el triunfo de Fox demostró que por la vía electoral sí era posible generar cambios.

Dieciocho años después, haciendo un balance concluyo que los únicos que han hecho la tarea han sido…los de la clase política, porque los ciudadanos sólo confirmamos esa visión peyorativa que se tiene del mexicano, como un individuo flojo que duerme la siesta recargado en un cardón.

Nuestros políticos hoy viven con un ojo al gato y otro al garabato, han abandonado ideologías y convicciones en aras de su interés personal y hacen cuanto desfiguro sea necesario para beneficiarse, nosotros en cambio hemos hecho exactamente lo contrario, porque no tenemos ninguna disposición para ningún esfuerzo que sirva para el bien común, porque no somos animales sociales y tengo mis dudas que seamos animales racionales, basándome en la experiencia acumulada durante estas casi dos décadas.

Nuestros políticos han alcanzado un espíritu de cuerpo digno de mejores causas, pueden decirse y hacerse horrores entre ellos, pero a la hora buena hacen a un lado las diferencias de siglas y de colores y cierran filas cuando se presenta alguna amenaza a sus intereses, han aprendido que cuando el marco general de su actividad pretende afectar a uno de ellos, será cuestión de tiempo para que también les llegue la lumbre a los aparejos, nosotros los ciudadanos, en cambio, nos hemos dedicado a adoptar y fomentar conductas que atentan contra nosotros mismos por pura flojera, el voto es un buen ejemplo de ello.

Todavía en el dos mil, tuvimos disposición de levantarnos en domingo para ir a emitir nuestro voto, con la peregrina esperanza de que si ganaba por primera vez la oposición, la economía mejoraría, la corrupción acabaría, la educación se volvería del primer mundo, nuestra salud pública sería insuperable, la contaminación se vería reducida a cero y, como cereza del pastel, cada mañana el presidente de la república nos llamaría por teléfono para consultarnos sobre qué hacer exactamente para tenernos contentos…a todos y cada uno de los mexicanos. Como nada de eso pasó, tiramos la toalla indignados pues nosotros ya habíamos cumplido a cabalidad nuestra parte: aquel domingo por la mañana, ahí habíamos estado en la casilla depositando nuestro voto.

No veo un país donde sus ciudadanos van a la escuela de sus hijos para informarse sobre la calidad de la educación que reciben, no veo gente respetando el espacio y los derechos de sus vecinos, no veo a nadie preocupado por obtener entretenimiento de buena calidad para él y toda su familia, ya no hablemos de información coherente y fidedigna. Para acabar pronto, no veo a nadie haciendo la tarea de construir nada, como si Roma hubiera sido hecha en menos de un día, los veo agotados y decepcionados por haber asistido aquel domingo a votar y no haber obtenido absolutamente todo a cambio. No hemos sabido entender, que padecemos algo muy malo como pueblo cuando vivimos renunciando a cualquier acto que pueda incidir sobre nuestro futuro, a la vez que vivimos admitiendo que en el pasado inmediato estábamos mejor.

Todos hemos cambiado, unos para bien y otros para mal, de ahí que algunos han salido muy beneficiados y a la mayoría nos llevó la chingada. Cada quien obtiene lo que se merece.