PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Lo dicho:

Naranjeros de Hermosillo es más equipo, mucho más, que lo que indican sus números en el calendario regular de la agonizante temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. ¿Qué perdió sus dos primeros partidos ante Tomateros de Culiacán? Sí; pero, mis amigos ¡en qué forma!

Precisamente en nuestro último Palco Premier nos referimos a la calidad de este plantel, a pesar de que calificó prácticamente “de panzazo” a los “pley offs” y en nuestras consideraciones dejamos muy claro que sería un rival temible para Tomateros de Culiacán, con todo y que, en el standing compuesto, los guindas le sacaron la friolera de ¡once juegos! de distancia.

A mi juicio, esta serie debió haber sido la gran final, como digno preámbulo a lo que será la Serie del Caribe Hermosillo 2013; pero el acomodo de los dos “teams” en la tabla de posiciones lo dispuso de este modo. Todavía es posible una reedición del verdadero clásico de la Liga Mexicana del  Pacífico, en caso de que uno de los dos califique a semifinales como mejor perdedor y ambos salgan adelante, por supuesto, en sus siguientes compromisos. Vamos a ver.

Y bien.

La manera en que se han desarrollado los dos primeros juegos entre Tomateros y Naranjeros le dan plenamente la razón a los conceptos aquí manejados.

Han sido ¡dos señores partidazos! Dignos de la jerarquía de las dos franquicias más ganadores de campeonatos de la LMP; reflejo claro de la calidad de los dos rosters e indicativo natural de la tremenda rivalidad deportiva entre estos dos equipos, que constituyen garantía de espectáculo, cada vez que se enfrentan entre sí, más cuando esto se produce en tiempos de postemporada, como los que se viven hoy en el Noroeste del país.

Veamos:

Un primer juego que se decide en la décima primera entrada, con un espectacular cuadrangular del cubano Rennier Mustellier, para romper una dramática igualada a 4 anotaciones. Y un segundo, que tiene su desenlace en el inning número diez, cuando Mario Valdez, de emergente por Adán Amezcua, saca a flote su oficio al conectar un batazo de hit a la banda del jardín izquierdo, que convierte en doble a base de coraje, agallas y corazón y cuando Maxwell León –el hijo de Maximino, el coach de pitcheo de los Naranjeros – atiza una centella a la pradera central-derecha, para enviar al plato al chamaco Carlos Alvarez (que corría por Mario Valdez) con la carrera de la victoria (apenas 2-1), ante el delirio de más de 16 mil aficionados, que cerca de la media noche todavía seguían en el “Angel Flores”, pese a una temperatura inferior a los diez grados centígrados, a la que poco estamos acostumbrados.

Así es, señores, Tomateros y Naranjeros nos han dado, en este arranque de la postemporada, una cátedra de jugar beisbol, con enjudia, garra y corazón; pero, sobre todo, con la calidad de la que ambos equipos están llenos en esta edición de la Liga Mexicana del Pacífico. Tomateros de corazón lo somos, por supuesto y estos dos resultados nos tienen felices; pero, caray, no hay que escatimar ningún reconocimiento al equipo rival. El gran rival.

Nobleza obliga.

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Y bueno.

Tomateros de Culiacán viaja al estadio “Héctor Espino”, donde la serie se reanudará la tarde de este sábado, seguramente ante un entradón, similar o mejor  a los que registró el “Angel  Flores”, puesto que el parque de la capital de Sonora cuenta con una capacidad superior.

Los guindas se trasladan a Hermosillo, con un posible boleto de regreso a Culiacán, en el caso de perder los tres partidos en aquella ciudad. Esos dos primeros triunfos, en efecto, le dan a Tomateros la factibilidad de retornar a su estadio, en el caso de un muy mal resultado en el “Héctor Espino”.

Estas dos primeras victorias, además, colocan a Culiacán muy cerca de la serie semifinal, sea ya con dos triunfos más o bien como “mejor perdedor”, esquema contemplado en el sistema de competencias del circuito invernal.

Por una u otra vía, Tomateros está cerca.

Todavía no se gana nada, en efecto; pero la semifinal está ahí a la vista, como cumplimiento de una de las metas trazadas por la organización para la presente temporada.

Pendientes.

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¿Algo más?

Para el tercero y cuarto encuentro, en la ciudad de Hermosillo, Lino Rivera, el manager, tiene listos a dos lanzadores que se colaron al selecto grupo de los diez mejores en efectividad, como lo son Andrés Iván Meza y Francisco Campos. El primero, con marca de 3-2 y 3. 60 en carreras limpias admitidas; el segundo, con 6-1 y 3. 18 en efectividad.

En números, ambos lucen mejor que sus adversarios en la lomita de pitcheo: Dennis Reyes, con 2-3 y 4. 53 y Marco Tovar, con 2-4 y 4. 49.

Esto, como mera referencia. La estadística se diluye a la hora en que están frente a frente, en el campo de juego. Alguien decía por ahí que los Naranjeros no traían nada de pitcheo; pero ya ve usted, cómo se fajaron ante los Tomateros en el “Angel Flores”.

Desde la óptica de los guindas, déjeme contarle, además, que Lino Rivera tiene disponible, para cualquier eventualidad, al zurdo Héctor Daniel Rodríguez, quien no fue utilizado  en los dos primeros juegos porque no se dieron las circunstancias propias para un llamado. El “Danny” entrará a lanzar en el caso de una mala salida de los abridores, cosa que no se ha dado hasta la fecha puesto que los inicialistas cumplieron plenamente con su papel.

Por lo demás, es probable que el señor Rivera no puede contar para el tercer encuentro con el jardinero Maxwell León, puesto que sufrió una lesión en el festejo del segundo triunfo – cuando sus compañeros lo alcanzaron y lo lanzaron por los aires como al novio de la boda – y aunque no es nada serio,  es factible que se quede en el banquillo. En estas circunstancias, es probable que el timonel guinda envíe a Mustellier al jardín y ubique en tercera a Sergio Omar Gastelum. O bien, que coloque en una de las praderas al chamaco Carlos Alvarez, que ha sido toda una revelación.

Ahí están, además, Mario y Emmanuel Valdez. Por material no quedará.

Ya lo comentaremos.

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En el mismo tenor.

Tomateros de Culiacán fue líder en jonrones, con cerca de cien; pero en bateo por equipos concluyó la temporada en el quinto lugar. Su ofensiva, a porcentaje, no fue de las mejores del circuito.

Aquí lo dijimos siempre: además del bateo de largo alcance, es el pitcheo la herramienta, el arma medular del equipo de casa.

Y bueno, hay que decir, con toda honestidad, que de esta arma, que es el pitcheo, el manager Lino Rivera hizo un manejo prácticamente magistral, tanto en el primero como en el segundo partido de la serie eliminatoria frente a Naranjeros.

Alejandro Armenta, el pitcher campeón en efectividad, avanzó hasta el segundo tercio de la sexta entrada en el primer cotejo y Rodrigo López hasta el primer tercio de la séptima. Amauri Sanit ha corroborado su versatilidad al regresar a sus funciones como cerrador; pero antes de Sanit hay que ponderar el trabajo de Francisco Rodríguez, Hassan Pena, Arturo Barradas, Francisco Félix y uno en especial: el de Oliver Pérez.

El chamaco de Culiacán, en efecto, ha tenido dos salidas y en ambas ha convertido en ovaciones los silbidos al enfrentarse con éxito a la parte medular de la ofensiva naranjera: Karim García, Jorge Cantú y Jessie Gutiérrez, entre otros. El acomodo en el bull pen es el siguiente: Rodríguez, Oliver, Hassan y Sanit. Claro, en función de las circunstancias propias del encuentro.

Lo digo con franqueza: hay cosas que no me gustan dentro del estilo de Lino Rivera; pero su pitcheo lo ha movido prácticamente a la perfección y eso ha sido la base de tantas victorias.

Su mérito principal.

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A manera de colofón.

Algodoneros de Guasave es quien ha sacado la peor parte en la “repesca”. Luego de perder una solo vez ante los Yaquis de Obregón durante el calendario regular, resulta que ahora cayó en los dos primeros, en su propio parque y ahora, en el “Tomás Oroz” estarán prácticamente contra la pared.

En Mexicali, los Aguilas le sacaron provecho al frío y a su condición de local y también doblegaron en los dos partidos a los Venados de Mazatlán, quienes, no obstante, estarán en condiciones de una recuperación, ahora que jueguen en su estadio y ante un público que los apoya sin reservas.

Casualmente, ni Naranjeros de Hermosillo, ni Algodoneros de Guasave, ni Venados de Mazatlán han logrado una sola victoria; pero el camino de “mejor perdedor” se asoma como su tablita de salvación.

Y hasta aquí.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.